27 abr. 2009

Jacques Tardi y la Gran Guerra

Gracias a las preciosas informaciones proporcionadas por un lector de este blog, conseguí dar con dos còmics que tienen a la Gran Guerra como tema. Su autor, Jacques Tardi, es un reputado dibujante francés. La primera de las obras es La Guerra de las trincheras, 1914-1918 y la otra El Soldado Varlot. En este post me centraré en el primero, no por su mejor calidad sino por razones de contenido. Ya en el prólogo, Jacques Tardi centra la obra no tanto en la guerra sino en el hombre. Ser, ente trágicamente envuelto en una vorágine de acontecimientos que lo superan y lo empujan al abismo creado por otros, los que ven la guerra desde los palais o los bureaus. La advertencia de Tardi es premonitoria. La obra se divide en pequeñas historias que conducen al lector a diferentes mundos dentro del mismo universo, el de la trinchera y lo que ello supone. Tardi, de forma humanista, hace un recorrido por situaciones narradas en novelas y películas. Dice beber, a parte de las vivencias de su abuelo - representadas en algunas escenas-, de Chevallier y su Miedo y el Viaje al fin de la noche de Céline. En determinados momentos se ven guiños a ambas obras, e incluso al film Senderos de gloria. Precisamente sobre ésa, en un capítulo se muestra el castigo al que somete un general de brigada a una compañía que se ha retirado a sus líneas después de haber perdido la mitad de sus efectivos. A aquellos que recuerden la película, les vendrán a la mente las secuencias en que George MacReady (General Mireaux) decide bombardear sus propias trincheras ante lo que él llama cobardía flagrante. Disuadido por los propios artilleros, Mireaux decidirá escarmentar a la tropa con la elección al azar de tres soldados, que padecerán un mascarada llamada consejo de guerra y que acabarán ejecutados de forma patética. Pues bien, no en su totalidad, pero la historia de Cobb y Kubrick hace acto de presencia e impregna el cómic de cretinismo militar. En otras de las historias, se recorren los primeros instantes de la movilización en un París efervescente de patriotismo y estupidez... La escena de El Miedo de Chevallier que transcurre en una terraza parisina está narrada de forma casi calcada, alcanzando a través de las viñetas una dimensión especial y aún más creíble. Quizás para los ortodoxos estudiosos de la Gran Guerra, este pequeña gran obra es divertimento sin importancia. Puede ser. No seré yo quién lo niegue o lo afirme. Pero sí desearía destacar el enorme peso que supone -aún- en el imaginario galo la influencia de la Gran Guerra. Personalmente, agradezco todo tipo de aproximación a este pequeño universo que supone la Primera Guerra Mundial. El dibujo de Tardi no me entusiasma en demasía, seré sincero. Lo afirmo desde aquella dulce ignorancia en la que vivimos los que apenas salimos de los renglones de las cajas impresas. Desde aquí, pido perdón a los que son más sabios que yo sobre esos mundos. El dibujo de Tardi, sí tiene algo que me frapa. Sus visages, los rostros de los muertos o agónicos, la representación del hastío en las caras de todos los soldados. Así como en Matania las expresiones faciales y corporales de sus personajes los elevaban por encima del dolor llegando a cotas casi místicas y divinas, los rostros de Tardi son de completo abatimiento, como el de los carneros que son llevados al matadero. A pesar de nímios errores de contemporaneización histórica, la labor de recreación histórica es impresionante. Algunas viñetas recuerdan casi al milimetro dibujos o escenas coetáneas de la guerra dibujadas por Scott o Flameng para la Illustration. No me gustaría acabar este breve apunte sobre la obra de Tardi, sin volver a agradecer la aportación que hizo un lector de este blog sobre el mundo del cómic y la Gran Guerra. Para él, muchas gracias.
Una reseña sobre el La guerra de las trincheras http://www.paperback.es/2008edicion/05paper/extra/tardi/tardi.htm

4 comentarios:

Schwejk dijo...

Interesante documento, sin duda.

Tal vez el mayor problema que nos encontramos a la hora de valorar los diferentes comics que tratan la Gran Guerra es la escasa (o nula) valoración a nivel artístico del noveno arte.

Al contrario que otros países como Francia o Bélgica, aquí el cómic sigue siendo considerado como un divertimento para niños.

Saludos

Alberich el Negro dijo...

Estimado F. Xavier:
Fue una feliz casualidad que colgaras esa imagen de la edición francesa de La peur con la portada ilustrada por Tardi y que yo entrara ese día a leer tu blog. Aunque pensándolo bien, tampoco lo fue tanto, pues soy un visitante asiduo (aunque habitualmente silencioso) tanto de esta página como del estupendo foro La Gran Guerra.En cualquier caso, me alegra mucho haberte sido de ayuda abriéndote el camino hacia nuevas fuentes de información sobre la IWW, así como haber contribuido a que una manifestación artística tan minusvalorada en nuestro país como es el cómic haya entrado con la dignidad que se merece en un blog como el tuyo, tan centrado en obras de carácter histórico y literario en el sentido más estricto y académico de la palabra.

Tu crítica de C'était la guerre des tranchées no sólo es ceñida y objetiva, sino que también está bien planteada, pues se limita a dar cuenta de las características estructurales de esta obra y del magnífico arte narrativo de Tardi, sin entrar realmente en valoraciones estilísticas (sólo una prudente referencia como a vuelapluma), tan sujetas a la servidumbre y los límites del subjetivismo.

Si bien es verdad que Jacques Tardi no se mete en el bolsillo al lector con la perfección formal de su estilo y con la belleza de sus dibujos, lo cierto es que nos hallamos ante uno de los mejores narradores que actualmente posee ese apasionante mundo de la historieta (lo que es mucho decir). En todo caso habría que preguntarse si entre sus objetivos está el de impactar estilísticamente al público, pues no siempre le interesa a un autor deslumbrar desde el punto gráfico, cuanto narrar con eficacia una historia (ya que ésa es la esencia del cómic y en ello consiste tan difícil arte). Si esto se hace, además, con dibujos hermosos, pues mejor que mejor. Pero creo que, en ningún caso, debe tratarse de una condición sine qua non. De hecho, puede ocurrir precisamente lo contrario; esto es que un estilo “imperfecto” se adapte mucho mejor que otro preciosista a la historia que se quiere contar. Y tal es lo que le ocurre al dibujo de Tardi: actúa como un vehículo excelente para las historias que ilustra y resultaría impensable verlas contadas de otra forma. Esto es, además, especialmente significativo en el caso de aquéllas que se desarrollan en la I Guerra Mundial, donde —como tú muy bien has observado— el “feísmo” o aparente descuido (sólo aparente) del estilo “tardiano” —incluidos los rasgos humorísticos que hay en él— contribuyen sobremanera a expresar la dureza de las situaciones, el cansancio psicológico en el que viven sumergidos los soldados y su hartazgo ante la guerra.

Y concluyo: me congratulo de haberte abierto la puerta a esta nueva vía de información (generalmente desdeñada) y espero que sea sólo el primer acercamiento a un mundo que, te lo aseguro, es realmente apasionante.

Saludos cordiales.

F. Xavier González Cuadra dijo...

Querido Alberich,

Estoy absolutamente de acuerdo con tus observaciones respecto a la interacción entre lo formal y lo conceptual. Suscribo tus palabras al cien por cien.
Afortunadamente la Red permite acercarnos a realidades tan distintas las unas de las otras. Por cierto, el soldado Varlot me encantó. Su historia tiene un episodio robado a la historia real del cabo Moulia. Si tienes tiempo míratela, está en este mismo blog, en la categoría Curiosidades. Sobre Varlot, es posible que haya alguna secuela del mismo?
El domingo pasado estuve en Francia y dí con Putain de guerre, estuvo a punto de achetearlo... pero
Repito: Participaciones como la tuya enriquecen el blog.
Otra vez, gracias.

Alberich el Negro dijo...

Hola F.-Xavier:
Secuelas de la aventura de Eugène Varlot me parece que no hay. Lo que sí puedo decirte es que su historia desarrolla un episodio que aparece mencionado en otro álbum anterior de Tardi (Le der des ders = La última guerra), protagonizado precisamente por este mismo personaje, que aparece retratado en este último libro como un detective fracasado (muy en la línea del tipo de protagonistas que Tardi ha ido desarrollando a lo largo de su carrera --pienso, por ejemplo, en Arthur Même, o en Gérard Griffu--, y que encuentran cierta proyección en el también detective Nestor Burma, personaje creado por el escritor Leo Malet, cuyas novelas ha adaptado magistralmente el dibujante galo.

Imagino que Putain de guerre terminarán publicándola en España, tarde o temprano. Lo que no sé es cuándo...

Insisto: me alegro de haberte ayudado.

Un saludo cordial.

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