6 ene. 2008

Pétain según Alistair Horne (2)



Las purgas de Joffre entre la alta oficialidad en los primeros compases de la guerra permitieron rápidos ascensos, entre ellos el de Pétain. Sus ideas y acciones defensivas, la mortífera puntería artillera en su retirada desde la frontera belga y luego su actuación en la batalla del Marne lo encumbraron al generalato. A finales de agosto de 1914 fue ascendido a general de brigada, y su promoción a general de división y después a comandante en jefe de ejército fue fulgurante.
En la ofensiva en el Artois en mayo de 1915, el ataque del cuerpo de Pétain en Vimy ridge se preparó tan magistralmente que pareció como si el frente alemán fuese a colapsar. En cambio, en otoño, Pétain tuvo uno de sus pocos errores en la guerra: el bombardeo previo a la ofensiva fue tan intenso que descubrió el efecto sorpresa del ataque. Pero al menos, a diferencia de la mayoría de los comandantes franceses, incluso su superior De Castelanau, Pétain sabía cuando suspender una operación, sobretodo si el éxito dependía del sacrificio inútil de vidas.
Pétain, en todo momento, aprendía de la experiencia de la guerra. Loable, si se tiene en cuenta su edad. Spears, opina de Pétain que "siempre estaba un pase por delante en cuanto a teoría, práctica y conocimientos de la época". En una época en que la infantería y la artillería se vanagloriaban de su ignorancia, Pétain el St. Cyriano, aprendió más del arte artillero que la mayoría de artilleros. Se dice, incluso, que durante la ofensiva en el Artois, Pétain situó personalmente cada pieza artillera.
Curiosamente, incluso Haig tuvo buenas impresiones sobre Pétain: "trabajador, experimentado y parco en palabras; todas ellas raras cualidades en un francés".
A finales de 1915, jefe - ya - de cuerpo de ejército ampliamente respetado por el Alto mando frances, aunque desconocido para la opinión pública francesa, Pétain había ampliado y corroborado sus teorías y axiomas artilleros en cuanto a ciencia militar: en movimientos ofensivos, la potencia de fuego es la que permite avanzar, y en defensa la que permite frenar un ataque." "La artillería conquista, la infantería ocupa", concluyó Pétain.
Para justificar la suspensión de su ofensiva en el Artois en 1915, Pétain, cínicamente atacó a uno de los dogmas militares franceses: "Siempre es duro y perjudicial ceder terreno al enemigo, pero es peor ofrecer la oportunidad al enemigo de capturar a tres o cuatro batallones".
Después de la fallidas ofensivas de otoño, Pétain escribió un informe en el que de forma taimada criticaba la obstinación de Joffre por la rotura del frente. A pesar de los insuficientes recursos artilleros de los Aliados, declaraba, es imposible "cargar con el mismo espíritu contra las sucesivas posiciones del enemigo... uno, de hecho, no busca la rotura. En el primer momento, busca inflingir el máximo de bajas posibles en el enemigo lo que no permite atacar en profundidad, en determinados puntos, con superioridad".
Pétain también era "discípulo" del martilleo contínuo o de la destrucción artillera, pero en un sentido absolutamente diferente al de Joffre o al de Haig. Éstos creían que los alemanes sólo podían ser batidos o vencidos a través de la pérdida de hombre a hombre, teniendo sólo en cuenta el números de efectivos aliados, es decir la carne de cañón.
"No se debe emplear a los hombres para luchar contra el material", era una de las máximas de Pétain. La destrucción la de llevar a cabo la artillería, no la infantería.
Puede ser comparado con Montgomery, por el hecho que juzgaba que el último esfuerzo sólo podía llevarse a cabo si había una posibilidad de éxito, hasta que el ataque tuviese una superioridad de tres a uno.
Otra de sus máximas conocidas era: "Audacia es el arte de saber cuando no ser demasiado audaz".
Éstas son argumentos que se utilizaron para describir la reputación de Pétain como un general que era extremadamente cauto, pesimista y finalmente derrotista.

Continua en: Pétain según Alistair Horne (3)


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