28 oct. 2007

Henri Philippe Benoni Omer Joseph Pétain (1856-1951) (4)

Henri Philippe Benoni Omer Joseph Pétain (1856-1951)

El cansancio de la guerra, y su plasmación en las decisiones políticas provoca movimientos en la cúpula militar francesa. Joffre es “empujado hacia arriba” o ascendido a la dignidad de Mariscal de Francia por Briand para neutralizar su peligrosa notoriedad, o, en cierta medida, para airear la política militar en busca de uno de los nuevos astros ascendentes y que se distinguió en Verdún: Robert Georges Nivelle.
Ya en mayo de 1916, Pétain había cedido su puesto en Verdún a Nivelle, después de estabilizar el frente. Joffre no le ha perdonado sus continuas discrepancias y su “lentitud”, tal y como él la entendía.
El general Nivelle, conocido por su fogosidad y impetuosidad en la adopción de tácticas ofensivas, intentará aprovechar la oportunidad que le han proporcionado. Éste ha sido nombrado Commandant en chef des armées françaises. Ya en el cargo, juntamente con Micheler diseñará una campaña brutal en que la artillería no tendrá el papel preponderante de otras ofensivas y dónde primará la sorpresa como baza.
La nueva tecnología, aviones y tanques, comienzan a superar en importancia a las fuerzas terrestres de infantería. Los americanos han entrado en abril de 1917 en la guerra. Por ello, Pétain ve claramente que no es momento para realizar ofensivas a gran escala, ni a un coste absurdo en tropas.
Opina que hay que esperar a los norteamericanos, y que la táctica a seguir es la de desgaste, con operaciones puntuales, perfectamente planificadas y con la misión primordial de hostigar.
Nivelle, por su parte, ha preparado un ataque por la zona de Chemin des Dames para abril. La torpeza de Nivelle en planificar la ofensiva, su miopía en el trato y el diagnóstico del estado de las tropas, la falta de secretismo en el desarrollo de las preparaciones para la misma – el Alto mando alemán conocía los planes dos semanas antes – y una táctica inadecuada en la planificación hicieron de Chemin des Dames un rotundo fracaso.
El desastre, previsible, será proporcional a las expectativas generadas, en las que Nivelle había prometido, arrogantemente, una victoria rápida y fácil contando sobretodo en emular el estilo utilizado en los últimos golpes que llevó a cabo exitosamente en Verdún, con contundentes golpes de mano realizadas por pequeños grupos de asalto contando con el elemento sorpresa.
Trasladar los métodos utilizados en Verdún a Chemin des Dames era arriesgado, y confiar ciegamente en un triunfo seguro, irreal.
El fracaso de la “operación” de Nivelle se saldará a finales de mayo con una pérdida total de aproximadamente 200.000 muertos.
El descontento de las tropas es notorio. En numerosas unidades del ejército se producen actos de desobediencia colectiva. Se habrá de imponer el sentido común y la prudencia.
Como en 1916 en Verdún, otra vez había llegado su momento: ahora se le reclamaba para aplacar la rebelión y el alzamiento de l’Armée. El 15 de mayo Nivelle será destituido. Pétain será nombrado Jefe de Estado Mayor General, se trata de un cargo especialmente creado para él.
Con sus reservas habituales, contempla la situación con pesimismo y cautela. Conoce la situación, y las posibilidades reales. Pétain en una entrevista retrospectiva le dijo a un periodista: “Sólo me llaman para las catástrofes.”
Tenía razón, le sucedería también en el futuro, pero la situación sería otra.
Pétain tenía a su cargo reprimir los motines y recuperar la confianza y la moral de las tropas. Impusó duras medidas disciplinarias, pero redujo al máximo las ejecuciones (49 ajusticiados de 554 condenas a muerte).
Entre otras misiones, tenía la de poner fin a ofensivas mal preparadas y mejorar las condiciones de vida materiales y morales del ejército, a la espera de su ya famosa frase “los americanos y los tanques”.

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