1 abr. 2009

El curioso caso del caporal Moulia



Vincent Moulia nació en la región de Landes en 1888. Al estallar la Gran Guerra fue mobilizado con el 18º regimiento de infantería. Su hoja de servicios fue impecable hasta mayo de 1917. Herido en dos ocasiones, en mayo de 1916 fue condecorado con la Croix de guerre y ascendido a caporal después de saberse que salvó de una muerte segura a su capitán y que capturó él solo a siete oficiales alemanes. Era un héroe..., hasta ese momento.
A principios de mayo de 1917 y en el marco de las ofensivas del Aisne participó con su unidad, el 18º RI, en la toma de Craonne. Fue una carnicería, más de dos tercios de su regimiento murieron o causaron baja. Su unidad fue relevada y enviada a Villers-sur-Fère. Pero el 27 de mayo recibieron la orden de subir al frente en breve, y estalló la tormenta. El espíritu del vino junto con el hecho de sentirse carne de matadero hicieron el resto y las airadas protestas tomaron cuerpo. A pesar del escándalo y la indignación de lo que consideraron una injusticia subieron al frente y lucharon. Pero los actos del 27 de mayo no iban a quedar impunes, sobretodo a la oleada de motines y rebeliones en l'Armée después de Chemin des dames. El 7 de junio, doce soldados y dos caporales fueron detenidos y llevados ante un Consejo de Guerra. El Consejo de Guerra condenó a cinco de ellos a ser fusilados, Moulia entre ellos. La suerte parecía no estar de su parte ya que fue incluído en el último momento en la funesta lista. Los jueces militares pidieron su perdón, pero no llegó. Según los políticos, Moulia cometió un acto imperdonable en medio de los etílicos efluvios del pinard: "amenazó con tomar el tren hasta Paris e ir a explicarles [a los políticos] la guerra". Moulia debía morir, Cordonnier fue el amnistiado.
A partir de este punto, las fuentes y los testimonios no se ponen de acuerdo en cómo sucedieron algunos de los hechos.
La versión más espectacular y más increíble cuenta que al alba del 12 de junio, en Maizy, se ejecutó a tres de los tres condenados. Moulia era el siguiente. Pero cuando llegó su turno, la explosión de un obús mató a varios miembros del pelotón de ejecución. Aún sin tiempo de reaccionar, cayó otro obús a pocos pasos del primero hiriendo a más militares. A la tercera explosión, Moulia -solo y milagrosamente ileso- se escapó al trote. La Diosa Fortuna estaba con él. Hasta mediados de los setentas las historias sobre las peripecias de Moulia se quedaron ahí: en su huida. La tierra se lo había tragado.
Pero la historia siempre vuelve, y cuando vuelve lo hace con más fuerza. Y ese es el caso del caporal Moulia.
Fuentes más fiables y documentadas confirmaron que Moulia no se escapó al alba del 12 de junio, sino que en la víspera, la artillería alemana bombardeó la prisión y que gracias a la confusión reinante Moulia logró escaparse después de librarse del gendarme Darrivère. Los mismos testimonios detallan que Moulia llegó incluso a París. Y que allí un agente del orden lo detuvo después de comprobar que no llevaba ningún tipo de permiso. Pero el suertudo Moulia volvió a escaparse. Fuera de París, Moulia volvió a su pueblo natal, Naisset, donde se escondió en los bosques de los alrededores hasta mayo de 1918. Pero denunciado a la brigade d'Amou y ante el peligro de ser capturado por las autoridades pasó la frontera española donde permaneció hasta 1936 al poco de comenzar la guerra civil. Volvió a Francia, una vez allí fue rehabilitado después de acogerse a ley de amnistía de 1925. Cuenta la leyenda, que una vez en Francia Moulia se encontró con el ex-gendarme Darrivère y que éste le contó que lo habían sancionado por no haber evitado su fuga en junio de 1917.
A pesar de ser amnistiado, Moulia no vió reconocidos sus derechos como antiguo combatiente. Después de una ardua lucha burocrática obtuvo la consideración de veterano de guerra en 1952, gracias sobretodo a la intervención de las autoridades municipales de Pau.
Pasados cincuenta años de la guerra, Pierre Durand, periodista e historiador lo encontró en su pueblo natal y decidió contar su impresionante historia en forma de libro. El libro vió la luz dos años más tarde. Vincent Moulia murió en 1984.
Gracias también a la labor de Alain Decaux, la historia del caporal Moulia pasó de las catacumbas al tabloide mediático.
Quién fue Moulia? Un héroe, un amotinado? Tan solo un hombre.

Fuentes:
Pierre Durant. Vincent Moulia. Les pelotons du général Pétain. Paris : Ramsay, 1979.
URL=http://www.servicehistorique.sga.defense.gouv.fr/04histoire/articles/gendarmerie/histoire/panel/pa1.htm
https://correu.bnc.cat/exchweb/bin/redir.asp?URL=http://www.cheminsdememoire.gouv.fr/page/affichebiblio.php?idPage=14727%26idBiblio=3131%26idLang=fr

1 comentario:

K.I.A. dijo...

Curiosísimo. Tal y como lo veo, la historia de aquellos soldados que consiguen salir de la tierra de nadie y evitar la sentencia de muerte que tenían encima de Largo domingo de noviazgo, gana en verosimilitud.

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