12 may. 2008

El U-38 y el misterioso rescate en Orme's Head



El 4 de agosto de 1915 el submarino alemán U-38 al mando de su comandante Max Valentiner zarpó de su base en Heligoland. En su sexta travesía de guerra le acompañaba el U-27 para realizar una misión especial. Su destino eran las Islas británicas, más concretamente al norte de la costa de Gales donde tres prisioneros alemanes se habían escapado del campo de internamiento de Denbigh, a unos 65 kilómetros de la costa. Informaciones secretas de última hora habían hecho cambiar algunos de los planes que el Fregattenkapitän Hermann Bauer había concebido para la misión, pero aún así siguió adelante.
La noche del 14 al 15 de agosto de 1915, un submarino debía recoger al oficial Hennig (comandante del U-18), Tholens (primer oficial del SMS Mainz) y otro oficial de la Deutsches Heer. Finalmente se decidió que en el rescate sólo participaría el U-38 de Valentiner. Previamente, en la noche del 13 de agosto, el U-38 y el U-27 se encontraron en bahía de Liverpool, para después separarse. El U-27 del Kapitänleutnant Bernhard Wegener viró rumbo al sur, hacia el canal de Saint George, a la caza de buques mercantes. Pero seis días después, al sudoeste de las Scilly island cayó víctima del Q-Ship HMS Baralong, dando lugar al controvertido y polémico Incidente Baralong. El U-38, siguiendo el plan, esperó delante de los acantilados del cabo de Ormes (Ormes head) al norte de la costa galesa. A pesar de que el submarino estuvo toda la noche en la superfície, los oficiales alemanes no aparecieron. Cuenta el comandante del U-38, Max Valentiner, en su libro ... el estar toda la noche en la superfície supuso un gran peligro para el submarino de ser avistado. Relata que la primera noche, pasaron numerosos cargueros muy cerca de su posición con el peligro que eso supuso. Valentiner cuenta que envió un grupo de hombres a la costa para buscar a los oficiales alemanes, pero no hubo éxtito. El empleo de luces estaba prohibido por el peligro de que fuesen avistados por alguna patrulla en la costa. Valentiner decidió esperar otra día. Así a la noche siguiente, el comandante del U-38 volvió a la cita pero tampoco hubo encuentro. Valentiner cuenta en su libro que pasada la guerra, doce años después se supo el motivo del desencuentro. Los tres oficiales alemanes estuvieron en el lugar correcto a la hora exacta, pero una gran roca que se alzaba en la orilla dividía la playa formando dos bahías distintas. Así pues, el U-38 y los oficiales estuvieron en playas diferentes esperando a la misma hora. Valentiner confiesa en sus memorias que el error, si lo hubo, fue que los oficiales alemanes se quedaron en la parte alta de los acantilados. Según él, desde esa posición, en noches cerradas es imposible distinguir cualquier cosa en el mar ya que se camufla con la oscuridad. En cambio, si hubiesen bajado a la altura de la playa, al menos podrían haber visto la silueta del submarino recortada en la oscuridad. Después del encuentro fallido, los tres oficiales fueron apresados esa misma noche y el U-38 continuó su periplo. Durante éste hundió 22 buques mercantes, 5 pesqueros, así como tres veleros.

Fuentes:
Valentiner, Max. Le terreur des mers: mes aventures en sous-marin, 1914-1918. Paris : Payot, 1931.

Archivo del blog