3 may. 2008

Kapitän zur See Max Valentiner (1883-1949)




Christian August Max Ahlmann Valentiner, "Max Valentiner" (15 de diciembre de 1883 – 19 de julio de 1949)

Oficial de marina alemán y comandante de submarinos durante la Primera Guerra Mundial.
Está considerado como uno de los mejores comandantes de la Armada alemana durante la Gran Guerra. Posee el tercer puesto en cuanto a volumen de toneladas hundidas durante el conflicto. Como premio a su exitosa carrera recibió la más alta condecoración militar prusiana, la orden Pour le Mérite. No obstante, su carrera tuvo algún claroscuro, ya que hay razones para creer que el submarino U-38 –bajo su mando- hundió sin previo aviso al SS Persia el 30 de diciembre de 1915, contraviniendo las leyes internacionales que establecían que a los pasajeros de los buques comerciales se les debía dar la oportunidad de desembarcar antes de que comenzase el combate. Con el hundimiento del SS Persia perecieron 340 de los 520 pasajeros.
Max Valentiner se alistó a la edad de dieciocho años (1902) en la Kaiserliche Marine e inició sus andaduras como cadete en el buque-escuela SMS Moltke, que en 1911 sería rebautizado como Acheron. Pronto destacaría como compañero y marino ya que ese mismo año salvó de morir ahogado a un compañero en el puerto de Swinmünde recibiendo por ello la primera de una larga lista de condecoraciones, la Rettungsmedaille. Al año siguiente, 1903, continuó sus estudios en la escuela naval, interesándose especialmente por aquellos relacionados con la inmersión submarina. Finalizó su entrenamiento en el SMS Hansa y ese mismo año, en mayo, volvió a salvar la vida de un marino en el puerto de Helgoland. Por ello volvió a ser condecorado con la Kronenorden o Orden de la Corona.
Dos años después, en 1905 fue promovido al grado de teniente de marina y en 1907 se convirtió en oficial abordo del SMS Braunschweig. Al año siguiente, 1908, fue elevado al grado de Oberleutnant zur See. Durante los años 1908-1910 fue el oficial al mando del servicio de inspección de la artillería costera (Matrosen-artillerie-abteilung) en Kiel. En 1911, Valentiner fue oficial del SMS Vulkan, un buque de rescate de submarinos. Durante su periodo en el Vulkan, Valentiner volvió a salvar a más de 30 marinos del U-3 que se habían quedado atrapados en una de las secciones. Curiosamente, uno de los 30 marinos que salvó Valentiner fue Otto Weddingen, posteriormente comandante del U-9 y as alemán de la guerra submarina durante la Gran Guerra. Valentiner volvió a ser condecorado por esta acción con la Orden de la Corona de 4a clase. En julio de 1911, Valentiner fue nombrado comandante del nuevo submarino U-10. A bordo del cual daría muestras de una pericia increíble, hundiendo numerosos buques en las maniobras de entrenamiento sin apenas ser visto. En este sentido, su forma de navegar así como las operaciones y su forma de ejecutarlas cambiaron por completo la visión que tenía la marina alemana sobre la guerra submarina.

Primera Guerra Mundial

El mismo año del inicio de la Gran Guerra, en marzo, consiguió el grado de Kapitänleutnant y poco después se convirtió en profesor de la escuela de submarinos de Kiel, plaza que abandonaría al comenzar el conflicto en agosto de 1914. Cuando comenzó la guerra, a Valentiner le fue asignado el mando del submarino U-3, el submarino del cual había salvado treinta marinos hacía ya tres años.
Valentiner recibió órdenes de operar en el Mar Báltico con la misión de hundir navíos de la Armada rusa. Sorprendentemente falló en su misión y culpó de ello a los antiguos y vetustos submarinos, los cuales dijo no tenían el mismo equipamiento y versatilidad de los nuevos. Así, Valentiner volvió a la base sin ningún éxito, siendo relevado del mando en octubre de 1914. Al poco fue enviado a Berlin para hablar con el príncipe heredero Heinrich, comandante en jefe de la Flota del Báltico, y discutir de los problemas de los viejos submarinos. La discusión no acabó del todo bien y cuentan que el príncipe lo despidió airado. De vuelta a Kiel, Valentiner tuvo la grata sorpresa de ser nombrado comandante del U-38. De igual forma, le fue permitido elegir su propia tripulación, escogiendo para ello a algunos de los oficiales que tuvo como alumnos en la escuela naval. De diciembre de 1914 a septiembre de 1917 su zona de operaciones fue el Mediterráneo oriental utilizando para ello la base austríaca de Cattaro, en Montenegro. Todas las operaciones realizadas en el Mediterráneo oriental tuvieron como base Cattaro.
El U-38 tuvo numerosos problemas mecánicos hasta marzo de 1915, de forma que el entrenamiento de la tripulación del U-38 tuvo lugar mientras se realizaban las reparaciones en la costa este británica, considerada una zona muy segura y tranquila para este tipo de maniobras. En agosto de 1915 salió de Heligoland rumbo a una misión secreta en la costa de Gales. En octubre de 1915 inició sus travesías en el Meditarréano y a finales de año, el 30 de diciembre de 1915, el U-38 hundió sin previo aviso el buque de pasajeros SS Persia. El SS Persia, con destino a la Índia, había partido de Londres y realizó una escala en Marsella. Después del hundimiento del SS Persia, el nombre del comandante Valentiner se sumó a la lista de criminales de guerra que confeccionaban los Aliados. De vuelta a Alemania, Valentiner, en mayo de 1916 fue condecorado con la Hohenzollernscher Hausorden o Cruz de la casa Hohenzollern. En diciembre de 1916, Valentiner y su U-38 entraron en la rada del puerto de Funchal en la isla de Madeira y echaron a pique tres buques enemigos. Por esta hazaña fue condecorado con la más alta distinción militar, la Pour la Mérite, el 26 de diciembre de 1916. En septiembre de 1917 Valentiner dejó el U-38 en Cattaro y volvió a Kiel a tomar el mando del nuevo U-157. El U-157 tenía que ser comandado por el Kapitänleutnant Rabe von Pappenhein pero por razones desconocidas no lo hizo. El U-157 con el Valentiner al mando realizó la travesía más larga de toda la guerra, de noviembre de 1917 a abril de 1918. Esta larga travesía iba a ser la última de Valentiner en la guerra. En 139 días de travesía hundió 150 navíos, con un volumen de 300.000 toneladas. De vuelta, en abril de 1918, Valentiner volvió a la escuela naval para enseñar a los futuros oficiales toda su maestría en guerra submarina. El prototipo del nuevo submarino U-143 se diseñó en base a los conocimientos que aportó Valentiner en aspectos como la dinámica y la velocidad de inmersión. El U-143 nunca se acabó de construir.

Periodo de entreguerras

Después de la guerra, Valentiner fue acusado de criminal de guerra. Los Aliados exigieron que todos los criminales de guerra que figurasen en sus registros fuesen extraditados y juzgados. Para evitar la persecución y captura, la gran mayoría de acusados desparecieron por un tiempo a la espera de que el cerco fuese disminuyendo. Max Valentiner fue a Berlín para eliminar cualquier rastro de su identidad del registro de oficiales de la Armada alemana, adquirió un nuevo pasaporte y una nueva identidad bajo el nombre de Carl Schmidt. Con su nueva identidad se instaló en una finca rural de la Prusia oriental (Kadinen) donde su padre ejercía de capataz. Allí esperó que las peticiones de extradición pasasen hasta que se le agotó la paciencia y regresó a Kiel. La Paz de Versailles ya se había firmado y por ésta todos los submarinos alemanes tuvieron que desmantelarse. En Kiel, Max valentiner fue relevado del servicio con honores a pesar de que había sido promovido al grado de Korvettenkapitän. Valentiner, al poco, montó una empresa dedicada al comercio de motores y componentes, siendo más tarde armador y trabajando en equipos de inmersión en las ciudades de Lübeck y en Eberswalde.

Segunda Guerra Mundial

En enero de 1940 fue asignado al grupo de seguimiento de la U-Boots-Abnahmekommision en Kiel-Danzig, puesto que conservaría hasta marzo de 1945. Anteriormente, en 1941, había ascendido a Kapitän zur See. Finalmente, en marzo de 1945, fue licenciado de la Kriegsmarine.

Max Valentiner murió en junio de 1949 en un hospital de Sønderborg (Dinamarca)a causa de una enfermedad pulmonar.


Fuentes:
http://en.wikipedia.org/wiki/Max_Valentiner

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Como complemento a esta excelente reseña, cabe recordar al preclaro Lothar von Arnauld de la Perriere, oficial alemán de ancestros franceses, cuya brillante carrera a cargo de distintos submarinos, llegó al impresionante record de 194 naves aliadas hundidas, lo cual le convierte en el As de los submarinos. Desgraciadamente, fallece en forma prematura luego de un accidente de aviación.

F. Xavier González Cuadra dijo...

Cierto.
Estoy preparando un artículo sobre Arnauld de la Perière. Una de las cosas más curiosas de este marino fue que la opción de los submarinos fue secundaria, ya que había querido alistarse como comandante de dirigibles, me parece.
Un saludo, y gracias por tu atención.

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