25 jun. 2017

Springboks en el Somme: la batalla por Longueval y Delville Wood, 15-20 de julio de 1916 (II)



16 de julio
Poco antes del alba llegaron pésimas notícias: nada de retirada. Bien al contrario, Congreve y Rawlinson insistieron en Longueval y en la bolsa de resistencia alemana al norte de las posiciones entre Longueval y Delville Wood. El problema, al menos para la BSA, era que no se podía eliminar la posición alemana bombardeándola. Las posiciones sudafricanas y escocesas se encontraban demasiado cerca de la línea alemana. El mando optó por la manera tradicional. Ordenó al 11º de los Royal Scots (27ª escocesa) y a dos compañias del 1º del CBE que atacasen por ambos flancos. Los escoceses atacaron a pelo. Los sudafricanos consiguieron llevar a primera línea un grupo de morteros, con los que bombardearon a los alemanes antes de atacar. Los Royal Scots partieron del norte de Longueval y los sudafricanos desde el extremo oeste de Princes Street, justo en el medio del bosque. El resultado de la operación fue nulo. Los alemanes seguían resistiendo de forma increíble. Los escoceses se retiraron bajo un nutrido fuego de ametralladora. Los sudafricanos se replegaron bajo una lluvia de obuses, que anticipó el contraataque de los turingios del 153º RI, que a duras penas lograron repeler.

Este último (e inútil) ataque británico certificó la terrible paradoja que flotaba por los cuarteles generales desde la mañana del 15 de julio: Longueval no se conquistaría completamente sin capturar antes Delville Wood y Delville Wood no podía conquistarse totalmente sin que Longueval estuviese libre de enemigos. Se trataba de un círculo vicioso perverso ya que las fuerzas eran las que eran y solo se podía avanzar a golpe de mordidas, que cada vez tenían menos potencia. Los mandos medios de la BSA lo tenían más claro que nadie porque estaban sobre el terreno y veían a sus hombres. El primero a expresar el extremo cansancio y sufrimiento de sus hombres fue el teniente coronel Dawson, que pidió a Lurkin un relevo de sus hombres. Lurkin se limitó a recordarle las órdenes de Furse: el bosque tenían que conservarse a toda costa y como fuese. Los alemanes también tenían órdenes de no dar un paso atrás. Con estas premisas el guión de los días anteriores se podía repetir ad infinitum aunque los sudafricanos ya no estaban para ninguna alegría. Al llegar la segunda noche la situación de los BSA comenzaba a ser dramática. La contínua lluvia de proyectiles, el acoso de los francotiradores alemanes y lo impracticable del terreno dificultaban el aprovisionamiento de agua y víveres. Delville Wood se estaba convirtiendo en Devil's Wood, en un verdadero infierno. 


Los mandos británicos programaron otro 'mordisco' para el día siguiente. La misión era expulsar a los alemanes del extremo noroeste de Delville Wood con la ayuda de los Royal Scots, que volverían a empujar a los alemanes desde Longueval. La 9ª escocesa había afianzado su flanco izquierdo con la cobertura de la 3ª de su flanco izquierdo, lo que les permitía mayor libertad de movimientos y evitar el hostigamiento de los alemanes desde Orchard Trench. 
A las diez y media de la noche llegaron órdenes del cuartel general de la 9ª para que las tropas que se encontraban en Longueval se retirasen hasta más allá de la continuación de Princes Street. En el bosque las tropas de la BSA al oeste de Strand debían recular unas decenas de metros hacia el este. El objetivo era bombardear y aniquilar la bolsa de resistencia alemana al norte y noroeste de ambas posiciones, para que tropas de la brigada 27ª y dos compañías del 1º de la BSA ocupasen las posiciones enemigas.

17 de julio
El bombardeo acabó a las dos de la mañana pero antes de la hora programada para el ataque (3.45 am) los sudafricanos volvieron a concentrar fuerzas en Delville Wood, lo más cerca posible de la línea para evitar el desgaste del avance. Tanner ordenó a las tropas del 2º que se adelantasen y cubriesen a los del 1º. Pero no sirvió de nada. Los alemanes, conscientes del patrón británico, bombardearon el nordeste del bosque y obligaron a los sudafricanos a una retirada más allá del sur de Princes Street. Von Armin aprovechó el golpe y ordenó el avance de la Garde Division, que consolidó la conquista del terreno capturado a los springboks. Los Scots, a su vez, no tuvieron mejor suerte. Los alemanes resistieron en Longueval. El ataque había sido un fracaso y para colmo los alemanes estaban rompiendo el flanco izquierdo sudafricano que lindaba con Longueval. Los Springboks corrían en el riesgo de ser aislados por el oeste.
Lurkin visitó Delville Wood y discutió la situación con sus oficiales. El panorama comenzaba a ser crítico. Otro intento para romper el cerco sobre su posición había fracasado y las unidades sudafricanas comenzaban a verse superadas. Los alemanes los acechaban por tres flancos: el norte, el este y ahora por el oeste, arriconándoles en el extremo más meridional del bosque con los alemanes también a sus espaldas y prestos a la estocada final. De vuelta a su cuartel general Lurkin telefoneó a Furse y le expusó la situación. Furse fue taxativo: ni relevo ni refuerzos, Congreve era inflexible con Delville Wood.
La tarde continuó con su tónica funesta. El oficial de inteligencia Roseby fue herido mortalmente y el teniente coronel Tanner fue herido y sustituido por Thackeray. 
La noche fue peor que el día. Los alemanes, conscientes de sus posibilidades pero también de sus limitaciones, querían asestar el golpe definitivo sobre Delville Wood. La artillería germana confirmó el guión y convirtió el bosque en un nuevo infierno. Los sudafricanos siguieron parapetándose tras troncos y cadáveres en putrefacción sin apenas víveres y agua.

18 de julio
'Los dioses aprietan pero no ahogan' debió pensar Lurkin cuando se enteró de que unidades de la 3ª DI - 1º Gordon Highlanders y 8º de los Kings Own - estaban atacando con éxito al norte de Longueval. El ataque tuvo un éxito inicial. Los alemanes se retiraron unos 150 metros y resistían en un emplazamiento llamado The Orchard, cuando tras unos minutos la artillería alemana volvió a decantar la balanza. El ataque británico al norte de Longueval tenía, en parte, un componente de finta. Congreve aprovechó el ataque para enviar tropas de la brigada 76ª al sector de la diezmada compañía A del 2º de Natal en el flanco izquierdo de Delville, lindando con Longueval. La misión fue inútil. Los efectivos de la 76ª se vieron obligados a retirarse bajo una brutal bombardeo. Al poco de la reculada de la 76ª los alemanes aprovecharon la brecha y entraron por el flanco izquierdo.
Lurkin y Thackeray no podían creerlo. De un intento matutino para reforzar la línea se había pasado a una reculada general a partir del mediodía. 
Los alemanes volvían a recuperar fuerzas para una nueva embestida. Las cosas iban de mal en peor. El mando de la BSA se enfrentó a su peor pesadilla: la 8º DI alemana atacó por el flanco sur, el que daba a Buchanan Street y a la carretera que lleva a Ginchy. El ataque tenía un objetivo perverso: cerrar la única via de escapatoria de la infantería en caso de retirada general y así rodearlos. Se trataba del punto por donde había entrado la BSA el 15 de julio. La conclusión estratáegica del ataque confirmaba, por si había alguna duda, que los alemanes habían permitido entrar a los sudafricanos para luego aniquilarlos por los cuatro costados. 
El choque entre alemanes y sudafricanos fue brutal y la defensa del sector meridional rayó lo épico. Junto a la incesante lluvia de obuses, los sudafricanos tuvieron que protegerse de los francotiradores alemanes, que encontraron en la maraña boscosa en la que se había convertido Delville Wood un terreno ideal para el camuflaje. La presión alemana desde el norte de Delville Wood seguía siendo igualmente asfixiante: los bávaros y la Garde Division seguían acosando y abatiendo al poco más de doscientos de sudafricanos que resistían. 
Thackeray envió a un oficial y 50 hombres a cubrir la brecha. Hicieron lo que pudieron y más. Pero la situación pintaba fatal. Pasado mediodía, el Teniente Coronel Dawson ordenó al resto de su regimiento (el 1º de CBE) que subiese a la línea a tapar lo que pudiesen, literalmente hablando. Apenas eran 150 hombres. Entraron por el suroeste de Longueval y se adentraron en el perímetro del bosque en busca de los hombres de Thackeray. Tras Dawson se incorporó un contingente de unos 80 hombres de una batería de morteros de trinchera que subieron desde Montauban.
A mediodía los alemanes se retiraron del perímetro norte. Mala señal. Como si fuese un tsunami, las tropas se retiraron hacia sus propias líneas para que una hora después el norte de Longueval y todo Delville Wood fuesen barridos con obuses de alta carga explosiva. La visión de Delville Wood desde el oeste era dantesca. Las tropas sudafricanas que habían corrido a ocupar la 1ª línia alemana y se parapetaron como pudieron fueron totalmente aniquiladas, excepto algunos supervivientes que cuando llegaron al cuartel general de la brigada levantaron acta del infierno. Cuando Dawson contactó con Thackeray la situació de la BSA era trágica y absudra, a la vez. La infantería africana había sido aniquilada en la mayor parte del bosque. Los springboks supervivientes que hacían de retén en Princes Street se fueron retirando hacia el sur. Thackeray solo 'controlaba' el sector suroeste del bosque, entre Longueval y Buchanan, al sur de Princes. Las bajas eran inumerables y la situación era cáotica. Todos los camilleros del 3º habían caido y los heridos se hacinaban en las trincheras. Dawson comunicó la situación a Lurkin. Lo prioritario era resistir y sacar a los pocos heridos que pudiesen sobrevivir. Se hizo una dura criba de prioritarios y al poco llegaron tropas de cavallería reconvertidas en camilleros que retiraron como pudieron a los heridos. 
Sobre las cuatro de la tarde y aprovechando el momentum, los alemanes se lanzaron a reconquistar Longueval desde el norte. El ímpetu alemán fue brutal, los Highlanders recularon sin freno hasta más allá de la mitad del pueblo. Solo el arrojo de los Cameron Highlanders salvó la situación. Los escoceses consiguieron frenarlos y recuperaron posiciones hasta la plaza del pueblo, más o menos a la mitad. 
Para los británicos el día acababa peor que empezó. Los sudafricanos ocupaban una línea más virtual que real en Delville Wood. Estaban siendo hostigados por los cuatro puntos costados y la imposibilidad de que llegasen refuerzos hacía de la resistencia una quimera. A pesar de los esfuerzos de los mandos por ofrecer una defensa coherente y coordinada, los pocos supervivientes sudafricanos se refugiaron en pequeños grupos, sin capacidad ofensiva y luchando solo por su supervivencia, sin pensar en defender una línea o un flanco. La resistencia en Delville Wood no era operativa y no servía a estrategia alguna. Era heroica pero fútil.
Sin embargo, poco antes de las siete de la tarde llegó el rumor deseado: la BSA iba a ser relevada pero de forma escalonada.



19 de julio 
Sobre las dos de la madrugada del 19 dos compañías del 1º y otras dos de la SAS se retiraron de Delville Wood. El relevo, sin embargo, iba a ser lento y penoso para el resto del contingente sudafricano. Los alemanes estaban empeñados a aniquilar a los últimos supervivientes de Delville Wood. La situación iba a empeorar y cualquier intento para aliviar la presión sobre el bosque fue estéril. El 8º de los Norfolks atacó desde Longueval para oxigenar el flanco izquierdo del bosque pero no logró nada. Tampoco las sucesivas oleadas de los Essex, Berckshires y Suffolks. La tenaza alemana se cerraba sobre Delville Wood. 
A media mañana se comenzó a consumar la debacle: un ataque convergente del 153º y del 52º RI alemanes rodeó y capturó a los supervivientes del 3º de Tranvaal al este y al sudeste del bosque. Unos 200 hombres entre tropa y oficiales. El método alemán era arrollador. Granaderos y francotiradores abriían camino para que la infantería avanzase en formación desde el sector norte, nordeste y noroeste. 
Thackeray aguantó la línea en el rincón sudoeste pero pasado mediodía informó a Lurkin del principio del fin. Si los refuerzos o el relevo definitivo no llegaban el bosque se perdería en un par de horas y lo peor: que Longueval quedaría al descubierto. El mando británico hizo lo que pudo. Los Black Watch, los Seaforth y los Cameron Highlanders partieron en tres oleadas a socorrer a los últimos springboks que quedaban en el bosque. Nada. Fueron todos rechazados. Los alemanes tenían vía libre. Unidades de la brigada 53ª alemana llegaron a unas decenas de metros del cuartel de Thackeray, señal de que todas las tropas al norte del cuartel habían sucumbido o eran prisioneras. Thackeray aguantó, más por la cobertura artillería británica que por respuesta propia. 
En Longueval, la 9ª escocesa fue relevada finalmente por la 3ª, excepto por los sudafricanos de Delville Wood, que incomprensiblemente seguían ahí. La noche fue más o menos tranquila.

20 de julio
Pasado mediodía, y atendiendo por fin las súplicas de Lurkin, Congreve envió al bosque a los fusileros galeses, al 2º batallón de los Suffolk y al 6º de los Royal Berckshires para que relevasen a los sudafricanos. Los springboks supervivientes abandonaron el bosque pasadas las seis de la tarde bajo el sonido de las gaitas de los Black Watch. 3 oficiales y 140 soldados. 
Cuando la brigada sudafricana entró en Delville Wood el 15 de julio lo hizo con 123 oficiales y 3032 soldados de tropa. El total de bajas fue de 104 oficiales y 2982 soldados, de los cuales 34 y 543 fueron declarados muertos en combate. Días después y tras reagruparse en retaguardia la brigada contaba con 29 oficiales y 751 soldados. El 1r regimiento del Cabo de Buena Esperanza tuvo 558 bajas, el 2º de Natal 482, el 3º de Tranvaal y Rodesia 771 y el 4º de los South African Scotish 509. En cuanto a oficiales, 23 murieron en el acto, 7 de heridas con posterioridad, 47 fueron heridos y 15 desaparecieron o fueron tomados prisioneros. Peor fueron los números de los suboficiales del 2º y del 3º: murieron todos. El número de bajas resulta más impresionante si se toma la fecha del inicio del Somme. La bajas de la BSA entre el 1 y el 20 de julio de 1916 fueron de 2815 hombres, con 502 muertos, 1753 heridos y 578 desaparecidos. 

21-26 de julio
Durante los tres días siguientes del 21 al 23 de julio, la 3ª División británica consolidó sus posiciones y se preparó para el siguiente ataque. El 23 de julio, la 9º brigada de la 3ª atacó por enésima desde el oeste de Longueval con el apoyo de la brigada 95. de la 5ª, situada a su izquierda un poco más al norte. La 35 DI atacaba también Guillemont. Poco antes de la cuatro de la madrugada, el 1º de los fusileros de Northumberland y el 12º de los West Yorks - con el 13º de los Kings en reserva - iniciaron el ataque hacia la parte septentrional de Longueval con objetivo de entrar en Delville Wood. En los primeros compases del ataque las cosas parecieron ir bien hasta que un nutrido fuego de ametralladora los barrió frontalmente y desde la izquierda. Los de Northumberland se vieron forzados a retirarse. Primero hasta Piccadilly Street, la vía que dividía Longueval en dos mitades y que iba de norte a sur, y más tarde hasta Pont Street, aún más hacia el frente original. Los otros batallones capturaron un punto fuerte cercano al sector de The Orchard, pero los alemanes contraatacaron con fuerza y los obligaron a retirarse al punto de partida.
El 25 de julio la 3ª División fue relevada por la 2ª, que tomaría las posiciones en Delville Wood mientras la 5ª permanecía en Longueval.




A modo de conclusión
Aunque con el paso de los años algunos especialistas británicos lo definan de 'éxito estratégico', los combates en Delville Wood entre el 14 y el 20 de julio de 1916 fueron un desastre total. La falta de planificación, la improvisación y la ausencia de una visión estratégica a medio plazo convirtieron la participación sudafricana en la 'batalla más sangrienta del Somme' en palabras de Liddell-Hart y no en una exitosa operación militar. En esta línia crítica, Ian S. Uys - uno de los especialistas más importantes sobre la participación de la BSA en la Gran Guerra - se pregunta si era necesario que los springboks hubiesen sido enviados a una trampa mortal, un saliente virtualmente indefendible, sin material adecuado de atrincheramiento, sin reservas y sin la posibilidad de un relevo viable, para capturar y resistir en el bosque a toda costa? 
La respuesta es obvia pero Uys se encarga de desvelar cuáles fueron los factores más determinantes para el fracaso de la operación y que se resumen de la forma siguiente:

1. Asincronía entre la incompleta toma de Longueval y la entrada en un saliente como Delville Wood.
2. Falta de previsión logística (tropas, munición, víveres, etc.).
3. La naturaleza boscosa del terreno especialmente contraindicada para la defensa.
4. Omisión sobre el hecho de que las áreas boscosas debían superarse y defender desde el exterior, no permaneciendo en ellas dadas las pésimas condiciones de atrincheramiento. 
5. La cercanía entre líneas no permitió el uso correcto de la artillería de campaña para aniquilar posiciones enemigas.
6. La pésima preparación del terreno para la defensa desprotegió compañías de ametralladoras y de morteros de trinchera que fueron presa de los francotiradores o de la artillería enemiga.
7. La ausencia de un sistema de trincheras de comunicación dificultó el acceso y el movimientos hacia determinados sectores del bosque.

Como Uys, Furse ya detectó parte de estos errores el mismo 21 de julio al iniciar una investigación sobre la fallida ofensiva. Algunos de los peores errores no volvieron a repetirse. Otros se producirían hasta el final de la guerra. El Somme fue un campo de batalla y un campo de pruebas. Fue el crisol del 'bite & hold' de Rawlinson y del inicio de la 'Learning curve' por la que los británicos comenzaron a operar un cambio táctico en su conducción de la guerra. Pero fue testigo de algunas de las operaciones más fallidas y sangrientas de la Primera Guerra Mundial como Delville Wood.

La contribución sudafricana en Delville Wood fue tan solo la primera fase de la batalla. Los combates en el bosque Delville se dilataron durante más de seis semanas. Los británicos no consiguieron reconquistar y consolidar el sector hasta el 3 de septiembre, en que fue eliminado el último foco de resistencia alemana. La dureza de los combates durante esas seis semanas lo atestiguan el continuo cambio de manos delDurante ese periodo el bosque cambió de manos con frecuencia hasta que los alemanes dfel último de los alemanes fueron desalojados del sector este del bosque. La operación duró siete semanas. , consolidación  importancia estratégica de Delville Wood lo atestiguan las más deque datestiguada porlo demuestra que era trans, después de cambiar de manos en varias ocasiones, no fue tomada definitivamente hasta el 3 de septiembre.

Fuentes
Digby, P. KA. Pyramids and Poppies: The 1st SA Infantry Brigade in Libya, France and Flanders 1915-1919, p.112.
Cornwell, R. "Delville Wood", Militaria 7(2), 1977, pp.8, 13, 15.
Ewing, J. The 9th (Scottish) Division, p.96
Buchan, J. South African Forces in France, pp.23-47,51.
Uys, Ian S. "The Lessons of Delville Wood". Military Historic Journal 6, 1. 1983
Uys, Ian S. "South Africans at Delville Wood". South African Military History Journal7, 2. 1986.

1 comentario:

Gerald Duran dijo...

Buen post y el primero del año kudos

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