20 feb. 2011

La batalla de Ypres, octubre-noviembre de 1914 (III)

Viene de: La batalla de Ypres, octubre-noviembre de 1914 (II)


A todo esto, la ‘inminente’ rotura del frente belga (Yser) no se había producido. Para ayudar a sus camaradas en la zona de la costa belga, y sobretodo para ‘camuflar’ la llegada de refuerzos hasta la línea de frente con los británicos, el XXIII, XXVI y XXVIIº llevaron a cabo ataques diversorios en todo el frente. A pesar de la persistencia y coraje de los ataques alemanes, éstos no solo no avanzaron sus líneas sino que, en algunos casos, se vieron obligados a retirarse en algunas posiciones. El único éxito de los ataques alemanes del 28 de octubre fue la captura de la población flamenca de Kruiseik, que fue arrebatada a la ‘seventh’ (7a) division británica. También en el sur, los alemanes lograron poner en aprietos a las tropas británicas del IIº y IIIr cuerpo británico, que desde el 23 de octubre estaban asistidos por la division Lahore que había reemplazado a la caballería francesa de Conneau.

Episodios críticos en la batalla de Ypres, 29 de octubre – 8 de noviembre

El 29 de octubre, los cuerpos XIXº y VIIº alemanes lograron ‘empujar’ la línea británica hacia el sector de Givenchy-oeste de Neuve Chapelle, al sudeste de Armentières-Messines, donde el cuerpo de caballería británico, situado a la derecha, aguantó. Los combates fueron muy crudos y sangrientos, sobretodo el 28. El IIº cuerpo muy reducido, tuvo que ser relevado por el cuerpo indio, bajo las órdenes de Willcocks. A su vez, el XVIº cuerpo francés fue enviado el 26 de octubre para reforzar al IXº francés, ya exhausto. Las órdenes consistían en reforzar el IXº en la zona al sur del bosque de Houthulst con la idea de proseguir el avance hacia Roulers. A pesar del ataque del 28 de octubre -sin mucho éxito-, las órdenes que tenía D’Urbal (VIIIº ejército) eran proseguir el ataque. La línea de frente que mantenía el VIIIº francés eran el 4º de caballería, las divisiones territoriales 87ª y 89ª, las divisiones de caballería 5ª y 7ª, la división 31ª, perteneciente al XVIº cuerpo, el IXº cuerpo y la 6ª division de caballería. La línea iba desde el Yser, justo por encima de Diksmuide, hacia las vertientes meridionales y occidentales del bosque d’Houthulst pasando por el oeste de Poelkapelle y Passchendaele hasta llegar a Becelaere. El flanco izquierdo de la línea estaba cubierto por la brigada francesa de los ‘fusiliers marins’ que aún aguantaba en Diksmuide, y en el flanco más oriental estaba el Ir cuerpo británico. Los alemanes estaban dispuestos a echar el resto por romper la línea francobritánica. Junto a una serie de ataques en el norte del frente, en la línea del Yser, el IVº ejército alemán estaba preparando una ofensiva total en el frente de Ypres. La nueva ofensiva, sin embargo, la llevaría a cabo el nuevo ejército de von Fabeck. El nuevo ejército lo formaban el IIº cuerpo bávaro, el XVº cuerpo, la 6ª división bávara de reserva, la división 26ª y parte de la artillería pesada que pertenecía al IVº ejército. El 28 de octubre, el ejército ‘Von Fabeck’ se situó entre los ejércitos IVº y VIº en el sector Wervicq-Deulemont con órdenes de atacar el 30. No iba a atacar solo, el IVº y el VIº le harían la cobertura. El objetivo era atacar el punto más vulnerable del frente: el sector comprendido entre Ploegsteert wood y Gheluvelt que defendían los británicos.

Batalla de Gheluvelt, 29-31 de octubre

La mañana del 29 de octubre, unidades de la 6ª de reserva bávara, bajo la omnipresente niebla matutina, llevaron a cabo crudos ataques preparatorios contra unidades de la 1ª y 7ª divisiones británicas, justo donde se unían, al este de Gheluvelt. Las reservas de la 7ª británica consiguieron rechazarlos, salvo un grupo de trincheras que los ingleses no consiguieron desalojar. Los británicos perdieron Gheluvelt. Los combates fueron muy duros. La lucha fue casa por casa. Pero el contraataque británico triunfó. Al anochecer del 29, los británicos lograron recuperar parte de las posiciones perdidas durante la mañana. Los alemanes, como los ingleses, sufrieron gran número de bajas. Lo peor estaba por venir. Durante la noche del 29 al 30, unidades del ‘grupo von Fabeck’ relevaron parte de la caballería del IVº ejército. La batalla se reanudó a las nueve de la mañana. El XVº del grupo Fabeck, situado a la derecha, ‘lanzó’ sus alas contra las posiciones de la ‘seventh’ inglesa, a la derecha (Menin road) y la izquierda (Zandvoorde), de donde fueron expulsados. El empuje alemán en la zona de Zandvoorde pudo contenerse a duras penas gracias a la intervención de las reservas del Ir cuerpo de Haig. A la izquierda del ataque, el IIº cuerpo bávaro avanzó. A pesar del empuje alemán y de algunas pérdidas, el XVIª cuerpo francés y las divisiones de caballería 2ª y de 3ª pudieron contener el ataque y frenaron el enemigo al este de S. Eloi y Wytschaete. La 26ª bávara falló en Messines contra la 1a división de caballería. Por su parte, unidades alemanas de las divisiones de caballería 1ª y 2ª consiguieron romper las líneas británicas al este de Ploegsteert. Sólo la intervención de la 4ª division británica consiguió frenar los avances alemanes en ese sector. El XIXº alemán, frente la 6ª división británica, tampoco consiguió consolidar sus conquistas en el Bois Grenier. La delicada situación británica, a pesar de la férrea resistencia en todos sus frentes, provocaba cierta ansiedad entre los mandos franceses. Durante una visita al cuartel general de French esa misma madrugada, Foch prometió el envío urgente de algunas unidades francesas con el objetivo de ayudar a los ingleses y apuntalar las maltrechas defensas. Francia también prometió a French cinco batallones y tres baterías artilleras al mando de Moussy, que se situaron cerca de Hollebeke, y otras en el área de Becelaere. Junto a este movimiento de tropas francesas, se decidió que la 32ª división se enviase para apoyar a la caballería situada a lo largo del canal de Ypres-Comines. Antes de que todos los movimientos de tropas se llevasen a cabo, los alemanes volvieron a atacar. Al alba del sábado 31 de octubre la 4ª división británica fue atacada. Los combates se extendieron pronto hacia el norte, donde la 26ª alemana atacó con especial vigor al cuerpo de caballería británico que defendía Messines. Los alemanes capturaron Messines a las nueve de la mañana del 31.Fieros contraataques británicos la recuperaron a la una de la tarde, extendiendo los combates por esta posición hasta bien entrada la noche. Más al norte, la 6ª de reserva alemana atacó en vano las posiciones de las divisiones de caballería 2ª y 3ª, apoyadas por tropas francesas del XVIº cuerpo. Al norte de la Menin road, el IIº cuerpo bávaro y unidades del XVº cuerpo ‘desalojaron’ de sus posiciones a la 1ª division británica. El punto clave seguía siendo Gheluvelt. A las once y media de la mañana, los alemanes habían tomado el control del pueblo y habían roto la línea británica. El camino a Ypres, a tan solo 6 kilómetros, quedaba expedito. La situación para los ingleses era de extrema gravedad. El flanco izquierdo de la 7ª division estava prácticamente rodeado, y la derecha de la 1ª estaba en plena desbandada siguiendo la carretera de Menin. Por si fuera poco, un proyectil alcanzó el cuartel general de la 1ª y 2ª division británica y mató a la mayoría de sus ocupantes. El panorama se estaba complicando y Haig decidió establecer una línea frente a Ypres para aguantar la posición costase lo que costase. El general de brigada Charles FitzClarence, comandante del 1º de los Guards, ordenó a sus última reservas, el 2º batallón del regimento de los Worcestershire que reconquistase Gheluvelt costase lo que costase y que cerrase la brecha en la línea. Dicho y hecho. Los Worcester’s lanzaron un brillante ataque por sorpresa pasadas las dos de la tarde, consiguieron frenar el ataque enemigo en Gheluvelt château y aseguraron sus posiciones para poder atacar de flanco cualquier avance alemán hacia Gheluvelt. La 7ª division británica con unidades de reserva consiguió frenar el flanco izquierdo del XVº cuerpo alemán. El IIº bávaro también logró, por un momento, superar a las unidades de la 7ª división y de la 3ª division de caballería, pero al poco, su avance colapsó. La brecha que había conseguido abrir en el ala derecha de la 7ª fue cerrada ‘in extremis’ por elementos de la 7ª brigada de caballería que logró rechazarlos.

Continua en: La batalla de Ypres, octubre-noviembre de 1914 (IV)

7 comentarios:

Nonsei dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Humberto dijo...

Impresionante. Como siempre, acabaron en tablas.

F. Xavier González Cuadra dijo...

Cierto, pero fueron unas 'tablas' muy sangrientas.

Un saludo

Enrique dijo...

Muy buen artículo F.Xavier, lo estoy disfrutando. Tenía ganas de profundizar un poco, en la batalla que supuso la casi aniquilación de los "Old Contemptibles", y tu artículo me ha dado la oportunidad.

Sobre lo que comentabas con Humberto acerca de la indiferencia de muchos de los mandos y políticos británicos acerca del ingente número de conciudadanos que enviaron a las picadoras de carne que fueron Loos, el Somme, Passchandaele....sin apenas reflexionar si sus planteamientos tácticos eran los correctos para minimizar las bajas, estoy de acuerdo con vosotros. Pero si me lo permitis, todavía hay un caso que me parece más sangrante: el de los franceses:
Después de la matanza que supuso la ofensiva de Nivelle, le encargaron a Petain arreglar el estropicio, lo consiguió: acabó poco a poco con los motines, creó manuales tácticos de como atacar, siempre objetivos limitados, con poco "gasto" de infantería y mucha artillería, copió el eficaz sistema alemán de defensa, en el cual se dejaban muy pocos hombres en la primera linea de defensa, donde lo único que hacian era ser pasto de la artillería enemiga y mandó el grueso a una segunda o tercera linea donde contaban con el apoyo de su artillería y estaban fuera de alcance de la enemiga.
Para cualquier persona sensata, esto era lo único que podía hacer Francia ya que a estas alturas de la guerra ya había exprimido todo el capital humano que podía ser reclutado para combatir......pero he aqui que a primeros de 1918, al gobierno francés le empieza parecer que los planteamientos de Petain eran demasiado conservadores y siguiendo directrices de Foch, se olvidan de la defensa "elástica", vuelven a atiborrar de hombres la primera linea de defensa......y rehabilitan a un matarife como Manguin y encima le dan el mando de un ejército....Nunca he entendido como Francia, que perdió una generación entera de hombres en la guerra, no pidió explicaciones a sus mandos y governantes cuando la guerra acabó.

Saludos

Kyo dijo...

Un artículo muy interesante.
Como siempre

F. Xavier González Cuadra dijo...

Gracias Kyo,

Tus comentarios positivos siempre son un 'estímulo'.

Enrique,

Totalmente de acuerdo, como diría aquel ... ; )
Solo un par de apuntes. También cierto que l'Armée en 1918 toma un rumbo más 'ofensivo'. Creo que hay dos razones bastantes claras. La primera es que los americanos se situan junto a los franceses en l'Argonne y la zona de St. Mihiel, donde 'intentarán' justificar el motivo de su presencia en la guerra y de paso dar confianza a los aliados, así como atemorizar a los alemanes. Pese a lo que pese, solo lograron lo primero. Segunda razón para el 'cambio de rumbo' en la política militar de Francia. De una parte, las tropas estaban más frescas -desde mayo/junio del 1917 tienen poco 'trabajo'- y de la otra es que Pétain no está tan bien situado en el Olimpo político del Eliseo que Foch, que además tiene un nosequé que embelesa a ingleses y americanos. Foch será el hombre. Además Pétain siempre prudente y cauteloso no puede ser el designado para llevar la 'ofensiva final', es un magnífico táctico, pero defensivo. Otro aspecto que no quiero dejar en el tintero: para las ofensivas finales faltan generales sin escrúpulos y Mangin es uno de ellos. Conste que después del fracasado ataque contra fort Douaumont del mayo de 1916 la enemistad entre Mangin y Pétain fue en aumento, hasta el punto de que cuando Mangin murió 'misteriosamente' en 1925, su viuda no quiso ver a Pétain, quién le había traido una condecoración póstuma que rechazó.
Además y acabo, no hay que olvidar que Francia quería estar en la comilona del pastel y para eso había que partirse la cara como el que más, costase lo que costase. Por eso Pétain y su 'prudencia' sobraban ya en 1918.

Un saludo y gracias.

wiqaeyas dijo...

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