15 jun 2008

La Batalla de Mons (II)

Viene de: La Batalla de Mons (I)

Al alba del 23 de agosto de 1914, Sir John French reunió en su cuartel general de Sars-la-Bruyère a los generales Haig, Smith-Dorrien y Allenby con el propósito de preparar el enfrentamiento con las tropas alemanas. En primera instancia, les ordenó que enviasen órdenes para reforzar la línea defensiva que iba a lo largo del canal Mons-Condé y que los puentes que lo cruzaban estuviesen listos para ser volados en caso que el enemigo los tomase. Sin embargo, la desinformación imperante en el estado mayor británico provocó que –según algunas fuentes- Sir John French ordenase o sugiriese que las tropas estuviesen prestas para un ataque enemigo y que en todo caso, si se daban las condiciones favorables, se preparasen para avanzar en toda la línea. Pero una vez comprobado el potencial enemigo, de forma unánime se convino que la situación de las tropas británicas no era nada favorable para este último supuesto ya que la línea defensiva formaba un saliente en el que el enemigo podía atacar desde tres frentes.


Otro de los hándicaps a los que tenían que hacer frente las tropas expedicionarias británicas era el terreno, sobretodo la zona donde se hallaba situada la 5a división. Se trataba de una zona de difícil acceso, con pronunciadas laderas que llevaban a las orillas del canal, acequias, pequeños montículos de ruinas y escombros junto con restos industriales.
La mañana del domingo 23 de agosto amaneció con una leve llovizna acompañada de una ténue neblina. Pero al poco, sobre las diez, escampó.
Cerca de Obourg, Nimy y Pommeroeul hubo intercambio de disparos entre la caballería germana y la infantería británica. A pesar de estas escaramuzas, los mandos británicos no tenían ninguna duda: el grueso del ataque alemán se concentraría en el flanco izquierdo de la línea, la que iba paralela al canal. El II Cuerpo de Smith-Dorrien tendría que hacer frente al ataque de seis divisiones de infantería alemanas y una división de caballería.
El avance en filas cerradas y ordenadas de la infantería alemana en el centro del ataque mostró que el Alto mando alemán no conocía tampoco el número de tropas a las que se enfrentaba ya que apenas esperaba oposición. El certero y contínuo fuego de fusilería británico en estos primeros avances causó una gran mortaldad entre las filas alemanas.
Sobre las nueve de la mañana, la artillería alemana situada en las lomas al norte del canal abrió fuego sobre las posiciones del 4º de los Royal Fusiliers y del 4º de los Middlesex. El fuego artillero germano fue el preludio del ataque de la infantería alemana por el flanco derecho de la línea. Unidades del IX Korps marcharon hacia el saliente creado por las líneas británicas, centrándose en la zona que iba de Obourg a Nimy. La primera unidad alemana en arremeter contra las posiciones inglesas en Nimy fue el 84º regimiento. El avance en cerradas líneas de ataque hizo que las bajas alemanas fuesen muy cuantiosas. Igualmente, la efectiva técnica de fusilería británica (unos quince disparos por minuto) hizo creer a los soldados y a los mandos alemanes que el ejército británico contaba con muchas más ametralladoras de las que tenían en realidad A las diez de la mañana, ante el fuerte empuje, una sección de ametralladoras del de los Royal Irish se unió a los Middlesex para frenar a los alemanes.
Los ataques en formación cerrada alemanes dieron paso al intento de avanzar en pequeños grupos bajo la frondosa cobertura de los bosques cercanos a las posiciones británicas. A medida que avanzaba el día, los combates se intensificaron en dureza y se amplió el sector de ataque.
A pesar de la intensidad de los combates, las tropas situadas en el "saliente del canal" recibieron órdenes expresas de mantener las posiciones hasta el límite. Pero sólo las pudieron mantener hasta las 11 h. de la mañana. En este sector del frente, sin la protección del canal y en forma de saliente, los alemanes atacaron con una división entera. Los defensores británicos eran dos batallones. Los alemanes consiguieron ligeros avances pero a un coste muy elevado en vidas.
Un oficial alemán describió así la situación de la BEF: "Están [...] bien atrincherados, ocultos, el enemigo dispara un endiablado y mortífero fuego ... nuestras bajas augmentan, las oleadas cesan hasta que el ataque se para. Con graves pérdidas el ataque se dio por finalizado".
La batalla de Mons fue generosa en actos heroicos: cerca de Nimy, el soldado alemán A. Niemeyer realizó una hazaña al lanzarse al agua bajo intenso fuego enemigo para reabrir el mecanismo de un puente levadizo para que las tropas germanas lo cruzasen. Niemayer pagó con su vida la heroicidad. El frente de ataque se amplia.
Sobre las 11 de la mañana, el IIº Cuerpo británico de Smith-Dorrien entró en acción en Jemappes, a unos tres kilómetros de Mons. Los primeros obuses alemanes cayeron detrás de la posición de los Scots Fusiliers. La línea que formaba el IIº Cuerpo era tan fina que parecía una cadena de pequeños grupos de soldados. En vista de la fragilidad de la línea se ordenó realizar tareas de atrincheramiento en la retaguardia del saliente y detrás del canal, en un segmento que iba de Frameries a Dour.
Los Scots Fusiliers, debido al número y la fuerza del empuje germano, fueron retirados de posiciones de vanguardia con lo que las tropas germanas avanzaron hasta doscientos metros del puente de la esclusa 2. Allí fueron frenados por el intenso fuego británico.
A unos cientos de metros de Jemappes, en la zona del llamado puente de Mariette, el 5º de los Fusiliers de la 9º brigada logró frenar el avance alemán. Desde la parte norte del puente, lograron resistir ... hasta que la artillería alemana les hizo recular y cruzar el puente en dirección sur. Apostados y protegidos lograron evitar que los alemanes cruzasen el puente.
Más al oeste, en el sector de Tertre una densa alambrada de espino, los diques y el fuego cruzado de los West Kents y los Scottish borderers de la 13ª brigada desde las orillas del canal frenaron el avance de los Brandenburger grenadiers de la 5ª división alemana. Finalmente, con la ayuda de la artillería de campo, los alemanes lograron abrirse camino. Los inglese tuvieron que retirarse en este punto.
La defensa del puente de St. Ghislain por fuerzas de los West Kent, las ametralladoras de los King’s Own Yorkshire Light Infantry (KOYLI’s) y media compañía de los King’s Own Scottish Borderers fue tenaz. El grueso del ataque se trasladó unos cientos metros más al oeste, en el puente de Les Herbieres, pero el 52º también con gran pericia logró frenarlos.
Los alemanes, desde las once de la mañana hasta poco antes de las dos de la tarde habían intentado romper la línea al este de Mons sin mucho éxito y con grandes bajas. La lucha continuó por la tarde.

Continua en: La Batalla de Mons (III)

13 jun 2008

Fields of battles: 1914-1918

http://www.westernfrontphotography.com/main.php (revisada el 13 de junio de 2008)

Impresionante, genial, sublime. Pocos calificativos describen mejor el contenido de este site. Fields of battle: 1914-1918 es un recorrido visual por los diferentes escenarios y paisajes donde tuvieron lugar las batallas más cruentas y estremecedoras de la Gran Guerra en el Frente occidental. Michael St. Maur Sheil -responsable del proyecto- es el artista que ha plasmado de forma exquisita y técnicamente perfecta la tregua que la Naturaleza firmó con el hombre después de la barbarie. Hay heridas que no se cierran jamás, la Tierra es testigo de ello y St. Maur uno de los notarios que mejor lo ha certificado. Decidí escribir este breve comentario aún bajo el impactante efecto de las imágenes para poder plasmar mejor mis impresiones. Semanas después estimo que no era necesario, todavía hoy cierro los ojos y las tengo en mi mente.
A nivel técnico y conceptual, el trabajo está a caballo entre la fotografía documental y la artística, pero no precisamente por este orden. El artista ha intentado, consiguiéndolo, someter al espectador a una catarsis, en la que la magnanimidad de la Naturaleza para con el hombre le devuelve la dignidad perdida y le redime de la barbarie. La Naturaleza pasa página mostrando su máximo esplendor. Bosques, cañadas, valles, colinas y cultivos heridos o desaparecidos renacen en el objetivo de St. Maur.
Por encima de armisticios, treguas y leyes humanas, la Tierra en el renacer de sus cenizas redime al hombre en su infinita piedad. Y las brumas y nieblas así como otros elementos ocupan cual tropas silenciosas el paisaje en continuas oleadas estacionales.
A momentos, la contemplación de estas tomas me recuerdan a algunos pasajes del film de Dupeyron, La Chambre des officiers. En la Chambre, el alma humana y semidivina trasciende por encima de la carne y de lo inhumano. Así en las fotografías de St. Maur los elementos de la Naturaleza en su eterno contínuo lamen las heridas de la Tierra y perdonan al hombre.
La gran mayoría de las imágenes son preciosas. Mención especial merecen las del sector des Vosges, concretamente las de la Tête des Faux. Arte en estado puro.
El recorrido debería realizarse en un respetuoso silencio aunque Spiegel im Spiegel de Pärt convierte esta visión en un retorno a lo más profundo de nosotros.
Buen viaje.

Entre otros aspectos, destacaría en el apartado Resources la guía de alojamientos que facilita para visitar los lugares del Frente occidental. Se trata de un recurso muy útil para los aventureros.

9 jun 2008

La Batalla de Mons (I)

La batalla de Mons fue el primer choque armado de la Primera Guerra Mundial entre las Fuerzas Expedicionarias Británicas (BEF) y el Ejército imperial alemán. Mons forma parte juntamente con Charleroi, el Sambre e incluso la posterior batalla de Le Cateau de los enfrentamientos bélicos que han recibido el nombre de las Batallas de Fronteras en los prolegómenos de la Gran Guerra.
La batalla de Mons no fue un hecho aislado, sino que marcó el inicio de lo que lo se denominó – ya en su momento – como The Great Retreat (La Gran Retirada). Algunos especialistas o analistas prefieren denominar o hablar de este movimiento como de estabilización del frente, aún así sin eufemismos y con la realidad de los hechos, el ejército británico comenzó un repliegue prolongado en toda la línea para hacer frente al ejército alemán, alinearse junto al Vº ejército francés en retirada y evitar sobretodo el ser rodeados por el ejército alemán y aniquilados. Mons marcó el punto de arranque de un repliegue que no finalizaría hasta después de más de una semana de una durísima y accidentada retirada en la que volverían a tener lugar enfrentamientos armados de mayor importancia que el de Mons, como fue la batalla de Le Cateau.
La importancia de Mons en términos militares, estratégicos y tácticos es ciertamente escasa. Sin embargo, dependiendo de la óptica o escuela a la que se pertenezca siempre habrá quien quiera verla o bien como una defensa honrosa y heroica, un éxito táctico de las tropas británicas o bien como un paseo militar alemán. No cabe duda, que no fue ni una cosa ni la otra.
Si bien el Ir Ejército alemán de von Kluck tenía en su mano el haber aplastado a las fuerzas británicas - la desproporción entre ambas era importante en cuanto a número de efectivos y potencia artillera - sí que es destacable que las tropas británicas al mando de Sir John French lograron por un breve intervalo de tiempo resistir al hasta ahora imparable avance alemán.
Dos factores, incluso tres, concurrieron para que esto fuese posible. Por un lado, las tropas británicas formaban un experimentado y profesional ejército que se caracterizaba por su movilidad y versatilidad en combate, así como por un potente fuego de fusilería. Otro factor que explica la enconada defensa fue la naturaleza del campo de batalla. Ésta, se libró en el marco de un canal y los accesos (puentes) para cruzarlo, amén de un posible rodeo. De esta forma, la dura y persistente resistencia de la infantería británica entorno a los puentes fue la que más demoró y frenó el avance alemán. Un factor clave y determinante, como sorpresivo, fue el alto el fuego que ordenó el Alto mando alemán después de constatar la retirada de las fuerzas británicas. En este punto, los especialistas sí que han logrado una unanimidad al afirmar que de no haber cesado el fuego el resultado con seguridad hubiese sido otro. Pero esto último queda para el desarollo de las tesis ucrónicas sobre la Primera Guerra Mundial.

Para observar con más mayor perspectiva lo sucedido en Mons el dia 23 de agosto de 1914 es necesario estudiar con mayor detenimiento los hechos:

El ejército alemán entró en Luxemburgo el 2 de agosto de 1914, penetrando en Bélgica, cerca de Lieja, al día siguiente. El gobierno británico declaró la guerra a Alemania el día 4 de agosto de 1914.
Diez días después, el 14 de agosto de 1914 las fuerzas expedicionarias británicas formadas por dos cuerpos de ejércitos (el Iº comprendía las divisiones 1a y 2a y el IIº la 3º y 5º división), una división de caballería, la 5ª brigada de caballería y la 19ª brigada de infantería desembarcaron en territorio francés con el objeto de reunirse con el Vº ejército francés al mando del general Lanzerac, cerca de Charleroi en el Sambre, para hacer frente al ejército alemán. Sin embargo, antes de que ambos ejércitos estableciesen contacto, la caballería británica advirtió la presencia de tropas alemanas en Soignies el dia 22. Éstas informaciones fueron corroboradas por el servicio de observación aéreo que confirmó el movimiento de un importante contingente de tropas alemanas. Se trataba del Ir Ejército alemán bajo el mando del general von Kluck que se desplazaba hacia el sector de Mons empujando a su vez los restos del ejército belga derrotado. El ejército alemán de desplazaba en masa hacia el oeste, siguiendo el movimiento envolvente que figuraba en el Plan Schlieffen, por el cual el ala derecha del ejército imperial alemán debía rodear la capital francesa por el sur para luego cerrar la bolsa encaminándose hacia el este. Con objeto de realizar esta compleja maniobra, el ala derecha alemana fue reforzada de forma sobresaliente. Aunque los especialistas planteen sus dudas sobre las posibilidades reales de que esta maniobra envolvente triunfase.

El Alto mando británico, según algunas fuentes, obvió las advertencias de los servicios de la inteligencia militar en que le advertían del peligro de encarar al ejército alemán con las tropas disponibles. Así, el mismo día 22 la BEF se situó en el extremo izquierdo de la línea aliada, cerca de la localidad de Mons. Mons era el epicentro de una zona dedicada primordialmente a la mineria y a la industria pesada. El paisaje lo formaba un terreno coronado por pequeñas colinas y cruzado por numerosos canales, vías férreas y carreteras.


French ordenó a sus cinco divisiones que estableciesen posiciones defensivas a lo largo de unos treinta kilómetros del canal Mons-Condé, justo en el flanco izquierdo del Vº ejército francés. El IIº Cuerpo de Smith-Dorrien con aproximadamente 36.000 efectivos recibió la difícil misión de defender una posición de más de treinta kilómetros de largo, entre el puente en Le Petit Crépin (este) y el puente en Obourg (oeste). A la derecha de Smith-Dorrien, mirando hacia el este estaba situado el Ir Cuerpo de Haig en una posición muy dificilmente defendible debido a su forma de cuña. Aún así, French contaba con poder resistir el empuje alemán con la fuerzas francesas en su flanco este. Pero, el aliado francés pronto inició una retirada estratégica lo que dejaba a French y su BEF sin cobertura por su flanco derecho, y lo peor superado en gran número por el ejército alemán en caso de enfrentamiento: unas 70.000 tropas británicas contra 160.000 alemanas, y 300 piezas de artillería contra 600 alemanas.

Continua en: La Batalla de Mons (II)

8 jun 2008

Exposición sobre la Gran Guerra en el parque de atracciones del Tibidabo

En el transcurso de la investigación sobre el artículo de Los Alemanes del Kameroon encontré este curioso anuncio sobre una exposición-muestra que se había instalado en el parque de atracciones del Tibidabo de la ciudad de Barcelona. El recorte está extraído de la publicación "El Diario de Barcelona" del mes de mayo de 1916. La revisión de la publicación meses antes y después muestra que la exposición se dilató en el tiempo.Lo curioso no es haber localizado el anuncio sino que ya en época tan temprana como 1916 algunas instituciones de recreo se dedicasen a mostrar aquellos escenarios y batallas del conflicto que estaba consumiendo el continente europeo en una guerra devastadora. La instalación de este tipo de exposiciones demuestra el interés de un público ávido de notícias que deseaba plasmar en un mapa o en una maqueta todo el imaginario que desprendía la Gran Guerra.

31 may 2008

Los Alemanes del Kameroon (III)

Viene de: Los Alemanes del Kameroon (II)

Transcripción de las noticias aparecidas en El Diario de Barcelona sobre las tropas alemanas procedentes de la Guinea española durante mayo de 1916.


1. Miércoles 3/5/1916

Los alemanes del Cameron

La mayoría de los alemanes procedentes del Camaron, tienen ya señalados los puntos de su residencia en España.
El coronel que mandaba la columna se instalará en Madrid y los restantes alemanes en Barcelona, Zaragoza, Aranjuez, Alcalá de Henares y Teruel.
Sevilla. -- El jueves llegarán en tren especial 800 alemanes de los que estaban en la Guinea española.

2. Jueves 4/5/1916 (edición de la tarde)

Llegada de los alemanes del Camaron

Cadi. -- Ayer llegaron con objeto de recibir a los alemanes del Camaron los agregados militares de la embajada alemana en Madrid y numerosas personalidades de la colonia.
Las autoridades habían adoptado precauciones por temor a incidentes graves.
A las nueve y media de la noche entró el crucero Extremadura, y después el Panay y el Cataluña.
El viaje ha sido felicísimo.
Subieron a bordo las autoridades de marina y sanidad, representantes de la Transatlántica y las autoridades militares, así como el personal de la embajada de Madrid.
Cada uno de los transatlánticos trae a bordo un oficial de la armada española.
En el Panay viene el gobernador alemán del Camaron. Vienen en total 700.
Han repartido los alemanes crecidas cantidades entre los marineros y la dependencia. Han dado mil duros a los tripulantes del Cataluña, 500 pesetas para socorros, y 250, al cocinero.
Al cruzarse ambos transatlánticos para fondear el Cataluña, se saludaron los viajeros con bengalas, silbatos y sirenas.
A las cinco de la madrugada salen en tren especial los alemanes, para sus diversos destinos.

Esperando a los alemanes

Pamplona. -- El alcalde ha publicado un bando excitando al vecindario para que reciba cariñosamente a los alemanes y rogando que no se hagan manifestaciones que puedan herir los sentimientos de nadie.
Las autoridades han visitado los locales de la Ciudadela, donde serán alojados los soldados alemanes.

3. Viernes 5/5/1916 (edición de la tarde)

Los alemanes del Camaron

Sevilla. -- Ha pasado un tren especial con 400 alemanes procedentes del Camaron. Llevaban en las solapas lazos de los colores nacionales de España y Alemania.
A la llegada del tren se les distribuyó una merienda por la Intendencia militar. Los alemanes residentes en Sevilla les obsequiaron con cerveza y frutas, y echaron flores a la vía, cantando el himno nacional alemán. Al arrancar el convoy se desarrollaron escenas de gran entusiasmo.
A las ocho de la noche pasó otro tren con buen número de alemanes y se repitieron las manifestaciones de entusiasmo.
El general Serrano y la oficialidad de la Capitanía general estuvieron las dos veces en la estación, que ofrecía animadísimo aspecto.
Todos los expedicionarios refieren que sufrieron muchas penalidades en el Camaron y se muestran muy agradecidos a los españoles y a la hidalguía de nuestro pueblo.

4. Viernes 5/5/1916 (edición de la noche)

Los alemanes del Camaron

Guadalajara. -- A las tres de la tarde pasaron dos trenes conduciendo alemanes internados. El gobernador, el alcalde y numeroso público acudieron a la estación para saludarles. Los alemanes vitorearon a España y a Alemania.

5. Sábado 6/6/1916 (edición de la mañana)

Los alemanes del Camaron

Al llegar hoy los trenes que conducían a los alemanes a los internados, los andenes de la estación se hallaban atestados de compatriotas de aquellos que forman la colonia alemana en ésta.
Numerosas señoritas germanas les obsequiaron con flores. Otras eran portadoras de bandejas con vasos llenos de cerveza, y no pocos repartían entre sus compatriotas cigarros y algunos comestibles.
Una comisión de damas redactaba telegramas para enviarlos a Alemania dando cuenta de la llegada de los internados.
La mayoría de éstos conservan [sic] los unifomes militares.
Los oficiales repiten que no hayan palabras suficientes para expresar su agradecimiento a España por las atenciones que han recibido de los españoles desde que fueron acogidos en su territorio.
Cuentan los alemanes que la campaña empezó en el Camaron en agosto de 1914, habiendo entonces en la colonia 200 jefes, oficiales y clases del ejército alemán y 3.000 soldados africanos, aumentándose por las necesidades de la guerra con los que en la colonia se dedicaban a la agricultura, industria y comercio.
Cuentan que llegaron a luchar últimamente con 35.000 aliados.
Se fundió toda clase de metales y, terminada la pólvora; se substituyó con nitroglicerina que hizo reventar los cañones de los fusiles.
Entonces se internaron en la Guinea, logrando salvar las ametralladoras y un pequeño cañón.
En Fernando Poo fueron internados unos 1.000 alemanes y unos 8.000 indígenas con sus mujeres e hijos.
Han quedado algunas famílias alemanas en la colonia española.

24 may 2008

Los Alemanes del Kameroon (II)



El día 4 de mayo de 1916 llegaron al puerto de Cádiz un millar de soldados alemanes procedentes de la Guinea española (Guinea ecuatorial). Las tropas, procedentes de la colonia alemania del Camerún, se adentraron en territorio español con el objeto de encontrar asilo en territorio neutral. Después de los permisos pertinentes, las autoridades españolas decidieron conceder asilo en la Península ibérica a la práctica totalidad de efectivos alemanes. A continuación, ofrecemos la transcripción de la notícia que apareció en La Vanguardia sobre este caso el día 6 de mayo de 1916:

Los alemanes del Camerón (La Vanguardia, 06/05/1916)

El anuncio de la llegada a Madrid de la primera expedición de las fuerzas alemanas que se internaron en territorio español, hizo que esta mañana acudiera a la estación del Mediodía gran número de personas de la colonia alemana, aparte de otras muchas españolas. Entre las personalidades que acudieron a recibir a las fuerzas expedicionarias, figuraba el cónsul de Alemania en Madrid, con el personal del consulado; el secretario de la embajada de dicho país, el director del Banco Alemán-Trasatlántico y altos empleados del mismo, el director del Colegio Alemán y otras caracterizadas personalidades de la colonia alemana.
En representación de la autoridades españolas, asistieron el coronel de Estado Mayor, señor Villegas, con varios jefes y oficiales a sus ordenes, encargados de acompañar a los expiedicionarios a sus respectivos puntos de destino; el teniente coronel jefe de transportes, señor Camacho y una comisión de la primera Comandancia de tropas de infantería, de la que formaban parte los capitanes señores Laguna y Lanzarote.
Asimismo concurrió, con carácter particular, el embajador de Austria-Hungría, con algunas personas de su familia.
En el salón grande que da paso al andén, las familias alemanas habían instalado grandes barriles de cerveza y puestos de flores, todo ello adquirido por suscripción entre la colonia alemana.
Los dos trenes especiales que conducían las tropas alemanas, llegaron con dos horas de retraso.
Los expedicionarios, que venían en su mayoría asomados a las ventanillas, saludaban a cuantos les esperaban, agitando sus sombreros y pañuelos.
Serios, respetuosos, un tanto emocionados unos y otros expresando su contento, pero sin proferir gritos.
Ya el tren parado, los expedicionarios se lanzaron al andén, cambiando con los que les aguardaban efusivos abrazos y apretones de mano.
Todo dentro de la mayor corrección y con una frialdad desconcertante. El coronel Villegias fue presentado al jefe de la expedición, comandante Haedicke, a quien expresó sentimientos de afectuosa cordialidad.
El jefe alemán agradeció las frases, y contestó en términos respetuosos.
El capitán de Estado Mayor don Joaquín Olivares, que desde Cádiz venía acompañando á los expedicionarios, dio cuenta del viaje, que se ha efectuado sin que se registrara el más pequeño desagradable incidente.
En el primer tren llegaron 124 pasajeros en coches de primera clase, 209 en segunda y 60 en tercera.
Con el comandante vinieron cinco ó seis oficiales y algunos suboficiales. A los recién llegados se les concedió permiso para extenderse por la estación y sus alrededores, llenando la fonda y los establecimientos que hay cerca de la estación.
A las diez menos cuarto llegó el segundo tren, conduciendo 800 alemanes, mandados por el teniente coronel señor Zimmerman, jefe de las fuerzas militares del Camerón.
Estos expedicionarios fueron recibidos en la misma forma que lo habían sido sus compañeros.
En el tren expreso llegó el gobernador imperial de la colonia alemana del Camerón, Hebarmayer, los consejeros de la embajada y un agregado militar. Todos ellos ee unieron á las demás personalidades que se hallaban en la estación.
Notas interesantes de la llegada de alemanes fue la serie de obsequios de que fueron objeto por parte de sus compatriotas residentes en Madrid. Lindas jóvenes rubias, apenas los expedicionarios ponían pie en el andén les obsequiaban con ramos de flores, que los soldados acogían con manifiesto agrado.
Otras señoritas circulaban llevando grandes bandejas con recipientes de cerveza, otras
repartían cigarrillos y otras bocadillos. También las había que provistas de cuadernos iban redactando los telegramas que los recién llegadas deseaban dirigir á sus familias.
El aspecto de las fuerzas alemanas era pintoresco; la mayoría conservaba su uniforme militar, confeccionado con ropa ligera, ipropiada al clima del Cameron; varios, sin embargo, vestían de paisano, destacándose entre éstos cinco ó seis negros que forman parte de la fuerza.
Los jefes usan «salacof», parecido al que llevan nuestras fuerzas de África; los oficiales la gorra de reglamento del ejército alemán y los soldados amplios chambergos con alas recogidas.
Sabido es que además de los jefes alemanes ya citados forman parte de la expedición el secretario del gobernador imperial herr Clzaussen, el médico Fiecher, el secretario del gobierno, el banquero Bubeck, oficiales, suboficiales, sargentos, comerciantes y el capitán Martenus, héroe del Cameron, que está condecorado con la cruz de Hierro. Los recién llegados parecen, por sus semblantes, sanos y fuertes; las mil privaciones que han pasado no han hecho mella en las recias naturalezas
que han resistido las inclemencias de una campaña siempre desventajosa. Solo dos jóvenes vimos con aspecto enfermizo, uno especialmente, que iba sostenido por dos compañeros, y en cuyo rostro se revelan los estragos de la tuberculosis. Antiguos heridos y lesionados, si, vienen muchos.
En las caras y en las manos ostentan con orgullo "sus cicatrices ó se apoyan para andar en muletas
por haber perdido alguna pierna. Todos ellos mostrábanse hoy satisfechos y comunicativos.
Desde luego llamó la atención un joven oficial que en la frente ostentaba tal hendidura
que parece mentira que haya podido seguir viviendo. Los alemanes, dijo, tenemos la cabeza
muy dura; no fue nada, y además ya se ha curado. Simpático y amable, el oficial que ostenta el grado de capitán, se dispuso á comunicar sus impresiones. No tendremos nunca palabras suficientes, comenzó, para, agradecer á España todus las atenciones que ha terido con nosotros desde que nos acogimos á su territorio. ¿Puede usted decir algo de los últimos combates en aquellas colonias africanas?
Con. mucho gusto. La guarnición en el Camerón alemán era bastante reducida en lo que se refiere a tropas europeas. La mayor parte de los soldados y de los habitanites eran indígenas. Estos, tanto los soldados como los paisanos, todos los subditos alemanes, quedaron en Santa Isabel, en la misma situación respecto á las autoridades españolas, que nosotros lo estamos aquí. Son, como es sabido,
todos negros, con sus mujeres y sus hijos. Con ellos quedarron 80 oficiales y suboficiales
alemanes para responder de su conducta y cuidar de ellos.
Todos buscamos refugio en tierra española cuando ya no teníamos más remedio. Habíamos sufrido todo género de penalidades y privaciones. Desde poco después del comienzo di la guerra sostuvimos frecuentes ataques con las fuerzas franco-inglesas que nos cercaban, hasta que se nos acabaron los víveres y municiones. Entonces recurrimos á un supremo recurso: á alimentarnos con hierbas del campo y fabricar nosotros mismos las municiones con los recursos que buenamente podiamos procurarnos.
En enero de 1915 conseguimos ya hacer cartuchos para los fusiles de modelos antiguos, fabricando pólvora con productos que extraíamos de hierbas del campo.
En julio y agosto del mismo año logramos hacer proyectiles para el armamento moderno. Las nuevas municiones se acababan también, y entonces decidimos dar un ataque á las fuerzas aliadas, haciéndoles muchas bajas. De europeos perdieron 110 hombres y más de negros.
—¿Y ustedes?
—Nosotros también tuvimos importantes perdidas. En el campo quedó el 40 por 100 de los
oficiales y otro tanto de soldados. Nuestros esfuerzos fueron, sin embargo, estériles. Las fuerzas aliadas estrecharon su cerco y los buques desde la costa intentaban cortarnos la retirada. Comprendimos que íbamos á caer prisioneros, y entonces retrocedimos al territorio español, donde diepusimos nuestras armas. Desde entonces sólo atenciones hemos recibido.
Se le preguntó por la causa de su herida, y contó que le fue producida por la explosión de una granada. El se hallaba detrás de un árbol, y éste arrancado de cuajo por la explosión, causó la brecha en la frente al capitán, que cayó sin sentido.
Con otros oficiales hablamos que nos confirmaron los medios ya relatados por la prensa, de que se valían en el Camerón para mantener las comunicaciones entre unos y otros. Improvisaban redes telefónicas con hilos sacados de telas mnetálicas; los árboles les servían de postes y utilizaban como aisladores trozos de botellas y para pilas monedas de diversos metales.
Al venir á España, tanto en Santa Isabel como en aguas de Canarias fueron atendidos y provistos de las cosas más necesarias. Un soldado cojo que chapurreaba el castellano refirió en análoga forma los hechos.
Minutos después de las diez, se dispuso la salida de la expedición destinada á Alcalá de Henares. Los soldados á ella asignados, mandados por un oficial, ocuparon sus puestos. Con ellos subió al tren el comandante de Estado Mayor, don Abilio Barbero, encargado de dejarles en sus respectivos alojamientos. El total de los destinados á Alcalá es de 152. En el andén fueron despedidos por las mismas personas que les recibieron. Los expedicionarios de Zaragoza y Pamplona, tardaron más en emprender el viaje.
En vista de ello la Intendencia militar dio á los soldados un rancho abundante. Algunos que habían ido al centro de la población comieron en diferentes establecimientos, á las doce y media se pusieron en marcha los dos convoyes en el de Zaragoza marcharon 344 hombres y en el de Pamplona 247. Los primeros fueron acompañados del comandante señor Cari y los segundos del teniente coronel señor Espinosa de los Monteros. Se les hizo análoga despedida.
Como es sabido, en Madrid han quedado de 50 á 60 expedicionarios entre los que figuran
los más distinguidos. Los restantes se distribuirán entre Aranjuez, Teruel, Valladolid, Orduña y otros puntos.


23 may 2008

Los Alemanes del Kameroon (I)


Ya antes del inicio de la Primera Guerra Mundial, las tropas coloniales alemanas situadas en la colonia del Camerún estaban en una situación precaria, ya que habían sido diezmadas por numerosas revueltas y rebeliones indígenas. Asimismo, la situación estratégica del Camerún ofrecía a un ejército atacante la posibilidad de atacar desde 4 frentes distintos. De esta manera, al estallar la Gran Guerra, unos ocho mil efectivos del ejército imperial alemán entre tropas regulares y nativos hicieron frente a más de 30.000 soldados de los ejércitos aliados (británicos y franceses). A pesar de la considerable desventaja en cuanto a tropas, los alemanes pudieron aguantar el empuje aliado y rechazar las ofensivas de franceses y británicos. El 27 de setiembre de 1914, los alemanes tuvieron que retirarse de port Duala y retroceder hacia el interior del territorio. Los alemanes iniciaron una guerra de guerrillas en territorio selvático. A lo largo de 1915, el transcurso de la guerra en el Camerún proporcionaba cambios contínuos.
A pesar de la resistencia de los defensores alemanes, una victoria de la Entente permitió a las tropas aliadas ocupar la línea Wumbiaga-Eseka manteniendo así los sectores clave. En enero de 1916, la mayoría de tropas alemanas tuvo que retirarse de la capital Yaoundé y adentrarse en territorio colonial español, en Guinea ecuatorial por la zona de Muni. En total, más de 900 tropas regulares alemanas y más de 14.000 efectivos de indígenas se adentraron en territorio neutral. Poco después, le siguió el éxodo de 50.000 civiles.
Las últimas tropas regulares situadas en el Camerún continuaron luchando hasta ser evacuadas. El 18 de febrero las pocas tropas que quedaban en el Camerún depusieron las armas.
La mayor parte de las tropas alemanas que se adentraron en Guinea ecuatorial fueron enviadas a España.

Continúa en: Los Alemanes del Kameroon (II)

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