22 mar. 2008

Passchendaele (II): la batalla

Viene de: Passchendaele (I): Génesis



La Batalla

El nombre oficial de la batalla es la 3ª Batalla de Ypres, pero es universalmente conocida como la Batalla de Passchendaele porque la toma del pueblo de Passchendaele y su cresta (Passchendaele ridge) se convirtieron finalmente en los objetivos primordiales de la operación. La batalla comenzó el 31 de julio de 1917 con un ataque al nordeste en Pilckem y a la derecha sobre Gheluvelt ridge. Las tropas atacantes en el sector de Pilckem contaron con el apoyo masivo de tanques. Inicialmente el avance fue satisfactorio, pero desgraciadamente el flanco derecho fracasó en su intento de tomar Gheluvelt ridge.
Más tarde, a las cuatro de la tarde comenzó a llover. La lluvia se alargó varios días y por supuesto la tierra se inundó e hizo imposible el avance de los tanques.
Aunque Haig tenía el propósito original de una breve batalla para romper las líneas alemanas quedó de manifiesto que era imposible. A pesar de ello, Haig insistió en continuar las operaciones más al norte en la zona de Langemarck. El general Gough, seleccionado por su agresividad para llevar a cabo el principal ataque, advirtió a Haig sobre la imposibilidad de continuar y lo exhortó a suspender el ataque. Pero Haig inflexible como siempre ordenó continuar el ataque, a pesar de las terribles pérdidas. El ataque totalmente estéril se alargó tres semanas más hasta que decidió suspenderlo. Luego decidió canviar el eje del ataque, de norte a este, y para cuando el tiempo mejoró ordenó otra vez atacar la cresta. Haig decidió también sustituir a Gough por el general Plumer que se encargaría del siguiente ataque. Plumer, uno de los más astutos e inteligentes generales del estado mayor británico, era partidario de realizar ataques a pequeña escala bajo la cobertura de una intensa barrera de fuego que también desalentaría los contraataques alemanes. Esta estrategia conducía a acumular grandes cantidades de tropas en un frente muy estrecho, lo que facilitaba el relevo de las tropas exhaustas y el aprovisionamiento en víveres y munición. Las tropas avanzarían tras una cortina de fuego y quedarían ocultos y camuflados bajos el humo y el polvo de las explosiones. No obstante, estas previsiones quedarían en nada si la lluvia hacia acto de presencia y el terreno se convertía en un elemento viscoso e impracticable.
La Batalla de Menin Road del 20 de septiembre fue la primera de las tres famosas victorias que se consiguieron mediante el uso de las nuevas tácticas programadas por Plumer. Al alba del quinto día, después de cinco días de bombardeos ininterrumpidos, los ANZACS lanzaron un victorioso ataque con dos divisiones australianas en ambos flancos y una división escocesa a la izquierda para reforzar el flanco. Uno de los episodios más notorios de este ataque fue el que protagonizó el subteniente australiano Fred Birks. Birks lideró la heroica toma de una compañía de ametralladoras situada en una de las fortificaciones alemanas, eliminando el enemigo y capturando las armas. Después de esta acción organizó una partida para tomar otra de las fortificaciones que acabaron tomando 16 soldados enemigos, uno de ellos el oficial al mando. Birks murió al poco de una explosión de obus mientras cavaba unas trincheras para el refugio de su pelotón. Fue condecorado póstumamente con la Victoria Cross. Su cuerpo yace en el Perth Cemetery en Zillebeke (Tumba I.G.45).
Los australianos alcanzaron la parte baja de Polygon Wood y Black Watch Corner con un coste de 5.000 bajas. Fueron relevados, y el sector capturado consolidado a base de instalar una pequeña línea férrea que asegurase el envio de suministros a la nueva línea del frente. El 26 de septiembre continuó el buen tiempo y las condiciones del terreno aún eran óptimas para que la cortina de fuego de Plumer continuase y los Anzacs pudiesen continuar. La 4ª División australiana capturó el resto de la posición de Polygon y el Butte. Habían logrado alcanzar una posición desde la cual era posible atacar el grueso de la cresta de Broodseinde (Broodseinde ridge). La batalla de Broodseinde tuvo lugar al alba del 3 de octubre. Las tropas australianas que estaban a la espera de atacar fueron bombardeadas en sus propias trincheras por fuego de mortero enemigo, y cuando saltaron las trincheras para atacar se encontraron con la sorpresa de ver como las tropas alemanas utilizaban su propia barrera de fuego para avanzar hacia las posiciones australianas, curiosamente se encontraron frente a frente en medio de la Tierra de nadie. No obstante, los alemanes fueron finalmente rechazados por una carga australiana a bayoneta calada. En este punto, una ametralladora alemana comenzó a barrer las primeras filas australianas frenando parte del ataque. Entonces, el sargento Lewis McGee, armado sólo con un revólver, recorrió unos ochenta metros bajo las balas tomando al fin la ametralladora y reorganizando otra vez el ataque. McGee fue condecorado con la Victoria Cross por su destacado liderazgo. Desgraciadamente murió el 12 de octubre sin conocer su mención. Su cuerpo yace en el Tyne Cot Cemetery Grave No. XX.D.1.
Después de la carga australiana a la bayoneta, las tropas alemanas se retiraron a sus trincheras. Allí juntamente con otras tropas de reserva fueron machacadas por la artillería británica. Los australianos continuaron el avance bajo la barrera de fuego y consiguieron finalmente tomar la cresta de Broodseinde el 4 de octubre. Cuando las tropas australianas alcanzaron la cresta, vieron con meridiana claridad el dibujo de las líneas alemanas. El único obstaculo para la victoria era la localidad de Passchendaele situada al norte y que estaba fuertemente ocupada por los alemanes. Estas tres fantásticas victorias vindicaron la estrategia de Plumer de ir paso a paso, aunque fueron posibles porque el tiempo les concedió una tregua y el terreno estaba lo suficientemente seco como para permitir un avance. Al día siguiente, el 5 de octubre, comenzó a llover. No se trató de lluvias torrenciales, pero una lluvia constante que acababa calando hasta los huesos. Haig, animado por los tres éxitos, hizo caso omiso de la lluvia y decidió lanzar otro ataque contra los alemanes en la cresta de Passchendaele. Incluso advirtió a la caballería que estuviesen preparados para el ataque. Ordenó a los Anzacs tomar Passchendaele el 9 de octubre incluso cuando el viento y la lluvia habían levantado una tormenta terrible. La decisión de Haig fue una temeridad ya que las condiciones eran absolutamente adversas: los cinturones de alambradas no habían sido cortados y los alemanes habían reemplazado sus tropas exhaustas con unidades frescas de refuerzo resguardadas de las inclemencias del tiempo en sus fortificaciones de hormigón. La principal razón de la insistencia de Haig en proseguir el ataque fue el de evitar que sus tropas tuviesen que permanecer todo el invierno en un escenario dantesco, con condiciones climatológicas extremas, y sobretodo con la amenaza constante de estar a tiro de las posiciones alemanas sin cobertura.
Los australianos atacaron y en Augustus Wood, cerca de Tyne Cot, el capitán Clarence Jeffries, con un pelotón de asalto, en el ataque a una fortificación alemana, capturó cuatro ametralladoras e hizo 35 prisioneros. Asegurada la posición Jeffries condujo el ataque a la siguiente posición alemana pero cayó bajo las balas de una ametralladora alemana. Fue condecorado póstumamente con la VC y su tumba está en el cementerio de Tyne Cot, no muy lejos de la del sargento McGee. Según John Laffin, todos los oficiales del batallón murieron o cayeron heridos ese día.
De forma increíble, y mayormente a causa del valor del capitán Jeffries, veinte soldados australianos alcanzaron las ruinas de lo que en un tiempo fue la iglesia de Passchendaele. Desgraciadamente, las tropas británicas, desde el flanco derecho, fueron incapaces de sostener y apoyar a los australianos, que se vieron forzados a retirarse hacia los cráteres inundados de agua y barro que los obuses y las lluvias torrenciales crearon y que era su línea de frente original. La artillería británica no disponía de reservas de munición, y los pocos proyectiles que caían lo hacían hundiéndose en el fango viscoso convirtiéndose en inofensivas columnas de barro y agua. A pesar de todo ello, Haig decidió continuar el ataque, incluso cuando la lluvia y el gélido frío hicieron acto de presencia el 12 de octubre. El ataque estaba irremisiblemente condenado al fracaso. El mar viscoso de barro lo invadió todo e hizo que el sacrificio de las tropas fuese tan absurdo como inhumano.
Fue en este ataque cuando el sargento McGee murió. Los únicos objetos sólidos existentes en medio de este mar de barro salpicado de cráteres eran las fortificaciones de hormigón alemanas que con sus ametralladoras bajo la protección camuflada del fango causaban muchísimas bajas. El ataque costó 7.000 bajas. 3.200 soldados de la 3ª División australiana murieron sólo en 24 horas. Al final, las exhaustas tropas australianas fueron retiradas, pero Haig, patológicamente obsesionado con tomar Passchendaele, ordenó a los canadienses poner fin a la batalla. No obstante, el general canadiense Arthur Currie, uno de los pocos generales de Haig que conservaba el sentido común, rechazó rotundamente el avanzar hasta que las condiciones meteorológicas no mejorasen y que el aprovisionamiento de las tropas fuese el adecuado.
Finalmente, el 12 de noviembre los canadienses tomaron Passchendaele, o lo que quedaba de ella.
La batalla había acabado, y después de la misma se tomaron fotografías aéreas. Se estima que había más de medio millón de cráteres en la zona donde antes había estado el pueblo de Passchendaele. Esto era lo que Haig esperaba, que sus tropas pasasen ahí el invierno. Los resultados de la ofensiva fueron pírricos: no se cumplieron las previsiones de romper las líneas enemigas, y las pocas ganancias fueron a un precio altísimo en pérdidas humanas. Los británicos habían logrado su objetivo, aunque fue totalmente inútil en términos de planificación estratégica ya que el ataque anfibio contra Nieuport había sido abandonado y ya no había ningún tipo de esperanza de capturar los puertos alemanes, que fueron finalmente bloqueados con el hundimiento de viejos navíos en Zeebrugge.
La batalla de Passchendaele se cobró más de medio millón de muertos en tres meses. Los alemanes perdieron alrededor de 250.000 hombres y los británicos cerca de 300.000, de los cuales más de 36.000 eran australianos. Más de 90.000 cuerpos de soldados australianos o británicos no pudieron ser identificados, y alrededor de 40.000 jamás se recuperaron, morando para siempre en el espantoso cenagal. Muchos de los que se ahogaron eran heridos o soldados exhaustos que habían resbalado o caído de las pasarelas de madera que cruzaban los enormes cráteres o charcos creados por los obuses y que fueron incapaces de escapar del asqueroso y nauseabundo fango viscoso en que se había convertido el campo de batalla.
Passchendaele significó la última guerra de desgaste de la Gran Guerra, y todavía se mantiene en el recuerdo como una batalla inútil, igual que la del Somme un año antes. Las críticas radican, sobretodo, en el hecho de que pasado un año de la batalla del Somme, Passchendaele fuese una calca en cuanto a estrategia y tácticas, no tanto en armamento.

Las principales batallas u operaciones que forman parte de la gran batalla de Passchendaele son:

31 de julio. Batalla de Pilckem ridge
16-18 de agosto. Batalla de Langemarck
20-25 de septiembre. Batalla de Menin Road
26 de septiembre a 3 de octubre. Batalla de Polygon Wood.
4 de octubre. Batalla de Broodseinde
9 de octubre. Batalla de Poelcapelle
12 de octubre. 1ª Batalla de Passchendaele
26 de octubre a 10 de noviembre. 2ª Batalla de Passchendaele

21 mar. 2008

Passchendaele (I): Génesis



La batalla de Passchendaele, oficialmente 3ª batalla de Ypres, fue el nombre que recibieron las operaciones militares que tuvieron lugar de julio a noviembre de 1917 en el sector de Flandes y en las que se enfrentaron fuerzas aliadas (británicas, australianas, neozelandesas y sudafricanas) contra el ejército alemán. 
Desde el principio de la Primera Guerra Mundial, el sector de Flandes fue una zona de contínuos enfrentamientos entre las fuerzas de la British Expeditionary Force y el ejército alemán. En 1915, durante la 2ª batalla de Ypres los alemanes lograron hacer retroceder al ejército británico hasta la ciudad de Ypres. Esta retirada británica hacia Ypres creó el llamado Saliente de Ypres que dejaba la ciudad y sus aledaños expuesta al fuego enemigo por tres flancos, dos laterales y uno frontal. La delicada situación del Saliente hizo que Ypres fuese gradualmente destruida por la artillería alemana. Ésta en parte situada en una cresta – Gheluvelt Plateau - al sureste del Saliente contaba con un privilegiadopunto de observación causaba gran número de bajas en el bando británico. A pesar de ello, Ypres continuó teniendo un papel vital como enclave o centro neurálgico para la logística y el avituallamiento del ejército británico, así como de amenaza contínua para las bases submarinas alemanas de Zeebrugge y Ostende en caso de ataque. El Estado mayor alemán también temía que una rotura del frente rompiese el cordón umbilical existente entre su línea de frente y el centro neurálgico del Rhur desde el cual se abastecían militarmente. Si los británicos lograban romper el Saliente y tomar Gheluvelt Plateau podrían girar al norte y hacer retroceder a los alemanes hasta la costa belga y capturar los puertos/base de Ostende y Zeebrugge al enemigo. Las posiciones alemanes serían flanqueadas y su complejo industrial en la zona del Ruhr estaría amenazado. Uno de los factores que más influyó en la decisión de planear un ataque fue la gran presión que ejerció el Almirantazgo británico. Jellicoe, Primer Lord del Almirantazgo, observaba con verdadero estupor e inquietud lo que sucedía en el Canal de la Mancha. Para el Almirantazgo, el principal objetivo del ataque era tomar los puertos belgas que servían de base a los submarinos alemanes. Los U-Boats alemanes operaban desde Zeebrugge con gran éxito. Haig, consciente de la gravedad de la situación, decidió organizar una ofensiva que rompiese el frente alemán, que creía estaba al borde del colapso - creencia errónea, al igual que un año antes con la sangrienta ofensiva del Somme. El primer ministro británico David Lloyd George se opuso desde un principio a la ofensiva en Flandes, aunque debido a la ausencia de alternativas creibles se vio obligado a acceder a los planes del mariscal Haig. Más tarde, en sus Memorias, criticaría muy duramente la estrategia y tácticas militares de Haig. En las últimas decisiones sobre la ofensiva, Haig se vio alentado por uno de los éxitos más rotundos de la guerra ese mismo verano, el 7 de junio, en Messines ridge, durante la batalla de Mesines se capturó la cresta de Messines-Wytschaete bajo el mando del general Plumer. El plan original de Haig contemplaba arremeter contra el norte y el este del Saliente (Gheluvelt Plateau), y en conjunción con un ataque anfibio en Nieuport capturar las posiciones elevadas de Passchendaele que eran la clave de todo el sector. 
Como esperpéntico colofón, Haig había ideado lanzar un ataque de la caballería a campo abierto para barrer las fuerzas alemanas hacia la costa. Haig tenía la firme y "curiosa" creencia de que la caballería como tal tenía reservada un lugar en la guerra moderna, desgraciadamente era un hombre terriblemente tozudo con una falta total de imaginación que desconocía por completo el efecto del alambre de espinos, las ametralladoras, los obuses y los bombardeos aéreos en los indefensos y vulnerables caballos. Otra de las consecuencias previstas que tendría la ofensiva en Flandes sería atraer al frente divisiones de reserva alemanas y aliviar así la presión al ejército francés, que necesitaba tiempo para recuperarse de Verdun y de Chemin des dames y que lo habían llevado a episodios de amotinamiento y casi al colapso. En el desarrollo y desenlace de la batalla de Passchendaele tres factores tuvieron una importancia capital: el campo de batalla, las condiciones climatológicas y las defensas alemanas.  

1. El campo de batalla 
Para entender la naturaleza y las consecuencias de las batallas de Passchendaele de 1917 (12 y 26 de octubre, 6 de noviembre) es necesario e imprescindible estudiar y considerar el terreno sobre el cual se luchó. Éste aparece claramente en la British Army's Ordenance Survey Map, General Classification of Ground, datado en noviembre de 1917, referencia Zonnebeke, número de serie 28NE1. El mapa muestra claramente como la tierra y el terreno están divididos por un elemento topográfico como es la cresta de Passchendaele (Passchendaele ridge). A cada uno de los lados de la cresta había grandes áreas de tierras de pasto anegadas e interconectadas, recuperadas, ya que anteriormente era un cenagal. Las áreas anegadas se drenaron con canales. Este sistema de drenaje podía con todo menos con las lluvias torrenciales de las épocas lluviosas. Es obvio que este sistema de drenaje era muy susceptible a los daños por el fuego de artillería. Passchendaele ridge era el arco que sostenía unidas las defensas alemanas al nordeste de Flandes. Destruirlo significaba poner en peligro toda la estructura defensiva alemana en el norte, y sobretodo las rutas de aprovisionamiento alemanas tanto de armamento como de provisiones y pertrechos. El Saliente de Ypres estaba situado en una zona de pastos de cotas bajas y onduladas que habían sido recuperados a lo largo de los años de tierras pantanosas por un elaborado sistema de drenaje. Las pasarelas estaban prácticamente a nivel del agua, incluso en verano, y estas tierras ganadas al mar eran extremadamente vulnerables al fuego de artillería que destruiría irremisiblemente el sistema de drenaje. 

2. Condiciones meteorológicas
En la planificación de la captura de Passchendaele ridge, el comandante en jefe de la British Expeditionary Force (BEF), el mariscal de campo Sir Douglas Haig y su cuartel general cometieron dos graves errores de juicio. Primero, su excesivo optimismo sobre las condiciones meteorólogicas en otoño de 1917 ya que fueron reiteradamente advertidos de las posibles lluvias torrenciales de otoño, así como de las de verano, pero imperó en todo momento un claro exceso de optimismo. Segundo error de cálculo, el bombardeo previo a la ofensiva, de diez días de duración, fue totalmente inapropiado si se tiene en cuenta la naturaleza del terreno, y por tanto los inevitables daños que producirían en el sistema de drenaje de los campos. Flandes era famosa y conocida por su clima húmedo y lluvioso que acostumbraba a comenzar a finales de otoño. El inicio de la ofensiva se planeó para julio, aprovechando la exitosa batalla de Messines en junio. Julio y agosto eran meses en los que la meteorología era extremadamente caprichosa, alternando jornadas absolutamente caniculares con lluvias intensas y torrenciales. Las medias de precipitaciones en agosto los últimos años eran de 8 mm., en agosto de 1917 se registraron 76 mm. en solo cuatro días. Haig no era precisamente un general afortunado. En este caso, se unieron diversos factores, las lluvias de otoño se anticiparon y fueron excepcionalmente abundantes y sobretodo el desastroso e impracticable estado en el que quedó el terreno después de la destrucción del sistema de drenaje por efecto del fuego artillero. La falta de gravilla, piedra o cualquier otro tipo de sustrato unido a los altos niveles de agua acumulada hicieron que el terreno se convirtiese en una inmensa esponja. Fue cuestión de poco tiempo que la zona se convirtiese en un inmenso barrizal de lodo y fango junto con enormes e infinitos cráteres llenos de agua y lodo, que en múltiples ocasiones fueron trampas mortales para aquellos que se introducían bien para cubrirse del fuego enemigo o por qué cayeron heridos. Passchendaele fue una batalla que se luchó desde los cráteres lodosos y traicioneros como trincheras en las que las lineas de comunicaciones eran pasarelas de madera muy peligrosas, desviarse o resbalarse podía significar el caer en una especie de arenas movedizas.  

3. Defensas y fortificaciones alemanas
Los alemanes sabían de la importancia estratégica de Flandes y de allí la impresionante fortificación a lo largo de su línea de frente. La inteligencia militar británica tuvo fugas y los alemanes conocían de antemano el ataque inminente y habían tomado contramedidas con el mismo. No es coincidencia que cuatro días antes del ataque, los alemanes se retirasen de su línea hasta la cresta de Passchendaele (Passchendaele ridge). Luddendorf, ante las continuas advertencias, envió al sector de Flandes a su estratega el coronel von Lossberg. Lossberg ordenó mover a las tropas de las trincheras a la línea fortificada, diseñada para resistir fuego de artillería pesada. Este movimiento dejó una amplia zona de tierras enchardas entre la nueva linea de frente alemana y los británicos. Las nuevas posiciones alemanas, la línea Hindenburg, era un sistema defensivo con una profundidad de tres líneas. La última de estas tres estaba fuera del alcance de la artillería británica. Entre las tres líneas había amplios cordones de alambradas de espina, fortificaciones de hormigón o blocaos y nidos de ametralladoras. El diseño de los cinturos de alambradas de espino creaban un recorrido que conducía a los atacantes a zonas mortales sin salida que eran barridas por las ametralladoras alemanas y que la artillería castigaba incesantemente. (Aún hoy se pueden observar estas fortificaciones de hormigón alemanas en el cementerio de Tyne Cot. La gran cruz está construida encima de esta estructuras, y otro blocao situado a la izquierda de la entrada fue usada por los camilleros como su pequeño cuartel general durante el ataque a Passchendaele ridge. Tyne Cot fue llamado así por los soldados británicos procedentes de Tyne que veían en los establos y granjas al oeste de la carretera Broodseinde-Passchendaele una similitud con los cottages de su tierra natal.) Los alemanes habían desarrollado un efectivo sistema de contraataque tan pronto como fuesen desalojados de sus posiciones originales. Tenían tropas de reserva listas para este tipo de operaciones de contraataque, prestas para arrollar al exhausto enemigo una vez ocupase las desconocidas trincheras alemanas. La artillería alemana también estaba mejor preparada que la británica, tenía mayor alcance, mejor puntería y los proyectiles eran de mejor calidad. Disponían también del gas mostaza como arma secreta que lanzarían mediante proyectiles. Se trataba de un líquido que abrasaba la piel en caso de contacto y en la zona de evaporación del mismo el efecto en los ojos era desastroso, en el caso de inhalación sus efectos en el sistema respiratorio eran irreversibles. No se encontró ningún antidoto, y después de usarlo por primera vez en una cortina de fuego el 26 de julio de 1917, uno de cada seis hombres del Vº ejército británico causó baja!! Las tropas británicas preparadas para el ataque su artillería estaban bajo observación directa de los alemanes desde lo alto de la cresta. Este detalle permitió a la artillería germana afinar la puntería y causar un gran caos en los planes de Sir Douglas Haig que le hicieron retrasar dos días el ataque de la fecha original que era el 19 de julio.

Los factores orográficos y meteorológicos empeoraron debido a la insistencia de Haig por iniciar un bombardeo sobre las posiciones alemanas previo al ataque. Haig había sido advertido de las consecuencias de este bombardeo. Muchos proyectiles quedaron cortos lo que convirtió el campo de batalla en un cenagal impracticable. No obstante, el bombardeo preliminar de dos semanas fue tan duro e intenso que una prácticamente una división entera alemana abandonó el frente. Desgraciadamente, la artillería alemana quedó totalmente indemne y la artillería australiana sufrió graves pérdidas ya que estaba situada a campo abierto. En la batalla de Passchendaele (17 - 30 julio de 1917) el ejército británico lanzó aproximadamente 4.300.000 proyectiles.Los alemanes usaban variedad de proyectiles: explosivos, de gas mostaza y gases asfixiantes. 


Continua en: Passchendaele(II): la batalla

Archivo del blog