18 jul. 2008

Mosier vs. Black, The Myth of the Great War

Buscando por la Red me encontré con esta curiosa crítica de la obra de Mosier (The Myth of the Great War) de Jeremy Black, un reputado historiador militar. Black no deja títere con cabeza. Arremete de forma despiadada contra la obra desde diferentes flancos. En la ilustración que acompaña a este artículo aparece el fragmento que he considerado más destacado en cuanto a argumentos de crítica sólida, ya que entre otras lindezas, Black tilda a Mosier de una especie de aficionado dominical. Lo acusa de no trabajar con las fuentes que para él y otros historiadores de la res militaria son imprescindibles, como por ejemplo diarios de militares, informes militares, etc. Cierto que en algún momento del libro Mosier se jacta de no usar una metodología ortodoxa con las fuentes, pero en cambio trabaja muy bien con fuentes archivísticas que demasiado a menudo no aparecen en trabajos de reputados historiadores. En el fragmento que adjunto aparecen dos argumentos muy críticos contra Mosier. En el primero, Black lo basa en la participación norteamericana durante la Gran Guerra. El británico aparte de minimizar el impacto de la American Expeditionary Force durante los últimos meses de la guerra, dice que Mosier exagera enormemente el papel jugado por las tropas norteamericanas. En este punto, no tengo ni la información ni los datos suficientes para poder corroborar o desmentir a Black. Igualmente, reconozco y no escondo mi nulo interés -hasta ahora- por el papel de la fuerzas norteamericanas en la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, y entonado el mea culpa, coincido con Black en que Mosier no resuelve nada bien el último tramo del libro. Éste lo reservaba para el papel estelar de la AEF, pero ni él ni su narrativa están a la altura de las expectativas generadas en el prólogo del libro. Mosier sólo destaca de forma única el episodio de Belleau Wood, en el que el cuerpo de marines de los Estados Unidos tuvo un papel primordial con la toma de las posiciones alemanas. Sin embargo, y aquí coincido con Black, la retórica de Mosier al narrar la batalla de Belleau Wood raya lo estrambóticamente épico cuando expone que donde no llegaron las mejores tropas de élite de los ejércitos aliados (Chasseurs alpins o los Old Contemptibles británicos) los Marines norteamericanos arrasaron a las formidables tropas alemanas. Aquí Mosier tiene un pequeño lapsus, y cae en uno de los peores pecados del historiador-periodista-crítico: que la verdad no te estropea una buena notícia o en su caso una buena historia. Mosier no tiene en cuenta el estado de las tropas alemanas, la nula o casi inexistente capacidad de contraataque alemana, la extenuación de los soldados debido a la ausencia de tropas de reserva, problemas de logística y abastecimiento del ejército alemán, y un largo etcétera en contra de la presunción de tener un formidable enemigo delante. Era el cante del cisne del ejército alemán en el Frente occidental. Estos datos imprescindibles para un análisis ponderado no aparecen en ningún momento en la exposición de los hechos que realiza Mosier sobre la ofensiva americana en junio de 1918. Yo lo considero sospechoso, Black lo utiliza para denostar la obra de Mosier casi de forma total. Creo que la actitud de Black es un error. Otra incógnita que surje en el lector es: donde está toda la retórica de invencibilidad norteamericana? Mosier después del episodio de Belleau Wood apenas menciona operaciones realizadas por tropas norteamericanas, incluso diría que cierra en falso su participación. Extraño y un punto decepcionante el tramo final del libro.
Volviendo al análisis-crítica-reseña que realiza Black, estimo que una de las razones que lo pueden haber influido en la valoración negativa del libro es que el propio Mosier va dejando varias perlas sobre la historiografía aliadófila, concretamente sobre las fuentes usadas y su posible manipulación hacia un extremo u otro, como por ejemplo el aspecto de las bajas. Mosier no se muerde la lengua al acusar a grupos o lobbies de historiadores, mayormente británicos, de camuflar, simular e incluso tapar datos y cifras estadísticas relacionadas con las bajas y su repercusión en la conducción de la guerra por parte de los gobiernos aliados. Quizás a Black no le gustó la sinceridad de Mosier, pero el disgusto debía ser colectivo ya que pocos autores británicos salvan algo de Mosier y su Myth.
Otra de las perlas que le lanza Black a Mosier es acusarlo de caer en el típico-tópico sobre la Primera Guerra Mundial de que los leones fueron guiados por burros o asnos, en referencia a la incompetencia constratada de los altos mandos de los ejércitos aliados. Por mi parte, entiendo que pueda resultar tópico lo de los leones y los asnos pero con los datos en la mano rebatir los errores y camuflar carnicerías sin sentido es muy difícil.

Archivo del blog