29 dic. 2008

Oswald Boelcke (1891-1916)


Oswald Boelcke (1891 Giebichenstein, Alemania - 1916 Cerca de Cambrai, Francia)

As y pionero de la aviación alemana durante la Primera Guerra Mundial.

A pesar de no pertenecer a una familia con un glorioso pasado militar, la influencia de su padre - maestro y director de escuela luterana - con unos profundos ideales patrióticos y militares le llevó a solicitar el ingreso en la escuela de cadetes con apenas contando trece años, y eso a pesar de haber padecido una aguda tos ferina infantil que le acarrearía un asma crónico a lo largo de toda su vida. Finalizados sus estudios se destinado al 3º batallón de telegrafistas en Koblenz (Coblenza) como oficial de cadetes (Fahnenjunker). Poco antes de estallar la guerra, mediados de 1914, fue transferido a las Fliegertruppe. De mayo a agosto de 1914 realizó sus cursos de vuelo en la Halberstädter Fliegerschule. Al finalizarlos entró directamente al servicio activo como piloto.
Gracias a la intercesión de su hermano mayor, Wilhelm, el primer destino de Oswald Boelcke fue la Fliegerabteilung 13, FFA 13. Su compenetración y fortuna en las diferentes misiones provocó el recelo de sus compañeros, y que Wilhelm Boelcke fuese destinado a otra sección. Aún así Oswald Boelcke fue condecorado con la Cruz de Hierro de 2a clase por realizar más de cincuenta misiones como piloto.

1915

En abril de 1915, después de una pequeña recaida en su asma crónico, Boelcke logró - via diplomacia de pasillo - un destino en la Fliegerabteilung 62 con base en Douai. La FFA 62 era una unidad de aviones biplaza que realizaba misiones de reconocimiento aéreo para la artillería. En junio, Boelcke, Witgens y Immelmann fueron los primeros pilotos alemanes en pilotar el nuevo modelo de monoplano Fokker E.I. equipado con ametralladoras Spandau/Parabellum.
El 4 de julio de 1915, al mando de un Albatros C.I, el ya teniente Boelcke y su observador el teniente Heinz-Hellmuth von Wühlisch avistaron a un Morane biplaza. Después de un largo combate, von Wühlisch derribó al avión enemigo. La confirmación la realizó el mismo Boelcke. Aterrizó cerca del avión estrellado y comprobó que los ocupantes habían muerto. Este derribo proporcionó a von Würlisch la Cruz de Hierro de 1a clase y a Boelcke la promesa de que pilotaría el próximo modelo de Fokker.
La primera victoria en solitario de Boelcke fue el 19 de agosto de 1915. Antes de acabar el año derribaría cuatro aviones más, lo que acrecentó la macabra competición que mantenían él y Immelmann, el otro as del momento, por ver quién era el mejor piloto alemán.
Immelmann había conseguido ser el primer piloto alemán en derribar un avión enemigo con el nuevo modelo Eindecker de Fokker, el 1 de agosto, en una jornada desafortunada para Boelcke, que tuvo que volver a la base después de comprobar que su ametralladora estaba encallada.
A mediados de septiembre de 1915, Boelcke fue trasladado con su FFA 62 de Douai al sud de metz, al Brieftauben-Abteilung-Metz. El FFA 62 formaba parte del contingente que reforzaría al III Cuerpo de ejército alemán que se enfrentaba a una ofensiva francesa a lo largo del frente de la Champagne. El día 25 de septiembre tuvo que volar con un aparato prestado, ya que su avión aún no había llegado. Sin embargo, no fue obstáculo para consiguiese su cuarta victoria. Su fama comenzaba a traspasar fronteras, y las notícias de sus hazañas llenaban los periódicos alemanes. A Boelcke, de naturaleza poco vanidosa, le desagradaba sobremanera la literatura laudatoria de los medios alemanes, y en más de una ocasión sugirió a sus familiares que se aislasen de la prensa y sus consecuencias.
Al mes siguiente, el 27 de octubre, Boelcke aumentó su casillero con otro derribo, se trataba de un Voisin francés. Su cuenta sumaba un total de 5 derribos. Immelmann tampoco se quedaba atrás, cuatro días antes había derribado a un Vickers FB 5, Gunbus, sobre Cambrai. El duelo continuaba.
En noviembre de 1915, Erich von Falkenhayn, jefe supremo del Alto Estado mayor alemán le notificaba la concesión de la Gran Cruz con espadas de la Casa Hohenzollern. Boelcke se convertía en el primer piloto alemán en recibir tal honor. Immelmann la recibió seis días después.
A mediados de noviembre de 1915, Boelcke fue invitado a visitar la fábrica de Fokker en Schwerin. El nuevo Fokker E IV, con 160 caballos de potencia y dos ametralladoras, estaba listo para entrar en combate y quién mejor que el as de ases para ser testigo de su nacimiento. No obstante y a pesar de las grandes expectativas, el Fokker E IV no entraría plenamente en funcionamiento hasta abril-mayo de 1916. A mediados de diciembre de 1915, Boelcke volvió a Douai con su FFA 62, la ofensiva francesa se había rechazado con éxito.
A finales de 1915, el casillero de los dos ases estaba casi parejo. Immelmann contaba con siete victorias por seis de Boelcke.

1916

El nuevo año comenzó como acabó el anterior, con una dura competición entre los dos ases alemanes. El 5 de enero, Boelcke salió temprano y la Diosa Fortuna le sonrió: se encontró con una formación británica de observación. Después de un breve combate con un BE, consiguió herir a ambos ocupantes. A pesar de la lucha, el biplaza consiguió aterrizar. Boelcke hizo lo mismo, no muy lejos. Después de una larga charla con el piloto, el subteniente Somervill, Boelcke descubrió que su fama como piloto había cruzado el Canal de la Mancha.
Una semana después, el 12 de enero, Boelcke e Immelmann conseguían su octava victoria. Estaban empatados. Esa misma noche recibieron la noticia de que habían sido condecorados con la máxima condecoración militar alemana, la Pour le Mérite o comunmente conocida como Blue Max. Immelmann y Boelcke fueron los primeros pilotos alemanes en recibirla.


Continúa en: Oswald Boelcke (1891-1916) (II)

28 dic. 2008

Las últimas horas de la Primera Guerra Mundial



Gomá, Daniel. "Lucha inútil : las últimas horas de la Primera Guerra Mundial". En: Historia y vida, 2007, núm. 471, pp. 56-61.

Testimonial artículo de revista sobre los últimos momentos de la Primera Guerra Mundial.
De forma muy somera y periodística, el autor informa sobre cuáles fueron los motivos que impulsaron a los altos mandos aliados a prolongar acciones ofensivas el último día de la Gran Guerra, el 11 de noviembre de 1918. Gomà acusa abiertamente al alto mando francés y estadounidense de lanzar innecesarios ataques a las líneas alemanas con el único objetivo de fustigar hasta el último segundo a las tropas alemanas. Foch y Pershing, aparecen al desnudo, como los principales agentes de estas ofensivas sin sentido, animados -según el autor- por un odio y sed de venganza, especialmente acusada en Foch, hacia el invasor alemán. Ambos, ajenos, a las decisiones políticas hubiesen prolongado la guerra hasta entrar en territorio alemán para poder entablar así unas negociaciones de paz en unas condiciones de auténtico sometimiento alemán. En mi opinión, el autor arriesga excesivamente sobre cuestiones y afirmaciones que sitúan y ponen al descubierto al mando aliado, ya que afirma que éstos actuaron con plena independencia al margen de los dictámenes de sus respectivos gobiernos. La cuestión es: Quién sabe si no actuaban con la connivencia de los mismos? Acaso Clemenceau no pensaba lo mismo que Foch? Si está más claro que Wilson no comulgaba con las ansias de Pershing.
Otro aspecto claramente discutible es el casi absoluto protagonismo que se le otorga a las tropas norteamericanas en la exclusiva conclusión de la guerra. Cierto que la participación de los Estados Unidos de América es clave en algunos aspectos que explican el final del conflicto pero no su actuación no fue, para nada, definitiva por mucho que se empeñe la historiografía estadounidense. En este punto, el gran perjudicado es el otro aliado.
La Gran Bretaña es la gran ausente del artículo, desaparece por completo. Parece como si el frente británico no hubiese sido también el escenario de inútiles ofensivas. Curioso, si nos quedamos con que la historiografía británica sitúa a uno de los suyos como la última víctima inocente. Quizás esta exclusión se deba a la extensión del texto que es muy breve.
A pesat de que la publicación Historia y vida es de divulgación general, el artículo no aporta gran cosa a pesar de tratarse de un tema bastante controvertido. A mi opinión, se se encuentra demasiado escorado al lado norteamericano.
Sintiéndolo mucho, el artículo no está a la altura de otras excelentes contribuciones sobre la Gran Guerra en Historia y vida, como por ejemplo, las que ha escrito Carles Padró y su soberbio trabajo La Batalla de Verdún : atrincherados en el infierno del número 465 del año 2006.
Concluyendo, el artículo de Gomà aporta algunos datos interesantes, pero ahonda en demasía en el factor norteamericano y descontextualiza algunos aspectos; exculpa al elemento político y añade curiosidades poco esclarecedoras de un episodio tan crucial con el final de la Gran Guerra. Tampoco la bibliografía complementaria es la más adecuada.
Obviable.

21 dic. 2008

210 mm mörser m/10-16


Los avances técnológicos que se produjeron a finales de siglo XIX y en los primeros años del siglo XX en el campo de la artillería y de las municiones permitieron a la industria alemana, ya puntera, situarse unos peldaños por delante del resto de potencias europeas tanto en volumen de producción como en calidad y eficiencia. Esta superioridad tecnológica alemana se materializó en la fabricación de la pieza artillera que tendría el honor de convertirse - según los expertos - en la más mortífera de toda la guerra: el obús Krupp de 210 mm de 1910, m/10.
Previo a analizar este obús, unas aclaraciones. Tratando en detalle aspectos sobre artillería alemana o algunas de sus piezas -como es este caso-, las diferencias etimológicas suelen inducir a error ya que la literatura especializada germana denomina al 210 mm Krupp como mörser, es decir mortero de 210 mm cuando no se trata sensu stricto de un mortero. Se podría establecer una clasificación por la cual las piezas de artillería pesada alemana (Schweren Artillerie), a partir del calibre 150 mm, podrían denominarse siempre mörser (morteros), pero para complicar aún más el asunto, el obús Krupp de 280 mm fue denominado haubitz (Howitzer u obús en castellano), cuando tanto el 305 mm y el Dicke Bertha (Big Bertha) vuelven a la nomenclatura mörser o mortero. Si además tenemos en cuenta que la literatura especializada en lengua inglesa no simplemente no aclara mucho este punto, sino que incluso, en la mayoría de casos, persiste en el error, la confusión está servida.
Un breve análisis de las características de la artillería de la época y de su complicada clasificación (cañones, obuses, morteros y lanzaminas) permite, sin embargo, aclarar o disipar las dudas sobre si el 210 mm m/10 de la casa Krupp fue un mortero o un obús.
El especialista sobre artillería alemana, Franz Kosar cree que "amongst the heavist calibers it is hard to find any technical difference between the two types. The differences only being distinguished within individual caliber groups", es decir que establecer claras diferenciaciones técnicas entre piezas de gran calibre es difícil, ya que las diferencias sólo pueden establecerse entre grupos de calibres individuales. Según las convenciones o clasificaciones actuales, un obús es una pieza artillera de ánima rayada o estriada con un ángulo de tiro capaz de superar los 45º, mientras que el mortero tiene igualmente un ángulo de tiro con capacidad para superar los 45º pero en cambio tiene el ánima lisa. Estos dos elementos son los que definen y clasifican al 210 mm m/10 de obús, ya que el sistema o mecanismo de retroceso es indiferente a la hora de clasificar una pieza artillera.

Orígenes

El 210 mm m/10 fue concebido, diseñado y fabricado por las firmas Krupp y Rheinmetall, después de más de diez años de investigación y desarrollo. Nació adaptado a los nuevos tiempos de guerra, en los que la movilidad de los ejércitos dió paso al atrincheramiento de las tropas y a la fortificación en plazas fuertes, como había demostrado la guerra rusojaponesa y como mostraría en un futuro la no lejana guerra europea que acabaría convirtiéndose en la Gran Guerra. Los nuevos vientos de guerra demostraron que la proliferación de una artillería capaz de bombardear, destruir y aniquilar posiciones perfectamente atrincheradas o situadas en accidentes naturales y que habían sido inexpugnables -hasta ahora- para la artillería común era vital. La futura artillería requería un tiro mucho más empinado - descenso casi perpendicular sobre la posición enemiga- y con una potencia explosiva que la convirtiesen en devastadora.
Para situar los orígenes del 210 mm Krupp m/10 hay que remontarse a un cañón diseñado por la misma fábrica que desarrollaría todo su potencial en la guerra francoprusiana de 1870-71. Se trataba de una pieza de artillería que pesaba más de 15 Tn y que precisaba dos transportes independientes, uno para el tubo y otro para el resto del obús. El transporte, como el futuro m/10, se hacía con tracción animal (mulas o caballos). La guerra francoprusiana dejó sus lecciones. El nuevo obús de 210 mm fue probado y testado en noviembre de 1909, iniciándose su fabricación en 1910. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial el ejército alemán ya contaba con más de doscientos obuses del 210 mm que fueron utilizados desde el primer momento.

La Gran Guerra

El obús de 210 mm se usó como pieza artillera en los regimientos de infantería para funciones de soporte y fuego indirecto aunque su función principal era destruir las posiciones enemigas en las horas previas a cualquier ataque de la infantería, véase Verdun u otros episodios en los que la infantería alemana iniciaba un ataque en toda la línea con el objetivo de una ruptura definitiva del frente. Los regimientos disponían de 8 baterías cada uno y cada una de estas baterías disponía de 3 o 4 piezas. Esta distribución no era uniforme ya que en sectores tranquilos, una división podía disponer de entre 8 y 9 piezas de 150 y de 210 mm para funciones de soporte y contención enemiga. Por norma general, el número de obuses por división era de 16.
La primera actuación -determinante- de los 210 mm fue durante el asalto a las fortificaciones de Liège el 5 de agosto de 1914, a los que seguirían el asedio y destrucción del resto de fuertes del cinturón belga. Iniciaban el bombardeo artillero preparando el camino para los obuses de 420 mm, llamados popularmente Dicke Berthas, los Big Berthas. Su primera prueba de fuego fue eliminar de forma determinante las torretas de los 150 y 210 mm que se mostraron claramente vulnerables, ya que se habían diseñado para proyectiles con una menor carga explosiva que la que portaban los nuevos 210 mm. Demostró unas prestaciones en estos primeros embites de la guerra que lo convertirían en pieza imprescindible en cualquier ataque donde fuese necesaria una mortífera preparación artillera. La experiencia en el campo de batalla mostró que un obús de este tipo pero de mayor alcance aún proporcionaría una ventaja estratégica sobre la artillería enemiga. De esta forma se llevaron a cabo ligeras modificaciones que alargarían el cañón de L/12 a L/14.5. Las modificaciones darían lugar al modelo 1916, m/16.
La nueva variante del 210 mm se denominó m/16 o Langer Mörser. La principal diferencia entre el antiguo modelo de 1910 y el de 1916 era su transporte y disposición para el ataque, ya que mientras el modelo de 1910 se transportaba en dos piezas (transportes separados) y se ensamblaba in situ, el modelo de 1916 podía ser transportado en un especie de tractor de una posición a otra sin más problema. El nuevo diseño del m/16 se llevó a cabo con la única premisa de no incrementar su peso, lo que se consiguió, pero a costa de conseguir un mínimo aumento en su alcance, que no fue de más de mil metros. Otra importante innovación del modelo 1916 fue la incorporación de un escudo o protección delantera que se incorporó en todos los modelos m/16. Este escudo protector se incorporaría paulatinamente en algunas piezas del antiguo m/10, pero no en todas. Ambos, el m/10 y el m/16 coexistirían el resto de la guerra.
El m/16 utilizaba dos tipos de proyectil, el Gr 18 que pesaba unos 113 kg. y el Gr 18 para construcciones en hormigón que pesaba unos 121 kg. y que contenía una carga de 12 kg. de TNT.
Cuando terminó la Primera Guerra Mundial, los obuses del 210 mm habían lanzado más de siete millones de proyectiles.




Datos técnicos
Calibre 210 mm x 231 R
Longitud de cañón: L/12 (m10), L/14,5 (m16)
Peso de la pieza: 7.350 kg
Velocidad salida: 227-394 m/sec
Ángulo de inclinación: 6-70 grados
Máximo alcance: 10 km
Peso de los proyectiles: (2) 113 y 121 kg., variando la carga explosiva

El sistema de carga era de cuña horizontal con maniobra a un tiempo y provisto de los seguros característicos de la casa Krupp. El mecanismo de retroceso hidráulico con dos topes y un recuperador pneumático que se encontraba justo debajo del cañón. La puntería en altura era de doble husillo y el de dirección de pivote. El mecanismo de puntería era de tambor y contaba con un alza curva a nivel con visor panorámico. Disponía también de un nivel para lograr el paralelismo entre el plano de tiro y el de colimación. Contaba con un corrector para las modificaciones de las alturas de explosión y un preciso eclímetro (instrumento con que se mide la inclinación de las pendientes).
Inicialmente diseñado para ser transportado mediante tracción animal, al pasar los años se introdujeron mejoras para ser transportado de forma mecánica a través de un remolque tractor. Las ruedas era de madera de roble cubiertas de acero que una vez instalada la pieza se cubrían con zapatas de mimbre para impedir que en el retroceso del disparo se hundiese en terrenos cenagosos o viscosos, así como para recuperar la posición a pesar de contar con un mecanismo hidráulico de retroceso.
El alcance mínimo del 210 mm eran unos dos kilómetros y medio y su frecuencia de disparo era de uno o dos disparos por minuto.

Referencias

- Englemann, Joachim [et al.]. Deutsche Artillerie 1934-1945: Eine Dokumentation in Text, Skizzen und Bildern: Ausrüstung, Gliderung, Ausbildung, Führung, Einsatz. Limburg/Lahn : C. A. Starke, 1974.
- Hogg, Ian. Twentieth-Century Artillery. New York: Barnes & Noble Books, 2000.
- Jäger, Herbert. German Artillery of World War One. Ramsbury : Crowood Press, 2001.
- Kaiser, F.N. Das Ehrenbuch der Deutschen Schweren Artillerie. Berlin : Kolk, 1931.
- Kosar, F. Artillerie im 20. Jahrhundert. Bonn : Bernard & Graefe Verlag, 2004.

12 dic. 2008

La Gran Guerra en imatges, 1914-1918


El Museu d'Història de Catalunya inauguró el día 2 de diciembre pasado una exposición fotográfica dedicada a la Primera Guerra Mundial, 1914-1918. Los fondos fotográficos expuestos pertenecen a una parte del fondo de la Oficina Pro-Cautivos que se encuentra depositada de forma permanente en el Archivo General de Palacio en Madrid. La Oficina Pro-cautivos fue creada a instancias del rey Alfonso XIII con la ayuda de la Cruz Roja para llevar a cabo tareas solidarias durante la Gran Guerra.
El número de fotografías expuestas es de poco más de un centenar, concretamente 106, pero el fondo fotográfico del Archivo General de Palacio recoge más de 4.000 positivos procedentes de agencias alemanas, primordialmente de la Bild-und-Film Amt (BUFA) que fue la antecesora de la Universum Film Ag (UFA). La muestra también cuenta con fotografías procedentes de la agencia británica Association Illustrated Agencies Ltd.
La selección de las imágenes se ha realizado intentado mostrar aquellas fotografías que representasen mejor los aspectos más notorios de este conflicto, a menudo desconocidos, como la dura vida en las trincheras, el trato a los prisioneros, el avituallamiento de víveres, el paisaje desolador después de las batallas, etc.
La exposición coincide con la conmemoración del 90º aniversario del fin del conflicto en noviembre de 1918. Los comisarios de la exposición, Àngels Casanovas y Jordi Rovira, han querido destacar sobretodo las múltiples facetas de la Gran Guerra, incidiendo en presentar aquellas imágenes que tuvieron más repercusión mediática en los medios de la época.
En un plano más interpretativo y subjetivo, la selección de las imágenes presenta fotografías muy conocidas como por ejemplo, el ataque de unidades de asalto alemanas (Stormtruppen) en las ofensivas primaverales de 1918, o la típica imagen de un soldado alemán montado en un corcel cual caballero medieval llevando una lanza en ristre y cubierto con una máscara antigás, símbolo de la modernidad tecnológica aplicada a fines destructivos. Juntamente con estas fotografías conocidas, se presentan otras que han permanecido ocultas como las relacionadas con los prisioneros o con las bajas.
Los criterios de selección son acertados así como el establecimiento de categorías temáticas que permiten recorrer la muestra con un planteamiento lógico. En un apartado más crítico, se puede situar la elaboración de los pies de foto que acompañan a determinadas imágenes. Algunos presentan lagunas en cuanto a descripción o localización de los hechos y otras esconden realidades bastante obvias. Juntamente con este detalle, en la cronología del conflicto que abre la exposición se explicitan más las acciones bélicas de las Potencias centrales cuando en cambio se obvia de forma inexplicable la primera de las movilizaciones generales que fue la rusa. Se conoce a través de la historiografía especializada que una de las claves del estallido final fue la prematura e intencionada orden de movilización rusa. Extraña que no simplemente no se cite, sino que se primen las actuaciones alemanas como las únicas desencadenantes. Uno de los aspectos más logrados de la exposición es la selección de imágenes que muestran la parte más humana y entrañable de la guerra, por ejemplo soldados alemanes tomando unas cervezas tranquilamente, o comiendo alrededor de un fogón con el gozo de una comida caliente, o el soldado herido ambas manos que recibe una cucharada de sopa de manos de una anciana voluntaria.
Por el objeto y finalidad de la muestra, por la acertada selección, por la humanidad mostrada, a pesar de ser la guerra más miserable del sigo XX, por acercar al público el acontecimiento histórico, quizás, más importante del siglo pasado como motor histórico, por todo ello mi enhorabuena al Museu d'Història de Catalunya.

Felicidades.

http://www.es.mhcat.net/oferta_museal/exposicions_temporals

3 dic. 2008

Royal Artillery Memorial

Cortesía de Charlie Dave

El Royal Artillery Memorial (1925) se encuentra situado en el Hyde Park Corner de Londres. El grupo escultórico muestra una enorme pieza de artillería, un obús, flanqueado a los cuatros lados por cuatro imponentes figuras de bronce que representan a cuatro miembros del cuerpo. A la derecha del monumento, se encuentra la figura de un soldado caído en combate que yace cubierto solemnemente. La decisión de Jagger de incluir en su obra la representación de un muerto iba claramente en contra de las convenciones que desestimaban cualquier inclusión de esculturas de soldados muertos. Pero la audacia, y sobretodo la dignidad con la que se representa le dan al monumento una dimensión más realista del conflicto, más heroica. Detrás a la izquierda está la figura de un conductor con los brazos en semicruz y que proporciona una visión absolutamente sobrecogedora, parece que esté descansando después de una larga jornada. Si el espectador tiene la suerte de poder observar el monumento en un día lluvioso, bien puede trasladar esta imagen a una de las aciagas jornadas que debían soportar estos hombres en el frente occidental. La lluvia parece que resucitar a estas figuras, elevando el grado de realismo a cotas extremas e increíbles. La figura frontal representa a un portador de proyectiles de porte mayestático. La última escultura es la de un oficial en pose de descanso. La solemnidad y prestancia de las esculturas choca con los detalles esculpidos en la base del monumento. Ésta, de granito, está esculpida con relieves que muestran duras escenas de guerra, así como los lugares en los que destacó el Royal Regiment of Artillery durante la Primera Guerra Mundial. Se cree que la admiración que sentía Jagger por el arte asirio lo influyó de cara a realizar estos relieves. Acompañando los lugares donde lucharon y murieron los miembros de este cuerpo, se encuentra dedicatoria que reza así:

In Proud Remembrance of the
Forty Nine Thousand and Seventy Six of All Ranks of the Royal Regiment Artillery
Who Gave Their Lives for King
and Country in the Great War 1914-1919

Con orgullosa memoria a los
cuarenta y nueve mil setenta y seis miembros
de todos los rangos del Royal Regiment of Artillery
que dieron sus vidas por el Rey
y la Patria durante la Gran Guerra 1914-1919



El monumento a la RAM en todo su conjunto proporciona una imagen muy real de lo que fue la guerra para los miembros de ese cuerpo. Tanto más si consideramos que la artillería y sus efectos tuvieron unas consecuencias hasta ese momento desconocidas. Algunos críticos han señalado despectivamente el tamaño del obús esculpido, a lo que Jagger se defendió argumentando que no deseaba que el perfil de la pieza se perdiese o camuflase en el paisaje. Lo consiguió para mérito suyo y para alegría de los veteranos de la Royal Artillery. No hay duda que el realismo de Jagger confiere a este monumento un halo de innegable heroicidad, ante lo cual uno se siente realmente conmovido. 


Continúa en: Royal Artillery Memorial (II)

29 nov. 2008

Charles S. Jagger, el escultor británico de la Gran Guerra


Jagger, Charles S. (1885-1934)
Escultor inglés.
Nacido en la localidad inglesa de Kilnhurst, sus orígenes humildes le obligaron a trabajar a la edad de 14 años. De 1900 a 1906 trabajó como aprendiz de grabador de metales en la fábrica Mappin & Webb, sería su primer contacto con el mundo del arte. Durante 1906 a 1908 realizó sus estudios de modelaje en la Sheffield School of Art antes de iniciar sus estudios artísticos en el Royal College of Art. Allí y gracias a una beca, durante tres años (1908-1911) estudió escultura bajo la maestría de Edouard Lanteri. Según los especialistas, sus obras como escultor reflejan un curioso tratamiento de los temas y motivos clásicos y literarios. Otros, sin embargo, se decantan por afirmar que Jagger se vió claramente influenciado por la New Sculpture. Durante este periodo de aprendizaje, Jagger se uniría a Lanteri como asistente e incluso llegaría a ejercer de maestro de modelaje en la Lambert School of Art. En 1911 Jagger ganó una beca de viaje que le permitió completar sus estudios y viajar por Italia y el norte de África. En 1913 se presentó al concurso Prix de Rome destinado a jóvenes artistas. Ese año acabo segundo tras Gilbert Ledward, pero al año siguiente, 1914, lo ganó. Sin embargo, la fortuna quiso que estallase la Gran Guerra y que renunciase al Prix de Rome. C. Jagger se alistó en el ejército británico. La guerra sería un antes y un después en su obra, lo mismo ocurriría a otros cientos de artistas.
En septiembre de 1914 se alistó en los London Artists Rifles. En mayo de 1915 ya era subteniente del 13º de los Worchestershire. Su periplo durante la Primera Guerra Mundial fue movido: Suvla Bay (Gallipoli) donde fue herido, vuelta a Inglaterra, vuelta al Frente occidental 1917-1918 siendo herido en la batalla de Neuve Eglise en abril de 1918 por la que condecorado con la Military Cross. De vuelta de la guerra y convalesciente de sus heridas, en 1919 comienza a trabajar en su primera obra significativa "No Man's Land". Este trabajo es el punto de inicio de su obra dedicada al conflicto.
La Gran Guerra le marcó de tal forma que será para siempre un referente en su obra.
Charles S. Jagger recibió numerosos encargos para todo tipo de trabajos escultóricos, pero fueron los memoriales de guerra los que le proporcionarían mayor fama y reconocimiento. El Royal Artillery Memorial, dedicado a los caídos de la Royal Artillery durante la Gran Guerra, es quizás su obra más famosa y más lograda. También son especialmente emotivos el llamado Cambrai Memorial, dedicado a los desaparecidos, o el Memorial de Bruselas. En todos estos trabajos destaca el extremo realismo con el que el artista describe al soldado. El realismo de Jagger proporciona tal grado de heroismo a sus figuras que éstas semejan sobrehumanas. Sobre este aspecto, Jagger llegó a afirmar que la "exageración y la modificación son prerrogativas inherentes al trabajo de un artista". Ann Compton en una de sus obras afirma que Jagger puede ser considerado "no sólo como el escultor de la clase trabajadora durante la Gran Guerra, sino de toda la clase trabajadora" en alusión al heroismo del soldado corriente.
Después de unos años dedicados a la creación de monumentos conmemorativos a la Primera Guerra Mundial, Jagger recibió otro tipos de encargos que le llevarían a realizar trabajos para la Imperial Chemical House en Londres (1928) o para edificios gubernamentales en Nueva Delhi, India, bajo la supervision del arquitecto Edwin Lutyens. Ambos ya tuvieron una colaboración conjunta para la Liverpool Metropolitan Cathedral, pero finalmente se desestimó la obra de Jagger. Jagger continuó realizando otro tipo de trabajos (bustos, relieves, etc.) hasta la fecha de su muerte en 1934.

Fuentes:
Penny, N. English Sculpture and the First World War, Oxford A. J., iv/2 (1981), pp. 36–42 (40–42)
Compton, Ann. The Sculpture of Charles S. Jagger. Lund Humphries, 2004.
Charles Sargeant Jagger: War and Peace Sculpture. ed. by Ann Compton. London: Imperial War Museum, 1985
http://www.ashgate.com/default.aspx?page=643&sort=publication_date%2BDESC&theme=print&calcTitle=1&title_id=6103&edition_id=6631 Crítica al libro de Ann Compton, Charles. S. Jagger [...]
http://yourarchives.nationalarchives.gov.uk/index.php?title=Charles_Sargeant_Jagger._Sculptor_(1885-1934)
http://www.ebru.be/Other/Beelden/bldbritsmonument.html Memorial de Bruselas de C.s.J.

22 nov. 2008

Charles Chaplin en la Gran Guerra


Por fin. Finalmente encontré esos treinta y tantos minutos para echarle una ojeada rápida a esta película - Shoulder arms (Armas al hombro, 1918) - sobre la que tanto me habían hablado. Precisamente ése ha sido el problema, que me la habían encumbrado demasiado, y al final, no ha sido para tanto.
La cinta posee momentos increíblemente hilarantes - de veras -, como por ejemplo las escenas del queso maloliente, la piscina-refugio en la que malviven los soldados norteamericanos o el camuflaje arbóreo,... Aún así, flota ese poso de documento propagandístico en el que el Kaiser es un imbécil y necio bigotudo, el príncipe heredero es un aprendiz de borracho y la oficialidad alemana es corta de miras -y de estatura-, con el añadido tópico de petulante.
Porque al fin y al cabo, en eso consiste la película, en un desfile de tópicos sobre el ser y el estar alemán: arrogancia, presunción, amor por la violencia, estupidez y trogloditismo.
Puede parecer una crítica excesivamente ácida, pero es que es lo permacece después de las largas risotadas y sonrisas: la burla y caricatura contínua de todo lo alemán.
Una lástima, aunque sea presentista.
Quizás mi juicio debería poseer un punto más de benevolencia y menos dosis de presentismo, pero no hay que olvidar que, sin duda, esta pieza servía a unos intereses claramente políticos.
En el aspecto formal, la película destila pocas máculas : la caricatura ácida sobre la vida en la trinchera es insuperable, las reacciones del protagonista ante lo nuevo, los momentos íntimos en la trinchera, la fina ironía, etc. Son productos genuinos "made in Chaplin". Éste, se casaba con pocos, hay estopa para todos -incluso para el que quiera leer más.
Shoulder arms no es un ejercicio intelectual.
Estudiando el resto de obras del menudo genio inglés, esta obra bien podría considerarse de divertimento. Divertimento que soporta la crítica plástica, pero no la ponderada. En resumen, es un producto imprescindible para ultrafieles y atrincherados de la IGM y también para los amantes del cine de Chaplin.
Para el resto un pasatiempo obviable.

16 nov. 2008

Sir Horace Smith-Dorrien y la Gran Guerra (III)


A finales de diciembre de 1914, el IIº Cuerpo de Smith-Dorrien se convirtió en IIº Ejército dadas las dimensiones. Smith-Dorrien conservó, de momento, el mando. El IIº de Smith-Dorrien participó de forma auxiliar en la batalla de Neuve Chapelle que tuvo lugar en marzo de 1915. Concretamente, se le asignó el objetivo de tomar la llamada colina 60, pero la falta de cobertura artillera hizo fracasar por completo la operación.
Como no, Sir John French estaba ahí para acusar a Smith-Dorrien de falta de decisión y contundencia. El mismo que lo había acusado abiertamente de desobediencia por plantar cara a los alemanes en Le Cateau le echaba en cara falta de coraje en la operación de Flandes. Estaba claro que de la relación entre French y Smith-Dorrien no iba a salir nada positivo, bien al contrario.
Ypres 1915: Smith-Dorrien en abril de 1915, ante el ataque con gas alemán y la sangría que significaba mantener a las tropas británicas en pésimas condiciones tanto estratégicas como sobre el terreno en el llamado Saliente de Ypres, propuso una retirada táctica hacia posiciones menos expuestas. Esa fue la chispa y la excusa. Sir John French lo acusó de derrotismo, de pesimismo y de cobardía al exponer una retirada estratégica. A partir de este momento, las informaciones dependiendo de las fuentes varían. Algunas hablan de que el 27 de abril, French ordenó a Smith-Dorrien ceder el mando a Plumer, y que una semana aproximadamente más tarde, sobre el 6, Smith-Dorrien parte hacia Inglaterra. Otras que las contínuas cartas y misivas a Lord Kitchener tuvieron su premio y Smith-Dorrien fue invitado por Sir William Robertson a volver a Inglaterra en mayo de 1915.
Sobre esto, los diarios de Haig contienen algunos pasajes en los que French le confiesa su hastío hacia la persona de Smith-Dorrien. Las quejas de French transcritas en los diarios de Haig, que lo aborrecía profundamente, son una clara mezcla entre resentimiento y desprecio hacia el militar de Haresfoot. French ganó, pero no venció, al poco también fue invitado a dejar el mando tras el estrepitoso fracaso de Loos. Haig también había hecho un buen trabajo de zapa. Esta vez su paño de lágrimas era el mismísimo monarca George V.
A la retirada estratégica de Smith-Dorrien, el mando del IIº Ejército de la BEF lo tomó Sir Herbert Plumer, protegido de French, y primera opción de éste para substituir al fallecido Grierson en 1914. La fortuna le reservaba una ironía a French, ya que una de las primeras decisiones que tomó Plumer fue una retirada estratégica de las tropas británicas en el Saliente de Ypres hacia posiciones más resguardadas y fuera del alcance de la mortífera artillería alemana. Curiosamente French accedió.
La guerra continuaba y después de un breve periodo en Gran Bretaña, Smith-Dorrien fue enviado al África oriental alemana, aunque su periplo africano fue corto, enfermó al poco de pneumonia y volvió a Inglaterra. Su participación como militar en la Gran Guerra prácticamente había acabado.
Los ataques de French a Smith-Dorrien no terminaron con la guerra. Sir John French escribió 1914, un libro en el que describía los primeros compases de la Gran Guerra y en el que tuvo una mención especial para Smith-Dorrien acusándolo de desobediente y otros calificativos que éste no pudo rebatir al estar todavía en el servicio activo.


Fuentes:
- Cassar, George. The Tragedy of Sir John French. NJ, University of Delaware, 1985.
- Memories of 48 years of service ... (Smith-Dorrien)

11 nov. 2008

Sir Horace Smith-Dorrien y la Gran Guerra (II)


Viene de: Sir Horace Smith-Dorrien y la Gran Guerra (I)

La precipitada retirada británica fue seguida por una persecución alemana sin descanso. El repliegue inglés fue muy penoso, largas marchas en condiciones de extremo cansancio, falta de avituallamiento, perdida o abandono de material bélico, etc. La situación para los alemanes no fue mejor. La inicial retirada de Mons provocó que las comunicaciones entre el Cuartel general de French y los dos cuerpos de Haig y Smith-Dorrien se resintiesen. Aún así, se decidió que las tropas se retirarían a una zona más segura donde poder estabilizar un frente con los franceses, que a su vez se iban retirando sin apenas comunicarse con sus aliados. Finalmente y después de algunas peripecias, el IIº Cuerpo de Smith-Dorrien llegó a Le Cateau el 25 de agosto a les tres y media de la tarde, es decir un día después de haber iniciado la retirada. Pero lo peor era que el Ir Cuerpo de Haig había continuado la retirada, el cuartel general estaba muy alejado, y encima, French le conminaba a ser la retirada hacia una zona más segura, hacia el sector de Guise.
La situación de sus tropas era muy penosa. El IIº Cuerpo había soportado el grueso de la lucha en Mons, tanto en bajas como en esfuerzo y los hombres estaban derrotados física y moralmente. Smith-Dorrien consideró la situación y determinó que proseguir la retirada era la peor de las soluciones para sus tropas y para la BEF. Smith-Dorrien decidió junto con su Estado mayor que la única opción viable y plausible era intentar aguantar la posición, dar un respiro a sus hombres y sobretodo frenar la avalancha alemana que les seguía a un ritmo infernal. Frenar el avance significaría dar la oportunidad al resto de la BEF de salvarse del movimiento envolvente alemán, entre el Ir y IIº Ejército de Von Kluck y Von Bülow.
Smith-Dorrien imaginaba que su decisión de stand and fight (de aguantar y luchar) provocaría alguna polémica, pero desconocía que llenaría páginas y página de tinta además de acrecentar hasta límites desconocidos su controversia con Sir John French. Así las cosas, habiendo decidido permanecer y luchar, la caballería de Allenby, terriblemente castigada, llegó a Le Cateau poniéndose al instante bajo el mando de Smith-Dorrien. Al IIº Cuerpo también se le sumó la recién creada 4ª división al mando del general Snow.
La batalla de Le Cateau significó la ruptura final entre Sir John French y Sir Horace Smith-Dorrien. El comandante en jefe de la BEF acusó abiertamente a Smith-Dorrien de haber desobedecido una orden directa, de poner en peligro el IIº Cuerpo de la BEF, así como de la totalidad de las tropas británicas establecidas en el continente.
Sin embargo, la historia ha hecho otra lectura de la batalla de Le Cateau y de la arriesgada decisión de Smith-Dorrien.
Vistos los resultados la batalla de Le Cateau, frenó el avance de las tropas alemanas, lo que posibilitó el reagrupamiento de las tropas de la BEF, evitando así su envolvimiento y posible desaparición. Cierto es que las pérdidas británicas en Le Cateau fueron cuantiosas, casi 8.000 bajas entre muertos y prisioneros, pero examinados los factores, Le Cateau fue una acción valiente y arriesgada que permitió dar un respiro al resto de tropas británicas para encarar con mejores perspectivas el resto del conflicto. Igualmente cierto es que la decisión de Smith-Dorrien puede considerarse de desobediencia, pero tomar decisiones en momentos críticos como en el de Le Cateau, de permanecer y resistir, exige la determinación propia de un militar experimentado y responsable, así como valiente. La polémica y controversia hicieron el resto: French no perdonó jamás a Smith-Dorrien su desaire y desobediencia en Le Cateau, aún pesar de los resultados. La crítica trascendió el medio militar y saltó a la palestra pública y fue en esa arena donde algunos medios acusaron a French de actuar movido por los celos y el rencor.
Pero el resultado y la historia están ahí, la BEF consiguió sobrevivir a Mons, a Le Cateau, a la Gran retirada y sobretodo a la apisonadora alemana.
Las andaduras de Smith-Dorrien en la Guerra Guerra no terminaron en Le Cateau.


Continúa en: Sir Horace Smith-Dorrien y la Gran Guerra (III)

7 nov. 2008

Sir Horace Smith-Dorrien y la Gran Guerra (I)


Al estallar la guerra, a Sir Horace Smith-Dorrien le fue asignado el mando de la Home Defence Army. Sin embargo, la inoportuna muerte de Sir James Grierson durante el viaje de la BEF al continente, le ofreció la oportunidad de hacerse cargo del IIº Cuerpo de ejército, que consistía en la 3a y 5a divisiones. La designación de Smith-Dorrien como comandante de esta unidad el 21 de septiembre no estuvo exenta de polémica. Fue Lord Kitchener quien respaldó firmemente su elección muy a pesar de los deseos de Sir John French, quien mantenía una tensa y difícil relación con Smith-Dorrien por cuestiones pretéritas. Así, y al mando del IIº Cuerpo, Smith-Dorrien se dirigió hacia Mons para situarse al igual que el resto de la BEF en el flanco izquierdo de la linea que tenia que hacer frente al avance alemán. El 5º ejército francés al mando del general Lanzerac se situaría a la derecha. Pero desde un mal inicio la coordinación entre las tropas francobritánicas fue nula o inexistente, ya que las tropas francesas se habían retirado al sudeste de la línea, dejando a las tropas británicas sin cobertura por los flancos, y lo peor, a solas ante el impresionante avance germano.
A la retirada francesa, se añadió un grave error de apreciación del Estado mayor británico al creer que la BEF se hallaba solamente ante dos cuerpos de infantería y una división de caballería alemanes, cuando en realidad estaban frente un completo cuerpo de ejército al mando del general Von Kluck. La batalla o refriega de Mons abrió los ojos británicos ante la cruda realidad. A pesar de resistir el embite alemán muy dignamente, los británicos salieron derrotados y tuvieron que retirarse en toda la línea. Después de Mons, el primer choque de la Gran Guerra entre fuerzas alemanas y británicas, se inició lo que la historiografía militar a dado en llamar "The Great retreat" o la retirada de Mons. Sin apenas cobertura de flancos, la Fuerza Expedicionaria Británica (BEF) inició un repliegue que duraría más de una semana hasta llegar a posiciones cercanas a París.
Por su parte, el IIº Cuerpo de Smith-Dorrien recibió órdenes, a primeras horas de la tarde del 24 de agosto -en plena batalla de Mons- de retirarse ordenamente. Aunque orden no era precisamente lo que reinaba en las filas británicas esa tarde en Mons. La falta de comunicación y las noticias sesgadas acabaron de complicar la cuestión. El fragor de la batalla provocó que determinadas unidades perdiesen la comunicación con el puesto de mando, lo que significó que la retirada a posiciones más seguras provocase escenas caóticas. Aún así el repliegue pudo realizarse de forma más o menos segura. La situación de las unidades de Smith-Dorrien era más que delicada ya que estaban siendo superados por los flancos y las bajas no cesaban de aumentar debido a un mortífero fuego de artillería alemán que provenía del este de la zona de St. Symphorien. El episodio de Mons se cerraba y se abría el de la Gran retirada.
La precipitada retirada británica fue seguida por una persecución alemana sin descanso. El repliegue inglés fue muy penoso, largas marchas en condiciones de extremo cansancio, falta de avituallamiento, pérdida o abandono de material bélico, etc. La situación para los alemanes no fue mejor.
La inicial retirada de Mons provocó que las comunicaciones entre el Cuartel general de French y los dos cuerpos de Haig y Smith-Dorrien se resintiesen. Aún así, se decidió que las tropas se retirarían a una zona más segura donde poder estabilizar un frente con los franceses, que a su vez se iban retirando sin apenas comunicarse con sus aliados. Finalmente y después de algunas peripecias, el IIº Cuerpo de Smith-Dorrien llegó a Le Cateau el 25 de agosto a les tres y media de la tarde, es decir un día después de haber iniciado la retirada.


27 oct. 2008

Moltke el joven y el espiritismo


"Helmuth Johan von Moltke no fue el típico oficial prusiano. Se trataba de un hombre sumamente cultivado, que llegó a desarrollar un serio y profundo interés por la historia, los estudios orientales y la teología. Sus actividades mostraban un carácter inquieto y abierto ya que podía organizar tanto maniobras militares, como visitar monasterios medievales o hacer demostraciones de fotografía estereoscópica. Sin embargo, Moltke como Conrad von Hötzendorf, poseía un lado oscuro y fatalista.
Su mujer, Eliza, lo imbuyó de una profunda veneración por el espiritismo y lo oculto. Organizó, incluso, sesiones espiritistas con el fin de establecer contacto con personajes de histórica relevancia del más allá. Moltke mostró y experimentó un apasionado interés por todo aquello relacionado con el más allá o la existencia después de la muerte terrenal - lo que le llevó a establecer contacto con Rudolph Steiner y la Teosofía. Moltke se autoconstruyó una filosofía en la que el conocimiento intuitivo y el entendimiento de fenómenos ocultos alimentaban las fuerzas que movían los hilos de la historia mundial. A través de su mujer y Steiner, Moltke llegó al Libro de las revelaciones, que predicaba el segundo advenimiento de Cristo en medio del caos y el terror de proporciones épicas. Contacto que determinaría en cierto manera su actitud durante la Primera Guerra Mundial. La casi total destrucción de los papeles personales de Moltke por su mujer - resultado de la presión asfixiante de los miembros más conservadores del ala prusiana - dejaron un vacio sobre este tema en sus mutiladas memorias. Aún así, las memorias establecen un hilo directo entre las decisiones de julio de 1914 y la posterior guerra, y el estado anímico y mental de Moltke el joven."

Adaptación libre que hace H. Herwig de Helmuth Johan von Moltke, llamado también Moltke, el joven en su obra The First World War: Germany and Austria-Hungary, 1914-18.

Bibliografía complementaria:
- Helmuth von Moltke, Light for the new millennium: Rudolf Steiner's association with Helmuth and Eliza von Moltke: letters, documents and after-death communications. Thomas Meyer (ed.) .1997. ISBN 1-85584051-0

Fotografía cortesía de Wikipedia.

26 oct. 2008

La batalla de Le Câteau, 26 de agosto de 1914: desarrollo (II)


La situación de las tropas del IIº Cuerpo de Smith-Dorrien el 25 de agosto de 1914 era muy complicada. Muchos efectivos estaban a campo abierto, en posiciones cavadas de forma precaria y jalonadas a lo largo de la carretera que iba de Le Câteau a Cambrai, concretamente en el extremo occidental de Le Câteau. La privilegiada situación de la artillería alemana en las lomas al norte de la posición de Le Câteau juntamente con una ausencia total de cobertura de las tropas británicas, así como la poca visibilidad de la artillería británica proporcionaban una enorme ventaja a las tropas de Von Kluck. La mayoría de las piezas británicas estaban situadas cerca de la infantería, y algunas de ellas algunos metros atrás.
El hecho de que las tropas inglesas apenas pudiesen cavar trincheras protectoras se debió sobretodo al cansancio acumulado y a la presión a la que los sometió el enemigo en continuo hostigamiento y pisándoles los talones en plena retirada. Afortunadamente para las tropas británicas, algunos elementos de la población civil ayudaron a cavar trincheras antes de que comenzase la batalla.

Orden de batalla

El flanco derecho de la posición británica estaba defendido por tropas de la 5ª división que cubrían el cruce de caminos situados a la derecha de Le Câteau, a ambos lados de la calzada romana que conducía a Reumont. A la izquierda de la 5ª división estaba la 3ª de Hamilton, y a la izquierda de la 3ª estaba emplazada la recién creada 4ª división. Como tropas de reserva estaba una división de caballería y la 19ª brigada de infantería, las cuales habían sido puestas bajo el mando de Sir Horace Smith-Dorrien. A duras penas pudieron desalojar el pueblo antes de que llegasen los alemanes a las seis de la mañana del 26 de agosto, de hecho, dos compañías de los East Surreys y otras de la infantería ligera del Duke of Cornwall tuvieron que salir precipitadamente por el intenso fuego enemigo.
El 2º de los King's Own Yorkshire Light Infantry (KOYLI) junto con los grupos de baterías del 122, 123 124 de la Royal Field Artillery estaban situados a la izquierda de la carretera a Reumont. El 2º de los King's Own Scottish Borderers (KOSB) estaba situado a la izquierda de los KOILY's. Más allá, al sur de la carretera estaba el 1º de los Queens Own Royal West Kents. A la derecha de la carretera, a unos tres kilómetros al norte (noroeste de Le Câteau), en una posición totalmente expuesta a la observación enemiga (Rambourliex Farm) estaban emplazadas numerosas baterías británicas.

El inicio

Un poco más tarde de las seis de la mañana del 26 de agosto y bajo una espesa niebla, la artillería alemana -desde el nordeste de Le Câteau- comenzó a martillear las posiciones británicas. Unas dos horas más tarde, sobre las ocho, la posición artillera británica cercana a Rambourlieux Farm fue atacada con fuego de fusilería desde las posiciones elevadas que estaban situadas al noroeste de Le Câteau. Casi al mismo momento, tropas alemanas intentaron romper el flanco derecho a lo largo del valle del Selle aprovechando la cobertura que ofrecía la niebla matutina. Sin embargo, fracasaron en su intento cayendo numerosas tropas bajo el fuego de enfilada de la infantería ligera del Duke of Cornwall y los cañones de la batería D. Los alemanes se retiraron. A pesar de haber rechazado el ataque, parecía obvio que este flanco continuaría siendo un objetivo de primer orden. El mando confiaba en que este flanco sería defendido por las tropas del Ir Cuerpo de Haig, aunque éstas continuaban con su retirada hacia Guise.
Sobre las diez de la mañana, la artillería alemana volvió a castigar las posiciones artilleras y de infantería causando grandes bajas. Después de este duro castigo, los alemanes iniciaron un avance en masa a lo largo de los casi tres kilómetros que separaban el valle del Selle y Rambourlieux Farm. Los regimientos de los Suffolks, los King's Own Yorkshire y el resto de tropas habian sido literalmente machacados con un brutal fuego de artillería. Pero la artillería británica no fue menos, los de la 108 castigaron duramente a los alemanes. También los de la 122, que adelantó su posición, barrieron todo un batallón alemán en pleno avance.
Los diezmados Suffolks fueron reforzados por elementos de los Argyll, Sutherland Highlanders y algunos del 1º de los Middlesex.
La destrucción de la última pieza de la batería 11 provocó que las tropas alemanas comenzasen a presionar sobre la línea británica a pesar de las cuantiosas bajas. En el flanco izquierdo británico, los atacantes fueron mayormente rechazados por una férrea defensa, aunque algunas tropas rompieron la línea y cruzaron la carretera a Cambrai donde fueron duramente castigados por el fuego de ametralladora de los Royal Scots que estaban cerca de Audencourt. El sector de Caudry fue duramente castigado pero los soldados británicos lograron sostener el frente. En el flanco izquierdo, la línea que defendía la 4ª división los King's Own (Royal Lancasters) fue duramente castigada por fuego de fusilería y por un intenso fuego artillero, pero a pesar de tener más de 400 bajas sostuvieron el frente. También los Lancashire Fusiliers y los Warwickshires sufrieron duramente. Los primeros por fuego de ametralladora y los segundos por fuego de artillería.
Los ataques alemanes se repitieron a lo largo de toda la batalla con el mismo patrón: al principio avanzaban en líneas compactas, eran rechazados, se retiraban para embestir en formaciones abiertas para volver a ser rechazados por el certero fuego británico de las experimentadas tropas que formaban la BEF.

Continúa en: La batalla de Le Câteau, 26 de agosto de 1914: desenlace (III)

18 oct. 2008

La batalla de Le Câteau, 26 de agosto de 1914


La batalla de Le Câteau fue uno de los episodios que formaron parte de lo que la historia militar británica definió en su momento como "the Great Retreat" o la "Retirada de Mons". Justo después de la batalla de Mons, el primer enfrentamiento entre fuerzas expedicionarias británicas y tropas alemanas en la Gran Guerra, el impresionante empuje del ejército alemán obligó al Alto mando británico a plantearse una retirada estratégica. La fuerza y potencia del avance alemán impuso a la BEF una velocidad de retirada infernal, lo que ocasionó que el repliegue fuese en algunos momentos caótico y desesperado, a pesar de los contínuos intentos de la historiografía británica de otorgarle tintes épicos y heroicos. La velocidad de marcha de ambos ejércitos fue impresionante, algunas unidades incluso llegaron a hacer hasta 30 kilómetros en un día. Despúes de dos días y dos noches de intensa retirada, el día 26 de agosto de 1914, el general Sir Horace Smith-Dorrien, al mando del IIº Cuerpo de la BEF, decidió por su cuenta y riesgo mantener su posición y hacer frente a las tropas alemanas del Ir Ejército de von Kluck.
En su momento, la decisión suscitó una enconada polémica entre Smith-Dorrien y French, comandante en jefe de la BEF. La enemistad entre Sir John French y Sir Horace Smith-Dorrien se arrastraba desde hacía años, pero French consideró un acto de desobediencia flagrante el que el IIº Cuerpo de Smith-Dorrien decidiese establecer batalla con el Ir Ejército alemán, ya que las órdenes eran reagrupar las tropas de la BEF y continuar la retirada hacia las posiciones más seguras del sector de Guise. Por su parte, Smith-Dorrien justificó su decisión por el extremo cansancio de sus tropas. Consideró que el permanecer en el terreno y plantar batalla a las fuerzas alemanas permitía dar un breve descanso a sus tropas y de otra parte frenar el avance alemán y dar tiempo al resto de la BEF para una retirada segura y ordenada. Así las cosas, a la mañana del veintiseis de agosto de 1914, el IIº Cuerpo de la BEF compuesto de tres divisiones de infantería (3ª, 4ª y 5ª) y una división de caballería fue atacado por seis divisiones alemanas del Ir Ejército de von Kluck. Durante la mañana, las fuerzas regulares británicas resistieron el empuje alemán.
Como en Mons, el preciso y veloz fuego de fusilería británica causó graves pérdidas en el avance alemán, pero cuando otras dos divisiones alemanes se incorporaron a la batalla, el IIº Cuerpo comenzó a desmoronarse. Al final del día, la línea británica estaba a punto de rodeada por ambos flancos. A su vez, el IIº Ejército alemán se aproximaba en dirección a Cambrai. Cuando el movimiento alemán avanzó por la izquierda para cerrar la línea, la caballería francesa al mando del general Sordet acudió en su ayuda. La ayuda francesa permitió a las tropas de Smith-Dorrien zafarse y retomar la retirada hacia el sur para reencontrarse con el resto de la BEF. Al final de la batalla, las pérdidas británicas eran muy cuantiosas, unos 8.000 hombres y casi cuarenta piezas de artillería. La batalla de Le Câteau desde el punto de vista militar puede considerarse como una derrota británica. No obstante, desde la óptica estratégica, la lectura podría ser otra si se analizan los resultados. La persecución a la que se lanzó el ejército alemán alteró los planes de avance, los británicos ganaron tiempo al frenar a las tropas alemanas, y las tropas francobritánicas se reagruparon al sur de la Marne. No cabe duda, que sin el episodio de Le Câteau quizás el grueso de la BEF no se hubiese logrado salvar del avance alemán y la batalla de la Marne no se hubiese producido en la forma y resultado en que lo hizo.

Bibliografía:
- http://batmarn1.club.fr/edmae11.htm, fragmento de Edmonds, J. Official History of the War - Military Operations - France and Belgium.
- Keegan, John. The First World War.

12 oct. 2008

La Retirada de Mons, hasta la batalla de Le Cateau, 23-26 de agosto de 1914


A primeras horas de la tarde del 23 de agosto de 1914 y al terminarse la primera batalla entre fuerzas británicas y tropas alemanas de la Gran Guerra en los alrededores de la localidad belga de Mons se inició la denominada Retirada de Mons del Cuerpo Expedicionario Británico (BEF).
Ante el imparable avance de las tropas alemanas, las exhaustas tropas de las Fuerzas Expedicionarias Británicas (BEF) emprendieron una precipitada y dura retirada hacia el sureste de Mons, en dirección Maubege. A las extremas condiciones del repliegue se sumó el hecho de que el I Ejército alemán de von Kluck les fue hostigando durante todo esta maniobra a posiciones de retaguardia.
La dureza de este movimiento de retirada fue plasmada por Fortunino Matania para la revista The Sphere en su obra The Famous four days retreat from Mons.
En esta retirada, los alemanes dirigieron sus ataques principalmente sobre la izquierda de la línea británica. Para aliviar la presión a la que estaba siendo sometido el IIº cuerpo de Smith-Dorrien - la 3ª división de Hamilton estaba siendo muy castigada- French ordenó a la caballería que despejase el terreno, y tres regimientos se lanzaron a la carga, siendo duramente rechazados con grandes pérdidas.

Después de todo un día de marcha sin descanso hacia el sur, la noche del 24 de agosto, tropas inglesas y francesas se establecieron u mantuvieron la línea de Valenciennes a Givet. Los ingleses entre Valenciennes y Maubege, y los franceses entre Maubege y Givet. Sin embargo, al día siguiente, el 25 los franceses se retiraron otra vez a la línea Landrecies-Avesnes-Marienburg dejando otra vez el flanco derecho británico desprotegido. Los alemanes, aprovechando la retirada francesa, intentaron flanquear Maubege para rodear a las fuerzas británicas. Von Kluck insistía en envolver por la izquierda las tropas del Ir cuerpo británico lo que llevó a French a ordenar otro repliegue ante el peligro de ser rodeado y aniquilado por el ejército alemán.
De esta forma y sin descanso, la mañana del 25, el grueso de la BEF comenzó otra retirada hacia la línea Cambrai-Landrecies. La principal dificultad de la retirada estribaba en el extremo agotamiento de las tropas y en la superioridad del enemigo, tanto en número de efectivos como en potencia de fuego. Con objeto de proteger el repliegue, algunas unidades de la caballería británica cubrieron la retirada del Ir Cuerpo de Haig. El resto de la caballería con la 19ª brigada de infantería protegió el flanco izquierdo. En Wasmes, Paturages y Framieres se produjeron los primeros enfrentamientos con costosas bajas para los británicos. Al llegar a Bavai, el grueso de las tropas británicas tuvo que dividirse para cruzar el bosque de Mormal, ya que el cuerpo de Haig se equivocó al marchar de Maubege a Landrecies por el oeste del bosque en vez de por el este. French pretendía que las tropas de Haig cubriesen el vacío existente entre ambos cuerpos, pero el cansancio de las tropas obligó a Haig a renunciar a esta maniobra.

Finalmente a la medianoche del 25, el Ir cuerpo de Haig, a pesar de ser duramente hostigado por el IX cuerpo alemán, llegó a Landrecies, estableciéndose entre esta localidad y Marbaix. Informados de esta maniobra, tropas alemanas del IXº, VIIº y Xº cuerpo atacaron Landrecies y por el este de Marvilles hostigaron las tropas de Haig. Con la ayuda de las divisiones de reserva francesas del general Valabrègue, el Ir cuerpo de Haig consiguió salir de la situación comprometida y la mañana del 26 se retiraron a Guisa via Wasigny. De resultas de los combates en Landrecies, el IIº cuerpo de Smith-Dorrien quedó aislado en la posición de Le Cateau. French ordenó a Smith-Dorrien que se retirase inmediatamente. Sin embargo, Smith-Dorrien consideró que una retirada en estas condiciones era más peligrosa que esperar el enemigo para resistir de forma dura y tenaz. A pesar de ser informado de que no tendría cobertura alguna, ni de la caballería de Sordet ni de la de Allenby -que debía proteger su derecha- Smith-Dorrien se mantuvo en su propósito de hacer frente al enemigo. Aún sin contar con fuerzas de caballería, el domingo 23 se procedió a crear la 4ª división con fuerzas de reserva emplazadas ya en el sector de Le Cateau. La 4ª división estaba formada por 11 batallones y una brigada de artillería. Para el día 25 ya estaba operativa y a la espera de ser enviada al frente. Pero el frente el que fue a su encuentro. French ordenó al general Snow que situase sus tropas entre Solesmes y la carretera de Cambrai a Le Cateau. En esta posición, la 4ª división ayudó a cubrir la retirada del Ir y IIº Cuerpo a sus posiciones. Finalmente, la 4ª división fue puesta bajo las órdenes del IIº Cuerpo. Así, en estas condiciones, el 26 de agosto de 1914 tuvo lugar una de las batallas más feroces del primer año de guerra: la batalla de Le Cateau.

4 oct. 2008

H.G Wells y la Gran Guerra


La opinión de los intelectuales fue quizás una de las armas propagandísticas más rentables y menos calculadas de la Gran Guerra, al menos en los inicios del conflicto. Su parecer como figuras relevantes en el mundo de la cultura se tomó a veces como ejemplo e incluso como dogma. De entre las voces que se levantaron para expresar su sentir sobre el conflicto destaca la del escritor e intelectual inglés H.G. Wells. Su opinión fue una de las más beligerantes con Alemania al acusarla de ser la verdadera causante y artífice de la guerra. Una guerra que según su parecer consumiría a la civilización en una gran hecatombe. Sin embargo, consideraba esta catástrofe como necesaria para purificar a la civilización de elementos perniciosos como algunos de los rasgos que definían al Estado alemán.
Las ideas y postulados de Wells no caerían en saco roto ya que una vez creado el War Bureau Propaganda las autoridades le pidieron que colaborase activamente.
Así, H.G. Wells como otros miembros destacados de la intelectualidad británica se prestaron a tareas de apoyo propagandístico a favor del bando aliado.
A continuación, se muestra uno de las opiniones más tempranas de Wells sobre la guerra. El fragmento está extraido de l'Esquella de la torratxa, publicación periódica catalana de marcada vocación progresista para la época y de clara tendencia aliadófila.



Traduccion al castellano:
"Soy un gran entusiasta de esta guerra contra el militarismo prusiano. Creo firmemente que nuestra generación asiste al fin de una vasta e intolerable opresión impuesta a la civilización y a la libertad. Luchamos para deslibrar a la propia Alemania y al mundo entero de la superstición que consiste en creer que la brutalidad y el cinismo són los sistemas más exitosos, que la autocracia es superior a la democracia y que el ejército de cuartel vale más que la nación armada ... "Sentimos una gran angustia ante la tarea que nos hemos impuesto, pero nuestra decisión es firme. Estamos dispuestos a afrontar todo tipo de desastres, los peligros más terribles, los fallos más grandes, el hambre más horrenda, todo menos la derrota. Ahora que hemos comenzado la lucha, lucharemos, si es preciso, hasta que nuestros hijos mueran extenuados en nuestros hogares, lucharemos hasta que el último de nuestros barcos se hunda en la pregonas aguas del oceáno... "Esta guerra no acabará diplomáticamente, sino que pondrá fin a las diplomacias. Es una guerra totalmente diferente de todas las otras que la han precedido. Cuando habrá acabado, no tendrá lugar una conferencia de paz a la antigua, sino una conferencia de fraternidad universal..."
H.G. Wells

Interesante e curiosa opinión la de Wells. Estaba totalmente convencido de que la guerra era claramente diferente a las anteriores, tanto por el número de naciones implicadas como el grado de desarrollo tecnológico que había alcanzado la humanidad. No en vano, Wells fue sino el fundador de una nueva literatura fantástica, sí el que creía con más fe en el nuevo rol de la máquina en el desarrollo histórico de la humanidad. Wells muestra una confianza en la victoria aliada, así como la redención de la Alemania militarista en su derrota. Cree también en una purificación espiritual de la civilización y del inicio esperanzador hacia una fraternidad infinita.
Desgraciadamente esto último no fue así, como tampoco significó el fin de las diplomacias. Su error más inocente fue el creer que el final de la guerra significaría una nueva era más pacífica y esperanzadora en la historia de la humanidad. Fue sólo el entreacto en la tragedia.

29 sept. 2008

Hartmannsweilerkopf o "Le Vieil Armand", la guerra en los Vosgos


Aunque en los primeros compases de la guerra ninguno de los contendientes, franceses y alemanes, mostrasen mucho interés por ocupar esta zona montañosa, pronto se intuyó que el dominio de las cimas de lo que se llamaba la ruta de las crestas o cimas de los Vosgos sería de vital importancia para un control efectivo del valle de Rhin y su entorno. La estratégica posición de la cima del Hartmannsweilerkopf, de las más altas, proporcionaba un privilegiado punto de observación de todo el valle, lo que permitía obtener información privilegiada del cualquier movimiento del enemigo, tanto de tropas como de baterías de artillería.
A partir del momento, finales de 1914, en que ambos ejércitos valoraron la importancia del sector de Hartmannswillerkopf, o "Le Vieil Armand" como le llamaron los franceses, éste se tornaría escenario de cruentos y épicos combates.
Los primeros en ocupar terreno en el Hartmannsweilerkopf (HWK) fueron los soldados del 123º Rgt. de la Landwehr alemana que encontraron vía libre para instalarse en los bosques situados en la cima el día 18 de diciembre de 1914.
El día de Navidad, el 28º batallón de los Chasseurs Alpins, BCA, ocupó la ladera oeste del Silberloch Plateau con puesto avanzado de 30 hombres, el primero de los ocuparían esa posición. Este avance de los Chasseurs alpins se produjo después de que éstos observasen como tropas del 69º regimiento de infantería alemana habían ocupado la cima cuatro días antes, el 21 de diciembre. Ese mismo día ya hubo una breve refriega con el resultado de tres soldados alemanes heridos.
Lo curioso es que el 28 de diciembre, el regimiento 123º de la Landwehr alemana decidió establecerse en el extremo este de la cima sin conocimiento de que en la ladera oeste, en el llamado Silberloch plateau, se hallaba el 28º de los BCA. Parece que no funcionó el servicio de información entre los mandos del 123º de los territoriales alemanes y los del 69º.
Dos días después, el 30 de diciembre, en una patrulla rutinaria por el lado oeste de la cima, algunos hombre del 123º se percataron de la presencia de soldados franceses y se entabló un breve intercambio de disparos.
A partir de ese día, y durante los meses de enero a abril de 1915, los cuerpos especiales de los Chasseurs alpins y otras tropas de infantería francesas bajo el mando del general Serret intentaron por todos los medios conquistar la totalidad de la cima del Hartmannsweilerkopf.
El 4 de enero de 1915, la octava compañía del 123º junto con tropas del batallón Heidelberg de la Landsturm lanzaron un ataque contra las posiciones de los CA, pero fallaron por la tenaz defensa de los franceses y la dificultad del terreno.
Cinco días más tarde, el 9 de enero sobre las once de la mañana intervino por primera vez la artillería alemana. Dos horas más tarde se inició otra vez el bombardeo con un ataque posterior del 123º de la Landwehr, pero sin ningún resultado. Los Chasseurs alpins mediante una gran destreza y profesionalidad supieron camuflar perfectamente sus posiciones bajo la maleza y una lograda cobertura arbórea lo que dificultó a los artilleros alemanes localizar sus posiciones. Por ello, el posterior ataque de la infantería alemana se saldó con numerosas bajas, unos 34 muertos y 80 heridos alemanes. Los franceses se habían atrincherado en la zona de la cima que los alemanes habían bautizado como Ringburg. A raíz de este nuevo fracaso el mando alemán decidió destinar tropas profesionales para proseguir la ofensiva. Se destinó al 14º de los Jägers para la misión.
El 19 de enero con los alemanes rodeando la cima, el 25º regimiento renano consigue conquistar Hirtzstein. Se trata de una área rocosa situada en la ladera sud del mismo macizo del HWK y situada a unos 570 metros de altura desde la cual podía iniciarse cualquier ataque hacia la cima. En el avance desde el sur hacia posiciones francesas, el 25º renano logró hacer prisioneros a unos 40 chasseurs. Desde la vertiente occidental, los chasseurs intentaron romper el cerco y relevar a sus compañeros exhaustos sin mucho éxito. Casi en la cima, en el mismo momento, tropas de los regimientos 123º y 129º de la Landwehr juntamente con tropas del 14º Großherzoglich-Mecklemburgische Jägerbataillon (cazadores alpinos) y soldados del regimiento 42º de caballería retomaron el ataque desde el este de la cima. A pesar de los enconados ataques, el resto de los Chasseurs aguantaron en sus posiciones. Los alemanes lanzaron varios ataques pero la posición francesa consiguió resistir aparte de las bajas. Se añadieron al ataque tropas del 84º Nordschleswig, del 1º de infantería de Turíngia y del 89º de los Schweriner Grenadiere pero aún así no consiguieron desalojar las tropas francesas.
Dos días después, el 21 de enero de 1915 tuvieron lugar los combates más duros y sangrientos. Los franceses decidieron pasar a la ofensiva con los regimientos 18º, 27º y 53 de los BCA. Sin embargo, en los combates entraron en acción varias compañías de Pionere alemanes que con la ayuda de Minnenwerfer (Lanzaminas) lograron poner en serios apuros a las tropas francesas que estaban el Silberloch plateau. Después de una fiera resistencia, las tropas francesas decidieron rendirse. Debido al extremo coraje y valor que éstos demostraron en combate, los soldados alemanes fueron saludando uno a uno a sus prisioneros (127 Chasseurs y 3 oficiales).
Después de los combates del día 21, toda la cima del Hartmannsweilerkopf volvía a estar en manos alemanas.
En apenas un mes de combates se contabilizaron más de mil bajas entre los dos contendientes, pero esto era sólo el principio. El telón había caido después del primer acto, pero la función iba a durar toda la guerra. Para ello, ambos enemigos se prepararon para seguir la lucha: construyeron refugios, habilitaron depósitos para municiones y hospitales de campaña en plena montaña. Tanto los franceses como los alemanes construyeron recios refugios en las zonas que ocupaban, los franceses en Silberloch plateau y los alemanes en la cima y la vertiente oriental. Los alemanes construyeron una red de trincheras y refugios con hormigón que todavía hoy pueden ser visitadas y que resultan ser uno de los vestigios de la Primera Guerra Mundial que se encuentran en mejor estado de conservación. Los alemanes, incluso, construyeron un sistema de vagonetas para poder transportar las provisiones hasta la cima. Del número de trabajadores que participaron en la construcción de los refugios, así como de los recursos utilizados por los alemanes se desprende que la importancia del HWK era vital para el desarrollo de la guerra en Alsacia y los Vosgos.
Hasta casi un mes después del cese de hostilidades en el HWK no volvieron a reanudarse los combates. El 27 de febrero los BCA 7, 13 y 53 atacaron la posición alemana del Jäggertanne (el abeto del cazador) después de un breve bombardeo artillero. Debido a la fortaleza del ataque francés, los alemanes tuvieron que fortalecer la línea del frente con unidades del 161º renano, tropas del regimiento Mannheim de los Landsturm y de los Ulanos reconvertidos del 11º que rechazaron finalmente el ataque.
Durante casi tres meses, los franceses estuvieron lanzando incisivos ataques. El 27 de febrero y el 5 de marzo, unidades alemanas intentan limpiar completamente las vertientes del HWK de tropas francesas pero no logran su objetivo. Entre tanto, las bajas van aumentando de una forma escalofriante. La defensa francesa es casi numantina. El 7 de marzo, el exhausto 13º regimiento de los chasseurs fue relevado de su puesto por el 152º. Pero el 152º no se quedó a la defensiva. El día 23 de marzo y después de más de cuatro horas de bombardeo artillero, los franceses -con enormes bajas- consiguen situarse a menos de 150 metros de la cima y de las posiciones alemanas más elevadas. El mismo día, el 75º y el 25º regimientos alemanes contraatacan ferozmente pero no logran desalojar a los chasseurs. Tres días después, el 26 de marzo, los chasseurs del 152º reforzados con elementos del 7º, 13º, 15º, 27º y 28º de los chasseurs y después de un prolongado bombardeo atacan las posiciones del 25º renano. Los chasseurs las superan y prosiguen su ataque en dirección a la vertiente este, sobrepasan la cima y bajan por la Serpentinenstrasse arrollando a las unidades alemanas que no pudieron sostener el ataque hasta llegar al saliente más bajo de la cara oriental del HWK.

Bibliografía y fuentes:
- Monografía imprescindible: Tombi, H. P. Der Hartmannsweilerkopf von der Krypta bis zum Jägerdenkmal: Ein militärhistorischer Reiseführer.
- El mejor site: http://www.hartmannsweilerkopf.de/
- Para imágenes de calidad: http://www.westernfrontphotography.com/

Continua en: Hartmannsweilerkopf o "Le Vieil Armand", la guerra en los Vosgos

24 sept. 2008

Imperial Iron Cross o Trenchfighter.com

http://www.trenchfighter.com/


Buscando algunas notas sobre las operaciones en los Vosges, concretamente en la zona del Hartmannswillerkopf, dí con esta página. Quizás su título, the Imperial Iron Cross, 1914-1918, pueda inducir a error y hacer creer al navegante de que se trata exclusivamente de condecoraciones y medallas alemanas de Primera Guerra Mundial. Y no es así. Imagino, no lo sé del cierto, pero creo que el nombre proviene de otro site que sí está dedicado al mundo de la condecoración y la falerística y que está hermanada con esta página. De hecho, en el apartado de bienvenida al sitio, Welcome to the trench…, se explica el porqué de la página como complemento o extensión de un libro dedicado a la condecoración de la cual toma nombre el sitio. Es decir, que la página parece el tercer pilar de un proyecto alrededor de la condecoración alemana: Foro, libro y site.
The Imperial Iron Cross es ante todo un sitio – en inglés- dedicado al desarrollo militar de la Primera Guerra Mundial. Tanto la estructuración de la información – las categorías temáticas - como la plasmación plástica de los contenidos es de una calidad exquisita. Se nota que la página se mantiene constantemente y que los gestores de la misma tienen grandes conocimientos de la materia. La categorización responde casi exclusivamente a los diferentes aspectos que tuvo la Gran Guerra en su apartado terrestre en el Frente occidental. Entre las categorías que forman el site encontramos por ejemplo:
- The Raiders
- In the Trenches
- Mobile warfare
- Assaults divisions, etc.
Cada una de estas subdivisiones temáticas contiene diversos artículos que versan sobre las principales unidades o cuerpos que ejemplifican el contenido del campo. Una de las características principales de este site es que está prácticamente dedicado al ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial. A pesar de ello, hay algunas categorías que tratan sobre la Guerra de los Bóers, o por ejemplo las campañas africanas del ejército alemán durante 1914-15. La estructuración de la información es, sin duda, muy lograda, pero lo más destacable tanto por calidad como por la elección de los temas son los artículos. Los artículos son estudios o pequeños trabajos de gran lucidez, bien documentados, con ilustraciones novedosas procedentes, muchas veces, de colecciones privadas y que versan sobre cuestiones poco conocidas de la Gran Guerra en su aspecto bélico. Muchos de estos artículos están dedicados a unidades o regimientos que ejemplifican perfectamente el capítulo del que forman parte. Algunas categorías, como la de Machine gunners, contiene solamente imágenes, pero que son de una gran calidad, tanto por su tamaño, como por su estado.
Si tuviese que privilegiar alguno de los aspectos que caracterizan mejor este site, destacaría sin pensarlo el hecho de que se hayan realizado y trabajado aspectos poco o nada conocidos sobre el conflicto, en este caso sobre unidades o regimientos que tuvieron un peso importante en alguno de los escenarios del Frente occidental. Por ejemplo, se han realizado artículos sobre el 12. Rgt. Bayerische en Verdun, o el 155 IR. en la Côte 304, o las tropas de lanzallamas. Todos estos pequeños estudios y más ilustran perfectamente como fueron algunas de las operaciones que se llevaron a cabo de boca de sus protagonistas.
A parte de los pequeños trabajos, excepcionales la mayoría de los que he leido, que no han sido pocos, el site contiene trabajos más extensos.
Por ejemplo en la categoría Texts hay colgado un libro sobre la participación de unidades bávaras en el Aisne durante la llamada ofensiva Nivelle o Chemin des Dames. Lo mismo, sobre un trabajo completísimo sobre la guerra en África durante 1914-15.
Concluyendo, destacaría que no se trata de un recurso para neófitos o iniciados en la Primera Guerra Mundial. Al igual que el Foro del cual depende este site, http://gmic.co.uk
Este site es un espacio para aquellas personas con conocimientos avanzados sobre la Primera Guerra Mundial y que esten especialmente interesadas en el ejército alemán durante la Gran Guerra.
Ante todo, The Imperial Iron Cross ha sido una sorpresa enormemente positiva y una gran fuente sobre aspectos inéditos -para mi- de la Gran Guerra.

17 sept. 2008

Aces high de Alan Clark


Clark, Alan. Aces high : the war in the air over the Western front 1914-18. Glasgow : Fontana/Colins, 1974.

Floja síntesis sobre la historia de la aviación en el frente occidental durante la Primera Guerra Mundial. El autor, Alan Clark, hace un somero recorrido sobre el nacimiento y evolución de la aviación durante este conflicto, desde sus tímidos inicios como elemento auxiliar en tareas de reconocimiento y observación del enemigo pasando por el progresivo perfeccionamiento tecnológico de los aviones hasta llegar a convertir esta nueva arma en un elemento, si no primordial en este conflicto, sí en el que tuvo lugar veinte años después. El autor logra acercar al lector a un mundo que estuvo dominado por hombres valientes y con coraje que se aventuraron a surcar los aires con artefactos muchas veces rudimentarios y sin apenas consistencia. Es precisamente esta idea de pioneros del aire la que consigue transmitir perfectamente Clark en su obra. Sin embargo, su mayor logro es el de encumbrar a la categoría de héroes a esos hombres que sin apego al mundo terrenal hicieron del aire su campo de sueños hasta que la cruda realidad de la guerra los bajó otra vez a la terrenalidad de la muerte. No obstante, y como ya introducía en la descripción de la obra, el autor se deja alguno de los aspectos más notorios de la guerra aérea en el tintero. Cierto que es una obra de síntesis, pero...
Antes del análisis crítico, no querría dejar de destacar que esta breve reseña se basa en la edición de 1974, y es posible que las posteriores reediciones hayan subsanado alguno de los vacíos que me parecen sorprendentes, como por ejemplo algo más que una alusión a uno de los ases más importantes de la Gran Guerra, Manfred von Richtofen. Curiosamente he llegado hasta el final del libro sin que se detallen ni su misteriosa muerte, ni su técnica, ni su perícia. Pero no sólo ocurre con el Barón Rojo, tampoco hay alusión alguna a otro de los pilotos que hizo historia durante la guerra, Eddie Rickenbacker. Clark analiza, por contra, a otros aviadores que por alguna razón destacaron durante la Gran Guerra como por ejemplo Boelcke, Nungesser, Fonck, Hawker, etc. Guynemer y Ball tienen dos apartados específicos, es por ello que extraña que no haga lo mismo con otros pilotos igualmente notorios. Lo mismo ocurre con las formaciones, centra una parte de un capítulo a la historia de l'Escadrille Lafayette, pero apenas entra a explicar la curiosa formación aérea alemana que fue llamada "the Flying Circus". En el mismo sentido Clark cita en numerosas ocasiones el llamado "abril sangriento" de 1917 pero tampoco detalla con una somera explicación en que consistió. Esta podría una de las críticas a la obra de Clark, anticipa pero no resuelve. Pero no todo son apuntes negativos.
Un punto a favor es que el autor no avasalla excesivamente ni con datos técnicos ni con argot específico, no hay que olvidar que la obra se dirige a profanos de las alturas. Eso sí, el lector no muy acostumbrado a leer en inglés puede que tenga alguna dificultad añadida con los terminos específicos del mundo de la aviación. Queda claro que el destinatario de la obra o es un aficionado a la Gran Guerra o lo es a las primeras épocas de la historia de la aviación.
Dos cuestiones más. Una de carácter formal y otra conceptual. La cuestión formal tiene que ver con las ilustraciones, aunque considero que habrá sido subsanada con las posteriores ediciones. Más que el blanco y negro de las fotografías -natural, tratándose de la época en que se tomaron- lo que es cuestionable es la calidad de algunas. La mayoría de ellas son tomadas en tierra, no hay ninguna imagen que muestre algun combate aéreo. Eso sí aparecen algunos diagramas que ilustran algunas de las maniobras clásicas utilizadas por los pilotos. Ya a un nivel más personal todavía, me sorprendió y me incomodó más el formato del libro. Éste tiene unas dimensiones que lo alejan del formato de libro de lectura, es decir, formato en 8º o en 4º. El libro tiene unas dimensiones que no lo hacen especialmente cómodo para su lectura. Repito es una cuestión muy personal, pero a fin de cuentas reseñable. Observando la edición más actual constato que este problema ya ha sido solucionado.
En el aspecto conceptual, se encuentra a faltar un elemento primordial en cualquier obra que se preste a ser punto de partida sobre una disciplina, y es la bibliografía. No hay un capítulo de bibliografía, ni tan sólo una nota a pie de página que proporcione al lector una referencia que le permite profundizar en alguno de los temas o cuestiones planteadas. Cierto que la obra es de divulgación, pero quizás sea éste el detalle que separa una obra de divulgación de calidad de otra que simplemente es de divulgación. En este punto puede que el fallo sea más mío que del autor ya que las expectativas acumuladas por otras críticas no han sido superadas por la realidad. Aún así y en descargo de esta implacable reseña cabe destacar un mérito en Aces high: ha logrado despertar mi interés sobre el mundo de la aviación durante la Primera Guerra Mundial y lo mejor: ha alentado muy búsqueda por una obra más especializada y completa.
Aces high es más un contacto que una obra definitiva, no es pues imprescindible.

14 sept. 2008

Fortunino Matania, del pathos a la propaganda de guerra


La obra del pintor y dibujante Fortunino Matania ha sido examinada por numerosos críticos y estudiosos del arte. El leif motiv en la mayoría de los estudios ha sido el análisis de su técnica estilística y la adaptación de su arte al mundo y al formato periodístico. Pero fuera del universo estrictamente académico, una de las razones o quizás el único motivo para examinar y estudiar su obra es el enorme impacto que tuvo en los millones de lectores que contemplaron sus dibujos en algunas de las revistas gráficas más importantes de la época, entre ellas The Sphere, la Esfera (publicación gemela en castellano), el Illustrated London News, etc. Ya en su tiempo se le consideró un artista de guerra por aclamación popular, sobretodo por su acusado sentido de la realidad. Sin embargo su fiel reflejo de la guerra aportaba algo más, un plus con el que no contaron los demás ilustradores de guerra. Pero quien era, quien fue Fortunino Matania? Fortunino Matania (1881-1963) fue un dibujante e ilustrador de origen italiano. De vocación precoz, su principal e único maestro fue su propio padre, Eduardo, que le enseñó las principales técnicas, siendo el estudio de su padre su única escuela de dibujo y pintura. La creencia popular le adjudica su primer trabajo a los 9 años cuando colaboró con su padre en la elaboración de un anuncio de jabones. En 1892 expuso algunos de sus trabajos en la Academia napolitana. Aunque su primer trabajo de ilustración constrastado se situa en 1895, cuando con 14 años realiza, juntamente con su padre unos dibujos para un libro de temática histórica. A partir de ese año 1895 y hasta 1902 formó parte de la publicación milanesa Illustrazione italiana, en la que publicaba semanalmente sus ilustraciones y dibujos. Su trabajo comenzaba a traspasar fronteras y en 1902, la publicación Illustration Française lo llamó para entrar a formar parte de su equipo. Esta misma publicación le encarga cubrir en Londres la coronación de Edward II para la revista británica The Graphic. Una vez allí decidió establecerse, pero al cabo de tres años en Inglaterra tuvo que volver a su país para realizar el servicio de militar. Una vez finalizado, y de vuelta a las Islas Británicas, la publicación The Sphere decide contratarlo. Sus trabajos le van proporcionando admiradores, uno de ellos el rey George V, que decide contar con sus servicios como dibujante e ilustrador para su visita por la India en 1911. 1914. Estalla la guerra. The Sphere le encarga que cubra el conflicto casi de forma exclusiva. Matania no decepciona. Publica semanalmente, sus dibujos aparecen muy a menudo en la portada de la publicación, o ocupan doble página en el cuerpo central de la revista. Su fama se acrecenta de forma exponencial ya que millones de personas se van formando una imagen de la guerra y de lo que allí acontecía gracias a las ilustraciones de Matania. El realismo con el que detallaba los principales acontecimientos o episodios de la guerra le valieron un meritorio lugar entre los dibujantes de la época. Pero no sólo publicó en The Sphere, sus ilustraciones fueron vendidas al Illustrated London News y a l’Illustration. Incluso publicaciones alemanas editaron sus trabajos, entre ellas Das Buch für alle. 1918. Después de la Gran Guerra, colaboró durante casi veinte años para la publicación Britannia and Eve, de 1929 a 1948. Trabajó asiduamente para proyectos publicitarios y editoriales en los que sus dibujos de temas bíblicos y de la Antigüedad clásica alcanzaron gran renombre. Su fama llegó a oídos del cineasta Cecil B. DeMille. Éste lo contrató para que realizara algunas de las ilustraciones de los paisajes que acabaron apareciendo en alguna de sus películas, como por ejemplo Los Diez Mandamientos de 1959. Entre otros proyectos de Fortunino Matania figuran su trabajo para la publicación Look and Learn o algunos dibujos publicitarios para Burberry.
Matania pasará, sin embargo, a la posteridad por sus trabajos para la revista The Sphere y su cobertura ilustrada de la Gran Guerra. La obra Dejando su vertiente biográfica, el principal mérito de Matania reside en trasladar la crudeza y la miseria de la guerra, pero también transmitir una imagen humana y cercana de aquellos que están en el frente al público general. Éste verá la guerra a través de las ilustraciones de los dibujantes, y en este caso, el extremo realismo de Matania es uno de los intermediarios más autorizados, ya que a parte de su papel como ilustrador para una de la publicaciones más prestigiadas de la Gran Bretaña, el Ministerio de propaganda británico lo contrata para que realice periódicamente visitas al frente occidental e informe a través de sus ilustraciones. Incluso algunos de los regimientos del ejército británico le encomendarán algunos trabajos. Fortunino Matania recibirá la consideración de artista de guerra en toda la acepción de la palabra ya que visitó numerosas veces el frente, lo que le permitió observar de primera mano la situación vivida por los soldados y sobretodo charlar con ellos, lo que le permitiría tener una visión más completa del drama que allí se vivía. El estoicismo clásico o pathos al servicio de la patria Ninguno de los ingredientes que fue recogiendo se quedó en el tintero, los acabaría plasmando de alguna manera en sus dibujos: la agonía, la tensión, la crueldad, e incluso lo humano de la guerra. Y he aquí lo que distingue a Matania de los demás artistas de la Gran Guerra: la descripción estoica del sufrimiento, de la alegría, de la felicidad, del recogimiento, del dolor, de la pena, de la angustia, de todo sentimiento humano. Un análisis detallado de los gestos faciales y corporales de los personajes de sus ilustraciones permite comprobar al espectador esa idea de placidez y serenidad de raiz clásica. En casi la práctica totalidad de sus dibujos de guerra aparecen personajes que expresan perfectamente esa idea de tranquilidad atemporal, de pathos inalterable. Quizás sea esta personificación de lo inalterable lo que desentone en algunas de las escenas representadas, o quizás sea esta gestualidad la que le otorga a los dibujos de Matania este espíritu casi místico. Un examen más detallado de alguna de sus ilustraciones permite captar mejor este halo de estoicismo.

La famosa retirada de los cuatro días de Mons o de cómo los heridos ayudaron a los heridos entre Le Cateau y Landrecies. The Sphere, 1916.



El dramatismo, la épica, el valor, la camaradería y el coraje son los ingredientes con los que Matania describe perfectamente al público inglés la batalla de Le Cateau, que permanecerá como uno de los episodios más honrosos de la historia militar británica, muy a pesar de los resultados reales. La composición del cuadro muestra a un pequeño grupo de soldados británicos y escoceses, algunos de ellos gravemente heridos, que se retiran de forma trágica debido al empuje alemán. Pero fijémonos en las caras y gestos de algunos de los soldados. El soldado con el brazo en cabestrillo expresa en su gesto una entereza fuera de lo normal, sostiene la mano del compañero ciego de una forma casi divina y mantiene una determinación fuera de lo humano. Su paso difiere del de los demás personajes del cuadro, el suyo no es ni apresurado ni forzado, es firme, se mantiene inalterable a pesar de tratarse de una retirada en la que cunde el pánico. El pathos de la escena se combina perfectamente con una enorme y profusión de detalles. El soldado que está apoyado en la pared de enfrente del espectador se asemeja más al San Andreas de Pierre Monot que está en la iglesia de San Giovanni in Laterano que de soldado de los Scots Fusiliers. Matania lo dota de una dimensión casi mística como si estuviese esperando la redención en un acto de fe. Es este tipo de representación la que otorga a los personajes de Matania ese estoicismo sobrehumano. Se sabe que Matania no estuvo en ningún momento en este trance del ejército británico y parece que el cuadro y la situación real está muy teatralizada, pero el nivel de realismo que emana le otorga un alto grado de épica que es lo acabó llegando a la población civil. No cabe duda de que Fortunino Matania es un de los artistas que mejor dibujaron la guerra y lo que representó.

In a British advanced observation post. How artillery fire is observed and corrected. The Sphere, 1916.



En esta ilustración, el centinela que está situado en la parte baja, debajo de los observadores no presenta un rictus o gesto tan divino como el del anterior cuadro, pero choca que la escena sea de plena tensión y su porte sea de absoluta tranquilidad, como si estuviese haciendo guardia en un escenario muy distinto. Además es curiosa la orientación que le otorga el artista ya que mientras los demás personajes del cuadro están pendientes del tiro y de las correcciones, el tranquilo centinela mira al tendido. La escena que retrata Matania es de pura tensión, sin embargo, uno de los componentes del cuadro invita al espectador a una tranquilidad fuera de lo normal tratándose de un momento crítico. Una de las razones ocultas de esta paradoja podría ser el que Matania quisiese transmitir al lector una confianza más allá de lo común en las posibilidades aliadas. En cierta medida, la irrupción en las ilustraciones de guerra de este tipo de personajes estoicos o con gestos de impasibilidad no reflejan sino una creencia en el triunfo final.

Explosión de una granada alemana de 20 centímetros en una trinchera francesa, durante la batalla de Neuve ChapelleLa Esfera, 1915.


Los ingleses están siendo rechazados en los sangrientos contraataques alemanes en la localidad de Neuve Chapelle. Mientras arrecia una tormenta de obuses y los hombres se refugian como pueden, sólo un hombre parece absorto y se mantiene incólume ante el desastre. En el centro de la escena resiste el bombardeo como una expresión de resignación propia de otro contexto. Su gesto contrasta con el de los hombres que están a su lado, y más concretamente con el que se apoya en él que, incluso, se agarra a su uniforme como en busca de refugio. Una lectura simbólica de la situación podría ser la confianza que expresa el soldado en la victoria, en lo pasajero de la tormenta, en el ya pasará, aguantaremos Conclusiones No hay que olvidar que Matania, como el resto de los ilustradores de guerra y otros artistas, estaban al servicio de sus respectivas publicaciones y sobretodo al servicio de su país. No existía prácticamente ninguna publicación o medio que no estuviese al servicio de los intereses del país. Así, las ilustraciones de Matania, de forma indirecta o subliminal, tenían una misión que cumplir: representar una idea de la guerra lo menos derrotista posible, aún en los momentos más difíciles. Y sobretodo el mantener alta la moral del frente doméstico o nacional, en este caso el del Reino Unido. Tampoco hay que pasar por alto que el gobierno británico le encargó diversos proyectos y que fue enviado al frente numerosas veces para cubrir algunas operaciones. Incluso algunos regimientos británicos le encargaron trabajos particulares. Por todo ello, es obvio que las ilustraciones de guerra de Fortunino Matania no sólo cumplían un objetivo estrictamente informativo, sino que tenían también una finalidad política. Sus ilustraciones son ante todo conmovedoras. En su tiempo reflejaron una heroicidad y unos valores que hoy día son observados como escenas de una de una épica casi imposible. Es muy frecuente describir a Fortunino Matania de fotógrafo plástico ya que sus ilustraciones muestran tal realidad y profusión de detalles que una cámara fotográfica no podía captar. A pesar de la crueldad de la Gran Guerra, las ilustraciones de Matania nos la presentan como la última guerra romántica. 

Notas y bibliografia

Son numerosos los sites que contienen imágenes de la obra de Matania. A continuación os muestro las más logradas: http://www.greatwardifferent.com/Great_War/Matania/Matania_01.htm

http://www.dcfa.com/Prints/Matania/index.shtml (las ilustraciones son de calidad). 
Para aquellos amantes de la consulta de hemerotecas retrospectivas, os aconsejo que le echéis una ojeada al site Biblioteca Virtual de Prensa Histórica del Ministerio de cultura español: 
Podéis consultar por título, en la lista encontraréis la publicación la Esfera, publicación gemela de la Sphere británica que contiene todas las ilustraciones de Matania. 
La calidad es más bien pobre, no han respetado el color. Una lástima. 
Blog sobre arte. Concretamente dedica un artículo a Matania. No está mal. 
Monografia sobre Matania: Drawing from History: The Forgotten artt of Fortunino Matania.

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