12 feb. 2011

La batalla de Ypres, octubre-noviembre de 1914 (II)

Viene de: La batalla de Ypres, octubre-noviembre de 1914 (I)



La batalla de Langemarck, 21-24 de octubre
La mañana del 21 de octubre, Haig -en marcha desde Ypres hacia el nordeste para tomar Brugge (Brujas)- vio frenada su marcha. Las interpretaciones sobre la decisión de permanecer en Langemarck han sido diversas. Se habla de batalla de encuentro, de que Haig estaba advertido de que los alemanes habían tomado Ennetières y La Vallée, que la 6ª división tuvo que retirarse forzadamente o de que la aviación le confirmó el movimiento de un importante contingente alemán desplazándose hacia la zona. Otros más tendenciosos argumentan que la retirada ‘estratégica’ de los franceses en su flanco izquierdo (el de Haig) por la presión del XXIIIº alemán le obligó frenar ‘in extremis’ y a establecer una línea defensiva en el frente Bikschote-Langemarck-Zonnebeke. El hecho final fue que Haig decidió permanecer en Langemarck para frenar el avance alemán, pero sobretodo para defenderse.
A las tres de la tarde del 21, dio órdenes de cavar trincheras y resistir ante el más que probable ataque alemán. La línea de frente se estableció a unos ochocientos o novecientos metros a las afueras de Langemarck. Al caer la noche un precario frente de trincheras se prolongaba desde las posiciones al nordeste de Ypres (Langemarck) hasta el extremo más meridional de las posiciones británicas en Armentières, donde se unían con las que habían cavado las tropas del IVº de Rawlinson.
Al día siguiente, 22 de octubre, las tropas alemanas lanzaron dos importantes ataques contra la línea británica. Uno al sureste contra las tropas de la 7ª división de Rawlinson, y el otro al norte contra las tropas de Haig, divisiones 1ª y 2ª, en la línea de Bixschoote a Langemarck.
El efectivo tiro de fusilería británico repelió en varias ocasiones los ataques en masa alemanes causando enormes bajas entre sus compactas filas. Los alemanes insistieron, y en un sector cercano a Bixschoote (Kortekeer) lograron abrir una brecha entre las filas del 1r regimiento de los Cameron Highlanders (1ª división de Lomax). Por temor a ser rodeados se retiraron, dejando Kortekeer en manos enemigas.
En este punto de la batalla de Langemarck, corre la leyenda –acrecentada por el imaginario popular- de que algunas de las unidades alemanas se lanzaron al ataque entonando canciones patrióticas, como el famoso ‘Deutschland über alles’, como muestra de su ardor y su valentía. El estudio minucioso de la batalla ha puntualizado los hechos. Farrar-Hockley en The Death of an army puntualiza que sí es cierto que algunos batallones alemanes cantaban canciones patrióticas, concretamente la "Wacht Am Der Rheine”, pero que lo hicieron para agruparse y reorganizarse en los momentos posteriores a la batalla para localizar a sus miembros. Otro especialista, Ian Beckett niega casi taxativamente esa posibilidad, acusando a algunos autores alemanes de elaborar semejante historia, para emparentarla finalmente con la mitología nazi.
Un apunte. El episodio de Langemarck por la significación épica y carga ideológica que conlleva – se calcula que murieron miles de jóvenes voluntarios alemanes, la mayoría estudiantes – se convirtió al poco en un hito de la mitología que generó el conflicto en Alemania. El hito de Langemarck, conocido como la ‘Kindermord’, matanza de los inocentes, fue doblemente aprovechada. Durante la guerra sirvió de ejemplo de la valentía y del sacrificio del pueblo alemán y posteriormente, durante el régimen nacionalsocialista, se utilizó para recordar la ignominiosa ‘herida abierta’ que aún suponía la Gran Guerra.

Ese día, y a pesar del impresionante empuje alemán, los británicos lograron cerrar la brecha y sostener el frente con cuantiosas y terribles pérdidas. Para ello, Haig contó con la inesperada ayuda del IXº Cuerpo francés, que el 23 relevaron a la 2ª división de Monro.
Al alba del 23 de octubre, los británicos lanzaron un contraataque que logró retomar Kortekeer. La posición, sin embargo, no quedó totalmente restablecida hasta el anochecer debido a los duros enfrentamientos por los flancos.
El 24 se retomaron los enfrentamientos en el sector de Langemarck, aunque con menor intensidad. Ese día, el grueso de los enfrentamientos se desplazó al sector sur.

La 7ª division de Capper, casi recién llegada a Flandes, también había mantenido duros combates en el frente Zandvoorde-Zonnebeke. Las tropas alemanas de los cuerpos XXVIº y XVIIº, a pesar de algunos golpes de manos exitosos contra el flanco izquierdo de Rawlinson -cubierto por los franceses- fueron incapaces de cualquier avance significativo hasta que el día 24 y tras un potente ataque del XXVIIº, los alemanes estuvieron a las ‘puertas’ de Polygon wood donde fueron desalojados, de forma desesperada, por las fuerzas de reserva de la 7ª división junto con tropas de la 2ª división de Monro.

A pesar de los contratiempos, los franceses consideraron que había llegado el momento de una ofensiva general en toda regla. El IXº francés -ya en línea- y el XVIº en ruta serían los elegidos. La 2ª division británica estava disponible, así como la caballería de De Mitry’s procedente de Bixschoote y la 42ª division francesa desde Nieuwpoort.
El momento del ataque aliado no podía haberse iniciado en mejor momento, aunque los mandos aliados no supiesen: los alemanes estaban sufriendo escasez de municiones y las nuevas tropas habían sufrido muchisimo debido a su intemperado entusiasmo y falta de entreno.
El resultado de la ofensiva aliada no fue, sin embargo, el esperado. A pesar de los enconados esfuerzos que hicieron por romper la línea, el IXº francés, y a su derecha la 2ª division británica apenas avanzaron en el ataque del 24 de octubre aunque consiguieron inflingir serias bajas en los alemanes, especialmente en la línea al norte-este de Langemarck, al oeste de la zona Poelkapelle-Passchendaele y Moorslede.

La 7ª division británica, debilitada por casi tres semanas de intensos ataques alemanes, apenas fue capaz de sostener su línea de frente. El 27 de octubre fue puesta bajo el mando del Ir cuerpo junto con la 3ª division de caballería. Ese mismo día, las otras 2 divisiones de Haig (la 1ª y 2ª) subieron a la línea de frente. El flanco derecho de la 7ª division estaba en Zandvoorde, con la 1ª en la Menin road y la 2ª en Polygon wood.
La línea de frente de Hollebeke a Messines, al sur de Haig, defendida por la 2ª división de caballería, desde el 20 de octubre, y la 3ª division de caballería junto con los tres batallones indios permaneció intacta hasta el 30 de octubre aún a pesar de los repetidos ataques del XIXº alemán,. A la derecha de la caballería, los cuerpos IIº y IIIº también lograron mantener intacta la línea.
Al anochecer del 27 de octubre, el IVº ejército alemán decidió suspender indefinidamente ‘su’ ofensiva. Según la historia oficial alemana, “los cuerpos de reserva XXVI y XXVII sostenían la línea frente a posiciones fuertemente atrincheradas en el sector Langemarck-Zonnebeke-Gheluvelt ... Por el momento, cualquier pensamiento o intento de rotura del frente estaba descartado”.

Continua en: La batalla de Ypres, octubre-noviembre de 1914 (III)

6 comentarios:

Humberto dijo...

Me sigue impresionando, tras leer y releer episodios de la Gran Guerra que tras intensos esfuerzos e inmensas bajas todo se reduzca a: "Por el momento, cualquier pensamiento o intento de rotura del frente estaba descartado”.

Sigo sin poder entender el porqué de la obcecación. Sigo sin entender por qué no probaron nada nuevo y no me vale las "pobres" pruebas de hicieron con carros o con tropas de especiales de asalto.

En fin, increíble.

F. Xavier González Cuadra dijo...

Efectivamente.
La Gran Guerra fue tristemente famosa por la estupidez e incompetencia con la que los mandos, especialmente aliados, guiaron a sus tropas hacia una muerte segura. Ypres no fue la primera. Yo diría que los franceses tuvieron ese honor. La estúpida creencia en el 'attaque à outrance', entrando en territorio alemán en agosto de 1914 les costó un cuarto de millón de sus mejores tropas. Ypres, en otoño de ese mismo año. Las ofensivas francesas de 1915 en la Champagne. Ypres, Neuve Chapelle, Loos, Verdun, el Somme. La lista es interminable y millones son los muertos que costó el desprecio por la vida que sentían los mandos por sus tropas. Así de claro.
Curiosamente hay algunos teóricos británicos que hablan de la famosa 'learning curve', por la cual quieren demostrar que en 1918 los mandos ya mostraban un dominio de la estrategia y de la táctica para derrotar a los 'centrales'.
Tiene guasa, que después de los millones de muertos no aprendiesen nada ...
En el Somme, Haig y Rawlinson tenían las experiencias de Loos y Neuve Chapelle que les mostraron lo que sucedía en caso de ningunear el papel de la artillería. Hicieron algo al respecto? NO.
No trabajaron la contrabatería, utilizaron proyectiles de shrapnells para romper las alambradas de espino, y demás... Eso es 'learning curve?? C*ñ*... Después hablan del fracaso escolar en nuestro país. Y Passchendaele que es??
Los mandos fueron incapaces de evolucionar por si mismos, fue la guerra la que los moldeó. Fueron incapaces de mutar sus viejos métodos. Pero si Haig destinó en la reserva 3 divisiones de caballería en el Somme, el 1 de julio, por si se rompían las líneas... !!!! Qué puedes opinar de semejante estupidez. Opinar que la guerra los superó el 1r mes o el 1r trimestre aún, pero despues de 2 años de guerra y miles de muertos por una guerra de trincheras, y que encima quieras sacar a la caballería me parece de paredón sin pasar por consejo de guerra. Lo digo por Haig, por su staff, así como el del resto de países con alguna excepción alemana. Y aún así.
Aún así opino que la culpa no solo fue de los militares. El último libro que tengo en las manos sobre el Somme expone lúcidamente la responsabilidad de los políticos, que demasiadas veces ha sido camuflada por la historiografía.

Un saludo, y gracias por tus lecturas.

Humberto dijo...

La verdad es que es un placer leerte porque, siendo este tema de gran interés para mi, aprendo con cada entrada o exposición tuya.

Sí que es cierto que se ha focalizado siempre tales desastres en los mandos militares, peo sin quitarle un ápice de responsabilidad (que tuvieron en sus manos la conducción de las operaciones militares) no podemos obviar la responsabilidad de los políticos.

Por ejemplo, y sin entrar en otros motivos (por cierto, perfectamente explicados por Barbara Tuchman en "El telegrama Zimmermann"), ¿cómo es posible que en fecha tan tardía como 1917 cuando era conocido la trituradora humana que era el Frente Occidental se le ocurre a Wilson entrar en guerra?

Sabía perfectamente donde se metía o más bien donde metía a sus hombres.

Cuanto más conozco este conflicto, más me fascina. Pero sobre todo y como bien dices, su estupidez.

Un saludo y gracias a ti.

F. Xavier González Cuadra dijo...

Muchas gracias por los comentarios.
Wilson, como presidente de los USA, hizo entrar en la guerra a su país por diversos motivos. Según mi opinión, dos fueron los principales. El 1ro asegurarse que los USA podrían cobrar los billones en créditos concedidos a los aliados. Como? Situándose en el conflicto cuando los alemanes habían 'sugerido' una paz consensuada y dialogada. Ahí vio Wilson la posibilidad de autoerigirse en gurú de la paz. En este sentido, cabe un comentario. Los norteamericanos entran en guerra en abril del 1917, pero sus tropas no comienzan a estar operativas hasta fin de año, y sólo en determinados sectores para nada conflictivos.
Puede resultar contradictorio pero a nivel militar, es decir fuerza de choque, los USA no fueron decisivos en el desenlace final del conflicto. A pesar de sus bajas, calculadas en unas 55.000 - aproximadamente las mismas que en Vietnam - las tropas de la AEF hicieron las más de amenaza que otra cosa.
El 2o motivo que impelió a Wilson a entrar en la guerra fue el de convertirse en la figura salomónica que encontrase una paz dialogada y sensata entre los países de la 'entente' ('vencedores') y las potencias centrales ('perdedores').
Wilson fracasó en su misión mesiánica. Los famosos 14 puntos fueron adaptados a Versailles como les convino a las potencias aliadas. Acaso uno de los puntos no hacía referencia a la posibilidad de los pueblos de erigirse como naciones... ?? Entonces porque se negó a la posibilidad a Alemania y a Austria de confederarse? Hecho que en cambio sí se permitió a otras nacionalidades como 'yugoslavos', 'checos', polacos u otros???
Otro fracaso de Wilson fue su Sociedad de naciones. Inoperante y carente de poder ejecutivo, ni su propio congreso la aceptó, quedando los USA fuera de una institución que uno de sus presidentes había creado.
Zimmermann fue la excusa para una jugada premeditada desde finales de 1915. Nunca acabé de entender la jugada alemana con México. La encuentro -si es cierta- absurda. Más sentido tenía el levantamiento de la Pascua irlandesa.

Un saludo.

Humberto dijo...

Los fríos hechos cuentan eso...

De todas formas, cuando leo acerca de la figura de Wilson me resisto a creer que no tuviera un punto "mesiánico" pero es posible que pesara muy mucho el reparto del "botín" de posguerra.

También es cierto que el valor militar de los norteamericanos fue testimonial a efectos prácticos. Y no me refiero al valor o calidad de sus tropas en sí, sino del valor estratégico de su presencia en el frente.

F. Xavier González Cuadra dijo...

Coincido contigo Humberto.

Negarle a Wilson la capacidad para embelesar a las masas y a ciertos políticos sería faltar a la verdad. Wilson era un político como la copa de un pino, al igual que un gran estadista. Eso, sin embargo, no le resta 'falta de realismo' en determinados momentos de su carrera, como fue en el caso de Versailles y derivados.
Tampoco hay que olvidar que detrás de Wilson actuaban los intereses de la industria norteamericana y los lobbies financieros que reclamaban 'seguridad' para sus 'inversiones'.
Un inciso. El otro día leyendo sobre el Somme me enteré de que gran parte de la munición artillera que se utilizó para la ofensiva era de fabricación norteamericana. Y que precisamente Lloyd George, ministro de municiones por aquel entonces, no tuvo mucho remilgos en pedir a la industria (foranea y propia) cantidad por encima de calidad ...
En cuanto a la participación bélica de la AEF tengo que entonar mi más que notoria ignorancia sobre el tema, pero aún así, por lo leido suscribo tu opinión.

Un saludo

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