16 feb. 2009

El regimiento de infantería francesa durante la Gran Guerra (II)



1915
La guerra se alargó más de lo esperado y el invierno de 1914 dió paso a 1915. Con el nuevo año se tomó consciencia de las graves pérdidas que había sufrido l'Armée en los primeros envites de la guerra (Charleroi, Mulhouse, etc.) y además el conflicto se globalizó. Era necesaria una nueva reorganización del ejército. Nuevos teatros bélicos requerían nuevos actores. Se crearon tres regimientos que fueron enviados al Mediterráneo oriental, a los Dardanelos y a Tesalónica. Los nuevos regimientos orientales fueron el 174º, el 175º y el 176º. En la primavera de 1915, se crearon otros 21 regimientos que fueron asignados a sus respectivos cuerpos de ejército. Estas unidades recibieron la nomenclatura 400 más el número correspondiente a la región militar, 410 o 403, todos excepto el 419º. Estas unidades se crearon con las nuevas levas o clases (1915 y 1916) junto con el retorno de los soldados heridos. Pero la sangría continuaba y en junio se crearon treinta y tres nuevas divisiones, de la 120ª a la 134ª, de la 151ª a la 158ª y de la 161ª a la 170ª. A pesar de las nuevas creaciones, el infausto ritmo bélico siguió marcando los tempos y los mandos se vieron obligados a reducir el número de efectivos de la unidades pre-existentes. La compañía pasó de 250 fusiles a 200, el batallón de 1000 a 750 (800 en raras ocasiones) y el regimiento a 2500.
Las restructuraciones organizativas afectaron también al orden de batalla. El regimiento de infantería de línea (RIL) perdió de vista a su hermano de reserva. A éste se le otorgó una autonomía mayor, aunque en realidad esto ya venía ocurriendo desde 1914. Pero no todo fueron correcciones numéricas o nuevas unidades, hubo evolución y novedad en la disposición táctica y estratégica. A nivel de compañía, se crearon destacamentos de granaderos formados por 16 soldados y un suboficial al frente. A ocho de los 16 soldados y al caporal se les intruyó en técnicas de bombardeo convirtiéndose en especialistas de artillería de trinchera con todo tipo de artilugios (morteros, catapultas explosivas, ballestas, crapouillots, etc.)
Los avances tecnológicos y las nuevas técnicas bélicas marcaron el perfil y composición de los regimientos. En 1915 el número de secciones de ametralladoras se dobló, pasando de 2 a 4, con un total de ocho ametralladoras por regimiento. Las secciones de ametralladoras se organizaron, a menudo, de forma autónoma lo que permitió una gran flexibilidad en el orden de batalla que en muchos casos resultaría vital. Después de todos estos cambios y reformas, el número de efectivos que formaban un regimiento a mediados de 1915 era de aproximadamente 2500.


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