13 feb. 2008

Héroes anónimos (I): Enlaces, correos o agents de liaison



De todos los participantes en la Gran Guerra y sobretodo en la Batalla de Verdún, los que sin ningún género de dudas tiene el título de héroes fueron aquellos soldados que formaron parte de las tres categorías más humildes dentro del ejército: los enlaces o agents de liaison, los que transportaban la comida y la bebida (cuistots, hommes-soupe, ravitailleurs) y los camilleros o brancardiers.



El enlace o el agent de liaison, según el término francés, era aquel militar encargado de transmitir órdenes e informaciones en el seno del ejército, sobretodo, y mayormente, en aquellos casos en que se hacía imposible el uso del teléfono o cualquier otro medio de comunicación. Los enlaces o agents de liaison podían actuar de nexo entre diferentes cuerpos de ejércitos o divisiones o dentro de una misma unidad, entendiéndose brigada o regimiento; o incluso entre la artillería y la infantería. En la mayoría de los casos, el nombramiento como enlace no era una cuestión permanente, sino que la designación para este tipo de tareas solía ser un hecho puntual e instantáneo según las exigencias del momento. En otros momentos del conflicto, y de forma más organizada, los oficiales solían establecer unas rotaciones periódicas, bien semanales o quincenales, entre una serie de soldados previamente escogidos, teniendo en cuenta sus experiencias o aptitudes personales. Los enlaces conocían de antemano la misión y el recorrido a realizar, de esta forma estaban prestos para partir en el momento que se les necesitase. En el sector de Verdun, como en cualquier otro lugar donde la artillería tuviese un efecto devastador, las líneas telefónicas quedaban interrumpidas y el enlace se convertía en el único sistema o medio de comunicación.
Respecto a los enlaces, un teniente a cargo de una compañía de enlaces en Souville dijo una vez: "El verdadero coraje es el de aquel hombre que se encuentra absolutamente aislado en medio del peligro y sigue adelante si preguntarse porqué".

Desde las trincheras, o desde los cráteres, la infantería observaba con inmensa admiración los cascos azules de los enlaces que subían, bajaban y corrían por entre medio de las columnas de humo, cascotes y metralla que iban plagando el horizonte. Se trataba de una tarea suicida. En la mayoría de pistas, vías y senderos había el recuerdo funesto de alguno de ellos, y de sus arriesgadas misiones. Como ejemplo, en el sector de Mort-Homme: un solo regimiento perdió más de 21 enlaces en sólo tres horas.

Testimonios y experiencias de enlaces:
1."Al cabo de tres cuartos de hora, un sargento cubierto de barro hasta la visera, bajó rodando por el parapeto y dió al coronel un papel arrugado: el comandante del batallón de la izquierda le hacía saber que el ataque progresaba lentamente ... otros tres enlaces llegaron del frente, en dos oleadas. Sus informaciones resultaron inútiles ...".
Extracto de Zeller, André. Dialogues avec un lieutenant. Paris : Plon, 1971.

2. "Hénos aquí atrapados, otra vez, por la lluvia. Que palabra tan sencilla, lluvia. En si no significa nada para el ciudadano, tampoco para la civilización que ha construido una casa y un tejado con el fin de estar al abrigo de la intemperie, pero la lluvia significa el horror para el soldado. A pesar de todo, en la guerra nunca he sido infeliz por la lluvia. Recuerdo con cariño la nieve en los campos de Argonne cuando recorría el sector como mayor de trincheras; un obus silvaba de tanto en tanto, recuerdo las marchas a pie, silvando y caminando por las cañadas abajo. Mientras cae la lluvia, la eterna lluvia del primer invierno en Artois, el barro viscoso y líquido, y los caminos hundidos de l'Argonne donde el fanco nos llega a la rodilla... No pensamos en otra cosa, pero en que más se puede pensar, cuando llueve?"
L'horizon, journal des tranchées, juillet 1918

3. "El enlace con las compañías ... no queda más que un solo enlace y no se envía jamás un solo corredor bajo las bombas. El asistente duda ... En ese momento vemos a un hombre atravesar la cañada corriendo, escalar la pendiente y al final aparece, cubierto de sudor y resoplando.
Es Aillod, de la 2ª compañía. Suspira de alivio, está salvado!
Pero el asistente lo llama: - Vas a ir a la 9ª con Julien.
- Somos siempre los mismos, responde Alliod.
Capto una inmensa tristreza en su gesto, el terror sucede a la alegría, y veo en su cara, la mirada de ese perro que espera ser golpeado, ese hombre que ha sido señalado por la muerte. Esa mirada me entristeció profundamente, y grité sin pensarlo: Voy yo.
Me pareció lo más justo".
Chevallier, Gabriel. La Peur, 1930
4. "Querida hermana,
Ya hace tiempo que no recibo noticias tuyas. Espero que tú y los niños estéis bien, y que esta pequeña carta os anime en vuestras penalidades.
Yo he cambiado de sector. Aunque ninguno es mejor que otro, ha sido necesario enviarnos allí porque se temía un ataque. Afortunadamente, hasta hoy no hemos tenido ningún ataque de infantería, aunque soportamos los bombardeos contínuamente. Afortunadamente, los boches de nuestro sector no tienen mucha puntería y no estamos en peligro. Aunque yo sí que tengo un poco más que los demás, ya que me nombraron enlace y tengo que salir muy a menudo de la trinchera para llevar y traer mensajes. Pero como bien podéis imaginar, en esta profesión uno no se acostumbra jamás a no tirarse al suelo y refugiarse cuando oye el silbido de un obús, etc. A pesar de ello no pienso nunca en la muerte.
Bueno, espero que todo esto no tarde en acabar, para si vernos lo más pronto posible. Con esta esperanza termino la carta".
Anónimo. 1915



5. "A citar la brava conducta del soldado Blet de la compañía 23ª. Durante el combate, partió valientemente a llevar una orden de su capitán por un sendero peligroso donde cuatro de sus camaradas ya habían caído. Recibió una primera bala que le atraviesó el brazo, y a pesar de ello continuó corriendo hasta que recibió una segunda que le entró por el flanco y le tiró al suelo, aún así volvió a levantarse y recibió una tercera, ésta le destrozó el muslo y le dejó tendido finalmente en el suelo. El soldado Blet murió en el hospital de nancy el 23 de febrero de 1915".
Extracto del diario del 232º regimiento de infantería con fecha 14/02/1915

6. "En general, el silencio reina. Uno pasa las horas contemplando las llanuras de Alsacia que se alargan en el horizonte. Algunas veces, de tanto en tanto, el silencio se rompe: dos o tres detonaciones de alguno fusilero que quiere pillar desprevenido, o alguien trabajando en una trinchera, o en la letrina o un enlace en ruta."
Extracto del diario del 19º regimiento de infanteria en Alsacia, junio-agosto de 1918 .
7. "Estoy de enlace en la compañía [...] el batallón avanza lentamente, muy lentamente, a golpes. Acabo de franquear la antigua barricada que delimitaba nuestras posiciones de las alemanas, un obús acaba de caer en medio de la compañía y ha cundido el pánico. Los restos de cadáveres han caído esparcidos por el barro, por los parapetos, por doquier. Unos retorcidos con la cara hundida en el barro, otros con gesto grotesco o trágico descubriendo los dientes y con los ojos abiertos viendo pasar a los extraños. A esto se le llama "morir en el campo del honor"!!
Al correr piso fusiles destrozados, mochilas rotas, basura, camisas, paquetes de vendas, cajas, granadas sin explotar, cascos, capotes, ... Los sacos terreros rotos, destrozados, deshilachados están esparcidos al sol, hay miles, de todos los colores, en tela, en lana, sucios por el barro o sangre, con restos de miembros de cadáveres mutilados. Mientras camino, a lo lejos diviso el cadáver de un soldado alemán recostado en un talud, sin heridas aparentes. Al fin llego, entrego la misiva al capitán, que accede después de largas dudas a desplazar su batallón al sector que debía ocupar."
Témoignages d'agents de liaison du 74e R.I.




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