27 ago. 2008

A Footnote on the war (On Being Asked to Contribute to a Regimental History)

A Footnote on the war (On Being Asked to Contribute to a Regimental History)

A Lenten blackbird singing in the square
Has called me to my window, Thence one sees
Sunshine-pale shadows cast by leafless trees-
And houses washed with light. One hears out there
A Sunday-morning patter of pacing feet,
And Time, in drone of Traffic, drifting down the street.
When I was out in France, nine years ago,
The Front was doubly-damned with frost and snow:
Troops in the trenches cowered on the defensive,

While the smug Staff discussed the Spring Offensive.
Rest-camps, though regions where one wasn’t killed,
Were otherwise disgusting: how we hated
Those huts behind Chipilly! Drafts we drilled
Were under-sized arrivals from belated
Chunks of the population wrongly graded
As fit for active service. No one cursed
The weight of an equipment more than they did,
Poor souls! I almost think they were the worst
Soldiers who ever gulped battalion stew;
And how they fired their rifles no one knew.

We’d got a Doctor with a D.S.O.
And much unmedalled merit. In the line
Or out of it, he’d taught the troops to know
That shells, bombs, bullets, gas, or even a mine
Heaving green Earth Howard heaven, were things he took
For granted, and dismissed with one shrewd look.
No missile, as it seemed, could cause him harm.
So on he went past endless sick-parades;
Jabbed his inoculation in an arm;
Gave “medicine and duty” to all shades
Of uninfectious ailment. Thus his name
Acquired a most intense, though local fame.

Now here’s his letter lying on my table,
Reminding me that, by some freak of chance,
He sauntered through three years of gory France
Unshot. And now, as samply as he’s able,
He’s quietly undertaken to compile
His late battalion’s history. Every mile
They marched is safely store inside his head …
I visualize the philosophic smile
That mask his wounding memories of the dead.
He asked me to contribuye my small quota
Of reminiscente, What can I unbury? ….
Seven years have crowded past me since I wrote a
Word a war that left me far from merry.
And in those seven odd years I have erected
A barrier, that my soul might be protected
Against the invading ghosts of what I saw
In years when Murder wore the mask of Law.

Well-what’s the contribution I can send?
Turn back and read what I’ve already penned
So jauntily. There’s little left to say …
I’m not the man I was. Nine years have passed;
And though the legs that marched survive today,
My Fusiliering self has died away;
His active service came and went too fast.

He kept a diary. Reading what he wrote
Like some discreet ejecutor I find
The scribbled entries moribund-remote
From the once-living context of his mind.
He wrote as one who craved to leave behind
A vivid picture of his personality
Foredoomed to swift extinction. He’d no craft
To snare the authentic moments of reality;
His mind was posing to be photographed:
“If I should die”…. His notebook seldom laughed.

The distant Doctor asks me to report
That morning “when the Bosche attacked the Block”
When my detachment functioned to support
Some Cameronians who had “got the knock”...
Our own artillery fire was dropping short;
A sniper shot me through the neck; the shock
Is easy to remember. All the rest
Of what occurred that morning has gone west.
“The battle and the sunlight and the breeze;
Clouds blowing proud like banners;” lines like these
Were written in the way by many a poet
Whose words range false, although he didn’t know it.
The battle and the breeze were up that morning
For my detachment, staff and chilled and yawning,
When out from underground they swore and stumbled;
The sun shore bright; intense bombardments grumbled,
And from their concrete-nests machine-guns rattled-
In fact the whole Brigade war properly embattled.

But how can I co-ordinate this room-
Music on piano, pictures, shelves of books,
And Sunday morning peace-with him for whom
Nine years ago the World wore such wild looks?
How can my brain join up with the plutonian
Cartoon? … The trench, and a fair-haired Cameronian
Propped in his pool of blood while we were throwing
Bombs at invisible Saxons … War’s a mystery
Beyond my retrospection. And I’m going
Onward, away from that Battalion history
With all its expurgated dumps of dead:
And whats remains to say I leave unsaid.


Siegfried Sassoon, 1926


A finales de febrero de 1926, el poeta y escritor Siegfried Sassoon recibió una curiosa petición del Dr. James C. Dunn. El Dr. Dunn y Sassoon habían coincido durante la guerra, la Gran Guerra, en el 2º regimiento de los Royal Welch Fusiliers y debido a la relación que habían mantenido le pidió que como escritor y antiguo miembro del 2º regimiento le enviase algún fragmento, nota o trabajo sobre sus impresiones durante la Gran Guerra ya que estaba trabajando en una historia sobre el regimiento y compilaba testimonios y experiencias de oficiales y soldados que habían formado parte de la unidad durante la guerra.
Sassoon no le defraudó. Al cabo de unos meses le envió al Dr. Dunn una carta. En ella estaba el poema A Footnote on the war (On Being Asked to Contribute to a Regimental History.En un primer momento, Dunn se quedó sorprendido pero después de una atenta lectura entendió el sentido de aquello. El poema de Sassoon captaba en toda su intensidad, en su peculiar universo, todo o casi todo lo que había significado la guerra y su paso por el 2º regimiento de los RWF. Consciente de la labor de Dunn, acabó enviándole un pliegue de páginas en el que narraba sus impresiones y experiencias de forma que éstas pudiesen entrar a formar parte de la obra del capitán James C. Dunn como un capítulo aparte, como así fue.
A Footnote on the war no pasará a los anales de la literatura como una de las composiciones más logradas de Sassoon. Sin embargo, tiene la virtud de ser una declaración en toda regla de aquello que pensaba sobre lo que había significado la guerra. Excepto una de las estrofas dedicada a la figura del Dr. Dunn, el resto destila un explícito y arraigado desprecio sobre el porqué del conflicto y los que lo gestionaron, es decir la casta militar, en este caso la británica; a la que define como smug Staff. Sassoon se mostró abiertamente contrario a proseguir una guerra que creía que se prolongaba por motivos no bélicos o legalmente justos. Esta creencia y su exposición pública estuvo a punto de costarle un tribunal de guerra por derrotismo, pero las argucias de su compañero de letras y amigo Robert Graves y su posterior internamiento en el sanatorio escocés de Craiglockhart lo apartaron del ojo del huracán de la opinión pública.
El resto de su poemario de guerra se caracteriza por una fina ironía aderezada con una afilada acidez hacia el sentido final de la guerra. Sassoon no es pacifista, sólo que no comulga con el mantenimiento de un estado de guerra y barbarie injustificado y que sacrifica a inocentes por el bien de no sabe qué. Y A Footnote on the war es quizás un punto de partida para entender su anterior obra sobre la guerra. El lector de Sassoon encontrará en este poema sus temas más recurrentes: desprecio por una casta militar arrogante y pagada de si misma, la inocencia ciega de los nuevos reclutas, el sacrificio inútil por una causa vacía, el detalle morboso de la muerte, la comunión entre barbarie y naturaleza, la fría descripción del combate y sobretodo una marcada amargura por el hecho de haber sido testigo de unos hechos que no ha podido evitar. La poesía de guerra de Siegfried Sassoon está considerada sino la mejor, de las más realistas y quizás la que mejor funde el hecho bélico con la condición humana.
A Footnote on the war es un divertimento, y como tal no tiene o no busca ni la refinada métrica ni el precioso estilismo, es solo un ejercicio literario y un guiño al Dr. Dunn. La complicidad entre ambos no evita que Sassoon le transmita en el poema que prefiere no recordar algunos hechos, y que el olvido de estos es pura prevención sentimental hacia su alma torturada por la guerra. Sassoon le confiesa que en un momento determinado ha decidido comenzar a olvidar y que el mero ejercicio de recordar su paso por la guerra le atrae fantasmas medio enterrados. A pesar de la mundanidad de algunos de los versos, A Footnote ... es también una confesión de lo que acabó pensando de la guerra: War's a mistery beyond my retrospection.

2 comentarios:

K.I.A. dijo...

Estos días estoy leyendo las Memorias de un oficial de infantería de Sassoon. Es un documento que me ha resultado absolutamente sorprendente porque pese a que estaba, de un lado, advertido de lo que había sido su vida pero también, de otro lado, de su cínica actitud a la hora de escribir, de su alejamiento deliberado respecto de los hechos que narra, no estaba preparado para el tono que emplea a lo largo de todo el libro. Cada párrafo encierra no uno, sino varios niveles de ironía y sarcasmo y lo que puede parecer la historia de un estirado oficial inglés de sentimientos contradictorios es, en realidad, una devastadora carga de profundidad sobre la sociedad que les ha llevado al infierno del frente occidental.

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