21 dic 2008

210 mm mörser m/10-16


Los avances técnológicos que se produjeron a finales de siglo XIX y en los primeros años del siglo XX en el campo de la artillería y de las municiones permitieron a la industria alemana, ya puntera, situarse unos peldaños por delante del resto de potencias europeas tanto en volumen de producción como en calidad y eficiencia. Esta superioridad tecnológica alemana se materializó en la fabricación de la pieza artillera que tendría el honor de convertirse - según los expertos - en la más mortífera de toda la guerra: el obús Krupp de 210 mm de 1910, m/10.
Previo a analizar este obús, unas aclaraciones. Tratando en detalle aspectos sobre artillería alemana o algunas de sus piezas -como es este caso-, las diferencias etimológicas suelen inducir a error ya que la literatura especializada germana denomina al 210 mm Krupp como mörser, es decir mortero de 210 mm cuando no se trata sensu stricto de un mortero. Se podría establecer una clasificación por la cual las piezas de artillería pesada alemana (Schweren Artillerie), a partir del calibre 150 mm, podrían denominarse siempre mörser (morteros), pero para complicar aún más el asunto, el obús Krupp de 280 mm fue denominado haubitz (Howitzer u obús en castellano), cuando tanto el 305 mm y el Dicke Bertha (Big Bertha) vuelven a la nomenclatura mörser o mortero. Si además tenemos en cuenta que la literatura especializada en lengua inglesa no simplemente no aclara mucho este punto, sino que incluso, en la mayoría de casos, persiste en el error, la confusión está servida.
Un breve análisis de las características de la artillería de la época y de su complicada clasificación (cañones, obuses, morteros y lanzaminas) permite, sin embargo, aclarar o disipar las dudas sobre si el 210 mm m/10 de la casa Krupp fue un mortero o un obús.
El especialista sobre artillería alemana, Franz Kosar cree que "amongst the heavist calibers it is hard to find any technical difference between the two types. The differences only being distinguished within individual caliber groups", es decir que establecer claras diferenciaciones técnicas entre piezas de gran calibre es difícil, ya que las diferencias sólo pueden establecerse entre grupos de calibres individuales. Según las convenciones o clasificaciones actuales, un obús es una pieza artillera de ánima rayada o estriada con un ángulo de tiro capaz de superar los 45º, mientras que el mortero tiene igualmente un ángulo de tiro con capacidad para superar los 45º pero en cambio tiene el ánima lisa. Estos dos elementos son los que definen y clasifican al 210 mm m/10 de obús, ya que el sistema o mecanismo de retroceso es indiferente a la hora de clasificar una pieza artillera.

Orígenes

El 210 mm m/10 fue concebido, diseñado y fabricado por las firmas Krupp y Rheinmetall, después de más de diez años de investigación y desarrollo. Nació adaptado a los nuevos tiempos de guerra, en los que la movilidad de los ejércitos dió paso al atrincheramiento de las tropas y a la fortificación en plazas fuertes, como había demostrado la guerra rusojaponesa y como mostraría en un futuro la no lejana guerra europea que acabaría convirtiéndose en la Gran Guerra. Los nuevos vientos de guerra demostraron que la proliferación de una artillería capaz de bombardear, destruir y aniquilar posiciones perfectamente atrincheradas o situadas en accidentes naturales y que habían sido inexpugnables -hasta ahora- para la artillería común era vital. La futura artillería requería un tiro mucho más empinado - descenso casi perpendicular sobre la posición enemiga- y con una potencia explosiva que la convirtiesen en devastadora.
Para situar los orígenes del 210 mm Krupp m/10 hay que remontarse a un cañón diseñado por la misma fábrica que desarrollaría todo su potencial en la guerra francoprusiana de 1870-71. Se trataba de una pieza de artillería que pesaba más de 15 Tn y que precisaba dos transportes independientes, uno para el tubo y otro para el resto del obús. El transporte, como el futuro m/10, se hacía con tracción animal (mulas o caballos). La guerra francoprusiana dejó sus lecciones. El nuevo obús de 210 mm fue probado y testado en noviembre de 1909, iniciándose su fabricación en 1910. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial el ejército alemán ya contaba con más de doscientos obuses del 210 mm que fueron utilizados desde el primer momento.

La Gran Guerra

El obús de 210 mm se usó como pieza artillera en los regimientos de infantería para funciones de soporte y fuego indirecto aunque su función principal era destruir las posiciones enemigas en las horas previas a cualquier ataque de la infantería, véase Verdun u otros episodios en los que la infantería alemana iniciaba un ataque en toda la línea con el objetivo de una ruptura definitiva del frente. Los regimientos disponían de 8 baterías cada uno y cada una de estas baterías disponía de 3 o 4 piezas. Esta distribución no era uniforme ya que en sectores tranquilos, una división podía disponer de entre 8 y 9 piezas de 150 y de 210 mm para funciones de soporte y contención enemiga. Por norma general, el número de obuses por división era de 16.
La primera actuación -determinante- de los 210 mm fue durante el asalto a las fortificaciones de Liège el 5 de agosto de 1914, a los que seguirían el asedio y destrucción del resto de fuertes del cinturón belga. Iniciaban el bombardeo artillero preparando el camino para los obuses de 420 mm, llamados popularmente Dicke Berthas, los Big Berthas. Su primera prueba de fuego fue eliminar de forma determinante las torretas de los 150 y 210 mm que se mostraron claramente vulnerables, ya que se habían diseñado para proyectiles con una menor carga explosiva que la que portaban los nuevos 210 mm. Demostró unas prestaciones en estos primeros embites de la guerra que lo convertirían en pieza imprescindible en cualquier ataque donde fuese necesaria una mortífera preparación artillera. La experiencia en el campo de batalla mostró que un obús de este tipo pero de mayor alcance aún proporcionaría una ventaja estratégica sobre la artillería enemiga. De esta forma se llevaron a cabo ligeras modificaciones que alargarían el cañón de L/12 a L/14.5. Las modificaciones darían lugar al modelo 1916, m/16.
La nueva variante del 210 mm se denominó m/16 o Langer Mörser. La principal diferencia entre el antiguo modelo de 1910 y el de 1916 era su transporte y disposición para el ataque, ya que mientras el modelo de 1910 se transportaba en dos piezas (transportes separados) y se ensamblaba in situ, el modelo de 1916 podía ser transportado en un especie de tractor de una posición a otra sin más problema. El nuevo diseño del m/16 se llevó a cabo con la única premisa de no incrementar su peso, lo que se consiguió, pero a costa de conseguir un mínimo aumento en su alcance, que no fue de más de mil metros. Otra importante innovación del modelo 1916 fue la incorporación de un escudo o protección delantera que se incorporó en todos los modelos m/16. Este escudo protector se incorporaría paulatinamente en algunas piezas del antiguo m/10, pero no en todas. Ambos, el m/10 y el m/16 coexistirían el resto de la guerra.
El m/16 utilizaba dos tipos de proyectil, el Gr 18 que pesaba unos 113 kg. y el Gr 18 para construcciones en hormigón que pesaba unos 121 kg. y que contenía una carga de 12 kg. de TNT.
Cuando terminó la Primera Guerra Mundial, los obuses del 210 mm habían lanzado más de siete millones de proyectiles.




Datos técnicos
Calibre 210 mm x 231 R
Longitud de cañón: L/12 (m10), L/14,5 (m16)
Peso de la pieza: 7.350 kg
Velocidad salida: 227-394 m/sec
Ángulo de inclinación: 6-70 grados
Máximo alcance: 10 km
Peso de los proyectiles: (2) 113 y 121 kg., variando la carga explosiva

El sistema de carga era de cuña horizontal con maniobra a un tiempo y provisto de los seguros característicos de la casa Krupp. El mecanismo de retroceso hidráulico con dos topes y un recuperador pneumático que se encontraba justo debajo del cañón. La puntería en altura era de doble husillo y el de dirección de pivote. El mecanismo de puntería era de tambor y contaba con un alza curva a nivel con visor panorámico. Disponía también de un nivel para lograr el paralelismo entre el plano de tiro y el de colimación. Contaba con un corrector para las modificaciones de las alturas de explosión y un preciso eclímetro (instrumento con que se mide la inclinación de las pendientes).
Inicialmente diseñado para ser transportado mediante tracción animal, al pasar los años se introdujeron mejoras para ser transportado de forma mecánica a través de un remolque tractor. Las ruedas era de madera de roble cubiertas de acero que una vez instalada la pieza se cubrían con zapatas de mimbre para impedir que en el retroceso del disparo se hundiese en terrenos cenagosos o viscosos, así como para recuperar la posición a pesar de contar con un mecanismo hidráulico de retroceso.
El alcance mínimo del 210 mm eran unos dos kilómetros y medio y su frecuencia de disparo era de uno o dos disparos por minuto.

Referencias

- Englemann, Joachim [et al.]. Deutsche Artillerie 1934-1945: Eine Dokumentation in Text, Skizzen und Bildern: Ausrüstung, Gliderung, Ausbildung, Führung, Einsatz. Limburg/Lahn : C. A. Starke, 1974.
- Hogg, Ian. Twentieth-Century Artillery. New York: Barnes & Noble Books, 2000.
- Jäger, Herbert. German Artillery of World War One. Ramsbury : Crowood Press, 2001.
- Kaiser, F.N. Das Ehrenbuch der Deutschen Schweren Artillerie. Berlin : Kolk, 1931.
- Kosar, F. Artillerie im 20. Jahrhundert. Bonn : Bernard & Graefe Verlag, 2004.

12 dic 2008

La Gran Guerra en imatges, 1914-1918


El Museu d'Història de Catalunya inauguró el día 2 de diciembre pasado una exposición fotográfica dedicada a la Primera Guerra Mundial, 1914-1918. Los fondos fotográficos expuestos pertenecen a una parte del fondo de la Oficina Pro-Cautivos que se encuentra depositada de forma permanente en el Archivo General de Palacio en Madrid. La Oficina Pro-cautivos fue creada a instancias del rey Alfonso XIII con la ayuda de la Cruz Roja para llevar a cabo tareas solidarias durante la Gran Guerra.
El número de fotografías expuestas es de poco más de un centenar, concretamente 106, pero el fondo fotográfico del Archivo General de Palacio recoge más de 4.000 positivos procedentes de agencias alemanas, primordialmente de la Bild-und-Film Amt (BUFA) que fue la antecesora de la Universum Film Ag (UFA). La muestra también cuenta con fotografías procedentes de la agencia británica Association Illustrated Agencies Ltd.
La selección de las imágenes se ha realizado intentado mostrar aquellas fotografías que representasen mejor los aspectos más notorios de este conflicto, a menudo desconocidos, como la dura vida en las trincheras, el trato a los prisioneros, el avituallamiento de víveres, el paisaje desolador después de las batallas, etc.
La exposición coincide con la conmemoración del 90º aniversario del fin del conflicto en noviembre de 1918. Los comisarios de la exposición, Àngels Casanovas y Jordi Rovira, han querido destacar sobretodo las múltiples facetas de la Gran Guerra, incidiendo en presentar aquellas imágenes que tuvieron más repercusión mediática en los medios de la época.
En un plano más interpretativo y subjetivo, la selección de las imágenes presenta fotografías muy conocidas como por ejemplo, el ataque de unidades de asalto alemanas (Stormtruppen) en las ofensivas primaverales de 1918, o la típica imagen de un soldado alemán montado en un corcel cual caballero medieval llevando una lanza en ristre y cubierto con una máscara antigás, símbolo de la modernidad tecnológica aplicada a fines destructivos. Juntamente con estas fotografías conocidas, se presentan otras que han permanecido ocultas como las relacionadas con los prisioneros o con las bajas.
Los criterios de selección son acertados así como el establecimiento de categorías temáticas que permiten recorrer la muestra con un planteamiento lógico. En un apartado más crítico, se puede situar la elaboración de los pies de foto que acompañan a determinadas imágenes. Algunos presentan lagunas en cuanto a descripción o localización de los hechos y otras esconden realidades bastante obvias. Juntamente con este detalle, en la cronología del conflicto que abre la exposición se explicitan más las acciones bélicas de las Potencias centrales cuando en cambio se obvia de forma inexplicable la primera de las movilizaciones generales que fue la rusa. Se conoce a través de la historiografía especializada que una de las claves del estallido final fue la prematura e intencionada orden de movilización rusa. Extraña que no simplemente no se cite, sino que se primen las actuaciones alemanas como las únicas desencadenantes. Uno de los aspectos más logrados de la exposición es la selección de imágenes que muestran la parte más humana y entrañable de la guerra, por ejemplo soldados alemanes tomando unas cervezas tranquilamente, o comiendo alrededor de un fogón con el gozo de una comida caliente, o el soldado herido ambas manos que recibe una cucharada de sopa de manos de una anciana voluntaria.
Por el objeto y finalidad de la muestra, por la acertada selección, por la humanidad mostrada, a pesar de ser la guerra más miserable del sigo XX, por acercar al público el acontecimiento histórico, quizás, más importante del siglo pasado como motor histórico, por todo ello mi enhorabuena al Museu d'Història de Catalunya.

Felicidades.

http://www.es.mhcat.net/oferta_museal/exposicions_temporals

3 dic 2008

Royal Artillery Memorial

Cortesía de Charlie Dave

El Royal Artillery Memorial (1925) se encuentra situado en el Hyde Park Corner de Londres. El grupo escultórico muestra una enorme pieza de artillería, un obús, flanqueado a los cuatros lados por cuatro imponentes figuras de bronce que representan a cuatro miembros del cuerpo. A la derecha del monumento, se encuentra la figura de un soldado caído en combate que yace cubierto solemnemente. La decisión de Jagger de incluir en su obra la representación de un muerto iba claramente en contra de las convenciones que desestimaban cualquier inclusión de esculturas de soldados muertos. Pero la audacia, y sobretodo la dignidad con la que se representa le dan al monumento una dimensión más realista del conflicto, más heroica. Detrás a la izquierda está la figura de un conductor con los brazos en semicruz y que proporciona una visión absolutamente sobrecogedora, parece que esté descansando después de una larga jornada. Si el espectador tiene la suerte de poder observar el monumento en un día lluvioso, bien puede trasladar esta imagen a una de las aciagas jornadas que debían soportar estos hombres en el frente occidental. La lluvia parece que resucitar a estas figuras, elevando el grado de realismo a cotas extremas e increíbles. La figura frontal representa a un portador de proyectiles de porte mayestático. La última escultura es la de un oficial en pose de descanso. La solemnidad y prestancia de las esculturas choca con los detalles esculpidos en la base del monumento. Ésta, de granito, está esculpida con relieves que muestran duras escenas de guerra, así como los lugares en los que destacó el Royal Regiment of Artillery durante la Primera Guerra Mundial. Se cree que la admiración que sentía Jagger por el arte asirio lo influyó de cara a realizar estos relieves. Acompañando los lugares donde lucharon y murieron los miembros de este cuerpo, se encuentra dedicatoria que reza así:

In Proud Remembrance of the
Forty Nine Thousand and Seventy Six of All Ranks of the Royal Regiment Artillery
Who Gave Their Lives for King
and Country in the Great War 1914-1919

Con orgullosa memoria a los
cuarenta y nueve mil setenta y seis miembros
de todos los rangos del Royal Regiment of Artillery
que dieron sus vidas por el Rey
y la Patria durante la Gran Guerra 1914-1919



El monumento a la RAM en todo su conjunto proporciona una imagen muy real de lo que fue la guerra para los miembros de ese cuerpo. Tanto más si consideramos que la artillería y sus efectos tuvieron unas consecuencias hasta ese momento desconocidas. Algunos críticos han señalado despectivamente el tamaño del obús esculpido, a lo que Jagger se defendió argumentando que no deseaba que el perfil de la pieza se perdiese o camuflase en el paisaje. Lo consiguió para mérito suyo y para alegría de los veteranos de la Royal Artillery. No hay duda que el realismo de Jagger confiere a este monumento un halo de innegable heroicidad, ante lo cual uno se siente realmente conmovido. 


Continúa en: Royal Artillery Memorial (II)

29 nov 2008

Charles S. Jagger, el escultor británico de la Gran Guerra


Jagger, Charles S. (1885-1934)
Escultor inglés.
Nacido en la localidad inglesa de Kilnhurst, sus orígenes humildes le obligaron a trabajar a la edad de 14 años. De 1900 a 1906 trabajó como aprendiz de grabador de metales en la fábrica Mappin & Webb, sería su primer contacto con el mundo del arte. Durante 1906 a 1908 realizó sus estudios de modelaje en la Sheffield School of Art antes de iniciar sus estudios artísticos en el Royal College of Art. Allí y gracias a una beca, durante tres años (1908-1911) estudió escultura bajo la maestría de Edouard Lanteri. Según los especialistas, sus obras como escultor reflejan un curioso tratamiento de los temas y motivos clásicos y literarios. Otros, sin embargo, se decantan por afirmar que Jagger se vió claramente influenciado por la New Sculpture. Durante este periodo de aprendizaje, Jagger se uniría a Lanteri como asistente e incluso llegaría a ejercer de maestro de modelaje en la Lambert School of Art. En 1911 Jagger ganó una beca de viaje que le permitió completar sus estudios y viajar por Italia y el norte de África. En 1913 se presentó al concurso Prix de Rome destinado a jóvenes artistas. Ese año acabo segundo tras Gilbert Ledward, pero al año siguiente, 1914, lo ganó. Sin embargo, la fortuna quiso que estallase la Gran Guerra y que renunciase al Prix de Rome. C. Jagger se alistó en el ejército británico. La guerra sería un antes y un después en su obra, lo mismo ocurriría a otros cientos de artistas.
En septiembre de 1914 se alistó en los London Artists Rifles. En mayo de 1915 ya era subteniente del 13º de los Worchestershire. Su periplo durante la Primera Guerra Mundial fue movido: Suvla Bay (Gallipoli) donde fue herido, vuelta a Inglaterra, vuelta al Frente occidental 1917-1918 siendo herido en la batalla de Neuve Eglise en abril de 1918 por la que condecorado con la Military Cross. De vuelta de la guerra y convalesciente de sus heridas, en 1919 comienza a trabajar en su primera obra significativa "No Man's Land". Este trabajo es el punto de inicio de su obra dedicada al conflicto.
La Gran Guerra le marcó de tal forma que será para siempre un referente en su obra.
Charles S. Jagger recibió numerosos encargos para todo tipo de trabajos escultóricos, pero fueron los memoriales de guerra los que le proporcionarían mayor fama y reconocimiento. El Royal Artillery Memorial, dedicado a los caídos de la Royal Artillery durante la Gran Guerra, es quizás su obra más famosa y más lograda. También son especialmente emotivos el llamado Cambrai Memorial, dedicado a los desaparecidos, o el Memorial de Bruselas. En todos estos trabajos destaca el extremo realismo con el que el artista describe al soldado. El realismo de Jagger proporciona tal grado de heroismo a sus figuras que éstas semejan sobrehumanas. Sobre este aspecto, Jagger llegó a afirmar que la "exageración y la modificación son prerrogativas inherentes al trabajo de un artista". Ann Compton en una de sus obras afirma que Jagger puede ser considerado "no sólo como el escultor de la clase trabajadora durante la Gran Guerra, sino de toda la clase trabajadora" en alusión al heroismo del soldado corriente.
Después de unos años dedicados a la creación de monumentos conmemorativos a la Primera Guerra Mundial, Jagger recibió otro tipos de encargos que le llevarían a realizar trabajos para la Imperial Chemical House en Londres (1928) o para edificios gubernamentales en Nueva Delhi, India, bajo la supervision del arquitecto Edwin Lutyens. Ambos ya tuvieron una colaboración conjunta para la Liverpool Metropolitan Cathedral, pero finalmente se desestimó la obra de Jagger. Jagger continuó realizando otro tipo de trabajos (bustos, relieves, etc.) hasta la fecha de su muerte en 1934.

Fuentes:
Penny, N. English Sculpture and the First World War, Oxford A. J., iv/2 (1981), pp. 36–42 (40–42)
Compton, Ann. The Sculpture of Charles S. Jagger. Lund Humphries, 2004.
Charles Sargeant Jagger: War and Peace Sculpture. ed. by Ann Compton. London: Imperial War Museum, 1985
http://www.ashgate.com/default.aspx?page=643&sort=publication_date%2BDESC&theme=print&calcTitle=1&title_id=6103&edition_id=6631 Crítica al libro de Ann Compton, Charles. S. Jagger [...]
http://yourarchives.nationalarchives.gov.uk/index.php?title=Charles_Sargeant_Jagger._Sculptor_(1885-1934)
http://www.ebru.be/Other/Beelden/bldbritsmonument.html Memorial de Bruselas de C.s.J.

22 nov 2008

Charles Chaplin en la Gran Guerra


Por fin. Finalmente encontré esos treinta y tantos minutos para echarle una ojeada rápida a esta película - Shoulder arms (Armas al hombro, 1918) - sobre la que tanto me habían hablado. Precisamente ése ha sido el problema, que me la habían encumbrado demasiado, y al final, no ha sido para tanto.
La cinta posee momentos increíblemente hilarantes - de veras -, como por ejemplo las escenas del queso maloliente, la piscina-refugio en la que malviven los soldados norteamericanos o el camuflaje arbóreo,... Aún así, flota ese poso de documento propagandístico en el que el Kaiser es un imbécil y necio bigotudo, el príncipe heredero es un aprendiz de borracho y la oficialidad alemana es corta de miras -y de estatura-, con el añadido tópico de petulante.
Porque al fin y al cabo, en eso consiste la película, en un desfile de tópicos sobre el ser y el estar alemán: arrogancia, presunción, amor por la violencia, estupidez y trogloditismo.
Puede parecer una crítica excesivamente ácida, pero es que es lo permacece después de las largas risotadas y sonrisas: la burla y caricatura contínua de todo lo alemán.
Una lástima, aunque sea presentista.
Quizás mi juicio debería poseer un punto más de benevolencia y menos dosis de presentismo, pero no hay que olvidar que, sin duda, esta pieza servía a unos intereses claramente políticos.
En el aspecto formal, la película destila pocas máculas : la caricatura ácida sobre la vida en la trinchera es insuperable, las reacciones del protagonista ante lo nuevo, los momentos íntimos en la trinchera, la fina ironía, etc. Son productos genuinos "made in Chaplin". Éste, se casaba con pocos, hay estopa para todos -incluso para el que quiera leer más.
Shoulder arms no es un ejercicio intelectual.
Estudiando el resto de obras del menudo genio inglés, esta obra bien podría considerarse de divertimento. Divertimento que soporta la crítica plástica, pero no la ponderada. En resumen, es un producto imprescindible para ultrafieles y atrincherados de la IGM y también para los amantes del cine de Chaplin.
Para el resto un pasatiempo obviable.

16 nov 2008

Sir Horace Smith-Dorrien y la Gran Guerra (III)


A finales de diciembre de 1914, el IIº Cuerpo de Smith-Dorrien se convirtió en IIº Ejército dadas las dimensiones. Smith-Dorrien conservó, de momento, el mando. El IIº de Smith-Dorrien participó de forma auxiliar en la batalla de Neuve Chapelle que tuvo lugar en marzo de 1915. Concretamente, se le asignó el objetivo de tomar la llamada colina 60, pero la falta de cobertura artillera hizo fracasar por completo la operación.
Como no, Sir John French estaba ahí para acusar a Smith-Dorrien de falta de decisión y contundencia. El mismo que lo había acusado abiertamente de desobediencia por plantar cara a los alemanes en Le Cateau le echaba en cara falta de coraje en la operación de Flandes. Estaba claro que de la relación entre French y Smith-Dorrien no iba a salir nada positivo, bien al contrario.
Ypres 1915: Smith-Dorrien en abril de 1915, ante el ataque con gas alemán y la sangría que significaba mantener a las tropas británicas en pésimas condiciones tanto estratégicas como sobre el terreno en el llamado Saliente de Ypres, propuso una retirada táctica hacia posiciones menos expuestas. Esa fue la chispa y la excusa. Sir John French lo acusó de derrotismo, de pesimismo y de cobardía al exponer una retirada estratégica. A partir de este momento, las informaciones dependiendo de las fuentes varían. Algunas hablan de que el 27 de abril, French ordenó a Smith-Dorrien ceder el mando a Plumer, y que una semana aproximadamente más tarde, sobre el 6, Smith-Dorrien parte hacia Inglaterra. Otras que las contínuas cartas y misivas a Lord Kitchener tuvieron su premio y Smith-Dorrien fue invitado por Sir William Robertson a volver a Inglaterra en mayo de 1915.
Sobre esto, los diarios de Haig contienen algunos pasajes en los que French le confiesa su hastío hacia la persona de Smith-Dorrien. Las quejas de French transcritas en los diarios de Haig, que lo aborrecía profundamente, son una clara mezcla entre resentimiento y desprecio hacia el militar de Haresfoot. French ganó, pero no venció, al poco también fue invitado a dejar el mando tras el estrepitoso fracaso de Loos. Haig también había hecho un buen trabajo de zapa. Esta vez su paño de lágrimas era el mismísimo monarca George V.
A la retirada estratégica de Smith-Dorrien, el mando del IIº Ejército de la BEF lo tomó Sir Herbert Plumer, protegido de French, y primera opción de éste para substituir al fallecido Grierson en 1914. La fortuna le reservaba una ironía a French, ya que una de las primeras decisiones que tomó Plumer fue una retirada estratégica de las tropas británicas en el Saliente de Ypres hacia posiciones más resguardadas y fuera del alcance de la mortífera artillería alemana. Curiosamente French accedió.
La guerra continuaba y después de un breve periodo en Gran Bretaña, Smith-Dorrien fue enviado al África oriental alemana, aunque su periplo africano fue corto, enfermó al poco de pneumonia y volvió a Inglaterra. Su participación como militar en la Gran Guerra prácticamente había acabado.
Los ataques de French a Smith-Dorrien no terminaron con la guerra. Sir John French escribió 1914, un libro en el que describía los primeros compases de la Gran Guerra y en el que tuvo una mención especial para Smith-Dorrien acusándolo de desobediente y otros calificativos que éste no pudo rebatir al estar todavía en el servicio activo.


Fuentes:
- Cassar, George. The Tragedy of Sir John French. NJ, University of Delaware, 1985.
- Memories of 48 years of service ... (Smith-Dorrien)

11 nov 2008

Sir Horace Smith-Dorrien y la Gran Guerra (II)


Viene de: Sir Horace Smith-Dorrien y la Gran Guerra (I)

La precipitada retirada británica fue seguida por una persecución alemana sin descanso. El repliegue inglés fue muy penoso, largas marchas en condiciones de extremo cansancio, falta de avituallamiento, perdida o abandono de material bélico, etc. La situación para los alemanes no fue mejor. La inicial retirada de Mons provocó que las comunicaciones entre el Cuartel general de French y los dos cuerpos de Haig y Smith-Dorrien se resintiesen. Aún así, se decidió que las tropas se retirarían a una zona más segura donde poder estabilizar un frente con los franceses, que a su vez se iban retirando sin apenas comunicarse con sus aliados. Finalmente y después de algunas peripecias, el IIº Cuerpo de Smith-Dorrien llegó a Le Cateau el 25 de agosto a les tres y media de la tarde, es decir un día después de haber iniciado la retirada. Pero lo peor era que el Ir Cuerpo de Haig había continuado la retirada, el cuartel general estaba muy alejado, y encima, French le conminaba a ser la retirada hacia una zona más segura, hacia el sector de Guise.
La situación de sus tropas era muy penosa. El IIº Cuerpo había soportado el grueso de la lucha en Mons, tanto en bajas como en esfuerzo y los hombres estaban derrotados física y moralmente. Smith-Dorrien consideró la situación y determinó que proseguir la retirada era la peor de las soluciones para sus tropas y para la BEF. Smith-Dorrien decidió junto con su Estado mayor que la única opción viable y plausible era intentar aguantar la posición, dar un respiro a sus hombres y sobretodo frenar la avalancha alemana que les seguía a un ritmo infernal. Frenar el avance significaría dar la oportunidad al resto de la BEF de salvarse del movimiento envolvente alemán, entre el Ir y IIº Ejército de Von Kluck y Von Bülow.
Smith-Dorrien imaginaba que su decisión de stand and fight (de aguantar y luchar) provocaría alguna polémica, pero desconocía que llenaría páginas y página de tinta además de acrecentar hasta límites desconocidos su controversia con Sir John French. Así las cosas, habiendo decidido permanecer y luchar, la caballería de Allenby, terriblemente castigada, llegó a Le Cateau poniéndose al instante bajo el mando de Smith-Dorrien. Al IIº Cuerpo también se le sumó la recién creada 4ª división al mando del general Snow.
La batalla de Le Cateau significó la ruptura final entre Sir John French y Sir Horace Smith-Dorrien. El comandante en jefe de la BEF acusó abiertamente a Smith-Dorrien de haber desobedecido una orden directa, de poner en peligro el IIº Cuerpo de la BEF, así como de la totalidad de las tropas británicas establecidas en el continente.
Sin embargo, la historia ha hecho otra lectura de la batalla de Le Cateau y de la arriesgada decisión de Smith-Dorrien.
Vistos los resultados la batalla de Le Cateau, frenó el avance de las tropas alemanas, lo que posibilitó el reagrupamiento de las tropas de la BEF, evitando así su envolvimiento y posible desaparición. Cierto es que las pérdidas británicas en Le Cateau fueron cuantiosas, casi 8.000 bajas entre muertos y prisioneros, pero examinados los factores, Le Cateau fue una acción valiente y arriesgada que permitió dar un respiro al resto de tropas británicas para encarar con mejores perspectivas el resto del conflicto. Igualmente cierto es que la decisión de Smith-Dorrien puede considerarse de desobediencia, pero tomar decisiones en momentos críticos como en el de Le Cateau, de permanecer y resistir, exige la determinación propia de un militar experimentado y responsable, así como valiente. La polémica y controversia hicieron el resto: French no perdonó jamás a Smith-Dorrien su desaire y desobediencia en Le Cateau, aún pesar de los resultados. La crítica trascendió el medio militar y saltó a la palestra pública y fue en esa arena donde algunos medios acusaron a French de actuar movido por los celos y el rencor.
Pero el resultado y la historia están ahí, la BEF consiguió sobrevivir a Mons, a Le Cateau, a la Gran retirada y sobretodo a la apisonadora alemana.
Las andaduras de Smith-Dorrien en la Guerra Guerra no terminaron en Le Cateau.


Continúa en: Sir Horace Smith-Dorrien y la Gran Guerra (III)

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