3 ene 2009

In Memoriam, 1918-2008


In Memoriam es una exposición temporal organizada por el Imperial War Museum que tiene como principal propósito hacer un recordatorio de aquellas personas que perdieron la vida durante la Primera Guerra Mundial. La muestra está enfocada a captar la atención del espectador mediante el recuerdo de aquellas personalidades notorias que murieron durante la Gran Guerra.
Entre las personalidades representadas y conmemoradas -todas británicas- figuran Wilfred Owen, Edith Cavell, Sir Douglas Haig, etc.
El recorrido es del todo visual, y no supone un denso periplo por carteles, explicaciones o pies de foto. La estética de la muestra, minimalista, intenta recoger y plasmar la inocencia y el reconocimiento hacia aquellas personas que perdieron la vida bajo su propio ideal de justicia. La elección de los homenajeados no es aleatoria, se trata de una selección con un claro y explícito sentido de la idoneidad. Cualquier persona que conozca la historia de figuras como Owen o Cavell siente una especial emoción al contemplar sus objetos más cotidianos como sus gafas o cuadernos de notas.
La exposición no tiene pretensión didáctica, tan sólo pretende reblandecer y recordar aquellos espíritus actuales que giran página demasiado pronto. Es un grito hacia nuestra memoria más pasajera. In Memoriam es un recordatorio entrañable a ese mundo perdido, hacia todas aquellas personas, a menudo héroes, que no murieron en vano.

29 dic 2008

Oswald Boelcke (1891-1916)


Oswald Boelcke (1891 Giebichenstein, Alemania - 1916 Cerca de Cambrai, Francia)

As y pionero de la aviación alemana durante la Primera Guerra Mundial.

A pesar de no pertenecer a una familia con un glorioso pasado militar, la influencia de su padre - maestro y director de escuela luterana - con unos profundos ideales patrióticos y militares le llevó a solicitar el ingreso en la escuela de cadetes con apenas contando trece años, y eso a pesar de haber padecido una aguda tos ferina infantil que le acarrearía un asma crónico a lo largo de toda su vida. Finalizados sus estudios se destinado al 3º batallón de telegrafistas en Koblenz (Coblenza) como oficial de cadetes (Fahnenjunker). Poco antes de estallar la guerra, mediados de 1914, fue transferido a las Fliegertruppe. De mayo a agosto de 1914 realizó sus cursos de vuelo en la Halberstädter Fliegerschule. Al finalizarlos entró directamente al servicio activo como piloto.
Gracias a la intercesión de su hermano mayor, Wilhelm, el primer destino de Oswald Boelcke fue la Fliegerabteilung 13, FFA 13. Su compenetración y fortuna en las diferentes misiones provocó el recelo de sus compañeros, y que Wilhelm Boelcke fuese destinado a otra sección. Aún así Oswald Boelcke fue condecorado con la Cruz de Hierro de 2a clase por realizar más de cincuenta misiones como piloto.

1915

En abril de 1915, después de una pequeña recaida en su asma crónico, Boelcke logró - via diplomacia de pasillo - un destino en la Fliegerabteilung 62 con base en Douai. La FFA 62 era una unidad de aviones biplaza que realizaba misiones de reconocimiento aéreo para la artillería. En junio, Boelcke, Witgens y Immelmann fueron los primeros pilotos alemanes en pilotar el nuevo modelo de monoplano Fokker E.I. equipado con ametralladoras Spandau/Parabellum.
El 4 de julio de 1915, al mando de un Albatros C.I, el ya teniente Boelcke y su observador el teniente Heinz-Hellmuth von Wühlisch avistaron a un Morane biplaza. Después de un largo combate, von Wühlisch derribó al avión enemigo. La confirmación la realizó el mismo Boelcke. Aterrizó cerca del avión estrellado y comprobó que los ocupantes habían muerto. Este derribo proporcionó a von Würlisch la Cruz de Hierro de 1a clase y a Boelcke la promesa de que pilotaría el próximo modelo de Fokker.
La primera victoria en solitario de Boelcke fue el 19 de agosto de 1915. Antes de acabar el año derribaría cuatro aviones más, lo que acrecentó la macabra competición que mantenían él y Immelmann, el otro as del momento, por ver quién era el mejor piloto alemán.
Immelmann había conseguido ser el primer piloto alemán en derribar un avión enemigo con el nuevo modelo Eindecker de Fokker, el 1 de agosto, en una jornada desafortunada para Boelcke, que tuvo que volver a la base después de comprobar que su ametralladora estaba encallada.
A mediados de septiembre de 1915, Boelcke fue trasladado con su FFA 62 de Douai al sud de metz, al Brieftauben-Abteilung-Metz. El FFA 62 formaba parte del contingente que reforzaría al III Cuerpo de ejército alemán que se enfrentaba a una ofensiva francesa a lo largo del frente de la Champagne. El día 25 de septiembre tuvo que volar con un aparato prestado, ya que su avión aún no había llegado. Sin embargo, no fue obstáculo para consiguiese su cuarta victoria. Su fama comenzaba a traspasar fronteras, y las notícias de sus hazañas llenaban los periódicos alemanes. A Boelcke, de naturaleza poco vanidosa, le desagradaba sobremanera la literatura laudatoria de los medios alemanes, y en más de una ocasión sugirió a sus familiares que se aislasen de la prensa y sus consecuencias.
Al mes siguiente, el 27 de octubre, Boelcke aumentó su casillero con otro derribo, se trataba de un Voisin francés. Su cuenta sumaba un total de 5 derribos. Immelmann tampoco se quedaba atrás, cuatro días antes había derribado a un Vickers FB 5, Gunbus, sobre Cambrai. El duelo continuaba.
En noviembre de 1915, Erich von Falkenhayn, jefe supremo del Alto Estado mayor alemán le notificaba la concesión de la Gran Cruz con espadas de la Casa Hohenzollern. Boelcke se convertía en el primer piloto alemán en recibir tal honor. Immelmann la recibió seis días después.
A mediados de noviembre de 1915, Boelcke fue invitado a visitar la fábrica de Fokker en Schwerin. El nuevo Fokker E IV, con 160 caballos de potencia y dos ametralladoras, estaba listo para entrar en combate y quién mejor que el as de ases para ser testigo de su nacimiento. No obstante y a pesar de las grandes expectativas, el Fokker E IV no entraría plenamente en funcionamiento hasta abril-mayo de 1916. A mediados de diciembre de 1915, Boelcke volvió a Douai con su FFA 62, la ofensiva francesa se había rechazado con éxito.
A finales de 1915, el casillero de los dos ases estaba casi parejo. Immelmann contaba con siete victorias por seis de Boelcke.

1916

El nuevo año comenzó como acabó el anterior, con una dura competición entre los dos ases alemanes. El 5 de enero, Boelcke salió temprano y la Diosa Fortuna le sonrió: se encontró con una formación británica de observación. Después de un breve combate con un BE, consiguió herir a ambos ocupantes. A pesar de la lucha, el biplaza consiguió aterrizar. Boelcke hizo lo mismo, no muy lejos. Después de una larga charla con el piloto, el subteniente Somervill, Boelcke descubrió que su fama como piloto había cruzado el Canal de la Mancha.
Una semana después, el 12 de enero, Boelcke e Immelmann conseguían su octava victoria. Estaban empatados. Esa misma noche recibieron la noticia de que habían sido condecorados con la máxima condecoración militar alemana, la Pour le Mérite o comunmente conocida como Blue Max. Immelmann y Boelcke fueron los primeros pilotos alemanes en recibirla.


Continúa en: Oswald Boelcke (1891-1916) (II)

28 dic 2008

Las últimas horas de la Primera Guerra Mundial



Gomá, Daniel. "Lucha inútil : las últimas horas de la Primera Guerra Mundial". En: Historia y vida, 2007, núm. 471, pp. 56-61.

Testimonial artículo de revista sobre los últimos momentos de la Primera Guerra Mundial.
De forma muy somera y periodística, el autor informa sobre cuáles fueron los motivos que impulsaron a los altos mandos aliados a prolongar acciones ofensivas el último día de la Gran Guerra, el 11 de noviembre de 1918. Gomà acusa abiertamente al alto mando francés y estadounidense de lanzar innecesarios ataques a las líneas alemanas con el único objetivo de fustigar hasta el último segundo a las tropas alemanas. Foch y Pershing, aparecen al desnudo, como los principales agentes de estas ofensivas sin sentido, animados -según el autor- por un odio y sed de venganza, especialmente acusada en Foch, hacia el invasor alemán. Ambos, ajenos, a las decisiones políticas hubiesen prolongado la guerra hasta entrar en territorio alemán para poder entablar así unas negociaciones de paz en unas condiciones de auténtico sometimiento alemán. En mi opinión, el autor arriesga excesivamente sobre cuestiones y afirmaciones que sitúan y ponen al descubierto al mando aliado, ya que afirma que éstos actuaron con plena independencia al margen de los dictámenes de sus respectivos gobiernos. La cuestión es: Quién sabe si no actuaban con la connivencia de los mismos? Acaso Clemenceau no pensaba lo mismo que Foch? Si está más claro que Wilson no comulgaba con las ansias de Pershing.
Otro aspecto claramente discutible es el casi absoluto protagonismo que se le otorga a las tropas norteamericanas en la exclusiva conclusión de la guerra. Cierto que la participación de los Estados Unidos de América es clave en algunos aspectos que explican el final del conflicto pero no su actuación no fue, para nada, definitiva por mucho que se empeñe la historiografía estadounidense. En este punto, el gran perjudicado es el otro aliado.
La Gran Bretaña es la gran ausente del artículo, desaparece por completo. Parece como si el frente británico no hubiese sido también el escenario de inútiles ofensivas. Curioso, si nos quedamos con que la historiografía británica sitúa a uno de los suyos como la última víctima inocente. Quizás esta exclusión se deba a la extensión del texto que es muy breve.
A pesat de que la publicación Historia y vida es de divulgación general, el artículo no aporta gran cosa a pesar de tratarse de un tema bastante controvertido. A mi opinión, se se encuentra demasiado escorado al lado norteamericano.
Sintiéndolo mucho, el artículo no está a la altura de otras excelentes contribuciones sobre la Gran Guerra en Historia y vida, como por ejemplo, las que ha escrito Carles Padró y su soberbio trabajo La Batalla de Verdún : atrincherados en el infierno del número 465 del año 2006.
Concluyendo, el artículo de Gomà aporta algunos datos interesantes, pero ahonda en demasía en el factor norteamericano y descontextualiza algunos aspectos; exculpa al elemento político y añade curiosidades poco esclarecedoras de un episodio tan crucial con el final de la Gran Guerra. Tampoco la bibliografía complementaria es la más adecuada.
Obviable.

21 dic 2008

210 mm mörser m/10-16


Los avances técnológicos que se produjeron a finales de siglo XIX y en los primeros años del siglo XX en el campo de la artillería y de las municiones permitieron a la industria alemana, ya puntera, situarse unos peldaños por delante del resto de potencias europeas tanto en volumen de producción como en calidad y eficiencia. Esta superioridad tecnológica alemana se materializó en la fabricación de la pieza artillera que tendría el honor de convertirse - según los expertos - en la más mortífera de toda la guerra: el obús Krupp de 210 mm de 1910, m/10.
Previo a analizar este obús, unas aclaraciones. Tratando en detalle aspectos sobre artillería alemana o algunas de sus piezas -como es este caso-, las diferencias etimológicas suelen inducir a error ya que la literatura especializada germana denomina al 210 mm Krupp como mörser, es decir mortero de 210 mm cuando no se trata sensu stricto de un mortero. Se podría establecer una clasificación por la cual las piezas de artillería pesada alemana (Schweren Artillerie), a partir del calibre 150 mm, podrían denominarse siempre mörser (morteros), pero para complicar aún más el asunto, el obús Krupp de 280 mm fue denominado haubitz (Howitzer u obús en castellano), cuando tanto el 305 mm y el Dicke Bertha (Big Bertha) vuelven a la nomenclatura mörser o mortero. Si además tenemos en cuenta que la literatura especializada en lengua inglesa no simplemente no aclara mucho este punto, sino que incluso, en la mayoría de casos, persiste en el error, la confusión está servida.
Un breve análisis de las características de la artillería de la época y de su complicada clasificación (cañones, obuses, morteros y lanzaminas) permite, sin embargo, aclarar o disipar las dudas sobre si el 210 mm m/10 de la casa Krupp fue un mortero o un obús.
El especialista sobre artillería alemana, Franz Kosar cree que "amongst the heavist calibers it is hard to find any technical difference between the two types. The differences only being distinguished within individual caliber groups", es decir que establecer claras diferenciaciones técnicas entre piezas de gran calibre es difícil, ya que las diferencias sólo pueden establecerse entre grupos de calibres individuales. Según las convenciones o clasificaciones actuales, un obús es una pieza artillera de ánima rayada o estriada con un ángulo de tiro capaz de superar los 45º, mientras que el mortero tiene igualmente un ángulo de tiro con capacidad para superar los 45º pero en cambio tiene el ánima lisa. Estos dos elementos son los que definen y clasifican al 210 mm m/10 de obús, ya que el sistema o mecanismo de retroceso es indiferente a la hora de clasificar una pieza artillera.

Orígenes

El 210 mm m/10 fue concebido, diseñado y fabricado por las firmas Krupp y Rheinmetall, después de más de diez años de investigación y desarrollo. Nació adaptado a los nuevos tiempos de guerra, en los que la movilidad de los ejércitos dió paso al atrincheramiento de las tropas y a la fortificación en plazas fuertes, como había demostrado la guerra rusojaponesa y como mostraría en un futuro la no lejana guerra europea que acabaría convirtiéndose en la Gran Guerra. Los nuevos vientos de guerra demostraron que la proliferación de una artillería capaz de bombardear, destruir y aniquilar posiciones perfectamente atrincheradas o situadas en accidentes naturales y que habían sido inexpugnables -hasta ahora- para la artillería común era vital. La futura artillería requería un tiro mucho más empinado - descenso casi perpendicular sobre la posición enemiga- y con una potencia explosiva que la convirtiesen en devastadora.
Para situar los orígenes del 210 mm Krupp m/10 hay que remontarse a un cañón diseñado por la misma fábrica que desarrollaría todo su potencial en la guerra francoprusiana de 1870-71. Se trataba de una pieza de artillería que pesaba más de 15 Tn y que precisaba dos transportes independientes, uno para el tubo y otro para el resto del obús. El transporte, como el futuro m/10, se hacía con tracción animal (mulas o caballos). La guerra francoprusiana dejó sus lecciones. El nuevo obús de 210 mm fue probado y testado en noviembre de 1909, iniciándose su fabricación en 1910. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial el ejército alemán ya contaba con más de doscientos obuses del 210 mm que fueron utilizados desde el primer momento.

La Gran Guerra

El obús de 210 mm se usó como pieza artillera en los regimientos de infantería para funciones de soporte y fuego indirecto aunque su función principal era destruir las posiciones enemigas en las horas previas a cualquier ataque de la infantería, véase Verdun u otros episodios en los que la infantería alemana iniciaba un ataque en toda la línea con el objetivo de una ruptura definitiva del frente. Los regimientos disponían de 8 baterías cada uno y cada una de estas baterías disponía de 3 o 4 piezas. Esta distribución no era uniforme ya que en sectores tranquilos, una división podía disponer de entre 8 y 9 piezas de 150 y de 210 mm para funciones de soporte y contención enemiga. Por norma general, el número de obuses por división era de 16.
La primera actuación -determinante- de los 210 mm fue durante el asalto a las fortificaciones de Liège el 5 de agosto de 1914, a los que seguirían el asedio y destrucción del resto de fuertes del cinturón belga. Iniciaban el bombardeo artillero preparando el camino para los obuses de 420 mm, llamados popularmente Dicke Berthas, los Big Berthas. Su primera prueba de fuego fue eliminar de forma determinante las torretas de los 150 y 210 mm que se mostraron claramente vulnerables, ya que se habían diseñado para proyectiles con una menor carga explosiva que la que portaban los nuevos 210 mm. Demostró unas prestaciones en estos primeros embites de la guerra que lo convertirían en pieza imprescindible en cualquier ataque donde fuese necesaria una mortífera preparación artillera. La experiencia en el campo de batalla mostró que un obús de este tipo pero de mayor alcance aún proporcionaría una ventaja estratégica sobre la artillería enemiga. De esta forma se llevaron a cabo ligeras modificaciones que alargarían el cañón de L/12 a L/14.5. Las modificaciones darían lugar al modelo 1916, m/16.
La nueva variante del 210 mm se denominó m/16 o Langer Mörser. La principal diferencia entre el antiguo modelo de 1910 y el de 1916 era su transporte y disposición para el ataque, ya que mientras el modelo de 1910 se transportaba en dos piezas (transportes separados) y se ensamblaba in situ, el modelo de 1916 podía ser transportado en un especie de tractor de una posición a otra sin más problema. El nuevo diseño del m/16 se llevó a cabo con la única premisa de no incrementar su peso, lo que se consiguió, pero a costa de conseguir un mínimo aumento en su alcance, que no fue de más de mil metros. Otra importante innovación del modelo 1916 fue la incorporación de un escudo o protección delantera que se incorporó en todos los modelos m/16. Este escudo protector se incorporaría paulatinamente en algunas piezas del antiguo m/10, pero no en todas. Ambos, el m/10 y el m/16 coexistirían el resto de la guerra.
El m/16 utilizaba dos tipos de proyectil, el Gr 18 que pesaba unos 113 kg. y el Gr 18 para construcciones en hormigón que pesaba unos 121 kg. y que contenía una carga de 12 kg. de TNT.
Cuando terminó la Primera Guerra Mundial, los obuses del 210 mm habían lanzado más de siete millones de proyectiles.




Datos técnicos
Calibre 210 mm x 231 R
Longitud de cañón: L/12 (m10), L/14,5 (m16)
Peso de la pieza: 7.350 kg
Velocidad salida: 227-394 m/sec
Ángulo de inclinación: 6-70 grados
Máximo alcance: 10 km
Peso de los proyectiles: (2) 113 y 121 kg., variando la carga explosiva

El sistema de carga era de cuña horizontal con maniobra a un tiempo y provisto de los seguros característicos de la casa Krupp. El mecanismo de retroceso hidráulico con dos topes y un recuperador pneumático que se encontraba justo debajo del cañón. La puntería en altura era de doble husillo y el de dirección de pivote. El mecanismo de puntería era de tambor y contaba con un alza curva a nivel con visor panorámico. Disponía también de un nivel para lograr el paralelismo entre el plano de tiro y el de colimación. Contaba con un corrector para las modificaciones de las alturas de explosión y un preciso eclímetro (instrumento con que se mide la inclinación de las pendientes).
Inicialmente diseñado para ser transportado mediante tracción animal, al pasar los años se introdujeron mejoras para ser transportado de forma mecánica a través de un remolque tractor. Las ruedas era de madera de roble cubiertas de acero que una vez instalada la pieza se cubrían con zapatas de mimbre para impedir que en el retroceso del disparo se hundiese en terrenos cenagosos o viscosos, así como para recuperar la posición a pesar de contar con un mecanismo hidráulico de retroceso.
El alcance mínimo del 210 mm eran unos dos kilómetros y medio y su frecuencia de disparo era de uno o dos disparos por minuto.

Referencias

- Englemann, Joachim [et al.]. Deutsche Artillerie 1934-1945: Eine Dokumentation in Text, Skizzen und Bildern: Ausrüstung, Gliderung, Ausbildung, Führung, Einsatz. Limburg/Lahn : C. A. Starke, 1974.
- Hogg, Ian. Twentieth-Century Artillery. New York: Barnes & Noble Books, 2000.
- Jäger, Herbert. German Artillery of World War One. Ramsbury : Crowood Press, 2001.
- Kaiser, F.N. Das Ehrenbuch der Deutschen Schweren Artillerie. Berlin : Kolk, 1931.
- Kosar, F. Artillerie im 20. Jahrhundert. Bonn : Bernard & Graefe Verlag, 2004.

12 dic 2008

La Gran Guerra en imatges, 1914-1918


El Museu d'Història de Catalunya inauguró el día 2 de diciembre pasado una exposición fotográfica dedicada a la Primera Guerra Mundial, 1914-1918. Los fondos fotográficos expuestos pertenecen a una parte del fondo de la Oficina Pro-Cautivos que se encuentra depositada de forma permanente en el Archivo General de Palacio en Madrid. La Oficina Pro-cautivos fue creada a instancias del rey Alfonso XIII con la ayuda de la Cruz Roja para llevar a cabo tareas solidarias durante la Gran Guerra.
El número de fotografías expuestas es de poco más de un centenar, concretamente 106, pero el fondo fotográfico del Archivo General de Palacio recoge más de 4.000 positivos procedentes de agencias alemanas, primordialmente de la Bild-und-Film Amt (BUFA) que fue la antecesora de la Universum Film Ag (UFA). La muestra también cuenta con fotografías procedentes de la agencia británica Association Illustrated Agencies Ltd.
La selección de las imágenes se ha realizado intentado mostrar aquellas fotografías que representasen mejor los aspectos más notorios de este conflicto, a menudo desconocidos, como la dura vida en las trincheras, el trato a los prisioneros, el avituallamiento de víveres, el paisaje desolador después de las batallas, etc.
La exposición coincide con la conmemoración del 90º aniversario del fin del conflicto en noviembre de 1918. Los comisarios de la exposición, Àngels Casanovas y Jordi Rovira, han querido destacar sobretodo las múltiples facetas de la Gran Guerra, incidiendo en presentar aquellas imágenes que tuvieron más repercusión mediática en los medios de la época.
En un plano más interpretativo y subjetivo, la selección de las imágenes presenta fotografías muy conocidas como por ejemplo, el ataque de unidades de asalto alemanas (Stormtruppen) en las ofensivas primaverales de 1918, o la típica imagen de un soldado alemán montado en un corcel cual caballero medieval llevando una lanza en ristre y cubierto con una máscara antigás, símbolo de la modernidad tecnológica aplicada a fines destructivos. Juntamente con estas fotografías conocidas, se presentan otras que han permanecido ocultas como las relacionadas con los prisioneros o con las bajas.
Los criterios de selección son acertados así como el establecimiento de categorías temáticas que permiten recorrer la muestra con un planteamiento lógico. En un apartado más crítico, se puede situar la elaboración de los pies de foto que acompañan a determinadas imágenes. Algunos presentan lagunas en cuanto a descripción o localización de los hechos y otras esconden realidades bastante obvias. Juntamente con este detalle, en la cronología del conflicto que abre la exposición se explicitan más las acciones bélicas de las Potencias centrales cuando en cambio se obvia de forma inexplicable la primera de las movilizaciones generales que fue la rusa. Se conoce a través de la historiografía especializada que una de las claves del estallido final fue la prematura e intencionada orden de movilización rusa. Extraña que no simplemente no se cite, sino que se primen las actuaciones alemanas como las únicas desencadenantes. Uno de los aspectos más logrados de la exposición es la selección de imágenes que muestran la parte más humana y entrañable de la guerra, por ejemplo soldados alemanes tomando unas cervezas tranquilamente, o comiendo alrededor de un fogón con el gozo de una comida caliente, o el soldado herido ambas manos que recibe una cucharada de sopa de manos de una anciana voluntaria.
Por el objeto y finalidad de la muestra, por la acertada selección, por la humanidad mostrada, a pesar de ser la guerra más miserable del sigo XX, por acercar al público el acontecimiento histórico, quizás, más importante del siglo pasado como motor histórico, por todo ello mi enhorabuena al Museu d'Història de Catalunya.

Felicidades.

http://www.es.mhcat.net/oferta_museal/exposicions_temporals

3 dic 2008

Royal Artillery Memorial

Cortesía de Charlie Dave

El Royal Artillery Memorial (1925) se encuentra situado en el Hyde Park Corner de Londres. El grupo escultórico muestra una enorme pieza de artillería, un obús, flanqueado a los cuatros lados por cuatro imponentes figuras de bronce que representan a cuatro miembros del cuerpo. A la derecha del monumento, se encuentra la figura de un soldado caído en combate que yace cubierto solemnemente. La decisión de Jagger de incluir en su obra la representación de un muerto iba claramente en contra de las convenciones que desestimaban cualquier inclusión de esculturas de soldados muertos. Pero la audacia, y sobretodo la dignidad con la que se representa le dan al monumento una dimensión más realista del conflicto, más heroica. Detrás a la izquierda está la figura de un conductor con los brazos en semicruz y que proporciona una visión absolutamente sobrecogedora, parece que esté descansando después de una larga jornada. Si el espectador tiene la suerte de poder observar el monumento en un día lluvioso, bien puede trasladar esta imagen a una de las aciagas jornadas que debían soportar estos hombres en el frente occidental. La lluvia parece que resucitar a estas figuras, elevando el grado de realismo a cotas extremas e increíbles. La figura frontal representa a un portador de proyectiles de porte mayestático. La última escultura es la de un oficial en pose de descanso. La solemnidad y prestancia de las esculturas choca con los detalles esculpidos en la base del monumento. Ésta, de granito, está esculpida con relieves que muestran duras escenas de guerra, así como los lugares en los que destacó el Royal Regiment of Artillery durante la Primera Guerra Mundial. Se cree que la admiración que sentía Jagger por el arte asirio lo influyó de cara a realizar estos relieves. Acompañando los lugares donde lucharon y murieron los miembros de este cuerpo, se encuentra dedicatoria que reza así:

In Proud Remembrance of the
Forty Nine Thousand and Seventy Six of All Ranks of the Royal Regiment Artillery
Who Gave Their Lives for King
and Country in the Great War 1914-1919

Con orgullosa memoria a los
cuarenta y nueve mil setenta y seis miembros
de todos los rangos del Royal Regiment of Artillery
que dieron sus vidas por el Rey
y la Patria durante la Gran Guerra 1914-1919



El monumento a la RAM en todo su conjunto proporciona una imagen muy real de lo que fue la guerra para los miembros de ese cuerpo. Tanto más si consideramos que la artillería y sus efectos tuvieron unas consecuencias hasta ese momento desconocidas. Algunos críticos han señalado despectivamente el tamaño del obús esculpido, a lo que Jagger se defendió argumentando que no deseaba que el perfil de la pieza se perdiese o camuflase en el paisaje. Lo consiguió para mérito suyo y para alegría de los veteranos de la Royal Artillery. No hay duda que el realismo de Jagger confiere a este monumento un halo de innegable heroicidad, ante lo cual uno se siente realmente conmovido. 


Continúa en: Royal Artillery Memorial (II)

29 nov 2008

Charles S. Jagger, el escultor británico de la Gran Guerra


Jagger, Charles S. (1885-1934)
Escultor inglés.
Nacido en la localidad inglesa de Kilnhurst, sus orígenes humildes le obligaron a trabajar a la edad de 14 años. De 1900 a 1906 trabajó como aprendiz de grabador de metales en la fábrica Mappin & Webb, sería su primer contacto con el mundo del arte. Durante 1906 a 1908 realizó sus estudios de modelaje en la Sheffield School of Art antes de iniciar sus estudios artísticos en el Royal College of Art. Allí y gracias a una beca, durante tres años (1908-1911) estudió escultura bajo la maestría de Edouard Lanteri. Según los especialistas, sus obras como escultor reflejan un curioso tratamiento de los temas y motivos clásicos y literarios. Otros, sin embargo, se decantan por afirmar que Jagger se vió claramente influenciado por la New Sculpture. Durante este periodo de aprendizaje, Jagger se uniría a Lanteri como asistente e incluso llegaría a ejercer de maestro de modelaje en la Lambert School of Art. En 1911 Jagger ganó una beca de viaje que le permitió completar sus estudios y viajar por Italia y el norte de África. En 1913 se presentó al concurso Prix de Rome destinado a jóvenes artistas. Ese año acabo segundo tras Gilbert Ledward, pero al año siguiente, 1914, lo ganó. Sin embargo, la fortuna quiso que estallase la Gran Guerra y que renunciase al Prix de Rome. C. Jagger se alistó en el ejército británico. La guerra sería un antes y un después en su obra, lo mismo ocurriría a otros cientos de artistas.
En septiembre de 1914 se alistó en los London Artists Rifles. En mayo de 1915 ya era subteniente del 13º de los Worchestershire. Su periplo durante la Primera Guerra Mundial fue movido: Suvla Bay (Gallipoli) donde fue herido, vuelta a Inglaterra, vuelta al Frente occidental 1917-1918 siendo herido en la batalla de Neuve Eglise en abril de 1918 por la que condecorado con la Military Cross. De vuelta de la guerra y convalesciente de sus heridas, en 1919 comienza a trabajar en su primera obra significativa "No Man's Land". Este trabajo es el punto de inicio de su obra dedicada al conflicto.
La Gran Guerra le marcó de tal forma que será para siempre un referente en su obra.
Charles S. Jagger recibió numerosos encargos para todo tipo de trabajos escultóricos, pero fueron los memoriales de guerra los que le proporcionarían mayor fama y reconocimiento. El Royal Artillery Memorial, dedicado a los caídos de la Royal Artillery durante la Gran Guerra, es quizás su obra más famosa y más lograda. También son especialmente emotivos el llamado Cambrai Memorial, dedicado a los desaparecidos, o el Memorial de Bruselas. En todos estos trabajos destaca el extremo realismo con el que el artista describe al soldado. El realismo de Jagger proporciona tal grado de heroismo a sus figuras que éstas semejan sobrehumanas. Sobre este aspecto, Jagger llegó a afirmar que la "exageración y la modificación son prerrogativas inherentes al trabajo de un artista". Ann Compton en una de sus obras afirma que Jagger puede ser considerado "no sólo como el escultor de la clase trabajadora durante la Gran Guerra, sino de toda la clase trabajadora" en alusión al heroismo del soldado corriente.
Después de unos años dedicados a la creación de monumentos conmemorativos a la Primera Guerra Mundial, Jagger recibió otro tipos de encargos que le llevarían a realizar trabajos para la Imperial Chemical House en Londres (1928) o para edificios gubernamentales en Nueva Delhi, India, bajo la supervision del arquitecto Edwin Lutyens. Ambos ya tuvieron una colaboración conjunta para la Liverpool Metropolitan Cathedral, pero finalmente se desestimó la obra de Jagger. Jagger continuó realizando otro tipo de trabajos (bustos, relieves, etc.) hasta la fecha de su muerte en 1934.

Fuentes:
Penny, N. English Sculpture and the First World War, Oxford A. J., iv/2 (1981), pp. 36–42 (40–42)
Compton, Ann. The Sculpture of Charles S. Jagger. Lund Humphries, 2004.
Charles Sargeant Jagger: War and Peace Sculpture. ed. by Ann Compton. London: Imperial War Museum, 1985
http://www.ashgate.com/default.aspx?page=643&sort=publication_date%2BDESC&theme=print&calcTitle=1&title_id=6103&edition_id=6631 Crítica al libro de Ann Compton, Charles. S. Jagger [...]
http://yourarchives.nationalarchives.gov.uk/index.php?title=Charles_Sargeant_Jagger._Sculptor_(1885-1934)
http://www.ebru.be/Other/Beelden/bldbritsmonument.html Memorial de Bruselas de C.s.J.

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