12 oct 2008

La Retirada de Mons, hasta la batalla de Le Cateau, 23-26 de agosto de 1914


A primeras horas de la tarde del 23 de agosto de 1914 y al terminarse la primera batalla entre fuerzas británicas y tropas alemanas de la Gran Guerra en los alrededores de la localidad belga de Mons se inició la denominada Retirada de Mons del Cuerpo Expedicionario Británico (BEF).
Ante el imparable avance de las tropas alemanas, las exhaustas tropas de las Fuerzas Expedicionarias Británicas (BEF) emprendieron una precipitada y dura retirada hacia el sureste de Mons, en dirección Maubege. A las extremas condiciones del repliegue se sumó el hecho de que el I Ejército alemán de von Kluck les fue hostigando durante todo esta maniobra a posiciones de retaguardia.
La dureza de este movimiento de retirada fue plasmada por Fortunino Matania para la revista The Sphere en su obra The Famous four days retreat from Mons.
En esta retirada, los alemanes dirigieron sus ataques principalmente sobre la izquierda de la línea británica. Para aliviar la presión a la que estaba siendo sometido el IIº cuerpo de Smith-Dorrien - la 3ª división de Hamilton estaba siendo muy castigada- French ordenó a la caballería que despejase el terreno, y tres regimientos se lanzaron a la carga, siendo duramente rechazados con grandes pérdidas.

Después de todo un día de marcha sin descanso hacia el sur, la noche del 24 de agosto, tropas inglesas y francesas se establecieron u mantuvieron la línea de Valenciennes a Givet. Los ingleses entre Valenciennes y Maubege, y los franceses entre Maubege y Givet. Sin embargo, al día siguiente, el 25 los franceses se retiraron otra vez a la línea Landrecies-Avesnes-Marienburg dejando otra vez el flanco derecho británico desprotegido. Los alemanes, aprovechando la retirada francesa, intentaron flanquear Maubege para rodear a las fuerzas británicas. Von Kluck insistía en envolver por la izquierda las tropas del Ir cuerpo británico lo que llevó a French a ordenar otro repliegue ante el peligro de ser rodeado y aniquilado por el ejército alemán.
De esta forma y sin descanso, la mañana del 25, el grueso de la BEF comenzó otra retirada hacia la línea Cambrai-Landrecies. La principal dificultad de la retirada estribaba en el extremo agotamiento de las tropas y en la superioridad del enemigo, tanto en número de efectivos como en potencia de fuego. Con objeto de proteger el repliegue, algunas unidades de la caballería británica cubrieron la retirada del Ir Cuerpo de Haig. El resto de la caballería con la 19ª brigada de infantería protegió el flanco izquierdo. En Wasmes, Paturages y Framieres se produjeron los primeros enfrentamientos con costosas bajas para los británicos. Al llegar a Bavai, el grueso de las tropas británicas tuvo que dividirse para cruzar el bosque de Mormal, ya que el cuerpo de Haig se equivocó al marchar de Maubege a Landrecies por el oeste del bosque en vez de por el este. French pretendía que las tropas de Haig cubriesen el vacío existente entre ambos cuerpos, pero el cansancio de las tropas obligó a Haig a renunciar a esta maniobra.

Finalmente a la medianoche del 25, el Ir cuerpo de Haig, a pesar de ser duramente hostigado por el IX cuerpo alemán, llegó a Landrecies, estableciéndose entre esta localidad y Marbaix. Informados de esta maniobra, tropas alemanas del IXº, VIIº y Xº cuerpo atacaron Landrecies y por el este de Marvilles hostigaron las tropas de Haig. Con la ayuda de las divisiones de reserva francesas del general Valabrègue, el Ir cuerpo de Haig consiguió salir de la situación comprometida y la mañana del 26 se retiraron a Guisa via Wasigny. De resultas de los combates en Landrecies, el IIº cuerpo de Smith-Dorrien quedó aislado en la posición de Le Cateau. French ordenó a Smith-Dorrien que se retirase inmediatamente. Sin embargo, Smith-Dorrien consideró que una retirada en estas condiciones era más peligrosa que esperar el enemigo para resistir de forma dura y tenaz. A pesar de ser informado de que no tendría cobertura alguna, ni de la caballería de Sordet ni de la de Allenby -que debía proteger su derecha- Smith-Dorrien se mantuvo en su propósito de hacer frente al enemigo. Aún sin contar con fuerzas de caballería, el domingo 23 se procedió a crear la 4ª división con fuerzas de reserva emplazadas ya en el sector de Le Cateau. La 4ª división estaba formada por 11 batallones y una brigada de artillería. Para el día 25 ya estaba operativa y a la espera de ser enviada al frente. Pero el frente el que fue a su encuentro. French ordenó al general Snow que situase sus tropas entre Solesmes y la carretera de Cambrai a Le Cateau. En esta posición, la 4ª división ayudó a cubrir la retirada del Ir y IIº Cuerpo a sus posiciones. Finalmente, la 4ª división fue puesta bajo las órdenes del IIº Cuerpo. Así, en estas condiciones, el 26 de agosto de 1914 tuvo lugar una de las batallas más feroces del primer año de guerra: la batalla de Le Cateau.

4 oct 2008

H.G Wells y la Gran Guerra


La opinión de los intelectuales fue quizás una de las armas propagandísticas más rentables y menos calculadas de la Gran Guerra, al menos en los inicios del conflicto. Su parecer como figuras relevantes en el mundo de la cultura se tomó a veces como ejemplo e incluso como dogma. De entre las voces que se levantaron para expresar su sentir sobre el conflicto destaca la del escritor e intelectual inglés H.G. Wells. Su opinión fue una de las más beligerantes con Alemania al acusarla de ser la verdadera causante y artífice de la guerra. Una guerra que según su parecer consumiría a la civilización en una gran hecatombe. Sin embargo, consideraba esta catástrofe como necesaria para purificar a la civilización de elementos perniciosos como algunos de los rasgos que definían al Estado alemán.
Las ideas y postulados de Wells no caerían en saco roto ya que una vez creado el War Bureau Propaganda las autoridades le pidieron que colaborase activamente.
Así, H.G. Wells como otros miembros destacados de la intelectualidad británica se prestaron a tareas de apoyo propagandístico a favor del bando aliado.
A continuación, se muestra uno de las opiniones más tempranas de Wells sobre la guerra. El fragmento está extraido de l'Esquella de la torratxa, publicación periódica catalana de marcada vocación progresista para la época y de clara tendencia aliadófila.



Traduccion al castellano:
"Soy un gran entusiasta de esta guerra contra el militarismo prusiano. Creo firmemente que nuestra generación asiste al fin de una vasta e intolerable opresión impuesta a la civilización y a la libertad. Luchamos para deslibrar a la propia Alemania y al mundo entero de la superstición que consiste en creer que la brutalidad y el cinismo són los sistemas más exitosos, que la autocracia es superior a la democracia y que el ejército de cuartel vale más que la nación armada ... "Sentimos una gran angustia ante la tarea que nos hemos impuesto, pero nuestra decisión es firme. Estamos dispuestos a afrontar todo tipo de desastres, los peligros más terribles, los fallos más grandes, el hambre más horrenda, todo menos la derrota. Ahora que hemos comenzado la lucha, lucharemos, si es preciso, hasta que nuestros hijos mueran extenuados en nuestros hogares, lucharemos hasta que el último de nuestros barcos se hunda en la pregonas aguas del oceáno... "Esta guerra no acabará diplomáticamente, sino que pondrá fin a las diplomacias. Es una guerra totalmente diferente de todas las otras que la han precedido. Cuando habrá acabado, no tendrá lugar una conferencia de paz a la antigua, sino una conferencia de fraternidad universal..."
H.G. Wells

Interesante e curiosa opinión la de Wells. Estaba totalmente convencido de que la guerra era claramente diferente a las anteriores, tanto por el número de naciones implicadas como el grado de desarrollo tecnológico que había alcanzado la humanidad. No en vano, Wells fue sino el fundador de una nueva literatura fantástica, sí el que creía con más fe en el nuevo rol de la máquina en el desarrollo histórico de la humanidad. Wells muestra una confianza en la victoria aliada, así como la redención de la Alemania militarista en su derrota. Cree también en una purificación espiritual de la civilización y del inicio esperanzador hacia una fraternidad infinita.
Desgraciadamente esto último no fue así, como tampoco significó el fin de las diplomacias. Su error más inocente fue el creer que el final de la guerra significaría una nueva era más pacífica y esperanzadora en la historia de la humanidad. Fue sólo el entreacto en la tragedia.

29 sept 2008

Hartmannsweilerkopf o "Le Vieil Armand", la guerra en los Vosgos


Aunque en los primeros compases de la guerra ninguno de los contendientes, franceses y alemanes, mostrasen mucho interés por ocupar esta zona montañosa, pronto se intuyó que el dominio de las cimas de lo que se llamaba la ruta de las crestas o cimas de los Vosgos sería de vital importancia para un control efectivo del valle de Rhin y su entorno. La estratégica posición de la cima del Hartmannsweilerkopf, de las más altas, proporcionaba un privilegiado punto de observación de todo el valle, lo que permitía obtener información privilegiada del cualquier movimiento del enemigo, tanto de tropas como de baterías de artillería.
A partir del momento, finales de 1914, en que ambos ejércitos valoraron la importancia del sector de Hartmannswillerkopf, o "Le Vieil Armand" como le llamaron los franceses, éste se tornaría escenario de cruentos y épicos combates.
Los primeros en ocupar terreno en el Hartmannsweilerkopf (HWK) fueron los soldados del 123º Rgt. de la Landwehr alemana que encontraron vía libre para instalarse en los bosques situados en la cima el día 18 de diciembre de 1914.
El día de Navidad, el 28º batallón de los Chasseurs Alpins, BCA, ocupó la ladera oeste del Silberloch Plateau con puesto avanzado de 30 hombres, el primero de los ocuparían esa posición. Este avance de los Chasseurs alpins se produjo después de que éstos observasen como tropas del 69º regimiento de infantería alemana habían ocupado la cima cuatro días antes, el 21 de diciembre. Ese mismo día ya hubo una breve refriega con el resultado de tres soldados alemanes heridos.
Lo curioso es que el 28 de diciembre, el regimiento 123º de la Landwehr alemana decidió establecerse en el extremo este de la cima sin conocimiento de que en la ladera oeste, en el llamado Silberloch plateau, se hallaba el 28º de los BCA. Parece que no funcionó el servicio de información entre los mandos del 123º de los territoriales alemanes y los del 69º.
Dos días después, el 30 de diciembre, en una patrulla rutinaria por el lado oeste de la cima, algunos hombre del 123º se percataron de la presencia de soldados franceses y se entabló un breve intercambio de disparos.
A partir de ese día, y durante los meses de enero a abril de 1915, los cuerpos especiales de los Chasseurs alpins y otras tropas de infantería francesas bajo el mando del general Serret intentaron por todos los medios conquistar la totalidad de la cima del Hartmannsweilerkopf.
El 4 de enero de 1915, la octava compañía del 123º junto con tropas del batallón Heidelberg de la Landsturm lanzaron un ataque contra las posiciones de los CA, pero fallaron por la tenaz defensa de los franceses y la dificultad del terreno.
Cinco días más tarde, el 9 de enero sobre las once de la mañana intervino por primera vez la artillería alemana. Dos horas más tarde se inició otra vez el bombardeo con un ataque posterior del 123º de la Landwehr, pero sin ningún resultado. Los Chasseurs alpins mediante una gran destreza y profesionalidad supieron camuflar perfectamente sus posiciones bajo la maleza y una lograda cobertura arbórea lo que dificultó a los artilleros alemanes localizar sus posiciones. Por ello, el posterior ataque de la infantería alemana se saldó con numerosas bajas, unos 34 muertos y 80 heridos alemanes. Los franceses se habían atrincherado en la zona de la cima que los alemanes habían bautizado como Ringburg. A raíz de este nuevo fracaso el mando alemán decidió destinar tropas profesionales para proseguir la ofensiva. Se destinó al 14º de los Jägers para la misión.
El 19 de enero con los alemanes rodeando la cima, el 25º regimiento renano consigue conquistar Hirtzstein. Se trata de una área rocosa situada en la ladera sud del mismo macizo del HWK y situada a unos 570 metros de altura desde la cual podía iniciarse cualquier ataque hacia la cima. En el avance desde el sur hacia posiciones francesas, el 25º renano logró hacer prisioneros a unos 40 chasseurs. Desde la vertiente occidental, los chasseurs intentaron romper el cerco y relevar a sus compañeros exhaustos sin mucho éxito. Casi en la cima, en el mismo momento, tropas de los regimientos 123º y 129º de la Landwehr juntamente con tropas del 14º Großherzoglich-Mecklemburgische Jägerbataillon (cazadores alpinos) y soldados del regimiento 42º de caballería retomaron el ataque desde el este de la cima. A pesar de los enconados ataques, el resto de los Chasseurs aguantaron en sus posiciones. Los alemanes lanzaron varios ataques pero la posición francesa consiguió resistir aparte de las bajas. Se añadieron al ataque tropas del 84º Nordschleswig, del 1º de infantería de Turíngia y del 89º de los Schweriner Grenadiere pero aún así no consiguieron desalojar las tropas francesas.
Dos días después, el 21 de enero de 1915 tuvieron lugar los combates más duros y sangrientos. Los franceses decidieron pasar a la ofensiva con los regimientos 18º, 27º y 53 de los BCA. Sin embargo, en los combates entraron en acción varias compañías de Pionere alemanes que con la ayuda de Minnenwerfer (Lanzaminas) lograron poner en serios apuros a las tropas francesas que estaban el Silberloch plateau. Después de una fiera resistencia, las tropas francesas decidieron rendirse. Debido al extremo coraje y valor que éstos demostraron en combate, los soldados alemanes fueron saludando uno a uno a sus prisioneros (127 Chasseurs y 3 oficiales).
Después de los combates del día 21, toda la cima del Hartmannsweilerkopf volvía a estar en manos alemanas.
En apenas un mes de combates se contabilizaron más de mil bajas entre los dos contendientes, pero esto era sólo el principio. El telón había caido después del primer acto, pero la función iba a durar toda la guerra. Para ello, ambos enemigos se prepararon para seguir la lucha: construyeron refugios, habilitaron depósitos para municiones y hospitales de campaña en plena montaña. Tanto los franceses como los alemanes construyeron recios refugios en las zonas que ocupaban, los franceses en Silberloch plateau y los alemanes en la cima y la vertiente oriental. Los alemanes construyeron una red de trincheras y refugios con hormigón que todavía hoy pueden ser visitadas y que resultan ser uno de los vestigios de la Primera Guerra Mundial que se encuentran en mejor estado de conservación. Los alemanes, incluso, construyeron un sistema de vagonetas para poder transportar las provisiones hasta la cima. Del número de trabajadores que participaron en la construcción de los refugios, así como de los recursos utilizados por los alemanes se desprende que la importancia del HWK era vital para el desarrollo de la guerra en Alsacia y los Vosgos.
Hasta casi un mes después del cese de hostilidades en el HWK no volvieron a reanudarse los combates. El 27 de febrero los BCA 7, 13 y 53 atacaron la posición alemana del Jäggertanne (el abeto del cazador) después de un breve bombardeo artillero. Debido a la fortaleza del ataque francés, los alemanes tuvieron que fortalecer la línea del frente con unidades del 161º renano, tropas del regimiento Mannheim de los Landsturm y de los Ulanos reconvertidos del 11º que rechazaron finalmente el ataque.
Durante casi tres meses, los franceses estuvieron lanzando incisivos ataques. El 27 de febrero y el 5 de marzo, unidades alemanas intentan limpiar completamente las vertientes del HWK de tropas francesas pero no logran su objetivo. Entre tanto, las bajas van aumentando de una forma escalofriante. La defensa francesa es casi numantina. El 7 de marzo, el exhausto 13º regimiento de los chasseurs fue relevado de su puesto por el 152º. Pero el 152º no se quedó a la defensiva. El día 23 de marzo y después de más de cuatro horas de bombardeo artillero, los franceses -con enormes bajas- consiguen situarse a menos de 150 metros de la cima y de las posiciones alemanas más elevadas. El mismo día, el 75º y el 25º regimientos alemanes contraatacan ferozmente pero no logran desalojar a los chasseurs. Tres días después, el 26 de marzo, los chasseurs del 152º reforzados con elementos del 7º, 13º, 15º, 27º y 28º de los chasseurs y después de un prolongado bombardeo atacan las posiciones del 25º renano. Los chasseurs las superan y prosiguen su ataque en dirección a la vertiente este, sobrepasan la cima y bajan por la Serpentinenstrasse arrollando a las unidades alemanas que no pudieron sostener el ataque hasta llegar al saliente más bajo de la cara oriental del HWK.

Bibliografía y fuentes:
- Monografía imprescindible: Tombi, H. P. Der Hartmannsweilerkopf von der Krypta bis zum Jägerdenkmal: Ein militärhistorischer Reiseführer.
- El mejor site: http://www.hartmannsweilerkopf.de/
- Para imágenes de calidad: http://www.westernfrontphotography.com/

Continua en: Hartmannsweilerkopf o "Le Vieil Armand", la guerra en los Vosgos

24 sept 2008

Imperial Iron Cross o Trenchfighter.com

http://www.trenchfighter.com/


Buscando algunas notas sobre las operaciones en los Vosges, concretamente en la zona del Hartmannswillerkopf, dí con esta página. Quizás su título, the Imperial Iron Cross, 1914-1918, pueda inducir a error y hacer creer al navegante de que se trata exclusivamente de condecoraciones y medallas alemanas de Primera Guerra Mundial. Y no es así. Imagino, no lo sé del cierto, pero creo que el nombre proviene de otro site que sí está dedicado al mundo de la condecoración y la falerística y que está hermanada con esta página. De hecho, en el apartado de bienvenida al sitio, Welcome to the trench…, se explica el porqué de la página como complemento o extensión de un libro dedicado a la condecoración de la cual toma nombre el sitio. Es decir, que la página parece el tercer pilar de un proyecto alrededor de la condecoración alemana: Foro, libro y site.
The Imperial Iron Cross es ante todo un sitio – en inglés- dedicado al desarrollo militar de la Primera Guerra Mundial. Tanto la estructuración de la información – las categorías temáticas - como la plasmación plástica de los contenidos es de una calidad exquisita. Se nota que la página se mantiene constantemente y que los gestores de la misma tienen grandes conocimientos de la materia. La categorización responde casi exclusivamente a los diferentes aspectos que tuvo la Gran Guerra en su apartado terrestre en el Frente occidental. Entre las categorías que forman el site encontramos por ejemplo:
- The Raiders
- In the Trenches
- Mobile warfare
- Assaults divisions, etc.
Cada una de estas subdivisiones temáticas contiene diversos artículos que versan sobre las principales unidades o cuerpos que ejemplifican el contenido del campo. Una de las características principales de este site es que está prácticamente dedicado al ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial. A pesar de ello, hay algunas categorías que tratan sobre la Guerra de los Bóers, o por ejemplo las campañas africanas del ejército alemán durante 1914-15. La estructuración de la información es, sin duda, muy lograda, pero lo más destacable tanto por calidad como por la elección de los temas son los artículos. Los artículos son estudios o pequeños trabajos de gran lucidez, bien documentados, con ilustraciones novedosas procedentes, muchas veces, de colecciones privadas y que versan sobre cuestiones poco conocidas de la Gran Guerra en su aspecto bélico. Muchos de estos artículos están dedicados a unidades o regimientos que ejemplifican perfectamente el capítulo del que forman parte. Algunas categorías, como la de Machine gunners, contiene solamente imágenes, pero que son de una gran calidad, tanto por su tamaño, como por su estado.
Si tuviese que privilegiar alguno de los aspectos que caracterizan mejor este site, destacaría sin pensarlo el hecho de que se hayan realizado y trabajado aspectos poco o nada conocidos sobre el conflicto, en este caso sobre unidades o regimientos que tuvieron un peso importante en alguno de los escenarios del Frente occidental. Por ejemplo, se han realizado artículos sobre el 12. Rgt. Bayerische en Verdun, o el 155 IR. en la Côte 304, o las tropas de lanzallamas. Todos estos pequeños estudios y más ilustran perfectamente como fueron algunas de las operaciones que se llevaron a cabo de boca de sus protagonistas.
A parte de los pequeños trabajos, excepcionales la mayoría de los que he leido, que no han sido pocos, el site contiene trabajos más extensos.
Por ejemplo en la categoría Texts hay colgado un libro sobre la participación de unidades bávaras en el Aisne durante la llamada ofensiva Nivelle o Chemin des Dames. Lo mismo, sobre un trabajo completísimo sobre la guerra en África durante 1914-15.
Concluyendo, destacaría que no se trata de un recurso para neófitos o iniciados en la Primera Guerra Mundial. Al igual que el Foro del cual depende este site, http://gmic.co.uk
Este site es un espacio para aquellas personas con conocimientos avanzados sobre la Primera Guerra Mundial y que esten especialmente interesadas en el ejército alemán durante la Gran Guerra.
Ante todo, The Imperial Iron Cross ha sido una sorpresa enormemente positiva y una gran fuente sobre aspectos inéditos -para mi- de la Gran Guerra.

17 sept 2008

Aces high de Alan Clark


Clark, Alan. Aces high : the war in the air over the Western front 1914-18. Glasgow : Fontana/Colins, 1974.

Floja síntesis sobre la historia de la aviación en el frente occidental durante la Primera Guerra Mundial. El autor, Alan Clark, hace un somero recorrido sobre el nacimiento y evolución de la aviación durante este conflicto, desde sus tímidos inicios como elemento auxiliar en tareas de reconocimiento y observación del enemigo pasando por el progresivo perfeccionamiento tecnológico de los aviones hasta llegar a convertir esta nueva arma en un elemento, si no primordial en este conflicto, sí en el que tuvo lugar veinte años después. El autor logra acercar al lector a un mundo que estuvo dominado por hombres valientes y con coraje que se aventuraron a surcar los aires con artefactos muchas veces rudimentarios y sin apenas consistencia. Es precisamente esta idea de pioneros del aire la que consigue transmitir perfectamente Clark en su obra. Sin embargo, su mayor logro es el de encumbrar a la categoría de héroes a esos hombres que sin apego al mundo terrenal hicieron del aire su campo de sueños hasta que la cruda realidad de la guerra los bajó otra vez a la terrenalidad de la muerte. No obstante, y como ya introducía en la descripción de la obra, el autor se deja alguno de los aspectos más notorios de la guerra aérea en el tintero. Cierto que es una obra de síntesis, pero...
Antes del análisis crítico, no querría dejar de destacar que esta breve reseña se basa en la edición de 1974, y es posible que las posteriores reediciones hayan subsanado alguno de los vacíos que me parecen sorprendentes, como por ejemplo algo más que una alusión a uno de los ases más importantes de la Gran Guerra, Manfred von Richtofen. Curiosamente he llegado hasta el final del libro sin que se detallen ni su misteriosa muerte, ni su técnica, ni su perícia. Pero no sólo ocurre con el Barón Rojo, tampoco hay alusión alguna a otro de los pilotos que hizo historia durante la guerra, Eddie Rickenbacker. Clark analiza, por contra, a otros aviadores que por alguna razón destacaron durante la Gran Guerra como por ejemplo Boelcke, Nungesser, Fonck, Hawker, etc. Guynemer y Ball tienen dos apartados específicos, es por ello que extraña que no haga lo mismo con otros pilotos igualmente notorios. Lo mismo ocurre con las formaciones, centra una parte de un capítulo a la historia de l'Escadrille Lafayette, pero apenas entra a explicar la curiosa formación aérea alemana que fue llamada "the Flying Circus". En el mismo sentido Clark cita en numerosas ocasiones el llamado "abril sangriento" de 1917 pero tampoco detalla con una somera explicación en que consistió. Esta podría una de las críticas a la obra de Clark, anticipa pero no resuelve. Pero no todo son apuntes negativos.
Un punto a favor es que el autor no avasalla excesivamente ni con datos técnicos ni con argot específico, no hay que olvidar que la obra se dirige a profanos de las alturas. Eso sí, el lector no muy acostumbrado a leer en inglés puede que tenga alguna dificultad añadida con los terminos específicos del mundo de la aviación. Queda claro que el destinatario de la obra o es un aficionado a la Gran Guerra o lo es a las primeras épocas de la historia de la aviación.
Dos cuestiones más. Una de carácter formal y otra conceptual. La cuestión formal tiene que ver con las ilustraciones, aunque considero que habrá sido subsanada con las posteriores ediciones. Más que el blanco y negro de las fotografías -natural, tratándose de la época en que se tomaron- lo que es cuestionable es la calidad de algunas. La mayoría de ellas son tomadas en tierra, no hay ninguna imagen que muestre algun combate aéreo. Eso sí aparecen algunos diagramas que ilustran algunas de las maniobras clásicas utilizadas por los pilotos. Ya a un nivel más personal todavía, me sorprendió y me incomodó más el formato del libro. Éste tiene unas dimensiones que lo alejan del formato de libro de lectura, es decir, formato en 8º o en 4º. El libro tiene unas dimensiones que no lo hacen especialmente cómodo para su lectura. Repito es una cuestión muy personal, pero a fin de cuentas reseñable. Observando la edición más actual constato que este problema ya ha sido solucionado.
En el aspecto conceptual, se encuentra a faltar un elemento primordial en cualquier obra que se preste a ser punto de partida sobre una disciplina, y es la bibliografía. No hay un capítulo de bibliografía, ni tan sólo una nota a pie de página que proporcione al lector una referencia que le permite profundizar en alguno de los temas o cuestiones planteadas. Cierto que la obra es de divulgación, pero quizás sea éste el detalle que separa una obra de divulgación de calidad de otra que simplemente es de divulgación. En este punto puede que el fallo sea más mío que del autor ya que las expectativas acumuladas por otras críticas no han sido superadas por la realidad. Aún así y en descargo de esta implacable reseña cabe destacar un mérito en Aces high: ha logrado despertar mi interés sobre el mundo de la aviación durante la Primera Guerra Mundial y lo mejor: ha alentado muy búsqueda por una obra más especializada y completa.
Aces high es más un contacto que una obra definitiva, no es pues imprescindible.

14 sept 2008

Fortunino Matania, del pathos a la propaganda de guerra


La obra del pintor y dibujante Fortunino Matania ha sido examinada por numerosos críticos y estudiosos del arte. El leif motiv en la mayoría de los estudios ha sido el análisis de su técnica estilística y la adaptación de su arte al mundo y al formato periodístico. Pero fuera del universo estrictamente académico, una de las razones o quizás el único motivo para examinar y estudiar su obra es el enorme impacto que tuvo en los millones de lectores que contemplaron sus dibujos en algunas de las revistas gráficas más importantes de la época, entre ellas The Sphere, la Esfera (publicación gemela en castellano), el Illustrated London News, etc. Ya en su tiempo se le consideró un artista de guerra por aclamación popular, sobretodo por su acusado sentido de la realidad. Sin embargo su fiel reflejo de la guerra aportaba algo más, un plus con el que no contaron los demás ilustradores de guerra. Pero quien era, quien fue Fortunino Matania? Fortunino Matania (1881-1963) fue un dibujante e ilustrador de origen italiano. De vocación precoz, su principal e único maestro fue su propio padre, Eduardo, que le enseñó las principales técnicas, siendo el estudio de su padre su única escuela de dibujo y pintura. La creencia popular le adjudica su primer trabajo a los 9 años cuando colaboró con su padre en la elaboración de un anuncio de jabones. En 1892 expuso algunos de sus trabajos en la Academia napolitana. Aunque su primer trabajo de ilustración constrastado se situa en 1895, cuando con 14 años realiza, juntamente con su padre unos dibujos para un libro de temática histórica. A partir de ese año 1895 y hasta 1902 formó parte de la publicación milanesa Illustrazione italiana, en la que publicaba semanalmente sus ilustraciones y dibujos. Su trabajo comenzaba a traspasar fronteras y en 1902, la publicación Illustration Française lo llamó para entrar a formar parte de su equipo. Esta misma publicación le encarga cubrir en Londres la coronación de Edward II para la revista británica The Graphic. Una vez allí decidió establecerse, pero al cabo de tres años en Inglaterra tuvo que volver a su país para realizar el servicio de militar. Una vez finalizado, y de vuelta a las Islas Británicas, la publicación The Sphere decide contratarlo. Sus trabajos le van proporcionando admiradores, uno de ellos el rey George V, que decide contar con sus servicios como dibujante e ilustrador para su visita por la India en 1911. 1914. Estalla la guerra. The Sphere le encarga que cubra el conflicto casi de forma exclusiva. Matania no decepciona. Publica semanalmente, sus dibujos aparecen muy a menudo en la portada de la publicación, o ocupan doble página en el cuerpo central de la revista. Su fama se acrecenta de forma exponencial ya que millones de personas se van formando una imagen de la guerra y de lo que allí acontecía gracias a las ilustraciones de Matania. El realismo con el que detallaba los principales acontecimientos o episodios de la guerra le valieron un meritorio lugar entre los dibujantes de la época. Pero no sólo publicó en The Sphere, sus ilustraciones fueron vendidas al Illustrated London News y a l’Illustration. Incluso publicaciones alemanas editaron sus trabajos, entre ellas Das Buch für alle. 1918. Después de la Gran Guerra, colaboró durante casi veinte años para la publicación Britannia and Eve, de 1929 a 1948. Trabajó asiduamente para proyectos publicitarios y editoriales en los que sus dibujos de temas bíblicos y de la Antigüedad clásica alcanzaron gran renombre. Su fama llegó a oídos del cineasta Cecil B. DeMille. Éste lo contrató para que realizara algunas de las ilustraciones de los paisajes que acabaron apareciendo en alguna de sus películas, como por ejemplo Los Diez Mandamientos de 1959. Entre otros proyectos de Fortunino Matania figuran su trabajo para la publicación Look and Learn o algunos dibujos publicitarios para Burberry.
Matania pasará, sin embargo, a la posteridad por sus trabajos para la revista The Sphere y su cobertura ilustrada de la Gran Guerra. La obra Dejando su vertiente biográfica, el principal mérito de Matania reside en trasladar la crudeza y la miseria de la guerra, pero también transmitir una imagen humana y cercana de aquellos que están en el frente al público general. Éste verá la guerra a través de las ilustraciones de los dibujantes, y en este caso, el extremo realismo de Matania es uno de los intermediarios más autorizados, ya que a parte de su papel como ilustrador para una de la publicaciones más prestigiadas de la Gran Bretaña, el Ministerio de propaganda británico lo contrata para que realice periódicamente visitas al frente occidental e informe a través de sus ilustraciones. Incluso algunos de los regimientos del ejército británico le encomendarán algunos trabajos. Fortunino Matania recibirá la consideración de artista de guerra en toda la acepción de la palabra ya que visitó numerosas veces el frente, lo que le permitió observar de primera mano la situación vivida por los soldados y sobretodo charlar con ellos, lo que le permitiría tener una visión más completa del drama que allí se vivía. El estoicismo clásico o pathos al servicio de la patria Ninguno de los ingredientes que fue recogiendo se quedó en el tintero, los acabaría plasmando de alguna manera en sus dibujos: la agonía, la tensión, la crueldad, e incluso lo humano de la guerra. Y he aquí lo que distingue a Matania de los demás artistas de la Gran Guerra: la descripción estoica del sufrimiento, de la alegría, de la felicidad, del recogimiento, del dolor, de la pena, de la angustia, de todo sentimiento humano. Un análisis detallado de los gestos faciales y corporales de los personajes de sus ilustraciones permite comprobar al espectador esa idea de placidez y serenidad de raiz clásica. En casi la práctica totalidad de sus dibujos de guerra aparecen personajes que expresan perfectamente esa idea de tranquilidad atemporal, de pathos inalterable. Quizás sea esta personificación de lo inalterable lo que desentone en algunas de las escenas representadas, o quizás sea esta gestualidad la que le otorga a los dibujos de Matania este espíritu casi místico. Un examen más detallado de alguna de sus ilustraciones permite captar mejor este halo de estoicismo.

La famosa retirada de los cuatro días de Mons o de cómo los heridos ayudaron a los heridos entre Le Cateau y Landrecies. The Sphere, 1916.



El dramatismo, la épica, el valor, la camaradería y el coraje son los ingredientes con los que Matania describe perfectamente al público inglés la batalla de Le Cateau, que permanecerá como uno de los episodios más honrosos de la historia militar británica, muy a pesar de los resultados reales. La composición del cuadro muestra a un pequeño grupo de soldados británicos y escoceses, algunos de ellos gravemente heridos, que se retiran de forma trágica debido al empuje alemán. Pero fijémonos en las caras y gestos de algunos de los soldados. El soldado con el brazo en cabestrillo expresa en su gesto una entereza fuera de lo normal, sostiene la mano del compañero ciego de una forma casi divina y mantiene una determinación fuera de lo humano. Su paso difiere del de los demás personajes del cuadro, el suyo no es ni apresurado ni forzado, es firme, se mantiene inalterable a pesar de tratarse de una retirada en la que cunde el pánico. El pathos de la escena se combina perfectamente con una enorme y profusión de detalles. El soldado que está apoyado en la pared de enfrente del espectador se asemeja más al San Andreas de Pierre Monot que está en la iglesia de San Giovanni in Laterano que de soldado de los Scots Fusiliers. Matania lo dota de una dimensión casi mística como si estuviese esperando la redención en un acto de fe. Es este tipo de representación la que otorga a los personajes de Matania ese estoicismo sobrehumano. Se sabe que Matania no estuvo en ningún momento en este trance del ejército británico y parece que el cuadro y la situación real está muy teatralizada, pero el nivel de realismo que emana le otorga un alto grado de épica que es lo acabó llegando a la población civil. No cabe duda de que Fortunino Matania es un de los artistas que mejor dibujaron la guerra y lo que representó.

In a British advanced observation post. How artillery fire is observed and corrected. The Sphere, 1916.



En esta ilustración, el centinela que está situado en la parte baja, debajo de los observadores no presenta un rictus o gesto tan divino como el del anterior cuadro, pero choca que la escena sea de plena tensión y su porte sea de absoluta tranquilidad, como si estuviese haciendo guardia en un escenario muy distinto. Además es curiosa la orientación que le otorga el artista ya que mientras los demás personajes del cuadro están pendientes del tiro y de las correcciones, el tranquilo centinela mira al tendido. La escena que retrata Matania es de pura tensión, sin embargo, uno de los componentes del cuadro invita al espectador a una tranquilidad fuera de lo normal tratándose de un momento crítico. Una de las razones ocultas de esta paradoja podría ser el que Matania quisiese transmitir al lector una confianza más allá de lo común en las posibilidades aliadas. En cierta medida, la irrupción en las ilustraciones de guerra de este tipo de personajes estoicos o con gestos de impasibilidad no reflejan sino una creencia en el triunfo final.

Explosión de una granada alemana de 20 centímetros en una trinchera francesa, durante la batalla de Neuve ChapelleLa Esfera, 1915.


Los ingleses están siendo rechazados en los sangrientos contraataques alemanes en la localidad de Neuve Chapelle. Mientras arrecia una tormenta de obuses y los hombres se refugian como pueden, sólo un hombre parece absorto y se mantiene incólume ante el desastre. En el centro de la escena resiste el bombardeo como una expresión de resignación propia de otro contexto. Su gesto contrasta con el de los hombres que están a su lado, y más concretamente con el que se apoya en él que, incluso, se agarra a su uniforme como en busca de refugio. Una lectura simbólica de la situación podría ser la confianza que expresa el soldado en la victoria, en lo pasajero de la tormenta, en el ya pasará, aguantaremos Conclusiones No hay que olvidar que Matania, como el resto de los ilustradores de guerra y otros artistas, estaban al servicio de sus respectivas publicaciones y sobretodo al servicio de su país. No existía prácticamente ninguna publicación o medio que no estuviese al servicio de los intereses del país. Así, las ilustraciones de Matania, de forma indirecta o subliminal, tenían una misión que cumplir: representar una idea de la guerra lo menos derrotista posible, aún en los momentos más difíciles. Y sobretodo el mantener alta la moral del frente doméstico o nacional, en este caso el del Reino Unido. Tampoco hay que pasar por alto que el gobierno británico le encargó diversos proyectos y que fue enviado al frente numerosas veces para cubrir algunas operaciones. Incluso algunos regimientos británicos le encargaron trabajos particulares. Por todo ello, es obvio que las ilustraciones de guerra de Fortunino Matania no sólo cumplían un objetivo estrictamente informativo, sino que tenían también una finalidad política. Sus ilustraciones son ante todo conmovedoras. En su tiempo reflejaron una heroicidad y unos valores que hoy día son observados como escenas de una de una épica casi imposible. Es muy frecuente describir a Fortunino Matania de fotógrafo plástico ya que sus ilustraciones muestran tal realidad y profusión de detalles que una cámara fotográfica no podía captar. A pesar de la crueldad de la Gran Guerra, las ilustraciones de Matania nos la presentan como la última guerra romántica. 

Notas y bibliografia

Son numerosos los sites que contienen imágenes de la obra de Matania. A continuación os muestro las más logradas: http://www.greatwardifferent.com/Great_War/Matania/Matania_01.htm

http://www.dcfa.com/Prints/Matania/index.shtml (las ilustraciones son de calidad). 
Para aquellos amantes de la consulta de hemerotecas retrospectivas, os aconsejo que le echéis una ojeada al site Biblioteca Virtual de Prensa Histórica del Ministerio de cultura español: 
Podéis consultar por título, en la lista encontraréis la publicación la Esfera, publicación gemela de la Sphere británica que contiene todas las ilustraciones de Matania. 
La calidad es más bien pobre, no han respetado el color. Una lástima. 
Blog sobre arte. Concretamente dedica un artículo a Matania. No está mal. 
Monografia sobre Matania: Drawing from History: The Forgotten artt of Fortunino Matania.

5 sept 2008

Passchendaele al descubierto o How Myths Grow : Passchendaele

Hace ya unos días, revisando unas notas, encontré un interesante artículo de B. Liddell Hart sobre la batalla de Passchendaele. En un primer momento decidí apartarlo para más adelante, pero finalmente sucumbí, y mereció la pena. El texto de apenas dos páginas y media de extensión aclaraba o aportaba más datos sobre uno de los episodios más incomprensibles de la 3ª batalla de Ypres: la misteriosa decisión de prolongar la ofensiva de Passchendaele en otoño de 1917, a pesar de los limitados avances en el terreno y su enorme coste en vidas.

Liddell Hart, con su ya habitual estilo, no sólo desentraña la intriga sino que pone bajo la picota a los culpables con nombres, apellidos y fechas.
El autos de los hechos fue el siguiente:
Sir Douglas Haig, diez años después de Passchendaele, en 1927, escribió una carta a su amigo y antiguo compañero de armas el major-general Sir John Davidson. En esta misiva, que acabaría apareciendo en "The Times" el noviembre de 1934, Haig argumentaba su decisión de prolongar la ofensiva de Ypres por los ruegos y súplicas que le hizo Philippe Pétain en septiembre de 1917. Según Haig, Pétain le rogó que los británicos prosiguieran la ofensiva en Flandes con objeto de aligerar a una Armée en horas bajas de la presión alemana. De hecho, puntualiza -Haig- que cuando Pétain se enteró de la pausa en la ofensiva corrió a rogarle -traducción literal- que hiciese lo posible para continuarla. Esta historia o historieta acabaría formando parte de la historia oficial británica de la Gran Guerra de mano del general Edmonds: "el 19 de noviembre de 1917, el comandante en jefe francés Philippe Pétain imploró, otra vez, que la ofensiva en Flandes continuase sin demora. Durante su visita extraordinaria al Cuartel general británico, aseguró a Haig que entre el flanco derecho británico y Suiza no había un hombre con el cual pudiese contar". Davidson en su libro "Haig: Master of the Field" prolongaría esta leyenda.
Pero la verdad o los hechos fueron muy distintos. En su meticuloso diario, Haig no hace mención alguna de la presunta visita de Philippe Pétain el 19 de septiembre de 1917, ni otro día cercano. De hecho, Pétain estaba en París ese mismo día. El día en que Pétain visitó a Haig informándole del delicado estado de l'Armée fue el 7 de junio. Y en una visita posterior, el 16 de julio, Pétain ni menciona el estado de su ejército, ni le hace ruego alguno sobre la ofensiva en Passchendaele. Haig, incluso, llegaría a anotar en su diario que vió a un Pétain risueño y alegre.
Ya en otoño, la primera visita que hizo Pétain a Haig fue el 6 de octubre. En ella, y por lo que trasciende de una carta que envió Haig a Robertson dos días después a la War Office no hay indicio de que Pétain suplicase ayuda alguna. Es más, informa que los franceses disponen de unas 100 divisiones para hacer frente a cualquier amenaza en su sector. Ésta línea argumental sería respaldada por algunos informes alemanes en los que se hace constar que los franceses estaban luchando vigorosamente en el sector de Verdun y que incluso se planteaban una serie de retiradas estratégicas para evitar bajas innecesarias. De todo ello se desprendre que los alemanes no planteaban ningún ataque en la zona de Verdun para ese año. Por todas estas razones, se entiende que la decisión del mando británico de continuar era del todo innecesaria, teniendo en cuenta la penosa situación en la que se encontraba el terreno y las tropas. Es decir, Haig no tenía excusa acuciante para proseguir con la ofensiva en Flandes, no había ni súplica, ni excusa francesa.
Liddell Hart en su estudio apunta a otros factores. Haig tenía la firme creencia de que el ejército alemán estaba próximo al colapso. Esta idea estaba basada en la firme determinación del comandante en jefe de las tropas británicas y en los pocos realistas informes que le enviaba el general Charteris sobre las pésimas condiciones en las que estaban las tropas alemanas. De hecho, el prestigioso historiador británico afirma que Haig tenía plena confianza en que las tropas francesas, a pesar de las mutineries, tendrían ocupado al ejército alemán en su sector y que facilitarían a las tropas británicas lograr sus objetivos en la ofensiva. Haig expresó esta confianza en las tropas francesas en su diario el 12 de junio de 1917. En la reunión que mantuvo en el War Cabinet una semana después, sostuvo el mismo nivel de confianza en el ejército francés, extremo que no compartía el primer ministro Lloyd George consciente de la posible debilidad francesa. Que la idea del inminente colapso alemán estaba en la mente de Haig de forma permanente lo demuestra la carta que envió a Robertson el 8 de octubre de 1917. En ella, le insistía que los alemanes iban a ceder en breve. Sin embargo, los resultados obtenidos hasta ese momento en Flandes no corroboraban esa idea. Las bajas eran escalofriantes y los resultados casi pírricos.
Finalmente, Liddell Hart desvela cual fue el verdadero motivo que empujó a Sir Douglas Haig a proseguir la ofensiva. Según la nota que Haig envió a Charteris, creía firmemente que si lograban vencer a los alemanes en otoño, los ingleses podrían forzar una paz sin intervención americana e imponer sus propias condiciones a los vencidos.
Fuesen cuales fuesen las ideas o creencias que tuviese Haig sobre la campaña de Flandes de 1917, queda meridianamente claro que las razones por las cuales decidió proseguir la batalla de Passchendaele no fueran las mismas en 1917 que en 1927. En 1917 esgrimió el inminente colapso alemán, mientras que en 1927 adujo las súplicas y los ruegos de Philipe Pétain para oxigenar el frente francés.
El porqué del cambio de pretexto o motivación diez años después puede tener varias lecturas. Sin embargo, parece muy claro que en ningún momento la decisión de ayudar al ejército francés condicionó la ofensiva de Passchendaele. Bien al contrario, parece una burda excusa.
Liddell Hart no acusa a Haig de mentiroso, al contrario cita algunas de virtudes, y alguno de sus defectos. Creo que, de forma inteligente, deja al libre albedrío de los lectores y estudiosos el juicio sobre Haig.

Aún así, y a la vista de los datos, pocos elementos de defensa le quedan en este asunto.

Fuentes:
Liddell Hart , B.H. How Myths Grow : Passchendaele. En Military Affairs, Vol. 28, No. 4, (Winter, 1964-1965), pp. 184-186 .

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