17 ene. 2008

John Singer Sargent (1856-1925)




Pintor y retratista norteamericano.

John S. Sargent nació en Florencia el año 1856. Hijo de expatriados norteamericanos, su padre era un eminente físico y su madre, de espíritu liberal y artístico, fue la que le inculcó el amor por el arte. Los numerosos y contínuos viajes familiares le proporcionaron una infancia inquieta y movida que muy probablemente marcó su carácter viajero y nómada. De joven inició los estudios de bellas artes en su ciudad natal, la Firenze de los Médici. Poco después, en 1874 comenzó su periplo europeo - siempre acompañado de su inseparable cuaderno de notas y esbozos. En París, en el estudio de Emile Auguste Carolus-Duran cayó bajo el mágico influjo del arte y de la técnica de Velázquez y los impresionistas. Esta etapa marcaría su arte para siempre, Carolus-Duran y su estudio le proporcionaron algunas de sus características más notorias: un exquisito gusto por lo real, su atracción por los juegos de luz y ese virtuosismo técnico que caracterizaría toda su obra. En 1878 prosiguió sus estudios de arte en l'École des Beaux-Arts, donde también habían estudiado Degas, Renoir y Monet. Durante el año 1880 visitó asiduamente a este último en su estudio de Giverny y como resultado de sus visitas le hizo dos retratos. Sargent expuso por primera vez en Paris, era el año 1877. Al año siguiente obtuvo una meritoria mención por su obra The Oysters gatherers of Cancale (Los mariscadores de ostras de Cancale). Durante los dos años siguientes, 1879-1880, emprendre un viaje por la Europa meridional que le llevará a España para estudiar con detalle a Velázquez, continuando por Marruecos y volviendo otra vez al norte para llegar a Haarlem donde estudió a Franz Hals. Durante su viaje por tierras españolas, aparte de numerosos retratos, pintó obras de estilo y técnica velazquiana, entre éstas la más notable está la de Jaleo pintada en1882.
Sus primeros trabajos ahondan en texturas oscuras de ricos tonos, y en las que, a menudo, se emplea el vacío y la oblicuidad compositiva. El retrato de Robert Louis Stevenson, las Hijas de Edward D. Boit - con ecos a las Meninas de Velázquez - y el famoso retrato de Madame X, Mme. Pierre Gautreau, pintado en 1884 y que en su momento fue criticado por ser demasiado realista y provocativo. El retrato original mostraba a Mme. Gautreau con el hombro derecho desnudo. El erotismo del hombro desnudo junto con los claroscuros que creaban su pálida piel con la oscuridad de la habitación accentuaron las críticas conservadoras. Las despiadadas críticas y la falta de encargos - por este minúsculo escándalo - le obligaron a trasladarse a Londres en 1885. Después de ello, una autoimpuesta soledad le obligó a imbuirse completamente de su arte y la pintura. Fue en Londres donde su fama alcanzó el máximo esplendor, permaneciendo en la capital largas temporadas excepto para breves estancias veraniegas en el Continente y algún viaje a los Estados Unidos de América. Sargent combinó su estancia en la capital inglesa con frecuentes escapadas a la campiña inglesa, de las cuales extraía expresivos bocetos que plasmaría en acuarelas de extraordinaria belleza. Su primer viaje a los Estados Unidos fue en 1876 para obtener la nacionalidad, una vez allí, estableció su actividad en Boston. En un breve espacio de tiempo sus retratos alcanzaron una extraordinaria fama y ser retratado por Sargent significaba ser retratado por el mejor.
Obras como Carnation, Lily, Lily y Rose de 1885 a 1886 muestran la excepcional y especial calidez que le despertaba el motivo infantil como una de sus temáticas preferidas. Los retratos realizados por Sargent de ricos aristócratas con tonalidades pálidas tienen una distante elegancia que recuerdan la mejor tradición de la retratística inglesa. No obstante, como la gran mayoría de artistas de su tiempo fui criticado y acusado de caer en una excesiva superficialidad temática, de poseer una técnica simple, falta de creatividad y de una ausencia total de interés por los movimientos modernistas coetáneos. Por el contrario, sus principales virtudes fueron la espontaneidad, su inusual técnica compositiva, el extraordinario uso que hacía de la luz para esconder y resaltar formas y, por encima de todo, su impresionante sentido de la observación. Plasmaba con absoluto realismo la idiosincrasia y el carácter de los modelos. A pesar de ello, siempre proclamó que sus retratos no juzgaban sino que simplemente narraban. Sus retratos son un fiel testimonio de la clase alta inglesa de época edwardiana y victoriana. En 1897 fue elegido miembro de la Royal Academy.
En 1905 decidió abandonar, casi por completo, el lucrativo negocio del retrato para dedicarse al arte mural, la acuarela y a la creación de obras con motivos paisajísticos y monumentales. Sargent dejaba atrás una faceta como retratista impresionante: retrató a dos presidentes de los Estados Unidos, a la alta aristocracia europea, a la nueva pseudo-aristocracia norteamericana con figuras como Rockefeller, Sears, Vanderbilt y por otra parte a gitanos, maleantes, niños de la calle con la misma pasión y detalle. Quince años antes, a principios de 1890 ya había comenzado sus trabajos murales, que se alargarían por veintiséis años, en la Boston Public Library. Para ilustrarse y sumergirse en su nuevo arte debía adquirir conocimientos sobre religiosidad y cultura clásica fue por ello que inició un largo y fructífero viaje por el Mediterráneo oriental (Grecia, Turquía, Egipto y Próximo oriente). De vuelta a Inglaterra, Sargent decidió revisitar algunos de los lugares de tierras hispánicas que más le impresionaron. Venecia fue también uno de los lugares que volvió a visitar en su afán compilatorio.
En 1907 renunció a obtener la distinción de caballero argumentando que era ciudadano estadounidense.
Sargent, aparte del encargo mural de la Boston Public Library, pintó también los murales para la Widener Library de la Universidad de harvard y para el Boston Museum of Fine Arts. Su otra pasión, las acuarelas, evocan siempre motivos paisajísticos (los Alpes, islas del Mediterráneo, Italia, las Rocosas,…). El ambiente y la atmósfera de los paisajes es captada perfectamente por una rica y viva paleta y por la resplandeciente luminosidad que emana de sus pinceles. Sus óleos presentan un estilo parejo, siempre con una gran luminosidad.
En otro orden de cosas, su espíritu viajero se vió recompensado. En 1918, a finales de la Primera Guerra Mundial, Sargent fue al frente occidental, a petición del gobierno británico, para pintar algunas escenas bélicas y situaciones de trinchera. En el frente francés, a pesar de contraer la gripe, tuvo el tiempo suficiente para pintar la famosa obra Gassed (Gaseados, 1918) juntamente con otros estudios.
Brillante, generoso y trabajador incansable, Sargent puede que sea uno de los últimos generalistas. Resulta imposible etiquetarlo, ya que trabajó la mayoría de técnicas: fue impresionista, retratista clásico, paisajista, acuarelista, muralista de espacios públicos e incluso en la última etapa de su vida comenzó a esculpir.
Su obra es inmensa, se calcula que entre 1877 y 1925 pintó unos 900 óleos y aproximadamente más de 2.000 acuarelas, eso sin contar los miles de bocetos y estudios al carboncillo y a lápiz.

John Singer Sargent murió en Londres el 1925.

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