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14 ago 2015

Las peripecias de Fray Bentos en la Gran Guerra


Una de las facetas más espectaculares -y siniestras- de la Primera Guerra Mundial fue su indudable contribución al avance de la ciencia y de la técnica. El inicio de la guerra química y sus funestos resultados coincidieron con el perfeccionamiento acelerado de la aeronáutica o los impresionantes avances en medicina. Aunque la mayoría de ciencias y disciplinas técnicas ya estaban experimentado un gran avance desde inicios del siglo XX, la guerra aceleró su desarrollo. No obstante, mientras la ingeniería aeronáutica vivió un progreso fulgurante, el sector terrestre apenas avanzó. Con la Guerra de Secesión americana ya surgieron voces para crear un artilugio móvil y blindado que permitiese el desplazamiento de armamento y tropas por el campo de batalla pero los decenios pasaron y al llegar la Gran Guerra todo eran bocetos a cada cuál más inverosímil o fantasioso.
La guerra europea que estalló en agosto de 1914, a finales de año era mundial y el número de bajas crecía a un ritmo infernal: antes de 1915 los muertos superaban el millón. La tecnología, especialmente artillera, y la estupidez eran las responsables. Los cañones y obuses de gran calibre conquistaron el campo de batalla y la táctica militar. La defensa se impuso al ataque y la guerra de movimiento murió. Los frentes se estabilizaron y los ejércitos corrieron refugiarse bajo la débil protección de las trincheras, que sembraron los campos de batalla junto a las alambras de espino y otros ingenios defensivos. Cualquier éxito pasaba por el dominio de la artillería, que fue proliferando a golpe de obús y a miles de muertos. El control de la potencia de fuego, la gestión de la munición y el progreso en nuevas técnicas como la barrera de fuego o creeping barrage para proteger el avance de la infantería tras una cortina de obuses o el trabajo de contrabatería serían algunos de los caballos de batalla, literalmente, de la nueva guerra. Las principales cuestiones tácticas que surgieron con la guerra de trincheras consistían en como superar el cinturón defensivo enemigo para conquistar las líneas enemigas.
Aunque la máxima de Pétain de "la artillería destruye y la infantería ocupa" era meridianamente cierta, era necesario contar con un elemento sorpresa y la filosofía del tanque era simple. Se trataba de construir un artefacto móvil capaz de transportar a un grupo de soldados en su interior con el objetivo de romper las líneas enemigas para recuperar o conquistar territorio enemigo cruzando, previamente, un campo de batalla lleno de obstáculos como trincheras, cinturones de alambradas o enormes cráteres de obús. El fruto de esa visión acabaría concretándose en 1916 con el tanque Mark I después de algunos antecedentes como los "Little" y "Big Willie", que acabarían derivando en uso y forma en la familia de tanques Mark. La apuesta por el tanque fue producto del empeño del coronel E. Swinton y de Maurice Hankey, Secretario del Committee for Imperial Defence, que convencieron a Winston Churchill para que la Marina británica encauzase el proyecto después de la negativa del British War Office.
Así, y bajo el manto protector del Almirantazgo y el padrinaje de Churchill y de Lloyd George, futuro Primer ministro, se encauzó el diseño y producción del tank. El recién creado Landships commitee y el ya existente Inventions commitee fundieron sus esfuerzos. Con la ayuda del teniente Walter Wilson, miembro del RNAS y del ingeniero William Triton de la William Foster & Co. se comenzó a proyectar el tanque. Éste debía cumplir con tres condicionantes: que se desplazase -como mínimo- al paso de una persona (unos 6 Km/h), que fuese capaz de subir pendientes de unos 2 metros o franquear trincheras de dos metros de ancho y que soportase la potencia de fuego de armas ligeras.
Bajo estas premisas, y tras las probaturas de los "Willies", el primer tanque que vio la luz fue el Mark I. El tanque, bautizado así en parte como despiste y en parte por la forma - que decían - tenía de tanque de agua, pesaba unas 28 Tn, tenía un blindaje de entre 6 y 12 mm, dependiendo de la sección del casco y una capacidad para 8 personas. Existieron dos versiones del Mark I. La versión "masculina" incorporaba un armamento de 2 cañones ligeros Hotchkiss de 57 mm y tres ametralladoras Hotchkiss, mientras que el Mark I hembra solo montaba 4 ametralladoras Vickers y una Hotchkiss.
El Mark I hizo su debut el 15 de septiembre de 1916 en el Somme, durante la batalla de Flers-Courcelette en la que tomaron parte unos treinta tanques, siendo solo 9 los que llegaron a las líneas alemanas. El resultado tuvo varias lecturas. Las negativas ofrecían un panorama todavía incierto, sobretodo en cuanto a fiabilidad ya que de los 50 tanques que llegaron a Francia solo tres decenas salieron al campo de batalla y tan solo un tercio de estos culminó su objetivo. Las conclusiones positivas permitían observar el futuro con esperanza. El tanque había sido capaz de cruzar la temida "Tierra de nadie", vadear cráteres de extensión media, aplastar los cinturones de alambradas, franquear trincheras de casi tres metros de ancho, dar cobertura al avance de la infantería, y sobre todo asustar al enemigo. Con esta perspectiva, la producción se multiplicó y el papel del tanque fue 'in crescendo' hasta el final de la guerra, con el elemento de la innovación siempre en la mente de los ingenieros. Hasta nueve versiones del Mark se realizaron durante la guerra, pero fue un Mark IV (y su tripulación) el que protagonizó una de los episodios más sorprendentes de la guerra.
 

Las peripecias de Fray Bentos


El F41 o Fray Bentos era un tanque Mark IV perteneciente al batallón o sección 'F' del Tank Corps. La serie del Mark IV, con no demasiadas mejoras respecto al I (las series II y III se destinaron a entrenamiento), incorporaba 2 cañones Hotchkiss de caña corta (6 libras) en las barbetas, 2 ametralladoras Lewis (también en las barbetas) y otra en el casco. El curioso nombre de Fray Bentos, se lo puso -muy seguramente- el capitán Donald Richardson, antiguo dueño de una tienda de comestibles ya que Fray Bentos era una marca de carne enlatada que fabricaba la casa Oxo y de ahí la irónica comparación con los rigores que vivían los soldados en el interior de esas 'latas' móviles.
Las peripecias de Fray Bentos comenzaron a las 4.45 h. del 22 de agosto de 1917 cuando Richardson, comandante del batallón F y ese día a bordo del F41, ordenó avanzar hacia a las líneas enemigas desde de la trinchera Capricorn, justo detrás de la granja Spree. A pesar de que el campo de batalla era un mar de lodo, la misión era conquistar (con el apoyo de la infantería) una serie de búnqueres en la colina 35. La colina y sus alrededores habían proporcionado al enemigo un vital punto de observación desde el inicio de la batalla de Passchendaele y era imprescindible tomarla. Los objetivos concretos del Fray Bentos era la granja Somme, la Gallipoli y la Martha. Se trataba de la primera misión del Fray Bentos (y su tripulación) y las cosas no fueron del todo mal, al principio. Al poco de la ofensiva el Fray Bentos había destruido la granja Somme (Somme farm), abandonada por los alemanes, y se dirigía solo hacia la cima de la colina 35, donde se encontraba la granja Gallipoli. A diferencia de la granja Somme, los alemanes decidieron plantar batalla y mantenerse firmes ya que se trataba del último reducto de la colina 35.
Al acercarse a la granja Gallipoli el tanque recibió un nutrido fuego de ametralladora, por lo que el piloto buscó un terreno donde cubrirse. La lluvia de impactos provocó una multitud de esquirlas que hirieron levemente a algunos de los ocupantes. Instantes después, y medio de la confusión, una bala anticarro atravesó el blindaje e hirió al piloto (teniente Hill) en el cuello. Desconcertado y herido, Hill se desentendió de los mandos. Al verlo Richardson, que estaba a su lado, intentó controlarlos pero fue demasiado tarde. El tanque dio un bandazo, y al subir un pequeño repecho de tierra embarrancó de lado, con tal mala fortuna que la barbeta derecha se hundió en el lodo y la izquierda se encaró al cielo. Inmovilizado y sin apenas armas el Fray Bentos quedaba fuera de combate.

El calvario
La situación de la tripulación se volvió complicada no solo por ser blanco de los enemigos, sino por el fuego amigo. Los mandos británicos no estaban dispuestos a dejar que el F41 cayese en poder los alemanes. Aunque el incidente no había dejado heridos, excepto Hill, Richardson decidió actuar con rapidez. Era necesario desencallar el tanque mediante la viga que incorporaban los Mark IV para sortear zanjas o accidentes, así que el soldado Braedy y el sargento Missen se ofrecieron voluntarios para salir y estudiar la solución. Justo cuando Braedy estaba desencadenando la viga en la parte superior del casco, ahora en el flanco descubierto, lo alcanzó una ráfaga de ametralladora y murió en el acto. Viendo la suerte de Braedy, Missen decidió volver al interior. Intuyendo la procedencia de los disparos, informó al artillero de la barbeta superior, que consiguió desplazar el cañón a un nivel paralelo al suelo, ajustó el tiro y destruyó el nido de ametralladora. Esto solo fue un aperitivo de lo que estaba por venir.Viendo el ejemplo del Fray Bentos, los mandos lanzaron al 8º de los Seafort Highlanders y al 7º de los Cameron Highlanders a la conquista de la granja Gallipoli sin mucha fortuna y con numerosas bajas. Similares a las del 9º de los Black Watch y del 10º de los Scotch Rifles que también atacaron al poco con la misma suerte.
Enrabiados por la 'impertinente' respuesta del Fray Bentos, los alemanes decidieron acabar con él por la vía directa. Acercaron un cañón a primera línea, seguramente un 77 mm, para aniquilarlo. Pintaban bastos para Fray Bentos. Minutos después un impacto dio de lleno en la barriga del tanque, y una esquirla hirió de gravedad a uno de los artilleros. Las cosas iban a peor. Parecía tiro al pichón, pero con el añadido de que el fuego amigo también se estaba cebando con ellos. Los ingleses creían que el tanque había caido en manos del enemigo y tenían el deber de destruirlo.
Los impactos y los rebotes no lo destruían, pero a poco a poco el tanque se fue hundiendo en el lodazal. Gran parte del flanco derecho estaba sumergido en el barro y la barbeta izquierda estaba ya inservible. Las cosas siguieron empeorando. Los múltiples impactos que recibió el Fray Bentos hicieron que el cadáver de Braedy y la viga se escurriesen por el lateral del tanque y bloqueasen el portón izquierdo, la única vía de escape. Liberar el tanque parecía imposible.
Llegó la tarde y los alemanes lanzaron un contraataque para recuperar la granja Somme. Situado en la trayectoria de ataque y viendo el movimiento enemigo, el Fray Bentos desbarató la ofensiva con la única ametralladora Lewis operativa. Los alemanes recularon, pero el viacrucis iba in crescendo. Minutos después la artillería alemana y la británica 'unieron' esfuerzos para machacar el indefenso tanque. La situación se hacía insostenible dentro del Fray Bentos. Richardon decidió enviar un mensajero para informar de su situación a los mandos. Missen volvió a presentarse voluntario. Pura heroicidad porque se trataba de cruzar la Tierra de Nadie a plena luz del día con los francotiradores alemanes atentos a cualquier movimiento. La carrera de Missen fue dura. Lo hirieron pero, a pesar de ello logró saltar la trinchera y dar el mensaje de auxilio. Los mandos, maravillados por la resistencia de la tripulación, ordenaron a la artillería que cesase el fuego sobre Fray Bentos.
Durante el anochecer los alemanes prosiguieron con el martilleo sobre el F41 hasta que cayó la noche. Conscientes del peligro, y a la vez de su papel como bastión, Richardson ordenó una ronda de guardias para evitar y/o repeler ataques. La noche se preveía larga. Pasadas unas horas, el capitán Richardson, medio endormiscado en su guardia, notó que el portón se entreabría. Al instante distinguió la figura de un soldado alemán con una granada en la mano. Antes de asomar la cabeza, Richardson desenfundó y lo abatió con su revólver. Por fortuna, el cuerpo cayó hacia fuera junto con la granada que estalló fuera del tanque. Advertidos por la denotación, los ingleses comenzaron a iluminar con bengalas la Tierra de nadie para evitar otro ataque nocturno sobre el tanque. La tripulación del Fray Bentos consiguió repeler otra patrulla alemana con un método poco ortodoxo pero efectivo: mientras un soldado entreabría la barbeta izquierda, otro disparaba y así coordinadamente hasta que llegaron las luces del nuevo día.
 

23 de agosto
Al segundo mediodía la situación rayaba lo desesperante. La calor era asfixiante y el agua se había terminado, por lo que la tripulación optó por beberse el agua de los radiadores del motor. Hill había empeorado y debía recibir ayuda médica. El segundo día de encierro siguió, sin embargo, la tónica del primero: bombardeos, patrullas alemanas al acecho y defensa numantina con una sola ametralladora y revólveres. Con las primeras horas de la tardes los miembros del Fray Bentos vieron la luz al final del túnel cuando el 9º de los Black Watch reemprendió su ofensiva por la colina 35. La esperanza, sin embargo, duró poco. Los escoceses fueron rechazados. Al llegar la segunda noche Richardson comenzó a ver a su tripulación exhausta. La noche volvería a ser larga, pero era necesario resistir. Horas después, a media madrugada, Richardson oyó ruidos por el casco. Al momento ordenó a los suyos que abriesen todas las escotillas posibles y que disparasen o utilizasen cualquier arma que tuviesen a mano. La patrulla alemana fue sorprendida y rechazada. El Fray Bentos se defendía como gato panza arriba, pero las energías se iban fundiendo. La noche no había acabado y los alemanes deseosos de venganza comenzaron a acribillar el tanque con munición anticarro. Una lluvia de balas cayó sobre el Fray Bentos dejándolo como un queso gruyére. La fortuna volvió a sonreir a Fray Bentos. Hubo heridos pero no murió nadie. La noche moría.  


24 de agosto
El tercer día comenzó como el segundo, pero la sed y el malsano ambiente en el interior del tanque por la olor a cordita y aceite de motor comenzaban a ser insoportables. Se imponía una solución drástica. Richardson sabía que si se quedaban, antes o después, los matarían o los cogerían prisioneros. Así que al caer la oscuridad de la noche decidió abandonar el Fray Bentos a su suerte. A las 21.00 h. ordenó a sus hombres que abriesen el portón y que volviesen con toda cautela hacia las propias líneas. Cuatrocientos metros, que se hicieron en completo silencio y bajo una manto estrellado. Las peripecias del Fray Bentos duraron sesenta horas, de las cinco de la mañana del 22 de agosto a las nueve de la noche del 24. Sesenta horas de angustia, resistencia y heroicidad. De los nueve miembros de la tripulación, Braedy murió y los otros ocho fueron baja. El episodio tuvo tal renombre que por su conducta heroica, Richardson y el teniente Hill fueron condecorados con la cruz militar, el sargento Missen y el artillero Morrey con la medalla por conducta distinguida y el resto con la medalla militar. El soldado Braedy aparece mencionado en la sección de desaparecidos del cementerio Tyne Cot en Passchendaele.  

Fuentes
- Spagnoly, Tony. Salient points two. Cameos of the Western Front Ypres Sector 1914-18. Leo Cooper, 1998.
- The siege of Fray Bentos at the Battle of Passchendaele.
- Incredible bravery of WWI tank crew who survived 72 hours being bombarded by both Germans and their own side
- Fray Bentos (Short film)

5 sept 2008

Passchendaele al descubierto o How Myths Grow : Passchendaele

Hace ya unos días, revisando unas notas, encontré un interesante artículo de B. Liddell Hart sobre la batalla de Passchendaele. En un primer momento decidí apartarlo para más adelante, pero finalmente sucumbí, y mereció la pena. El texto de apenas dos páginas y media de extensión aclaraba o aportaba más datos sobre uno de los episodios más incomprensibles de la 3ª batalla de Ypres: la misteriosa decisión de prolongar la ofensiva de Passchendaele en otoño de 1917, a pesar de los limitados avances en el terreno y su enorme coste en vidas.

Liddell Hart, con su ya habitual estilo, no sólo desentraña la intriga sino que pone bajo la picota a los culpables con nombres, apellidos y fechas.
El autos de los hechos fue el siguiente:
Sir Douglas Haig, diez años después de Passchendaele, en 1927, escribió una carta a su amigo y antiguo compañero de armas el major-general Sir John Davidson. En esta misiva, que acabaría apareciendo en "The Times" el noviembre de 1934, Haig argumentaba su decisión de prolongar la ofensiva de Ypres por los ruegos y súplicas que le hizo Philippe Pétain en septiembre de 1917. Según Haig, Pétain le rogó que los británicos prosiguieran la ofensiva en Flandes con objeto de aligerar a una Armée en horas bajas de la presión alemana. De hecho, puntualiza -Haig- que cuando Pétain se enteró de la pausa en la ofensiva corrió a rogarle -traducción literal- que hiciese lo posible para continuarla. Esta historia o historieta acabaría formando parte de la historia oficial británica de la Gran Guerra de mano del general Edmonds: "el 19 de noviembre de 1917, el comandante en jefe francés Philippe Pétain imploró, otra vez, que la ofensiva en Flandes continuase sin demora. Durante su visita extraordinaria al Cuartel general británico, aseguró a Haig que entre el flanco derecho británico y Suiza no había un hombre con el cual pudiese contar". Davidson en su libro "Haig: Master of the Field" prolongaría esta leyenda.
Pero la verdad o los hechos fueron muy distintos. En su meticuloso diario, Haig no hace mención alguna de la presunta visita de Philippe Pétain el 19 de septiembre de 1917, ni otro día cercano. De hecho, Pétain estaba en París ese mismo día. El día en que Pétain visitó a Haig informándole del delicado estado de l'Armée fue el 7 de junio. Y en una visita posterior, el 16 de julio, Pétain ni menciona el estado de su ejército, ni le hace ruego alguno sobre la ofensiva en Passchendaele. Haig, incluso, llegaría a anotar en su diario que vió a un Pétain risueño y alegre.
Ya en otoño, la primera visita que hizo Pétain a Haig fue el 6 de octubre. En ella, y por lo que trasciende de una carta que envió Haig a Robertson dos días después a la War Office no hay indicio de que Pétain suplicase ayuda alguna. Es más, informa que los franceses disponen de unas 100 divisiones para hacer frente a cualquier amenaza en su sector. Ésta línea argumental sería respaldada por algunos informes alemanes en los que se hace constar que los franceses estaban luchando vigorosamente en el sector de Verdun y que incluso se planteaban una serie de retiradas estratégicas para evitar bajas innecesarias. De todo ello se desprendre que los alemanes no planteaban ningún ataque en la zona de Verdun para ese año. Por todas estas razones, se entiende que la decisión del mando británico de continuar era del todo innecesaria, teniendo en cuenta la penosa situación en la que se encontraba el terreno y las tropas. Es decir, Haig no tenía excusa acuciante para proseguir con la ofensiva en Flandes, no había ni súplica, ni excusa francesa.
Liddell Hart en su estudio apunta a otros factores. Haig tenía la firme creencia de que el ejército alemán estaba próximo al colapso. Esta idea estaba basada en la firme determinación del comandante en jefe de las tropas británicas y en los pocos realistas informes que le enviaba el general Charteris sobre las pésimas condiciones en las que estaban las tropas alemanas. De hecho, el prestigioso historiador británico afirma que Haig tenía plena confianza en que las tropas francesas, a pesar de las mutineries, tendrían ocupado al ejército alemán en su sector y que facilitarían a las tropas británicas lograr sus objetivos en la ofensiva. Haig expresó esta confianza en las tropas francesas en su diario el 12 de junio de 1917. En la reunión que mantuvo en el War Cabinet una semana después, sostuvo el mismo nivel de confianza en el ejército francés, extremo que no compartía el primer ministro Lloyd George consciente de la posible debilidad francesa. Que la idea del inminente colapso alemán estaba en la mente de Haig de forma permanente lo demuestra la carta que envió a Robertson el 8 de octubre de 1917. En ella, le insistía que los alemanes iban a ceder en breve. Sin embargo, los resultados obtenidos hasta ese momento en Flandes no corroboraban esa idea. Las bajas eran escalofriantes y los resultados casi pírricos.
Finalmente, Liddell Hart desvela cual fue el verdadero motivo que empujó a Sir Douglas Haig a proseguir la ofensiva. Según la nota que Haig envió a Charteris, creía firmemente que si lograban vencer a los alemanes en otoño, los ingleses podrían forzar una paz sin intervención americana e imponer sus propias condiciones a los vencidos.
Fuesen cuales fuesen las ideas o creencias que tuviese Haig sobre la campaña de Flandes de 1917, queda meridianamente claro que las razones por las cuales decidió proseguir la batalla de Passchendaele no fueran las mismas en 1917 que en 1927. En 1917 esgrimió el inminente colapso alemán, mientras que en 1927 adujo las súplicas y los ruegos de Philipe Pétain para oxigenar el frente francés.
El porqué del cambio de pretexto o motivación diez años después puede tener varias lecturas. Sin embargo, parece muy claro que en ningún momento la decisión de ayudar al ejército francés condicionó la ofensiva de Passchendaele. Bien al contrario, parece una burda excusa.
Liddell Hart no acusa a Haig de mentiroso, al contrario cita algunas de virtudes, y alguno de sus defectos. Creo que, de forma inteligente, deja al libre albedrío de los lectores y estudiosos el juicio sobre Haig.

Aún así, y a la vista de los datos, pocos elementos de defensa le quedan en este asunto.

Fuentes:
Liddell Hart , B.H. How Myths Grow : Passchendaele. En Military Affairs, Vol. 28, No. 4, (Winter, 1964-1965), pp. 184-186 .

30 mar 2008

Menin road, 1917

La batalla de Pilckem ridge, 31 de julio - 2 de agosto (II)


Viene de: La batalla de Pilckem ridge, 31 de julio - 2 de agosto (I)

La batalla

Hora zero. 3.50 am. 31 julio 1917. Over de top. En medio de la niebla y la semioscuridad, las tropas británicas avanzaron bajo una ensordecedora e impresionante barrera de fuego que iluminaba el campo de batalla dando inicio la batalla de Pilckem ridge y por analogía la batalla de Passchendaele. En los primeros momentos, las fuerzas aliadas progresaron de forma extensiva a lo largo de las líneas alemanas bombardeadas previamente. El avance del ataque, del flanco sur (izquierdo) al norte (derecho) fue de la siguiente forma:

(Aunque extrañamente y según la historia oficial estas cuatro unidades no tomaron parte en el grueso de la batalla, el IIº ejército operó en el flanco izquierdo del ataque.)

El IIº ejército comprendía:

IIº Cuerpo de los ANZAC

División Neozelandesa: Atacó en la zona de La Basse
3ª División australiana: Atacó con la brigada 11ª contra los puestos avanzados al norte del río La Douve

IXº Cuerpo

37º División: Atacó su brigada 63ª. Durante el día capturó June Farm, pero los contraataques alemanes le arrebataron July y Rifle Farms, posiciones situadas al nordeste de Wambeke
19ª División: Su brigada 56ª atacó y capturó con éxito Junction, Tiny y Spider Farms, entre Hollebeke y Wambeke.

Xº Cuerpo

41ª División: atacó a ambas orillas del canal Ypres-Comines, con la 122ª brigada al norte y la 123ª al sur del canal. El ataque siguió dirección sureste. A las 11.30 de la mañana la 122ª capturó Hollebeke, apenas a unos cien metros de sus objetivos. Más hacia la noche, el 12º regimiento de los East Surrey atacó y presionó sobre la Forret farm. La 123ª vio ralentizado su ataque por el estado del terreno y quedaron demasiado relegados de la barrera de fuego. Finalmente consiguieron alcanzar el segundo de los objetivos, la línea verda, pero su ataque fue frenado por numerosas fortificaciones alemanas al norte de Hollebeke que había quedado intactas.

El Vº Ejército llevó el peso del ataque principal

Al sur de Menin road

IIº Cuerpo

24ª División: le fue ordenada formar un flanco defensivo, para prevenir el ataque alemán contra el eje del ataque británico y para frenar el movimiento de tropas de reservas enemigas procedentes del área de Messines. Atacó, a la hora cero, con tres brigadas. La 17ª, en flanco derecho, avanzó pero fue atrapada bajo el fuego artillero enemigo desde Lower Star Post y Tower Hamlets. La 73ª atacó a través de Shrewsbury Forest donde fueron frenados, aunque acabaron alcanzando Jehovah Trench y Groenenburg Farm. El fuego procedente de Lower Star consiguió frenar posteriores avances. En el flanco izquierdo, la 72ª también se vió atrapada también por el fuego procedente de Lower Star al intentar alcanzar Bodmin Copse.

30ª División: con la 53ª brigada de la 18ª división en funciones de soporte, atacó a través de Sanctuary Wood en dirección a Stirling Castle. La 21ª fue incapaz de salir de sus posiciones a tiempo debido al impresionante fuego artillero enemigo, y se vio perjudicada por la ausencia de su propia cobertura artillera al aproximarse a Jar Row trench. Algunos hombres del 18º de los King's se apartaron se unidad y se mezclaron con otras unidades en la Menin road a la altura de Clapham Junction. La 90ª se desvió también se ruta establecida y el 2º de los Royals Scots Fusiliers indicaron que habían tomado Glencorse Wood, pero de hecho sólo habían llegado a Chateau Wood. De esta manera, la 53ª, cuya misión era avanzarse para alcanzar Glencorse Wood se encontró con la desagradable sorpresa de comprobar que éste permanecía todavía en manos enemigas. A pesar de haber reforzado su avance con la presencia de cinco tanques, la brigada fue retenida por el potente fuego enemigo.

Al norte de Menin road

IIº Cuerpo

8ª División: Utilizó a dos de sus brigadas para atacar a banda y banda de la Menin road, en dirección nordeste a través de Hooge y Bellewaarde. La brigada 24ª, a pesar de haber perdido su cobertura artillera y ser retenida en el sector del devastado Chateau Wood, prosiguió su avance hasta ser finalmente frenada por el fuego enemigo procedente de Glencorse Wood en su flanco derecho y desde Hanebeek valley enfrente de su avance. Ésta consolidó la falda sur de Westhoek ridge, a corta distancia de la aldea de Westhoek. La brigada 23ª, que había cruzado el área de Bellewarde repleta de cráteres, se encontró con más de lo mismo y logró conseguir una situación similar a la 23ª, y a lo largo de su ruta capturó las fortificaciones de hormigón alemanas Kit y Kat.

XIXº Cuerpo

15ª división escocesa: atacó en dirección nordeste partiendo de posiciones justo al este de Cambridge y Oxford road. Avanzaron a ritmo constante, encontrando las alambradas de espino perfectamente cortadas, hasta capturar Verlorenhoek y Frezenburg antes de sufrir enormes pérdidas por el fuego procedente de los puntos fuertes (fortificaciones) alemanes situados en Square farm, Pommern Castle, Beck House y Borry Farm. Square Farm, en el flanco izquierdo de la 15ª, fue tomada finalmente por unidades de la 55ª división.

55ª división (West Lancashire): su avance se vió al principio frenado por fuego enemigo que procedía de su flanco derecho, de Square Farm, Bank Farm, Spree Farm, Pond Farm y Pommern Castle. Todos estos puntos fueron finalmente tomados por las unidades de vanguardia.

XVIIIº Cuerpo

39ª division: alcanzó muy fácilmente la línea azul -primer objetivo-, capturando Hampshire y Mousetrap Farm. En su avance hacia el 2º y 3r objetivo, tomaron Juliet Farm, Kitchener's Wood y Regina Cross. La brigada 116ª, a la derecha, capturó St. Julien. A la izquierda, la 117ª cruzó el crecido Steenbeek más allá de Regina Cross y Hugel Hollow. La 118ª, que comenzó su ataque desde posiciones más atrasadas, acabó uniéndose a las otras dos brigadas en el ataque final por los objetivos marcados. Llegó a la lejana Tirpitz Farm, pero se encontró totalmente aislada, ya que la 55ª división no había llegado tan lejos. Un potente fuego de ametralladoras castigó duramente al 1º de los Hertfordshire y un decidido contraataque alemán forzó a la brigada, la 117ª, a retirarse hasta St. Julien. Los restos de la 116ª comenzaron a cavar trincheras al sur y al oeste del pueblo para resistir un posible contraataque.

51ª División (Highland): la brigada 152ª avanzó de forma constante hasta a unos cien metros del Steenbeek, donde se encontró con un intenso fuego de ametralladora y tuvo que cavar cerca de Ferdinand Farm. A la 153ª le ocurrió algo similar y tuvo que cavar a lo largo de la línea que marcaba el Steenbeek. Algunas tropas cruzaron el rio pero después de fieros contraataques alemanes tuvieron que abandonar la pequeña cabeza de puente.

XVIII Cuerpo

38ª división (Galesa): atacó con dos brigadas. La 114ª, a la derecha, avanzó a buen ritmo pasando de largo Mauser Cott, 5 Chemins y Iron Crossroads. La 113ª, a la izquierda, igual que la 114ª, alcanzó los objetivos previstos. En la orilla del Steenbeek, enfrente de Au Bon Gite y Langemarck, cavaron una trinchera para protegerse de los posibles contraataques alemanes. La 113ª, con la línea férrea Ypres-Langemark-Staden a su izquierda, capturó el pueblo de Pilckem durante su avance. La divisón situada más al norte del ataque británico, la Guards division consiguió de forma rápida y sencilla acometer sus objetivos. La 2º brigada de los Guards, con la línea férrea de Ypres-Langemark-Staden a su derecha, alcanzó el objetivo más lejano y cavó también en los aledaños del Steenbeek, alrededor de Ruisseau Farm, encarando Wijdendrift lane. La 3ª brigada de los Guards, a su izquierda, cavó una trinchera de forma escalonada en la Iron-Cross-Vulcan Crossing-Kortekeer Cabaret road cerca de Fourche Farm. La división consiguió sus objetivos a las diez de la mañana.

Divisiones francesas en el extremo más septentrional del ataque.

Las dos divisiones francesas avanzaron sin demasiados problemas y alcanzaron sus objetivos sin apenas bajas, unas 2.000. Alcanzaron incluso las afueras de Bixschote. Para ello, las tropas francesas pudieron contar con una mejor cobertura artillera que en la zona de Pilckem.

Informe del primer día de ataque

En suma, el Vº ejército tenía motivos para felicitarse. Se capturó una área de más de veinte kilómetros cuadrados de extensión, las bajas fueron de unas 27.000, la mitad -aproximada- de las de la batalla del Somme con unas ganancias seis veces mayor. En cambio, las bajas enemigas fueron prácticamente las mismas que ese fatídico 1 de julio de 1916. El sector del ataque había conseguido sus objetivos y sostuvo el frente en el Steenbeek. En el eje del ataque, a pesar del empuje inicial, los contraataques alemanes de enorme furia causaron grandes pérdidas de terreno y puntos fuertes al ejército británico. Recuperar lo perdido costaría grandes pérdidas y muchas semanas. En cambio, la situación en el sector de Menin road y Gheluvelt plateau era preocupante. El IIº cuerpo de Claude Jacob había sufrido terribles pérdidas en los devastados bosques. Este fracaso tendría graves consecuencias. Pero lo realmente preocupante fueron las lluvias torrenciales que unidas al cansancio de la batalla paralizaron la ofensiva. Quedaba claro que los alemanes, aunque duramente castigados, lucharían por cada palmo de su terreno.

1-3 agosto 1917

No se emprendieron mayores ofensivas, mientras la artillería no se ubicase en sus nuevas posiciones. La lluvia continuó cayendo con fuerza y los alemanes contraatacaron contra las posiciones de la 8º, 15ª escocesa, la 39ª y la 55ª de los West Lancashire pero en todos los puntos el empuje fue frenado por la artillería británica y la decisión de la infantería en defender sus posiciones. La 51ª división de los Highland se abrió paso a través del Steenbeek y estableció numerosas cabezas de puente.
Finalmente, las divisiones asaltantes fueron relevadas. La 8ª fue relevada por la 25ª; la 30ª por la 18ª; la 15ª escocesa por la 16ª irlandesa y la 55ª Lancashire por la 36ª división del Ulster.

29 mar 2008

La batalla de Pilckem ridge, 31 julio - 2 agosto 1917 (I)


La batalla de Pilckem ridge o cresta de Pilckem es la primera de las operaciones bélicas que componen la llamada 3a batalla de Ypres o batalla de Passchendaele. El comandante en jefe de las Fuerzas Expedicionarias Británicas (BEF) Sir Douglas Haig escogió al general Gough, al mando del Vº ejército, para planificar y llevar a cabo la captura de las posiciones alemanas situadas en las tierras elevadas al nordeste y este del Saliente de Ypres.
Para la fase de planificación, el general Gough trasladó el 1 de junio su estado mayor a La Lovie Chateau, cerca de Poperinge. Los preparativos previos a la batalla fueron minuciosos y detallados. La ofensiva que se preparaba en el sector de Ypres tenía como objetivo primordial romper el cerco defensivo alemán que rodeaba el Saliente de Ypres, y que tenía una profundidad de unos dieciséis kilómetros. La inteligencia británica informó al estado mayor que las fortificaciones de hormigón y los espesos cinturones de alambre de espino a los que la BEF tendría que hacer frente se habían instalado en el intervalo entre la batalla de Messines y el inicio planeado de la batalla. Los servicios de inteligencia también informaron, correctamente, de que el ejército alemán disponía de cinco divisiones en la línea de frente, más 4 divisiones más en reserva, más 4 divisiones un poco más alejadas pero prestas para un posible contraataque. El general Gough iba a disponer para el ataque de 9 divisiones. La preparación y entreno de las tropas británicas se llevó a cabo en los campos de entrenamiento que se habilitaron en las áreas alrededor de Poperinge durante junio y julio. Los preparativos para el ataque anfibio que iba a llevarse a cabo bajo el mando Rawlinson en el sector de Nieuport fou interrumpido el 10 de julio de 1917 por un exitoso ataque alemán contra las fuerzas británicas destinadas en la zona. Los alemanes la bautizaron como Operation Strandfest.

El sistema fortificado alemán se basaba en una serie de arcos semiconcéntricos alrededor de Ypres. Este estaba compuestos por las siguientes líneas:
a)la línea de frente;
b)una segunda línea que iba desde Bixschoote, recorría la falda posterior de la cresta de Pilckem (Pilckem ridge) y que bajaba a la carretera de Menin (Menin road);
c)la tercera línea, unos 1.800 metros más atrás, de Langemarck a s'Graventafel y llegaba al bosque de Glencorse (Glencorse wood);
d)el Steenbeck, el mayor de los ríos o riachuelos que recorrían el frente de Flandes;
e)la llamada Iª línea de Flandes, que corría por delante de Passchendaele e iba por detrás de Polygon wood, a unos 5 kilómetros de la línea de frente británica. En esta línea permanecían refugiadas las divisiones Eingriff preparadas para los contraataques que debían llevarse a cabo en primera línea;
f)la IIª línea de Flandes, de Passchendaele a Menin, estaba en construcción;
g)la IIIª línea de Flandes, también en construcción, al este de Passchendaele;

Los límites que estableció Gough fueron por el flanco norte -ala izquierda- el bosque de Houthulst (Houthulst forest) y por el flanco sur -ala derecha- el punto más alejado del cual sería Klein Zillebeke. En el extremo norte del flanco izquierdo participaban dos divisiones francesas, en apoyo de la BEF. El IIº ejército de Gough a la derecha no participaría al inicio de la ofensiva.
La longitud total del ataque fue de unos doce kilómetros. Plumer y Rawlinson le sugirieron limitar la longitud del avance a un kilómetro y medio, para que la artillería pudiese ser traslada para el siguiente avance. La propuesta de ambos se realizó incluso antes de que el ejército alemán se fortificase fuertemente en sus posiciones. No obstante, el optimista Gough planeó un avance de casi cinco kilómetros de profundidad, en cuatro fases, sólo para el primer día de ataque !!! El objetivo sería Langemarck - Polygon Wood - Broodseinde. Gough tenía en su poder detallados informes de la inteligencia militar que describían las defensas enemigas de forma absolutamente minuciosa.
El jefe de operaciones del Cuartel general de Haig, John "Tavish" Davidson era escéptico con el planificación y la estrategia. Apuntó que la situación alejada de los objetivos restaría efectividad a la artillería y recomendaba, como Plumer, unas previsiones más reducidas en el avance, un poco más de 1.600 metros. Haig, haciendo gala de su tozudez, hizo caso omiso y encontró en el plan de Gough el único capaz de romper las líneas enemigas. No obstante, Haig estaba preocupado por la actitud de Gough al menospreciar el esfuerzo que sería necesario para capturar el flanco sur del ataque, pero a pesar de sus inquietudes no interfirió en los planes de Gough.
Fijados los límites de la ofensiva y las unidades que tomarían parte, faltaba decidir el alcance y la potencia de la preparación artillera. Gough decidió que el ataque iría precedido de un impresionante y potente bombardeo preliminar que comenzaría el 16 y acabaría el 25 de julio (fecha prevista para el ataque). El número de piezas de artillería que se mobilizaron con todo sigilo al frente de Ypres fue de unas 2.300 (750 de artillería pesada y 1430 de campo). A pesar del gran número de piezas, éste estaba lejos de la cantidad requerida según los cálculos previos sobre la potencia de fuego necesaria. Igualmente, el bombardeo previo no hacía tanto hincapié en la destrucción de las defensas de alambre de espino como en Messines, y este aspecto provocó que en algunos puntos de la zona sur del ataque las defensas alemanas quedasen prácticamente intactas. El bombardeo previo al ataque comenzó el 16 de julio -según lo planeado-, pero algunas piezas de artillería pesada británicas se retrasaron y el mal tiempo dificultó el calendario. Estos imprevistos provocaron que la fecha de inicio del ataque se trasladase al día 31 de julio. Hasta ese día, la artillería británico lanzó sobre las defensas alemanes más de 4.300.000 proyectiles. A pesar de las escalofríantes cifras, los daños fueron insuficientes –sobretodo en la zona sur del ataque (Gheluvelt plateau)- ya que unas 64 fortificaciones de hormigón armado con sus respectivas unidades de ametralladoras quedaron intactas para el momento del avance de la infantería. Los efectos de la artillería fueron más determinantes en el eje y flanco izquierdo del ataque. Los responsables del avance británico enfrente de Gheluvelt plateau mostraron su inquietud ante los insuficientes daños y desperfectos de las defensas alemanas. Desgraciadamente sus temores se harían realidad y la resistencia alemana en el flanco sur del ataque sería crucial para el desenlace final del mismo.
El bombardeo culminó con un increible crescendo en el momento de saltar la trinchera a las 3.50 de la madrugada del 31 de julio de 1917. La decisión de un bombardeo previo de este tipo se debió al impresionante cordón defensivo alemán. Los mandos británicos defendieron este sistema –utilizado con anterioridad- con el pretexto de destruir totalmente las defensas enemigas; pero como en el Somme, pecaron de optimismo, sacrificando el elemento sorpresa.
Cuatro días antes del inicio del ataque, una patrulla de la Guards division en la orilla oeste del canal de Ypres, al norte de la ciudad, descubrió que el enemigo había evacuado sus posiciones debido, seguramente, al bombardeo británico, y ante el descubrimiento, la Guards division se apresuró a cruzar el canal y ocupar las trincheras enemigas.

Continua en: La batalla de Pilckem ridge, 31 julio - 2 agosto 1917 (II)

27 mar 2008

El Saliente de Ypres (1914-1918)

Evolución del Saliente de Ypres (1914-1918)

24 mar 2008

La batalla de Brooseinde ridge (4 de octubre de 1917)

Un regimiento de los Yorkshire en marcha por el sector de Broodseinde, University of British Columbia collections

La batalla de Broodseinde (4 de octubre de 1917), fue la última de las exitosas operaciones denominadas “bite and hold” -morder y aguantar- comandadas por el general Herbert Plumer durante la fase intermedia de la batalla de Passchendaele. Las dos primeras batallas con este sistema fueron los ataques a Menin Road Ridge, del 20 al 25 de septiembre y el de Polygon Word, del 26 al 27 de septiembre de 1917. La tercera, la de Broodseinde ridge tuvo que aplazarse por el mal tiempo, posponiéndose para el 4 de octubre. El plan para esta ofensiva era capturar los puntos de Gheluvelt plateau y la cresta de Broodseinde (Broodseinde ridge). El ataque se planeó como las otras dos batallas, los objetivos de los atacantes estaban a unos 1.500 metros, el avance se cubrió mediante barreras de fuego que protegieron a las tropas británicas mientras los continuos bombardeos aislaron a las tropas alemanas.
Broodseinde fue una operación de grandes dimensiones que involucró a unas diez divisiones, incluyendo a dos de las fuerzas expedicionarias australianas y neozelandesas. El orden de batalla situó a las dos divisiones de los ANZAC en el centro de la línea, apoyadas por ocho británicas en sus flancos. Plumer era un firme defensor de pequeños avances en puntos concretos y limitados de la línea enemiga para luego consolidarlos mediante la excavación de trincheras improvisadas para rechazar los inmediatos contraataques alemanes.
Las tropas fueron enviadas a la línea de frente un día antes del ataque, el 3 de octubre. Pero 40 minutos antes de la hora zero, la artillería alemana comenzó un intenso bombardeo sobre la primera línea machacando a las fuerzas australianas. A pesar de las bajas, el plan siguió como estaba previsto. La ofensiva se inició al alba del 4 de octubre y a las seis de la mañana un intenso bombardeo británico comenzó a machacar las líneas alemanas. Cuando la I división de los ANZAC salió de sus trincheras para avanzar sobre las faldas de la Broodseinde ridge se encontraron con un ataque alemán de frente. El enemigo también había escogido el 4 de octubre para lanzar un ataque. Los australianos, a bayoneta calada, lograron hacer recular a los alemanes hasta su posición original, logrando así sus objetivos a lo largo de la cresta.
Como en los anteriores ataques –Menin Road Ridge y Polygon Word-, los británicos consiguieron sus principales objetivos y aseguraron sus posiciones cavando trincheras.
Aunque a menudo estos combates son descritos como pequeños ataques, las cifras de bajas demuestran el alcance real y la magnitud de los mismos. Los alemanes tuvieron 10.000 bajas y 5.000 prisioneros; del lado aliado, los australianos tuvieron 6.400 bajas, los neozelandeses unas 900 y los británicos 300.
El 4 de octubre de 1917 es recordado como uno de los días más nefastos en la historia militar de Alemania.
Esta serie de victorias parece animaron a Haig a creer que la rotura del frente era posible. No obstante, las torrenciales lluvias que acompañaron a la primera parte de la 3ª batalla de Ypres volvieron a hacer acto de presencia y condicionaron la batalla de Poelcapelle del 9 de octubre.
Los británicos volvieron a hundirse en el barro.

22 mar 2008

Passchendaele (II): la batalla

Viene de: Passchendaele (I): Génesis



La Batalla

El nombre oficial de la batalla es la 3ª Batalla de Ypres, pero es universalmente conocida como la Batalla de Passchendaele porque la toma del pueblo de Passchendaele y su cresta (Passchendaele ridge) se convirtieron finalmente en los objetivos primordiales de la operación. La batalla comenzó el 31 de julio de 1917 con un ataque al nordeste en Pilckem y a la derecha sobre Gheluvelt ridge. Las tropas atacantes en el sector de Pilckem contaron con el apoyo masivo de tanques. Inicialmente el avance fue satisfactorio, pero desgraciadamente el flanco derecho fracasó en su intento de tomar Gheluvelt ridge.
Más tarde, a las cuatro de la tarde comenzó a llover. La lluvia se alargó varios días y por supuesto la tierra se inundó e hizo imposible el avance de los tanques.
Aunque Haig tenía el propósito original de una breve batalla para romper las líneas alemanas quedó de manifiesto que era imposible. A pesar de ello, Haig insistió en continuar las operaciones más al norte en la zona de Langemarck. El general Gough, seleccionado por su agresividad para llevar a cabo el principal ataque, advirtió a Haig sobre la imposibilidad de continuar y lo exhortó a suspender el ataque. Pero Haig inflexible como siempre ordenó continuar el ataque, a pesar de las terribles pérdidas. El ataque totalmente estéril se alargó tres semanas más hasta que decidió suspenderlo. Luego decidió canviar el eje del ataque, de norte a este, y para cuando el tiempo mejoró ordenó otra vez atacar la cresta. Haig decidió también sustituir a Gough por el general Plumer que se encargaría del siguiente ataque. Plumer, uno de los más astutos e inteligentes generales del estado mayor británico, era partidario de realizar ataques a pequeña escala bajo la cobertura de una intensa barrera de fuego que también desalentaría los contraataques alemanes. Esta estrategia conducía a acumular grandes cantidades de tropas en un frente muy estrecho, lo que facilitaba el relevo de las tropas exhaustas y el aprovisionamiento en víveres y munición. Las tropas avanzarían tras una cortina de fuego y quedarían ocultos y camuflados bajos el humo y el polvo de las explosiones. No obstante, estas previsiones quedarían en nada si la lluvia hacia acto de presencia y el terreno se convertía en un elemento viscoso e impracticable.
La Batalla de Menin Road del 20 de septiembre fue la primera de las tres famosas victorias que se consiguieron mediante el uso de las nuevas tácticas programadas por Plumer. Al alba del quinto día, después de cinco días de bombardeos ininterrumpidos, los ANZACS lanzaron un victorioso ataque con dos divisiones australianas en ambos flancos y una división escocesa a la izquierda para reforzar el flanco. Uno de los episodios más notorios de este ataque fue el que protagonizó el subteniente australiano Fred Birks. Birks lideró la heroica toma de una compañía de ametralladoras situada en una de las fortificaciones alemanas, eliminando el enemigo y capturando las armas. Después de esta acción organizó una partida para tomar otra de las fortificaciones que acabaron tomando 16 soldados enemigos, uno de ellos el oficial al mando. Birks murió al poco de una explosión de obus mientras cavaba unas trincheras para el refugio de su pelotón. Fue condecorado póstumamente con la Victoria Cross. Su cuerpo yace en el Perth Cemetery en Zillebeke (Tumba I.G.45).
Los australianos alcanzaron la parte baja de Polygon Wood y Black Watch Corner con un coste de 5.000 bajas. Fueron relevados, y el sector capturado consolidado a base de instalar una pequeña línea férrea que asegurase el envio de suministros a la nueva línea del frente. El 26 de septiembre continuó el buen tiempo y las condiciones del terreno aún eran óptimas para que la cortina de fuego de Plumer continuase y los Anzacs pudiesen continuar. La 4ª División australiana capturó el resto de la posición de Polygon y el Butte. Habían logrado alcanzar una posición desde la cual era posible atacar el grueso de la cresta de Broodseinde (Broodseinde ridge). La batalla de Broodseinde tuvo lugar al alba del 3 de octubre. Las tropas australianas que estaban a la espera de atacar fueron bombardeadas en sus propias trincheras por fuego de mortero enemigo, y cuando saltaron las trincheras para atacar se encontraron con la sorpresa de ver como las tropas alemanas utilizaban su propia barrera de fuego para avanzar hacia las posiciones australianas, curiosamente se encontraron frente a frente en medio de la Tierra de nadie. No obstante, los alemanes fueron finalmente rechazados por una carga australiana a bayoneta calada. En este punto, una ametralladora alemana comenzó a barrer las primeras filas australianas frenando parte del ataque. Entonces, el sargento Lewis McGee, armado sólo con un revólver, recorrió unos ochenta metros bajo las balas tomando al fin la ametralladora y reorganizando otra vez el ataque. McGee fue condecorado con la Victoria Cross por su destacado liderazgo. Desgraciadamente murió el 12 de octubre sin conocer su mención. Su cuerpo yace en el Tyne Cot Cemetery Grave No. XX.D.1.
Después de la carga australiana a la bayoneta, las tropas alemanas se retiraron a sus trincheras. Allí juntamente con otras tropas de reserva fueron machacadas por la artillería británica. Los australianos continuaron el avance bajo la barrera de fuego y consiguieron finalmente tomar la cresta de Broodseinde el 4 de octubre. Cuando las tropas australianas alcanzaron la cresta, vieron con meridiana claridad el dibujo de las líneas alemanas. El único obstaculo para la victoria era la localidad de Passchendaele situada al norte y que estaba fuertemente ocupada por los alemanes. Estas tres fantásticas victorias vindicaron la estrategia de Plumer de ir paso a paso, aunque fueron posibles porque el tiempo les concedió una tregua y el terreno estaba lo suficientemente seco como para permitir un avance. Al día siguiente, el 5 de octubre, comenzó a llover. No se trató de lluvias torrenciales, pero una lluvia constante que acababa calando hasta los huesos. Haig, animado por los tres éxitos, hizo caso omiso de la lluvia y decidió lanzar otro ataque contra los alemanes en la cresta de Passchendaele. Incluso advirtió a la caballería que estuviesen preparados para el ataque. Ordenó a los Anzacs tomar Passchendaele el 9 de octubre incluso cuando el viento y la lluvia habían levantado una tormenta terrible. La decisión de Haig fue una temeridad ya que las condiciones eran absolutamente adversas: los cinturones de alambradas no habían sido cortados y los alemanes habían reemplazado sus tropas exhaustas con unidades frescas de refuerzo resguardadas de las inclemencias del tiempo en sus fortificaciones de hormigón. La principal razón de la insistencia de Haig en proseguir el ataque fue el de evitar que sus tropas tuviesen que permanecer todo el invierno en un escenario dantesco, con condiciones climatológicas extremas, y sobretodo con la amenaza constante de estar a tiro de las posiciones alemanas sin cobertura.
Los australianos atacaron y en Augustus Wood, cerca de Tyne Cot, el capitán Clarence Jeffries, con un pelotón de asalto, en el ataque a una fortificación alemana, capturó cuatro ametralladoras e hizo 35 prisioneros. Asegurada la posición Jeffries condujo el ataque a la siguiente posición alemana pero cayó bajo las balas de una ametralladora alemana. Fue condecorado póstumamente con la VC y su tumba está en el cementerio de Tyne Cot, no muy lejos de la del sargento McGee. Según John Laffin, todos los oficiales del batallón murieron o cayeron heridos ese día.
De forma increíble, y mayormente a causa del valor del capitán Jeffries, veinte soldados australianos alcanzaron las ruinas de lo que en un tiempo fue la iglesia de Passchendaele. Desgraciadamente, las tropas británicas, desde el flanco derecho, fueron incapaces de sostener y apoyar a los australianos, que se vieron forzados a retirarse hacia los cráteres inundados de agua y barro que los obuses y las lluvias torrenciales crearon y que era su línea de frente original. La artillería británica no disponía de reservas de munición, y los pocos proyectiles que caían lo hacían hundiéndose en el fango viscoso convirtiéndose en inofensivas columnas de barro y agua. A pesar de todo ello, Haig decidió continuar el ataque, incluso cuando la lluvia y el gélido frío hicieron acto de presencia el 12 de octubre. El ataque estaba irremisiblemente condenado al fracaso. El mar viscoso de barro lo invadió todo e hizo que el sacrificio de las tropas fuese tan absurdo como inhumano.
Fue en este ataque cuando el sargento McGee murió. Los únicos objetos sólidos existentes en medio de este mar de barro salpicado de cráteres eran las fortificaciones de hormigón alemanas que con sus ametralladoras bajo la protección camuflada del fango causaban muchísimas bajas. El ataque costó 7.000 bajas. 3.200 soldados de la 3ª División australiana murieron sólo en 24 horas. Al final, las exhaustas tropas australianas fueron retiradas, pero Haig, patológicamente obsesionado con tomar Passchendaele, ordenó a los canadienses poner fin a la batalla. No obstante, el general canadiense Arthur Currie, uno de los pocos generales de Haig que conservaba el sentido común, rechazó rotundamente el avanzar hasta que las condiciones meteorológicas no mejorasen y que el aprovisionamiento de las tropas fuese el adecuado.
Finalmente, el 12 de noviembre los canadienses tomaron Passchendaele, o lo que quedaba de ella.
La batalla había acabado, y después de la misma se tomaron fotografías aéreas. Se estima que había más de medio millón de cráteres en la zona donde antes había estado el pueblo de Passchendaele. Esto era lo que Haig esperaba, que sus tropas pasasen ahí el invierno. Los resultados de la ofensiva fueron pírricos: no se cumplieron las previsiones de romper las líneas enemigas, y las pocas ganancias fueron a un precio altísimo en pérdidas humanas. Los británicos habían logrado su objetivo, aunque fue totalmente inútil en términos de planificación estratégica ya que el ataque anfibio contra Nieuport había sido abandonado y ya no había ningún tipo de esperanza de capturar los puertos alemanes, que fueron finalmente bloqueados con el hundimiento de viejos navíos en Zeebrugge.
La batalla de Passchendaele se cobró más de medio millón de muertos en tres meses. Los alemanes perdieron alrededor de 250.000 hombres y los británicos cerca de 300.000, de los cuales más de 36.000 eran australianos. Más de 90.000 cuerpos de soldados australianos o británicos no pudieron ser identificados, y alrededor de 40.000 jamás se recuperaron, morando para siempre en el espantoso cenagal. Muchos de los que se ahogaron eran heridos o soldados exhaustos que habían resbalado o caído de las pasarelas de madera que cruzaban los enormes cráteres o charcos creados por los obuses y que fueron incapaces de escapar del asqueroso y nauseabundo fango viscoso en que se había convertido el campo de batalla.
Passchendaele significó la última guerra de desgaste de la Gran Guerra, y todavía se mantiene en el recuerdo como una batalla inútil, igual que la del Somme un año antes. Las críticas radican, sobretodo, en el hecho de que pasado un año de la batalla del Somme, Passchendaele fuese una calca en cuanto a estrategia y tácticas, no tanto en armamento.

Las principales batallas u operaciones que forman parte de la gran batalla de Passchendaele son:

31 de julio. Batalla de Pilckem ridge
16-18 de agosto. Batalla de Langemarck
20-25 de septiembre. Batalla de Menin Road
26 de septiembre a 3 de octubre. Batalla de Polygon Wood.
4 de octubre. Batalla de Broodseinde
9 de octubre. Batalla de Poelcapelle
12 de octubre. 1ª Batalla de Passchendaele
26 de octubre a 10 de noviembre. 2ª Batalla de Passchendaele

21 mar 2008

Passchendaele (I): Génesis



La batalla de Passchendaele, oficialmente 3ª batalla de Ypres, fue el nombre que recibieron las operaciones militares que tuvieron lugar de julio a noviembre de 1917 en el sector de Flandes y en las que se enfrentaron fuerzas aliadas (británicas, australianas, neozelandesas y sudafricanas) contra el ejército alemán. 
Desde el principio de la Primera Guerra Mundial, el sector de Flandes fue una zona de contínuos enfrentamientos entre las fuerzas de la British Expeditionary Force y el ejército alemán. En 1915, durante la 2ª batalla de Ypres los alemanes lograron hacer retroceder al ejército británico hasta la ciudad de Ypres. Esta retirada británica hacia Ypres creó el llamado Saliente de Ypres que dejaba la ciudad y sus aledaños expuesta al fuego enemigo por tres flancos, dos laterales y uno frontal. La delicada situación del Saliente hizo que Ypres fuese gradualmente destruida por la artillería alemana. Ésta en parte situada en una cresta – Gheluvelt Plateau - al sureste del Saliente contaba con un privilegiadopunto de observación causaba gran número de bajas en el bando británico. A pesar de ello, Ypres continuó teniendo un papel vital como enclave o centro neurálgico para la logística y el avituallamiento del ejército británico, así como de amenaza contínua para las bases submarinas alemanas de Zeebrugge y Ostende en caso de ataque. El Estado mayor alemán también temía que una rotura del frente rompiese el cordón umbilical existente entre su línea de frente y el centro neurálgico del Rhur desde el cual se abastecían militarmente. Si los británicos lograban romper el Saliente y tomar Gheluvelt Plateau podrían girar al norte y hacer retroceder a los alemanes hasta la costa belga y capturar los puertos/base de Ostende y Zeebrugge al enemigo. Las posiciones alemanes serían flanqueadas y su complejo industrial en la zona del Ruhr estaría amenazado. Uno de los factores que más influyó en la decisión de planear un ataque fue la gran presión que ejerció el Almirantazgo británico. Jellicoe, Primer Lord del Almirantazgo, observaba con verdadero estupor e inquietud lo que sucedía en el Canal de la Mancha. Para el Almirantazgo, el principal objetivo del ataque era tomar los puertos belgas que servían de base a los submarinos alemanes. Los U-Boats alemanes operaban desde Zeebrugge con gran éxito. Haig, consciente de la gravedad de la situación, decidió organizar una ofensiva que rompiese el frente alemán, que creía estaba al borde del colapso - creencia errónea, al igual que un año antes con la sangrienta ofensiva del Somme. El primer ministro británico David Lloyd George se opuso desde un principio a la ofensiva en Flandes, aunque debido a la ausencia de alternativas creibles se vio obligado a acceder a los planes del mariscal Haig. Más tarde, en sus Memorias, criticaría muy duramente la estrategia y tácticas militares de Haig. En las últimas decisiones sobre la ofensiva, Haig se vio alentado por uno de los éxitos más rotundos de la guerra ese mismo verano, el 7 de junio, en Messines ridge, durante la batalla de Mesines se capturó la cresta de Messines-Wytschaete bajo el mando del general Plumer. El plan original de Haig contemplaba arremeter contra el norte y el este del Saliente (Gheluvelt Plateau), y en conjunción con un ataque anfibio en Nieuport capturar las posiciones elevadas de Passchendaele que eran la clave de todo el sector. 
Como esperpéntico colofón, Haig había ideado lanzar un ataque de la caballería a campo abierto para barrer las fuerzas alemanas hacia la costa. Haig tenía la firme y "curiosa" creencia de que la caballería como tal tenía reservada un lugar en la guerra moderna, desgraciadamente era un hombre terriblemente tozudo con una falta total de imaginación que desconocía por completo el efecto del alambre de espinos, las ametralladoras, los obuses y los bombardeos aéreos en los indefensos y vulnerables caballos. Otra de las consecuencias previstas que tendría la ofensiva en Flandes sería atraer al frente divisiones de reserva alemanas y aliviar así la presión al ejército francés, que necesitaba tiempo para recuperarse de Verdun y de Chemin des dames y que lo habían llevado a episodios de amotinamiento y casi al colapso. En el desarrollo y desenlace de la batalla de Passchendaele tres factores tuvieron una importancia capital: el campo de batalla, las condiciones climatológicas y las defensas alemanas.  

1. El campo de batalla 
Para entender la naturaleza y las consecuencias de las batallas de Passchendaele de 1917 (12 y 26 de octubre, 6 de noviembre) es necesario e imprescindible estudiar y considerar el terreno sobre el cual se luchó. Éste aparece claramente en la British Army's Ordenance Survey Map, General Classification of Ground, datado en noviembre de 1917, referencia Zonnebeke, número de serie 28NE1. El mapa muestra claramente como la tierra y el terreno están divididos por un elemento topográfico como es la cresta de Passchendaele (Passchendaele ridge). A cada uno de los lados de la cresta había grandes áreas de tierras de pasto anegadas e interconectadas, recuperadas, ya que anteriormente era un cenagal. Las áreas anegadas se drenaron con canales. Este sistema de drenaje podía con todo menos con las lluvias torrenciales de las épocas lluviosas. Es obvio que este sistema de drenaje era muy susceptible a los daños por el fuego de artillería. Passchendaele ridge era el arco que sostenía unidas las defensas alemanas al nordeste de Flandes. Destruirlo significaba poner en peligro toda la estructura defensiva alemana en el norte, y sobretodo las rutas de aprovisionamiento alemanas tanto de armamento como de provisiones y pertrechos. El Saliente de Ypres estaba situado en una zona de pastos de cotas bajas y onduladas que habían sido recuperados a lo largo de los años de tierras pantanosas por un elaborado sistema de drenaje. Las pasarelas estaban prácticamente a nivel del agua, incluso en verano, y estas tierras ganadas al mar eran extremadamente vulnerables al fuego de artillería que destruiría irremisiblemente el sistema de drenaje. 

2. Condiciones meteorológicas
En la planificación de la captura de Passchendaele ridge, el comandante en jefe de la British Expeditionary Force (BEF), el mariscal de campo Sir Douglas Haig y su cuartel general cometieron dos graves errores de juicio. Primero, su excesivo optimismo sobre las condiciones meteorólogicas en otoño de 1917 ya que fueron reiteradamente advertidos de las posibles lluvias torrenciales de otoño, así como de las de verano, pero imperó en todo momento un claro exceso de optimismo. Segundo error de cálculo, el bombardeo previo a la ofensiva, de diez días de duración, fue totalmente inapropiado si se tiene en cuenta la naturaleza del terreno, y por tanto los inevitables daños que producirían en el sistema de drenaje de los campos. Flandes era famosa y conocida por su clima húmedo y lluvioso que acostumbraba a comenzar a finales de otoño. El inicio de la ofensiva se planeó para julio, aprovechando la exitosa batalla de Messines en junio. Julio y agosto eran meses en los que la meteorología era extremadamente caprichosa, alternando jornadas absolutamente caniculares con lluvias intensas y torrenciales. Las medias de precipitaciones en agosto los últimos años eran de 8 mm., en agosto de 1917 se registraron 76 mm. en solo cuatro días. Haig no era precisamente un general afortunado. En este caso, se unieron diversos factores, las lluvias de otoño se anticiparon y fueron excepcionalmente abundantes y sobretodo el desastroso e impracticable estado en el que quedó el terreno después de la destrucción del sistema de drenaje por efecto del fuego artillero. La falta de gravilla, piedra o cualquier otro tipo de sustrato unido a los altos niveles de agua acumulada hicieron que el terreno se convirtiese en una inmensa esponja. Fue cuestión de poco tiempo que la zona se convirtiese en un inmenso barrizal de lodo y fango junto con enormes e infinitos cráteres llenos de agua y lodo, que en múltiples ocasiones fueron trampas mortales para aquellos que se introducían bien para cubrirse del fuego enemigo o por qué cayeron heridos. Passchendaele fue una batalla que se luchó desde los cráteres lodosos y traicioneros como trincheras en las que las lineas de comunicaciones eran pasarelas de madera muy peligrosas, desviarse o resbalarse podía significar el caer en una especie de arenas movedizas.  

3. Defensas y fortificaciones alemanas
Los alemanes sabían de la importancia estratégica de Flandes y de allí la impresionante fortificación a lo largo de su línea de frente. La inteligencia militar británica tuvo fugas y los alemanes conocían de antemano el ataque inminente y habían tomado contramedidas con el mismo. No es coincidencia que cuatro días antes del ataque, los alemanes se retirasen de su línea hasta la cresta de Passchendaele (Passchendaele ridge). Luddendorf, ante las continuas advertencias, envió al sector de Flandes a su estratega el coronel von Lossberg. Lossberg ordenó mover a las tropas de las trincheras a la línea fortificada, diseñada para resistir fuego de artillería pesada. Este movimiento dejó una amplia zona de tierras enchardas entre la nueva linea de frente alemana y los británicos. Las nuevas posiciones alemanas, la línea Hindenburg, era un sistema defensivo con una profundidad de tres líneas. La última de estas tres estaba fuera del alcance de la artillería británica. Entre las tres líneas había amplios cordones de alambradas de espina, fortificaciones de hormigón o blocaos y nidos de ametralladoras. El diseño de los cinturos de alambradas de espino creaban un recorrido que conducía a los atacantes a zonas mortales sin salida que eran barridas por las ametralladoras alemanas y que la artillería castigaba incesantemente. (Aún hoy se pueden observar estas fortificaciones de hormigón alemanas en el cementerio de Tyne Cot. La gran cruz está construida encima de esta estructuras, y otro blocao situado a la izquierda de la entrada fue usada por los camilleros como su pequeño cuartel general durante el ataque a Passchendaele ridge. Tyne Cot fue llamado así por los soldados británicos procedentes de Tyne que veían en los establos y granjas al oeste de la carretera Broodseinde-Passchendaele una similitud con los cottages de su tierra natal.) Los alemanes habían desarrollado un efectivo sistema de contraataque tan pronto como fuesen desalojados de sus posiciones originales. Tenían tropas de reserva listas para este tipo de operaciones de contraataque, prestas para arrollar al exhausto enemigo una vez ocupase las desconocidas trincheras alemanas. La artillería alemana también estaba mejor preparada que la británica, tenía mayor alcance, mejor puntería y los proyectiles eran de mejor calidad. Disponían también del gas mostaza como arma secreta que lanzarían mediante proyectiles. Se trataba de un líquido que abrasaba la piel en caso de contacto y en la zona de evaporación del mismo el efecto en los ojos era desastroso, en el caso de inhalación sus efectos en el sistema respiratorio eran irreversibles. No se encontró ningún antidoto, y después de usarlo por primera vez en una cortina de fuego el 26 de julio de 1917, uno de cada seis hombres del Vº ejército británico causó baja!! Las tropas británicas preparadas para el ataque su artillería estaban bajo observación directa de los alemanes desde lo alto de la cresta. Este detalle permitió a la artillería germana afinar la puntería y causar un gran caos en los planes de Sir Douglas Haig que le hicieron retrasar dos días el ataque de la fecha original que era el 19 de julio.

Los factores orográficos y meteorológicos empeoraron debido a la insistencia de Haig por iniciar un bombardeo sobre las posiciones alemanas previo al ataque. Haig había sido advertido de las consecuencias de este bombardeo. Muchos proyectiles quedaron cortos lo que convirtió el campo de batalla en un cenagal impracticable. No obstante, el bombardeo preliminar de dos semanas fue tan duro e intenso que una prácticamente una división entera alemana abandonó el frente. Desgraciadamente, la artillería alemana quedó totalmente indemne y la artillería australiana sufrió graves pérdidas ya que estaba situada a campo abierto. En la batalla de Passchendaele (17 - 30 julio de 1917) el ejército británico lanzó aproximadamente 4.300.000 proyectiles.Los alemanes usaban variedad de proyectiles: explosivos, de gas mostaza y gases asfixiantes. 


Continua en: Passchendaele(II): la batalla

26 oct 2007

Passchendaele (2)

Tropas australianas al amanecer. Passchendaele, 1917



Fotografía: Frank Hurley, 1917. NLA Col.

23 oct 2007

Passchendaele (1)

Passchendaele. 1917


Procedencia: Will R. Bird Collection. (Library and Archives Canada)



29 ago 2007

Passchendaele

Artilleros australianos en Château wood (Passchendaele, 1917)

Fot. Frank Hurley, 1917. ANL Col.

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