30 ene. 2010

Henry Tonks: el pintor del sufrimiento (II)

Viene de: Henry Tonks: el pintor del sufrimiento



Retratista del horror
A principios de 1916 volvió al ejército con el grado de teniente incorporándose al Royal Army Medical Corps. Destinado en el Cambridge Hospital de Aldershot, al sur de Inglaterra, tuvo la oportunidad de desempeñar numerosas labores siempre relacionadas con el ejercicio de la medicina. Curiosamente, su quehacer más importante le devolvería a su otro universo: el dibujo artístico. Como buen anatomista, y mejor dibujante, Tonks decidió emprender la dura labor de retratar a los pacientes que padecían terribles heridas en el rostro. El objetivo era captar hasta los mínimos detalles de las heridas para realizar el seguimiento al ser tratadas en las operaciones quirúrgicas. Los precisos dibujos permitían preparar las intervenciones hasta el mínimo detalle. Asímismo, los retratos permitían observar la evolución de las heridas y su posterior recuperación. Para este cometido, Tonks solían pasarse horas enteras en el quirófano tomando notas y haciendo bocetos. Sus dibujos de los llamados "gueules cassées" fueron de gran ayuda para los cirujanos que experimentaron nuevas técnicas de reconstrucción facial, entre ellos el doctor Harold Gillies. La colaboración entre Henry Tonks y el Dr. Gillies se trasladó al Queen's Hospital en Sidcup donde se estableció una unidad especializada de reconstrucción facial. El fruto de largos meses de trabajo cristalizó con la realización de más sesenta retratos al pastel que todavía permanecen en las colecciones del Museum of the Royal College of Surgeons of England. Cuenta la leyenda que el propio Tonks se disgustó profundamente cuando vió exhibida su obra en las paredes del Cambridge Hospital en Aldershot. La protección e intimidad de sus pacientes, the poor ruined faces of England como les llamaba, influyó más que su negativa a creer que su obra era arte.

Official artist
A finales de 1916 renunció a su comisión en el RAMC y continuó trabajando para el Dr. Gillies en el ámbito civil. Trabajo que le permitió compaginar sus tareas en la escuela de arte Slade como profesor adjunto. Fue precisamente en la Slade school donde contactó com Thomas Derrick, un exalumno de Slade, que le propuso trabajar para el Department of Information británico. El arte de Tonks, sin embargo, poco podía aportar a la propaganda de guerra británica. Sus obras sólo mostraban la desfiguración irreversible de la juventud británica y Tonks lo sabía. Declinó la oferta de Derrick. Tonks, sin embargo, continuó por la senda del arte. En la primavera de 1918 se inscribió como Official Artist para trabajar para el British War Memorials Committee. Para ello estableció contacto con Alfred Yockney, antiguo editor del Art news, que tenía una habilidad especial para coordinar gran número de recursos al servicio de la propaganda aliada, en este caso británica. Desde 1917 hasta 1920, Yockney se hizo cargo de todo el aparato pictórico al servicio de la propaganda británica. A pesar de los esfuerzos del propio Yockney, Tonks no logró medrar en el escalafón militar. La Fortuna, sin embargo, le sonrió cuando le designaron para que acompañar al frente al ya consagrado artista norteamericano John S. Sargent. Sargent había aceptado el encargo de retratar una escena donde se mostrase de forma clara la cooperación angloamericana en el esfuerzo bélico. Así, los dos artistas emprendieron el viaje hacia el frente occidental el 2 de julio de 1918. Fueron destinados a la Guards division. Al poco de estar en el continente, Tonks escribió a Yockney explicándole la multitud de notas y croquis que había tomado en el frente. A finales de agosto, Tonks y Sargent tuvieron la oportunidad de tomar contacto con un hospital de campaña. Tonks afirma que Sargent quedó estupefacto ante la visión de los heridos. La mayoría de estos habían sufrido las secuelas de los gases tóxicos y desplazaban en filas de a uno debido a la ceguera. Los bocetos que tomó ese día Sargent fueron el embrión de lo que sería Gassed, su obra más embleática sobre la Gran Guerra. Parece que Tonks también tomó notas del lugar. Pero aún no había encontrado el momentum, el instante.

  An advanced dressing station, France 1918


De hecho, no fue hasta 1929 que Tonks confesó que An advanced dressing station no fue fruto de una iluminación o de inspiración: fue el resultado de numerosos croquis y estudios tomados en los alrededores de los hospitales de campaña cercanos a Bailleaument. Tonks aclaró en una carta que le resultaba imposible tomar una instantánea de un lugar como un hospital de campaña en pleno frenesí. El ambiente imperante de dolor, sufrimiento, trasiego y muerte no le permitían captar un sólo momento. La escena reflejada en su An advanced dressing station, France 1918, confiesa Tonks, fue el resultado de diferentes tomas de diversos lugares y momentos. Por una carta dirigida a Yonckey durante ese período, se puede deducir que el espectáculo que ofrecía un hospital de estas características no invitaba precisamente a pintar. En otra carta le confesaba que había visto suficiente dolor y sufrimiento para llenar varias vidas. Por los que le conocieron, parece que el viaje que hizo Tonks al frente durante 1918 fue de todo menos artístico. Los mismos parecen coincidir en señalar dos razones o causas en la apatía artística de Tonks. Por un lado, parece que la figura de Sargent, el ya consagrado maestro, imponía un gran respeto a Tonks, e incluso un ligero complejo. Otro factor pudo haber sido la propia vertiente de Tonks como médico. Es muy probable que la reiterada contemplación de escenas y cuadros de dolor de los soldados yacentes y moribundos despertase en Tonks su vertiente médica y que su yo más artístico quedase en un segundo plano. El hecho final es que su obra tuvo una gran acogida por parte de la crítica durante su primera exhibición en diciembre de 1919 en la Royal Academy. La crítica fue unánime con el veredicto. Se trataba, sin duda, de una gran obra que mostraba los horrores de la guerra y sus consecuencias de una forma muy plástica. El cuadro, sin embargo, no tenía una carga dramática como los de Sargent, Nash o Lamb. Las escenas estaban perfectamente descritas, pero había en ellas un ausencia de algo trágico, como si el espectador del momento hubiese estado más pendiente de la descripción del momento que de su propio sentir como parece que fue el caso. Tonks, sin embargo, pasará a la historia del arte de la Gran Guerra como el dibujante del dolor y el horror, el de los mutilados silenciados.

Fuentes
Freeman, Julius. "Professor Tonks: war artist" en The Burlington magazine (May, 1985), pp. 285-293. Hone, J. The Life of Henry Tonks. London : Heinemann, 1939
Henry Tonks and the ‘Art of Pure Drawing' . 1985.
Les "Gueules cassées"

2 comentarios:

K.I.A. dijo...

Por lo que veo Tonks era una persona que se enfrentaba a dilemas éticos importantes. Si bien tenía una faceta de artista evidente, cuando encaró la tarea de pintar aquellos rostros lo hacía, por lo que veo, desde criterios puramente médicos. Es decir, aquellos retratos tenían una función puramente anatómica, como guía para los facultativos que intentaban reconstruirla. Cualquier uso fuera de estos le parecía, a lo que veo, no arte ni estudio de la fisonomía sino, más bien, una especie de explotación del morbo.

F. Xavier González Cuadra dijo...

Coincido contigo en que su tarea como dibujante de "gueules cassées" era totalmente vocacional y absolutamente apartada de su vena artística.
Por lo que sé de este hombre, era un tipo de convicciones más que férreas, y digamos clásicas. De hecho, se le recuerda como un artista de concepciones clásicas y fuera de dogmatismos. No tenía reparos en ser duro con sus alumnos.
Genio y figura el bueno de Tonks.
Otra aspecto nada desdeñable: no ha de ser fácil tomar notas y bocetos del horror, no?
Otro tanto para Tonks que con su dedicación de bien seguro debió aliviar más de un dolor.

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